Coca sin “ína”, un beneficio para todos

Por sus valores nutricionales y medicinales la coca es cultivada desde hace siglos por los pueblos indígenas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Usada para aliviar el hambre y la sed, para vencer el sueño y los efectos de la altura, la hoja también es utilizada en rituales para adivinar el futuro y hacer ofrendas a los dioses.
Su nombre completo es Erythroxylum coca y según una investigación realizada por la Universidad de Harvard en 1975 (Duke, J., D. Aulik y T. Plowman. Nutritional value of coca), la masticación de 100 gramos de hojas de coca basta para satisfacer las necesidades nutricionales de un adulto en 24 horas. Por ello, gracias a sus contenidos de calcio, proteínas, vitamina A, vitamina E y otros nutrientes, esta planta ofrece al campo de la nutrición humana posibilidades aún más amplias que al campo exclusivamente medicinal, como es más comúnmente usada hoy en día.
Pero si bien la coca es perseguida por ser la materia prima
de la cocaína, la ciencia ha determinado que en la savia de sus hojas hay más de diez sustancias alcaloides, siendo que esta última constituye menos de 1%. Según investigaciones realizadas por médicos farmacólogos de la Universidad de Caldas, en Colombia, la hoja si ingerida en forma natural, no produce toxicidad ni genera dependencia. Actúa como estimulante leve, mejora la atención y la coordinación de ideas, algo así como tomarse un café concentrado. ¿Porqué entonces este prejuicio contra la coca?
Pien Metaal, científica política del Transnational Institute (TNI), centro de investigación holandés que trabaja el tema de política de drogas, responde: "Es tema para un libro, pero en breve es básicamente racismo, los prejuicios y el desconocimiento de otras culturas".
Comunidad Segura conversó con Metaal, coautora del informe “¿Coca sí, Cocaína no? Opciones legales para la hoja de coca”, del programa Drogas y Democracia de TNI, para aprender más sobre esta planta milenaria.
Según el informe “¿Coca sí, Cocaína no? Opciones legales para la hoja de coca” la clasificación de la hoja de coca junto con la cocaína y la heroína en la Lista I de la Convención Única de Estupefacientes de 1961 de la ONU es un “error histórico”. ¿Hay alguna campaña en andamiento para modificar esta disposición?
Partiendo de la situación que se presentó con la elección de Evo Morales como Presidente de Bolivia, ese país anunció revindicar el uso tradicional de la coca como costumbre legítima. Durante la primera reunión donde participó el gobierno Morales de la Comisión de Estupefacientes, su Viceministro Felix Barra y otros representantes hicieron presentaciones aludiendo a ese derecho. En la Organización Mundial de la Salud, Bolivia ha pedido la publicación del estudio de 1995, “Proyecto sobre Cocaína”, lo cual fue rechazado, y se alistan pedidos de nuevos estudios sobre el uso de la coca como medicina tradicional. En cada oportunidad que Evo habló, principalmente durante su intervención en la Asamblea General de la ONU, en 2006, aprovechó para repetir estas líneas.
Aún según el informe, se dice que la planta tendría un rol protagonista en los foros de discusión durante el año de 2006. ¿En que punto está el debate?
Para lograr un cambio real en la clasificación actual de la hoja de coca como sustancia sujeto de un control fuerte, el procedimiento establecido por las convenciones implica una acción burocrática en la ONU que hasta el día de hoy no fue emprendida por el Gobierno de Evo Morales. Hubo avances en el sentido de que hubo más atención a la importancia de la hoja de coca en las culturas andina amazónica, y posiblemente una conciencia mas grande de la diferencia entre la hoja de coca y la cocaína.
Otra pregunta clave es sobre la necesidad de tomar en consideración el alcaloide a la hora de considerar el uso de la hoja de coca. ¿Cómo sería esto posible sin violar las leyes internacionales?
Es justo por la presencia de los alcaloides que la hoja está siendo perseguida. El consumo de la hoja de forma integral no conlleva ningún efecto negativo para la salud, más bien al contrario. Es un leve estimulante, comparable al café o la guaraná, que no produce ningún tipo de dependencia o efectos que podrían llamarse adicción. El uso actual de forma tradicional tiene un estatus de excepción, sujeto a múltiplas interpretaciones.
¿Podría explicar esto mejor?
La Convención de 1988 contiene un artículo que crea la excepción para ese consumo “en lugares donde existe evidencia histórica de ese uso”. Las múltiples interpretaciones de ese artículo implican que también países como Ecuador, Colombia, Argentina, Chile y Brasil podrían justificar la no persecución de consumidores de hoja de coca. Por otro lado, no deja de ser contradictoria con otros artículos de convenciones anteriores, principalmente la de 1961, en donde la masticación como tal es considerada una forma de adicción y por ende debe de ser prohibida.
¿Qué significa y como sería hecha una "reeducación de la demanda"? Tomando en consideración el uso tradicional y los beneficios de la industrialización de la coca
Básicamente sería permitir que haya en el mercado formas más suaves de estimulantes, en su forma natural, para que la demanda se ajuste a estas formas mas blandas para evitar las posibles consecuencias para la salud del consumo de los derivados más fuertes. La industrialización se refiere más que nada a un tratamiento de la hoja para el té, y cualquier otro producto que contenga la hoja. El uso tradicional que provoca un efecto estimulante solo se logra utilizando la hoja entera, en la forma del masticado y el mambe/Ipadu (usos tradicionales), que en términos de procesamiento solo se trata de moler y filtrar las hojas enteras. Añadiendo un agente alcalino, como se suele hacer en el consumo tradicional, se extrae en la boca el o los alcaloides que causan el efecto de estimulo.
¿Ya existe ese método de industrialización?
Esa forma de industrialización aún no existe. Los productos actualmente en el mercado no contienen los famosos alcaloides, pero vale preguntar si los incluyesen, serían mejores de sabor y de efectos, sin causar ningún daño para la salud. Pero ello implica un cambio en el estatus de la hoja.
¿Cuál tendría que ser el cambio en el status de la hoja para permitir su industrialización?
El cambio necesario para que los productos existentes, como el mate de coca, o la harina de coca, puedan ser comercializados, tendría que involucrar su destitución de la lista 1 y de la lista 3, ambos frutos de la Convención Única de 1961. La idea básicamente es que los derivados de la hoja que causan preocupación- la pasta de cocaína y la cocaína- ya están incluidos en las listas, y por ello, son suficientemente fiscalizados. Permitir una libre circulación de la hoja, también con su uso tradicional como estimulante, bien podría a lo largo sustituir las formas más duras en el mercado de consumo.
¿Existe alguna alternativa?
Otra opción podría ser que se defina una concentración permitida, como es el caso de los derivados para usos medicinales y científicos de la lista 3, que pone un límite de 0,1% para su uso. Modificar esta restricción involucra un proceso largo y costoso, que además se refiere a medicamentos registrados y no a medicinas tradicionales en el sentido que los defensores de la coca entienden.
¿Cómo se explica, entonces, que la Coca-Cola pueda ser comercializada en todo el mundo, inclusive donde no existe el uso tradicional de la hoja?
La misma Convención de 1961 permite, en su artículo 26, el uso de la hoja de coca como agente saporífero, sin el contenido de su alcaloide cocaína ecognina - pues, en teoría, para todos está abierta la comercialización de productos bajo este esquema. El dilema está en que la guerra de la hoja esta en gran parte, también en su forma integral, en esa parte de su estructura. Quitándole su corazón, digamos, ya no es la misma. Además para hacer un mate de coca bajo esta formula sería muy caro y por ello no es accesible para países con poco dinero.
Finalmente, ¿cómo podría explicar este prejuicio cultural contra la coca?
Es tema para un libro, pero en breve es básicamente racismo, los prejuicios, el desconocimiento de otras culturas, el momento en la historia que se definió el status de la coca, la burocracia de las instancias que se encargan en el control de sustancias a nivel internacional, el colonialismo y, last but not least, la estupidez y la inteligencia a la vez, por querer controlar una planta maravillosa con fines comerciales.
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