Desarrollan hongo contra el arbusto que sería aplicado el 2002

November 2005

  Martin Jelsma

Desarrollan hongo contra el arbusto que sería aplicado el 2002
Preparan guerra biológica contra la coca en los Andes (1)
Martin Jelsma
La República, domingo 5 de marzo de 2000

Mientras las autoridades peruanas siguen negando la existencia de cualquier programa de erradición química o biólogica en su territorio, existen diversos indicios que indican que desde un país vecino sí se está preparando realizar acciones de control biológico de la coca en los Andes. En Colombia, el gobierno del presidente Pastrana y el Programa de Naciones Unidas de Fiscalización Internacional de las Drogas (PNUFID - UNDCP por sus siglas en inglés) están a punto de firmar un convenio que marca el comienzo de la guerra biológica contra la coca en el sur de Colombia.

Este plan iniciará una serie de pruebas en el terreno abierto con el hongo Fusarium oxysporum, dirigidas a la evaluación de su eficacia contra el arbusto de la coca y para determinar los riesgos ambientales involucrados. Según el borrador revisado del proyecto, "Al final de este proyecto, estará disponible un agente biológico específico, ecológicamente seguro, confiable y eficaz para controlar el arbusto de la coca en Colombia, el resto de la región andina y otras partes del mundo".

El objetivo del plan es tener el micoherbicida suficientemente probado, desarrollado y listo para su aplicación aérea para el año 2002. Aparentemente el gobierno peruano no tiene ningún involucramiento en los planes colombianos, pero bien pueda ser que sus consecuencias transcenderán el río Putumayo, la frontera entre los dos países.

La necesidad de un disfraz multilateral

El gobierno de los EEUU ha sido claramente la fuerza impulsora detrás de esta agenda. A comienzos de los 90 una epidemia del hongo ëFusarium oxysporumí afectó seriamente los cocales peruanos, y desde entonces la idea de crear epidemias intencionales se considera como la potencial "bala de plata" en la guerra contra las drogas. En 1998, el Congreso norteamericano
aprobó un paquete de US$ 23 millones para los propósitos de intensificar la investigación y pasar el desarrollo del hongo a una etapa operativa. Una "solicitud de acción" interna del Departamento de Estado confirma la buena voluntad de proporcionar US $400.000 para una etapa experimental del proyecto, "sin embargo, rogamos al PNUFID a solicitar fondos de otros gobiernos, para evitar una percepción según la que esto sea solamente una iniciativa del gobierno de los EEUU".

De manera similar, el borrador del proyecto explica la necesidad del disfraz multilateral al comentar: "Si se debe lograr el desarrollo de un agente biológico de control del arbusto de coca y si se debe aplicar este agente con éxito, la necesaria investigación y elaboración debe, por razones políticas así como de rigor y veracidad científica, hacerse en un país de la región andina, financiarse por el PNUFID y progresar bajo la gerencia y control del PNUFID." (p.10). "Es reconocido por muchos que solamente se pueden hacer progresos eficaces con tal programa de erradicación si la investigación fuera considerada como un programa multinacional, preferiblemente bajo auspicios de la ONU." (p.2).

La “erradicación verde”

El hecho de que el PNUFID está dispuesto a jugar el papel de promover este controvertido ejercicio tiene una historia. Al final de los años 70 estalló una controversia política y pánico popular al comprobarse que la marihuana encontrada en el mercado de los EEUU mostraba altas concentraciones de paraquat. Se probó que vino de un herbicida usado para la erradicación aérea de cultivos en México. La consiguiente "fiebre de Paraquat" fue el punto de partida para un grupo de expertos internacionales en su búsqueda científica de un medio de erradicación menos peligroso.

Este "Grupo de expertos en los medios ecológicamente seguros de erradicación de plantas narcóticas ilícitas" procedentes de diez países -incluso por lo menos en algunas sesiones del grupo había alguien de Perú- se reunió regularmente para intercambiar datos sobre la eficacia de programas de fumigación con productos químicos, evaluaciones del impacto ecológico y la investigación en nuevos productos químicos potencialmente prometedores, como también agentes biológicos de control. Sus recomendaciones alcanzaron una etapa operacional dentro del PNUFID después de que Pino Arlacchi fuera designado director del mencionado organismo (septiembre de 1997).

A través de esta plataforma científica, la ONU fue involucrándose en un papel que facilitaba técnicamente el desarrollo de nuevos agentes de erradicación. El grupo fue más allá de su mandato comenzando a promover activamente la práctica de fumigaciones químicas de cultivos ilícitos, en clara contradicción con la política de la mayoría de los Estados miembros de la ONU, que rechazan explícitamente la implementación de tales estrategias agresivas. Por ejemplo, Bolivia y Perú prohibieron, por ley y voluntad política, respectivamente, el uso de la fumigación química, basándose en argumentos ecológicos, y en el interés de proteger a las comunidades campesinas.

Preocupaciones

Muy poco se sabe sobre los posibles peligros de una masiva introducción de micoherbicidas en un ecosistema vulnerable como la Amazonía. Por ejemplo, su capacidad de atacar otras especies de plantas. Hasta ahora, la supuesta especificidad de la cepa "EN-4" (la cepa seleccionada para ser usada en los experimentos de campo en Colombia) del hongo Fusarium no parece muy
conclusiva, tal como experimentaron los campesinos peruanos durante la epidemia en el valle del Alto Huallaga.

Reaccionando a una oferta para comenzar un proyecto similar dirigido a destruir el cultivo de cannabis en Florida, el secretario del Departamento de Protección Medioambiental de dicho Estado, David Struhs, escribió en una carta del 6 de abril de 1999: "Las especies de Fusarium son capaces de desarrollarse rápidamente... Es difícil, si no imposible, controlar la extensión de las especies Fusarium. Los hongos transformados pueden causar enfermedad
en una gran cantidad de cultivos, incluyendo tomates, pimientas, flores, maíz y viñas, y normalmente son considerados una amenaza para los campesinos, como una peste más bien que como un pesticida. Las especies de Fusarium son más activas en suelos calientes y pueden permanecer en el suelo durante años."

Sin garantía

La dificultad constatada de controlar la dispersión del hongo después de una fumigación masiva en Colombia significa que no existe una garantía absoluta que no podría cruzar el río Putumayo. Entonces, por dispersión inintencionada desde Colombia, o sea, después de una futura aplicación acordada también en ciertas zonas del Perú y en Bolivia (la cual los promotores del proyecto colombiano explícitamente esperan lograr) el hongo podría destruir también cosechas legales de coca en otros países andinos.

Además amenazaría las actuales estrategias de desarrollo alternativo, incluyendo los programas de sustitución de cultivos puestos en ejecución por el propio PNUFID y los donantes europeos. Es improbable que los expertos puedan alterar su composición genética de manera que el hongo reconozca fronteras, o distinga entre coca legal e ilegal, entre productores pequeños y grandes, o haga excepciones para los implicados en programas de desarrollo o esquemas de sustitución de cultivos.

En caso de que alguna de estas variables y preocupaciones desconocidas causara daño serio, la cláusula de la responsabilidad del documento borrador del proyecto indica: "El gobierno de Colombia será responsable de ocuparse de cualquier demanda que pueda presentarse por terceros contra la ONU, incluyendo PNUFID, su personal u otros partidos que realizan servicios a nombre de la ONU, en el marco de este proyecto." (p.22).


Fujimori debe responder

Desde una perspectiva peruana, existen una serie de interrogantes que deben ser contestadas por las autoridades peruanas, funcionarios de Naciones Unidas y diplomáticos norteamericanos, sobre las posibles implicancias para el Peru del programa pendiente en Colombia, y acerca de las denuncias realizadas por productores de Monzón sobre fumigaciones ya en marcha y la muerte de un niño como consecuencia de ellas.

Finalmente, el gobierno del presidente Fujimori debe responder -antes de las elecciones- si es que todavía considera la erradicación indiscriminada y la fumigación aérea con agentes químicos o biológicos dentro de los instrumentos de control para las 38.700 hectáreas que dicen que existen en la Selva Alta del Perú.


1. Erróneamente el articulo originalmente fue atribuido como si fuese de autoría de Ricardo Soberón. El error fue aclarado con la carta siguente:

Lima, domingo 5 de marzo del 2000
Sr. Gustavo Mohme
Director del diario La República
De mi mayor consideración:

En la página 47 de la edición de La República del día de hoy, domingo 5 de marzo, aparece el artículo "Preparan Guerra Biológica contra la Coca en los Andes" consignado como si fuese de mi autoría. Lamentablemente se trata de un error, pues el autor del mencionado artículo es el investigador holandés Martin Jelsma del Transnational Institute de Holanda.
En recientes semanas hemos mantenido una relación de colaboración periodística en temas que son de interés para la opinión pública nacional, luego de las reuniones de trabajo sostenidas con un grupo de investigadores y periodistas del diario que usted dirige. En tal sentido, en el transcurso de esta semana que termina, recibí el mencionado artículo escrito por el mencionado investigador y lo remití por vía electrónica a La República, pero lamentablemente al momento de traladar el texto al diario se entendió erróneamente que se trataba de un trabajo de mi autoría.
Por intermedio de la presente, le solicito gentilmente pueda corregir el mencionado error que estoy seguro es de carácter involuntario, pues afecta directamente al autor directo del mencionado trabajo periodístico, el señor Jelsma. Agradeciéndole la atención que le preste a la presente comunicación,
me despido con un solidario abrazo.

Atentamente,
Ricardo Soberón Garrido
Abogado. Representante en el Perú de Acción Andina.
En efecto, al momento de trasladar el texto no fue incluído el nombre
del investigador holandés, Marín Jelsma, ubicándose el del remitente
Ricardo Soberón. Confirmamos que en la presente carta todo queda aclarado.

 

TNI Drugs and Democracy Programme Coordinator

Martin Jelsma is a political scientist who has specialised in Latin America and international drugs policy.  In 2005, he received the Alfred R. Lindesmith Award for Achievement in the Field of Scholarship, which stated that Jelsma "is increasingly recognized as one of, if not the, outstanding strategists in terms of how international institutions deal with drugs and drug policy."

In 1995 he initiated and has since co-oordinated TNI's Drugs & Democracy Programme which focuses on drugs and conflict studies with a focus on the Andean/Amazon region, Burma/Myanmar and Afghanistan, and on the analysis and dialogues around international drug policy making processes (with a special focus on the UN drug control system). Martin is a regular speaker at international policy conferences and advises various NGOs and government officials on developments in the drugs field. He is co-editor of the TNI Drugs & Conflict debate papers and the Drug Policy Briefing series.