No a la guerra. Se debe reforzar el sistema multilateral

Junio 2005

  Mariano Aguirre

No a la guerra. Se debe reforzar el sistema multilateral
Comunicado de prensa
Centro de Investigación para la Paz (CIP/FUHEM)
Madrid, 4 de febrero de 2003

  • La guerra que se cierne sobre Irak es injusta. Las explicaciones que ofrecen Estados Unidos y sus aliados para justificar esta empresa resultan insatisfactorias y las razones más concretas que alegan, no justifican el coste humano y en infraestructuras que supondrá la ofensiva.
  • Una segunda resolución de Naciones Unidas es muy importante, pero su contenido podría legitimar el uso de la fuerza. Al margen de que Irak tenga o no armas de destrucción masiva, la primera opción debe ser la de negociar y usar todos los medios diplomáticos y económicos para lograr su desarme. Se tendría que aplicar el mismo procedimiento que se está siguiendo en el caso de Corea del Norte.
  • La preparación para esta guerra está deteriorando el sistema multilateral, desgastando el papel de las Naciones Unidas y provocando serias rupturas dentro de Europa y entre Europa y Estados Unidos. Asimismo, acrecentará el resentimiento de parte de las sociedades de Oriente Medio y otras regiones del mundo hacia Estados Unidos y Europa, y podría generar más respuestas terroristas.
  • España es miembro no permanente del Consejo de Seguridad y debe colaborar en que se empleen todos los medios diplomáticos para evitar la guerra, apoyando la opción europea más favorable a una negociación, que hasta ahora lideran Alemania y Francia.

1. Si los planes de Estados Unidos y Gran Bretaña, apoyados por otros gobiernos, entre ellos el de España, siguen adelante se llevará a cabo una guerra injusta, puesto que Irak no ha violado la Resolución 1441 del Consejo de Seguridad de la ONU.

- Irak no ha manifestado conductas agresivas hacia sus vecinos ni otros países en la última década. Tampoco hay evidencias de su conexión con redes terroristas ni que haya participado en la operación del 11 de septiembre de 2001.
- Pese a que el régimen de Sadam Husein es una dictadura que hace más de una década invadió Kuwait, Irak ha cumplido con gran parte de las exigencias que se le impusieron a través de diversas Resoluciones de Naciones Unidas después de su derrota en la guerra del Golfo, en 1991.
- Testimonios de ex inspectores y ex funcionarios de la ONU en misiones humanitarias indican que este país no cuenta con arsenal nuclear y que difícilmente puede tener armas químicas y biológicas.
- Las inspecciones intrusivas y por sorpresa realizadas por los inspectores de la ONU en los últimos meses no han descubierto estas armas ni medios para fabricarlas. El jefe la misión de observación, Hans Blix, ha pedido más tiempo, al igual que el secretario general de la ONU, Kofi Annan. Blix ha indicado que Irak podría colaborar más, pero, en su última comparecencia del 27 de enero de 2003, aseguró que el régimen de Sadam Husein ha colaborado con las investigaciones.

2. El cambio de régimen político tanto en Irak como en otros países hacia sistemas democráticos es un objetivo importante, pero no se logrará a través de la guerra. Esta es una tarea que debe llevar a cabo la sociedad iraquí con la colaboración pacífica de la comunidad internacional.

3. Vincular que Irak sea castigado por una supuesta ruptura de la Resolución de la ONU, con otras cuestiones como el terrorismo y el cambio de régimen político, y efectuar un ataque preventivo -dado que Bagdad no da ningún indicio de actividades agresivas- rompe con las reglas de funcionamiento del sistema internacional y abre la puerta a que otros países, en otras crisis, puedan adoptar la misma actitud.

4. Ni el gobierno de Estados Unidos ni el de Gran Bretaña han presentado hasta ahora pruebas concluyentes de la presencia de armas de destrucción masiva en Irak. Una guerra es una cuestión muy seria. Si Washington o Londres presentan pruebas deben ser verificables y concluyentes y no pueden estar basadas en suposiciones.

5. El debate actual está centrado en si es necesaria una nueva resolución de la ONU que apruebe el uso de la fuerza contra Irak en caso de que se considere que este país es una amenaza para la paz y la seguridad mundial.
Sobre esta cuestión, el gobierno de Estados Unidos considera que no se precisa una segunda resolución, sino que son suficientes las que se aprobaron en el curso de los años 90, y la 1441. Algunos países, como es el caso de España, mantienen una posición ambigua hacia el tema, con declaraciones contradictorias entre el Presidente de Gobierno, la ministra de Asuntos Exteriores y el representante español en las Naciones Unidas.

6. Pero el debate debería ser otro, debería ser explorar otros caminos posibles para evitar la guerra.
En el caso de que las pruebas indicasen que Irak posee o tiene posibilidades de fabricar armas de destrucción masiva, se podrían llevar a cabo negociaciones, como de hecho se está haciendo con Corea del Norte. El régimen iraquí tiene interés en negociar la venta de petróleo y en integrarse progresivamente en el sistema internacional. La amenaza de contar con armas de destrucción masiva ha sido durante una década su carta de negociación, como también viene haciendo Corea del Norte. Ahora, para Irak es una carta agotada y sólo queda abrir las puertas y tratar con ello de frenar la guerra.

7. Una segunda resolución no garantiza que se evite la guerra. El peso de Estados Unidos y Gran Bretaña en el sistema de Naciones Unidas es muy fuerte y pueden conseguir ganar apoyos a través de diversas presiones e intercambios económicos y diplomáticos. Una segunda resolución es importante, pero más importante aún es cómo se llega a ella y su contenido. Estados Unidos y Gran Bretaña se están preparando para ir a la guerra al margen de que se produzca una segunda resolución de la ONU o de que ésta les resulte favorable para sus planes.

8. Las presiones de Estados Unidos y las posiciones que está tomando el gobierno español y otros gobiernos están provocando divisiones y eventuales rupturas que afectan al proceso de construcción europea. No son Francia y Alemania quienes dividen Europa sino los gobiernos que dan prioridad a unas buenas relaciones con Washington.

9. Tanto en Europa como en Estados Unidos hay una muy fuerte oposición a la guerra. El supuesto antiamericanismo no es contra la sociedad estadounidense sino una crítica hacia el equipo dirigente actual y sus actitudes contra el sistema multilateral.

10. Una guerra acrecentará el resentimiento hacia Estados Unidos y Europa en Oriente Medio y otras zonas del mundo. No se debe dejar de ejercer la Ley por temor a represalias, pero si se hace una acción injusta se corre el riesgo de recibir respuestas violentas e indiscriminadas. Este es un factor que debe considerarse. Es preciso disminuir la tensión y no agravarla. Ni la guerra ni la pasividad son las alternativas, sino el uso de todos los instrumentos del Derecho Internacional, la diplomacia, la política y la cooperación.


Más información: Centro de Investigación para la Paz (CIP-FUHEM)
Ana Belén Martín Vázquez, Responsable de Comunicación
Teléfonos de contacto: 91 435 00 94 - 91 577 95 50
Correo electrónico: anamartin@fuhem.es

 

Director del Centro Noruego para la Construcción de la Paz (Noref)

Mariano Aguirre es un periodista y analista especializado en cuestiones como construcción de la paz, crisis del Estado, acción humanitaria, conflicto y desarrollo y recuperación posconflicto. 

Antes de trabajar en el Centro Noruego para la Construcción de la Paz, Mariano fue director del programa sobre paz, seguridad y derechos humanos de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).

Mariano es autor, colaborador y editor de numerosos libros, entre los que cabría destacar La ideología neoimperial: la crisis de EEUU con Irak (Icaria/TNI/CIP, 2003), co-escrito con Phyllis Bennis y "Humanitarian intervention & us hegemony: a reconceptualization", en Achin Vanaik (Ed.), Selling US Wars, Interlink publishing / Transnational Institute (2007).