Momento crítico para las Naciones Unidas

Septiembre 2005

  Mariano Aguirre

Momento crítico para las Naciones Unidas
Mariano Aguirre
El Correo Digital, 12 September 2005

Los Estados miembros de la ONU se reúnen esta semana en Nueva York (del 14 al 16 de septiembre) para debatir cómo puede ser reformada esta organización con el fin de que pueda enfrentar con más eficacia los nuevos desafíos a la paz y la seguridad, proteger los Derechos Humanos y promover el desarrollo económico, impulsando los objetivos del milenio. Seis décadas después de su creación, la ONU se encuentra en una difícil situación debido a la crisis del multilateralismo, a problemas internos, a la multiplicidad de problemas que debe gestionar y a los ataques de EE UU.

La crisis sobre Irak en el Consejo de Seguridad (2002 y 2003) y las denuncias de corrupción contra el secretario general y parte de su equipo han llevado a Kofi Annan a plantear que debe iniciarse una reforma que permita funcionar a la Organización de forma consensuada. Una serie de medidas han sido propuestas por el Alto Panel de Expertos sobre Amenazas, Desafios y Cambios y en el informe In Larger Freedom.

La ONU se enfrenta a muchos problemas. Internamente, hay lentitud burocrática, descoordinación entre departamentos y parte del personal siente una falta de liderazgo. A la vez, denuncias e informes muestran la actuación inmoral de soldados bajo su mando en misiones en África y los Balcanes. Por otra, carece de fondos para el amplio espectro de actividades que realiza.

La mayor contradicción es que para poder funcionar con eficacia la ONU precisa de una mayor delegación de poder y fondos por parte de los Estados más fuertes. Pero éstos no están dispuestos a hacerlo. Para la mayor parte de los países europeos y del Sur es un foro multilateral que les gustaría potenciar, pero sin dejar totalmente de lado sus políticas de Estados nacionales. Desde EE UU es considerada, tanto por republicanos como demócratas, con matices entre ellos, como un instrumento que debe servir a su concepción de potencia líder mundial. De ahí que a los cambios institucionales se suma el desafío político que supone el ataque estadounidense.

El Gobierno de George Bush lleva a cabo desde hace cinco años un acoso sistemático, acompañado por medios periodísticos y grupos de presión. La designación a la fuerza de John Bolton, un diplómatico abiertamente hostil al multilateralismo, como embajador ante la ONU es parte de esta ofensiva.

Kofi Annan ha pedido que no se retrase más la reforma del Consejo de Seguridad (CS), órgano máximo de decisión formado por EE UU, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia. Washington ha indicado que aceptaría una ampliación del CS para incluir a Japon y quizá otro país del Sur. Pero se opone a la propuesta del Grupo de los 4 (Japón, Alemania, Brasil e India) que consiste en ser incluidos, junto con dos Estados africanos, como miembros permanentes; ampliar el círculo de miembros no permanentes rotatorios; y que el derecho de veto que tienen los cinco miembros actuales no se modifique durante quince años.

Para que la propuesta del G-4 avance es preciso que obtenga dos tercios de los votos en la Asamblea General. Luego debería pasar al Consejo de Seguridad. Pero China se opone al ingreso de Japón y EE UU, a que Alemania sea miembro permanente porque Europa tendría demasiado peso. Tampoco la Unión Africana apoya el G 4 debido a que no hay ningún país de su continente; Pakistán se opone a que India esté en el CS y Argentina considera que es una propuesta divisoria.

En este clima ha sido fácil para Bolton aliarse con China para frenar al G 4. La Casa Blanca ha indicado que espera que una reforma de la ONU sirva para que la organización se ocupe del terrorismo, colabore en la reconstrucción de Irak, sirva para imponer sanciones a Irán y Corea del Norte y modifique la Comision de Derechos Humanos para que no pueda ser presidida ni integrada por gobiernos dictatoriales.

El Congreso votó en junio pasado en favor de que EE UU no pague las deudas pendientes con la ONU mientras no se hagan 46 reformas. Entre tanto, dos ex congresistas, el republicano Newt Gingrich y el demócrata George Mitchell, han presentado un informe promoviendo también una serie de reformas. En círculos de la ONU se comenta que Kofi Annan quiere lograr que se lleven a cabo una serie de cambios profundos y terminar dignamente su mandato a fin de 2006. Para EE UU es conveniente tener un secretario general sitiado, de forma que sea más fácil que acepte sus criterios.

Pero, al mismo tiempo, potencias regionales como India, Brasil o Sudáfrica, y Estados europeos con peso internacional, además de redes de la sociedad civil global quieren que la ONU reformada sea más fuerte y menos dependiente de EE UU. Las negociaciones políticas, las presiones e intercambios entre gobiernos y la disposición económica que muestren los aspirantes a tener más poder serán factores decisivos en los próximas semanas y meses.

Una primera prueba de la tensión entre EEUU y otros países es la lista de 450 enmiendas que el embajador Bolton ha presentado al documento que se ha consensuado entre una serie de países para la cumbre. La investigadora Phyllis Bennis, del Institute for Policy Studies, ha analizado las enmiendas e indica, entre otras cuestiones, que Bolton propone anular toda referencia a los objetivos del milenio para el desarrollo, sustituye las referencias a 'la autoridad de la ONU' por su 'eficiencia', quita peso al tratado de no proliferación de armas nucleares y propone que la gestión de las migraciones sea una prioridad nacional y no multilateral. (www.tompaine.com/articles/20050831/a_declaration-of_war.php).

Las posiciones que tome la Unión Europea, en nuestro caso España, son muy importantes, tanto en esta reunión como en el futuro. Madrid y sus socios deben tomar una posición firme de defensa de los principios multilaterales y comprometerse económicamente. Es sencillo echar la culpa de todo a la ONU o dejar que EE UU la destruya. Pero los problemas del sistema internacional no pueden ser solucionados ni por la fuerza ni por la imposición de uno o un puñado de países. Pese a todas sus imperfecciones, el sistema internacional será mucho más inseguro sin la ONU.

Copyright 2005 El Correo Digital

 

Director del Centro Noruego para la Construcción de la Paz (Noref)

Mariano Aguirre es un periodista y analista especializado en cuestiones como construcción de la paz, crisis del Estado, acción humanitaria, conflicto y desarrollo y recuperación posconflicto. 

Antes de trabajar en el Centro Noruego para la Construcción de la Paz, Mariano fue director del programa sobre paz, seguridad y derechos humanos de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).

Mariano es autor, colaborador y editor de numerosos libros, entre los que cabría destacar La ideología neoimperial: la crisis de EEUU con Irak (Icaria/TNI/CIP, 2003), co-escrito con Phyllis Bennis y "Humanitarian intervention & us hegemony: a reconceptualization", en Achin Vanaik (Ed.), Selling US Wars, Interlink publishing / Transnational Institute (2007).