La moderada radicalidad de los No Alineados

September 2006

  Mariano Aguirre

La moderada radicalidad de los No Alineados
Mariano Aguirre
Radio Nederland, 18 de septiembre de 2006

La reunión del Movimiento de Países No Alineados (MPNOAL) ha concluido en La Habana con una serie de manifestaciones críticas de Estados Unidos e Israel, y con una declaración final en la que se mezclan afirmaciones moderadas con reafirmaciones sobre el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados.

La mayor parte del periodismo internacional ha centrado su atención en la presencia en La Habana de los presidentes de Irán y Venezuela, Mahmoud Ahmadi-Nejad y Hugo Chávez, o en la enfermedad de Fidel Castro. Sin duda, el presidente venezolano ha querido usar la Cumbre para potenciar su imagen de líder anti imperialista. Para ello ha recurrido a la ficción de indicar que toma el relevo del presidente cubano Fidel Castro en el liderazgo.

La realidad es que ni Castro ni nadie es el líder de los No Alineados, pero en este momento hay una confluencia de intereses entre Venezuela, Irán y algunas potencias regionales emergentes a las que puede interesarles un foro Sur-Sur.

Lo importante es que esta reunión se celebra en el marco de una doble crisis. Por una parte, la de hegemonía de Estados Unidos y, por otro, del sistema multilateral.

Estados Unidos es el centro de las críticas de algunos de los países no alineados -en particular Cuba, Venezuela e Irán--, pero la capacidad de Washington de frenar procesos nacionalistas, cambiar gobiernos e imponer precios a recursos naturales, como lo hacía décadas atrás, está muy debilitada. Estructuralmente el mundo se ha vuelto multipolar, aunque Estados Unidos tenga el mayor poder militar. Además, el gobierno de George W. Bush ha llevado a su país a una guerra muy compleja en Irak y acaba de perder simbólicamente otra en Líbano.

Por otra parte, una serie de Estados del denominado Sur --India, Brasil, China y Sudáfrica, entre otros-- están en un proceso de fuerte ascenso económico, con mayor poder industrial y comercial y, en consecuencia, con más capacidad para imponer sus criterios y negociar con Estados Unidos y Europa, hacer alianzas Sur-Sur y demandar mayor peso en Naciones Unidas.

Cuarenta años atrás las cosas eran muy diferentes. El MPOAL fue impulsado en 1961 por una serie de países postcoloniales como India, Egipto, China y Ghana. Su creación respondió a dos factores. Por un lado, la descolonización en Asia y África y la revolución cubana en América Latina. Por otro, la tensión de la Guerra Fría que no se limitaba a Europa sino que se desplazaba a otros continentes, como ocurrió en 1962 con la crisis de los misiles soviéticos en Cuba o con la proyección en Vietnam de la guerra de Estados Unidos contra el comunismo.

Los principios fundacionales del Movimiento fueron, entre otros, el respeto a los derechos humanos y a los principios de la Carta de Naciones Unidas, el respeto a la soberanía y a la integridad de las naciones, la igualdad de razas y de todas las naciones más allá de sus características y no interferir en los asuntos internos de otros países. Igualmente, el derecho de los Estados a defenderse individual o colectivamente de acuerdo a la carta de la ONU, abstención de usar el principio de defensa colectiva para servir a los intereses de las grandes potencias, no ejercer presiones sobre otros países, no usar la fuerza para amenazar la integridad o independencia de otro país y solucionar las disputas a través de métodos pacíficos y remitiéndose a las Naciones Unidas.

Desde su creación, todos estos principios han sido violados por gobiernos del denominado Tercer Mundo y potencias extranjeras. Además, la Guerra Fría llevó a que el no alineamiento fuese una ficción ya que impulsores como Indonesia o Cuba se convirtieron en clientes de las superpotencias de las que decían distanciarse, a la vez que otros líderes de no alineados, como India, jugaron consecutivamente las cartas soviéticas y estadounidenses.

El Movimiento sufrió otros golpes debido a los enfrentamientos entre países miembros (por ejemplo, la guerra entre Irak e Irán y la competencia regional entre Argelia y Marruecos), la falta de solidaridad en políticas de precios de recursos, y las políticas neoliberales que destruyeron parte de las estructuras estatales. El fracaso de revoluciones en diversos países (y en algunos casos las violaciones masivas de Derechos Humanos, como en Camboya), la corrupción y autoritarismo de muchos gobiernos, las guerras internas, y la caída del comunismo acrecentaron la crisis del identidad del Movimiento.

Cuatro décadas más tarde, los problemas mundiales son diferentes y, en algunos casos, más complejos y graves. Los 118 Estados que se consideran no alineados son todos independientes, pero la diversidad de ideologías y formas que los gobiernan es inmensa. Los movimientos de liberación nacional casi han desaparecido pero el islamismo radical violento desempeña un papel muy fuerte y controvertido para muchos gobiernos que asistieron a La Habana y que se dividen entre llamar a Hezbola, por ejemplo, terrorista o movimiento de liberación.

Por otro lado, los No Alineados tienen que responder a otros desafíos como la pobreza y las epidemias que afectan a sus países, a las migraciones que salen de muchas de sus costas, y a las guerras y violaciones masivas de los derechos humanos que ocurren en algunos de sus territorios. Denunciar a Estados Unidos o Europa como culpables de éstos y otros problemas no es suficiente.

El documento final de la Cumbre de los No Alineados es interesante porque utiliza un tono lejano de los discursos panfletarios, y centra su atención en una serie de cuestiones globales (desde el SIDA hasta corrupción y la reforma de la ONU) de forma técnica y, en general, cooperativa con los principios del multilateralismo. http://www.cubanoal.cu/ingles/index.html

Entre las afirmaciones de la declaración sobresale que se debe transformar la globalización "en una fuerza positiva", que se acepte el libre comercio y que se apoye la Corte Penal Internacional. La mayor prevención de los no alineados se refiere al principio de no injerencia y a la posible manipulación del capítulo VII de la Carta de la ONU que puede ser usado para intervenciones no consentidas en terceros Estados. Pero frente al discurso tradicional no intervensionista, se indica que debe discutirse el principio de la responsabilidad de proteger a las víctimas de genocidio y que los países no alineados deben contribuir con fuerzas a las misiones de paz de las Naciones Unidas.

En otros apartados se reafirma la necesidad de proteger y potenciar el papel de la mujer sin ninguna salvedad cultural, trabajar con organizaciones no gubernamentales, y se aboga por la eficiencia energética, algo que va en el corto plazo en contra de los intereses de potencias petroleras como Venezuela, Irán o Arabia Saudita (todos ellos pertenecen al Movimiento). En la misma línea, la declaración final apoyó a Teherán para contar con energía nuclear civil pero indicando que continúe colaborando con la Agencia Internacional de la Energía Atómica de la ONU.

Sin duda el documento final de una cumbre con miembros tan variados puede dar lugar a una declaración sin valor, y a mucha hipocresía. Pero dejar estos principios por escrito es un factor a tener en cuenta. Brasil, China, India, Irán y otras potencias emergentes son jugadores fuertes en el contexto internacional y quieren cambios que les beneficien. El apoyo, aunque sea disperso de más de 100 países que, a la vez, actúan en otros múltiples foros, no es algo que deba desecharse como retórica populista.

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Director of the Norwegian Peacebuilding Centre (Noref)

Mariano Aguirre is a journalist and analyst with considerable expertise on peacebuilding, crisis of the state, humanitarian action, conflict and development, and post-conflict rehabilitation. 

Prior to his work for the Norwegian Peacebuilding Center, he was director of the peace, security and human rights area at the Spanish think-tank FRIDE.

Aguirre is the author, contributor and editor of several books, among them:  La ideología neimperial: La crisis de EEUU con Irak (Icaria/TNI/CIP 2003), co-authored with Phyllis Bennis and  "Humanitarian intervention & us hegemony: a reconceptualization" in Achin Vanaik (Ed.), Selling US Wars, Interlink publishing / Transnational Institute (2007).