Políticas para drogas : un vistazo a los hechos recientes

Agosto 2006

 

Políticas para drogas : un vistazo a los hechos recientes
Amira Armenta - TNI Drugs and Democracy Programme
TNI Website, 28 September 2001

English translation

El 11 de septiembre el Secretario de Estado Colin Powell era esperado en Bogotá para revisar el avance de las operaciones antinarcóticas del Plan Colombia y presentar los alcances de la Iniciativa Regional Andina, la nueva estrategia de la administración de Bush en su lucha contra el narcotráfico.

Las fumigaciones de cultivos ilícitos son un componente esencial de la guerra a las drogas de Washington en Colombia. Con el objetivo de eliminar 245 mil acres de coca y adormidera para diciembre, unos días antes de esta programada visita, la policía antinarcótica colombiana había comenzado una nueva oleada de fumigaciones en los departamentos del sur del país. Por razones bien conocidas de todos, Powell no pudo llegar a la cita. La agenda de la estrategia antidrogas estadounidense ha quedado aplazada desde entonces.

Pero mientras la agenda está por definirse, los programas en curso - como el de las fumigaciones - siguen adelante. Después del 11 de septiembre, la prensa, tanto en Colombia como en los EEUU, ha hecho poca o ninguna alusión al problema de las fumigaciones y la controversia generada a raiz de las denuncias por afecciones de salud y daños al medio ambiente. Ello a pesar de que las denuncias y las voces de oposición a las fumigaciones se siguen presentando. El pasado 20 de septiembre, los gobernadores de los seis departamentos del sur de Colombia reiteraron su rechazo a las aspersiones de cultivos ilícitos y su apoyo a la erradicación manual con la participación de las comunidades indígenas y campesinas involucradas.

Dentro del nuevo ajedrez mundial, los asuntos relacionados con las drogas parecen haber quedado momentáneamente de lado. Pero los analistas coinciden en que un país como Colombia, envuelto en un complejo conflicto interno asociado con el narcotráfico, encaja perfectamente dentro de la nueva era de preocupación por el terrorismo. Si los grupos irregulares se siguen financiando con el narcotráfico y utilizan estos recursos para lanzar ataques que desestabilicen la región o intereses estadounidenses, los EEUU tenderán a involucrarse aún más en el conflicto colombiano.

De hecho la guerra al terrorismo está teniendo ya eco en Colombia. Las FARC, ELN y AUC, los tres grupos irregulares colombianos, hacen parte de la lista de organizaciones terroristas hecha por el Departamento de Estado. Con esta perspectiva, las expectativas para Colombia son de más ayuda militar estadounidense y menos tolerancia hacia las negociaciones de paz con la guerrilla y hacia la zona de distensión concedida a la guerrilla como parte de la estrategia de paz del actual gobierno colombiano. Una participación activa de los EEUU en el proceso de paz parece haber quedado ahora completamente excluida.

El Plan Colombia no es la principal prioridad en estos momentos en Washington, e incluso es muy probable que durante un buen tiempo los congresistas estadounidenses eviten abordar temas polémicos, como las fumigaciones o el apoyo a los militares. Sin embargo, ahora que EEUU se dispone a confrontar el régimen Talibán en Afganistán - país que hasta el año pasado producía el 70% de la heroína que circula en el mundo - el tráfico de drogas no tardará en subir en el escalafón de prioridades.

 
Back to top Drogas y Democracia

Asistente de investigación especializada en Colombia

Amira Armenta (Colombia/Países Bajos) está licenciada en Historia de América Latina por la Universidad de Jussieu (París).