Tom Blickman (1957) is an independant researcher and journalist, based in Amsterdam. Before coming to TNI he was active in the squatters and solidarity movements in Amsterdam. He worked for Bureau Jansen & Janssen, a research institute on intelligence and police matters. Now he specialises in International Drug Control Policy and Organised Crime as a researcher at TNI's Drugs & Democracy Programme.
El controvertido legado de la dirección del control internacional de drogas
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El controvertido legado de la dirección del control internacional de drogas Durante estos días se reúne en Viena la Comisión de Estupefacientes del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, en un contexto caracterizado por el conflicto en Afganistán y la controvertida salida de Pino Arlacchi, prevista a mediados del próximo año, como Director Ejecutivo de la Oficina de Fiscalización de Drogas y Prevención del Delito de las Naciones Unidas (OFDPD). El problemático liderazgo de Pino Arlacchi en la OFDPD se hizo público al filtrarse a la prensa un memorando confidencial escrito por Michael von der Schulenburg, director de la división de operaciones y análisis, tras su dimisión en diciembre del 2000. Von der Schulenburg afirmaba que, con Arlacchi, el Programa de Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID), organismo dentro de la OFDPD, es una “organización que ha aumentado su visibilidad internacional mientras, al mismo tiempo, se desmorona bajo el peso de promesas que es incapaz de cumplir por un estilo de gestión que ha desmoralizado, intimidado y paralizado a su personal.” Según Von der Schulenberg, Arlacchi solía anunciar grandes programas para luchar contra la producción mundial de drogas, pero olvidaba asegurar su financiación. Por otra parte, Arlacchi estaba más interesado en proclamar la victoria de la lucha antidrogas que en mostrar los hechos. El último ejemplo es el Informe Mundial sobre Drogas 2000, en el que se eliminó una sección que cuestionaba el supuesto éxito de los programas de desarrollo alternativo. En junio de 2001, la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de Naciones Unidas investigó la gestión interna de la OFDPD. En el informe se menciona la forma “arbitraria y altamente centralizada” en la que Arlacchi dirigía la oficina. Otras alegaciones se refieren a la falta de organización y transparencia, aplazamiento de reuniones y conferencias en el último minuto que incrementaban los gastos del programa y adopción de iniciativas sin la adecuada planificación, investigación y financiación. Sin embargo, los escándalos que rodean la salida de Arlacchi no son el principal problema al que se enfrentará su sucesor, sino el negativo legado que deja en la dirección del control internacional de drogas. Desde su nombramiento como Director Ejecutivo del PNUFID, en septiembre de 1997, Arlacchi orientó el papel de la agencia a reafirmar el actual marco represivo de la política multilateral, desestimando aquellas posturas que abogaban por una reevaluación de las políticas. En el caso de Afganistán, por ejemplo, existen dudas sobre la habilidad de la agencia para desempeñar un rol constructivo en un momento político crucial como el actual. En la última década, los programas de desarrollo alternativo del PNUFID en el país han fracasado. Esto es debido, principalmente, a que no se tomaron en cuenta las propias evaluaciones e investigaciones del programa en su planificación e implementación. Para tratar el conflicto endémico en Afganistán, la grave crisis social y de desarrollo y el drama de los refugiados, es esencial entender la economía ilícita de las drogas como fenómeno transversal que afecta a la seguridad y el desarrollo del país. La reconstrucción, la prevención del recurrente conflicto armado y el retorno de la población desplazada tendrán que ir acompañadas de enfoques políticos comprensivos hacia la realidad de un resurgimiento de la economía del opio como parte de las estrategias de supervivencia. Poner en marcha estrategias de desarrollo alternativo erróneas o forzar al nuevo gobierno a hacer cumplir la prohibición del opio, impuesta por el anterior régimen talibán bajo presiones del PNUFID, pueden convertirse en obstáculos para una solución sostenible de la crisis. Más que condicionar la reconstrucción a la aplicación de fuertes medidas antidrogas, es necesario un contexto más amplio de desarrollo y resolución y prevención de conflictos, acompañado de enfoques de políticas de drogas basados en el aprendizaje de errores pasados. Tras cinco años de liderazgo de Arlacchi, la realidad es que hay más drogas en la calle y a precios más bajos. Con su marcha, se abre una oportunidad para evaluar y discutir posibles alternativas al fracaso actual. Dentro de la OFDPD, el PNUFID se encuentra demasiado centrado en la imposición de la ley, quedando subordinados temas como la salud y el desarrollo, esenciales en la política de control de drogas. El nuevo director ejecutivo deberá guiar el proceso de reforma interna que el PNUFID necesita, abrir la agencia a planteamientos diferentes e impulsar debates especializados carentes de propaganda. |
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