Armas biológicas en la guerra contra las drogas

Julio 2001

Naciones Unidas se retiran de planes para usar armas biologicas contra las drogas en Suramérica.

La política internacional de drogas está virando hacia una estrategia agresiva de reducción de la oferta de drogas ilícitas. En lugar de enfatizar el trabajo en la reducción de la demanda, más y más esfuerzos y recursos están siendo canalizados en la erradicación forzosa de los cultivos utilizados en la producción de drogas. Las herramientas preferidas de los países que promueven la erradicación forzosa son la fumigación con químicos, que se ha intensificado en varios países productores de drogas y, más recientemente, la introducción de agentes biológicos para la erradicación, que se ha sumado al arsenal de los guerreros contra la droga.

Los Estados Unidos son la fuerza política detrás del uso de armas biológicas y han llevado a cabo programas encaminados a identificar, probar y usar agentes microbiológicos para matar los cultivos de marihuana, amapola y, en especial, coca. Varios candidatos patógenos han sido identificados y desarrollados, e incluso, en el trabajo de laboratorio, se ha usado ingeniería genética para crear cepas de microbios con virulencia mejorada. Parte de la investigación y las pruebas de campo se están llevando a cabo a través del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización de Drogas (PNUFID), con el patrocinio y apoyo de los Estados Unidos. Pese a los intentos de alto nivel de internacionalizar el apoyo a esta investigación, solamente el Reino Unido ha accedido a respaldar la idea de EEUU de la erradicación biológica con dinero.

En una antigua planta soviética de armas biológicas en Uzbekistán, varios científicos están intentando perfeccionar el hongo Pleospora, que destruye la adormidera - fuente de la oferta ilegal de heroína en el mundo-. Aunque el PNUFID está a la cabeza del proyecto del hongo, los americanos son los auténticos promotores, con los británicos aportando 100.000 libras. Ningún otro país se ha animado a participar en el programa.

Según un antiguo oficial del PNUFID entrevistado por el programa Panorama de la BBC, ha habido discusiones dentro del PNUFID donde "en un punto se consideraba seriamente intentar que el gobierno afgano en el exilio, en Islamabad, apoyara la aplicación del hongo". Documentos oficiales adquiridos por Panorama en la oficina del PNUFID en Viena señalan el propio temor de la ONU sobre el proyecto que están dirigiendo. Conceden que el hongo puede ser difícil de contener una vez lanzado, y que existe una "remota posibilidad" de que el hongo afecte a otras especies e, incluso, que pueda "transformarse o mutar".

Si bien el plan de Estados Unidos y del PNUFID contempla el uso de armas biológicas en la erradicación de cultivos narcóticos a nivel global, Colombia es actualmente el foco de atención debido a la intensa presión política de los Estados Unidos para que este país utilice los agentes, como parte del Plan Colombia del Presidente Pastrana. El Congreso de Estados Unidos ha condicionado el paquete de 1.3 billones de dólares de ayuda principalmente militar a las pruebas de campo de las armas biológicas para ser usadas en la guerra contrainsurgente, focalizada en la región del Putumayo, área que hace parte de la frontera con Ecuador y parte alta de la cuenca compartida con Perú y Brasil.

El principal organismo que ha capturado la atención de la prensa y ha sido impulsado es una cepa de Fusarium oxysporum, desarrollada para matar los cultivos de coca. La idea de usar este organismo se originó en la Agencia Central de Inteligencia (CIA), quien cedió la investigación y el desarrollo al Departamento de Agricultura de EEUU. Existen, sin embargo, muchas otras especies en el arsenal de Estados Unidos, incluyendo virus e insectos, que han sido investigadas por científicos del gobierno norteamericano.

La publicidad alrededor del plan de EEUU de usar agentes biológicos en la erradicación ha provocado una profunda preocupación en la región - particularmente en Ecuador y Brasil - pero también en Perú, Bolivia y Venezuela, al igual que disidencias dentro del gobierno colombiano. Como resultado de dicha preocupación, se ha prohibido legalmente el uso del agente Fusarium en Ecuador y Perú. Adicionalmente, y el presidente y el ministro del Medio Ambiente de Colombia han desmentido de manera reiterada, pero ambigua, que el Fusarium vaya a ser autorizado. Recientemente, la preocupación regional resultó en la adopción de una posición conjunta de los Ministros de Medio Ambiente de la Comunidad Andina rechazando una cepa de Fusarium oxysporum.

Adicionalmente, la controversia alrededor del plan de EEUU ha provocado cierta reconsideración del asunto en Washington. A finales de agosto, el Presidente de Estados Unidos, sin renunciar al hongo, con la figura del 'waiver', dejó de aplicar la condición que el Congreso le impuso a Colombia de aceptar los micoherbicidas, admitiendo que su uso suscita cuestionamientos sobre proliferación de armas biológicas. Debido a que el asunto del Fusarium amenazaba impedir la entrega de la ayuda de Estados Unidos a Colombia, el levantamiento de la condición del Congreso también satisfizo el deseo de anunciar el desembolso de los fondos para el Plan Colombia a tiempo para la reciente visita del Presidente Clinton a Cartagena.

No obstante la dilación y posible interrupción de los planes de usar Fusarium, el Ministerio de Medio Ambiente de Colombia está ejecutando un proyecto para identificar, probar y desarrollar agentes biológicos "nativos" para matar cultivos de narcóticos. El ministerio ha vinculado este proyecto a la problemática "Iniciativa Biocomercio" de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo.

En este momento, el futuro del trabajo de erradicación biológica en Colombia es incierto. El Ministerio del Medio Ambiente colombiano parece decidido a ejecutar un proyecto doméstico de investigación financiado por los Estados Unidos, en tanto que el PNUFID ha anunciado que fracasaron sus conversaciones con el gobierno colombiano para lograr un acuerdo sobre pruebas de las armas biológicas en Colombia, aunque sigue adelante con el trabajo en Asia Central. Sin embargo, Estados Unidos recientemente, en mayo pasado, aseguró a las organizaciones de la sociedad civil que apoyaría una investigación en erradicación biológica en Colombia solamente a través de un mecanismo multilateral. Entre tanto, un ministro del gabinete británico ha sugerido públicamente que Gran Bretaña podría retirar su apoyo a la erradicación biológica.

El uso de armas biológicas en la erradicación de cultivos narcóticos requiere acción a los niveles nacional, regional y global. Al nivel nacional, algunos países ya han tomado algunos pasos para prevenir el uso de armas biológicas dentro de sus territorios. Perú y Ecuador han adoptado normas que prohíben el uso de agentes biológicos en la erradicación de coca. Bolivia mantiene una política similar, en tanto que otros han iniciado procesos parecidos. Los grupos de la sociedad civil necesitan analizar las posibilidades de prohibir las armas biológicas de la Guerra contra las Drogas en las agencias regionales y de las Naciones que trabajan en medio ambiente, recursos genéticos, salud, armamento y agricultura.


Sunshine Project

Treinta años después de uso intensivo de herbicidas tóxicos en la guerra de Vietnam (Agente Naranja), los Estados Unidos están planeando el uso de un agente biológico ("Agente Verde") en la Guerra contra las Drogas.

El Sunshine Project es una organización internacional no gubernamental que saca a la luz información sobre los usos de la biotecnología potencialmente dañinos. Al Sunshine Project le preocupa que ciertos avances científicos pudieran lesionar acuerdos internacionales sobre paz, desarmamento y medio ambiente. A través de la investigación, concientización y defensa, el Sunshine Project busca promover el consenso internacional para que los avances en salud, agricultura y microbiología no sean usados para lesionar a las personas o el medio ambiente.

Colombia Abandons Research on Biological Agents for Drug Eradication
Now all research on anti-coca agents illegal under the Bioweapons Convention
The Sunshine Project, News Release, 25 January 2001

(Hamburg and Austin, 25 January) - Colombia has abandoned a project to develop biological agents to eradicate coca and opium poppy plants, dealing another major defeat to the US-promoted idea to use biological weapons in the Drug War.

Last year, Colombia refused a US-funded United Nations Drug Control Program (UNDCP) proposal to field test fungal pathogens developed by US researchers. But, responding to US pressure, the Colombian government floated a counterproposal to domestically develop biological agents for drug eradication. Like its UNDCP predecessor, the counterproposal was intensely opposed as biological weapons research. Now, Colombian Environment Minister Juan Mayr has abandoned the plan altogether.

Mayr's announcement follows Vienna-based UNDCP's decision to withdraw from all efforts to use biological eradication in the Andes and after former US President Clinton decided to suspend a US Congress-imposed stipulation that Colombia use fungi in drug eradication in order to receive military assistance. Thus, barring a major policy shift in Washington, Bogotá, or Vienna, the Colombian decision is the last and final step that ends any biological eradication projects in the region.

Minister Mayr announced his decision in a January 4, 2001 letter to a prominent Colombian Senator who opposes the project. Mayr wrote that the government has "decided not to continue" the controversial research project, a decision Mayr says was precipitated by UNDCP's November withdrawal (for more information, see Sunshine Project / Acción Andina / Transnational Institute news release of Nov. 13th).

Mayr's decision makes fully evident that biological eradication agents are indeed biological weapons. All further research - anywhere - on biological agents for coca eradication is outlawed by the Bioweapons Convention. Since all countries with illicit coca harvests have now announced their opposition to biological agents, any use of such agents can only be considered a hostile act. Under the Biological and Toxin Weapons Convention (and US implementing legislation), development of biological agents for non-peaceful purposes is outlawed.

UNDCP, however, is continuing its work on biological agents in Asia. An anti-opium poppy fungus is currently being field tested by an Uzbekistan laboratory that was part of the former Soviet Union's offensive biological weapons program. The continuation of
the Asian projects illustrates why a global ban is urgently needed. A global ban on any such agent can be achieved in resolutions by the Conferences of the Parties to the Biological Weapons Convention, the Convention on Biological Diversity, and the Commission on Narcotic Drugs.


European Parliament Rejects Agent Green
Citing Human Health and Environmental Dangers, Parliamentarians Vote 474 -1 to Prevent Introduction of Biological Agents
The Sunshine Project, News Release, 1 February 2001

(Hamburg and Austin, 1 February) - Today the European Parliament voted overwhelmingly against the introduction of biological agents into the Drug War. In Resolution B5-0087/2001, which sets out a stance against militarization in Colombian President Pastrana's "Plan Colombia", Parliamentarians expressed their conviction that the European Union:

"... must take the necessary steps to secure an end to the large-scale use of chemical herbicides and prevent the introduction of biological agents such as Fusarium oxysporum, given the dangers of their use to human health and the environment alike;"

Political support for the decision is strong. The European Union's top foreign policy official, Council of Foreign Ministers President Lars Danielsson, said the EU considered Plan Colombia - which calls for the use of biological agents - a bilateral US-Colombia affair in which Europe did not wish to become involved. Commissioner Poul Nielson, speaking on behalf of the European Commission, declared that he was "completely in agreement" with sponsor Joaquim Miranda of Portugal, who attacked eradication with biological agents as dangerous for biodiversity and potentially deepening international spill over of Colombia's complex internal conflict.

The proponents of biological eradication - the US and its junior partner the United Nations Drug Program (UNDCP) - have faced fierce opposition in recent months, forcing them to withdraw immediate plans to test and deploy biological agents in the Andes. But neither has renounced the strategy of attacking illicit crops with biological weapons, and despite accusations of biological warfare, both the US and UNDCP continue to conduct research and development of anti-narcotic crop biological agents.

The European Parliament's decision is a blow against these policies because it rejects not just one biological agent (Fusarium oxysporum); but the entire approach. Thus, European Parliament resolution is an important step toward a global ban on the use of biological weapons against illicit crops called for at a December meeting in France by an international group of more than eighty non-profit organizations (see the Sunshine Project website for more details).

The Resolution is embarrassing for the British government, which is the only country outside the US that has provided money for UNDCP's biological agents research. The Drugs and International Crime Division of the UK Foreign Office is funding tests being conducted by a facility of the former Soviet Union's offensive biological weapons program located in Tashkent, Uzbekistan. In recent months, however, as public scrutiny has increased of this program and the related one to develop agents to eradicate coca in the Andes, the Foreign Office has become increasingly tight-lipped on the subject, making ambiguous public statements about the future of its support for biological eradication.

Last year the US Congress conditioned aid to Colombia on Bogotá agreeing to use biological agents. This condition was suspended in a waiver issued by former US President Clinton, who overrode the US Congress citing concerns about biological weapons proliferation. But this policy could be reversed in future appropriations. Shortly before leaving office, Clinton reiterated the concern about biological weapons. The new US administration has not made any public statements on the issue.


Colombia: Crónica de un debate no concluido contra de armas biológicas en defensa de los derechos humanos y la biodiversidad
Darío González Posso y Adriana Rodríguez Salazar, 16 de abril de 2001

En este artículo se recapitula un debate sobre proyectos de guerra biológica relacionados con el 'Plan Colombia'; se recuerda el rechazo al propósito de utilizar contra la coca el famoso hongo Fusarium oxysporum, variedad Erythroxylum; se reseña el origen de la llamada 'alternativa criolla' y la denuncia contra este proyecto de investigación de 'controladores biológicos nativos', pretendida contrapropuesta nacionalista, de muy mala fortuna, que surgió de manera clandestina y tuvo que ser suspendida por sus creadores; y se constata que los peligros persisten.

'Herbicidas biológicos' en el Plan Colombia

La intención de utilizar armas biológicas contra la coca en Colombia es evidente en la aprobación por el Congreso de los Estados Unidos de 1.300 millones de dólares, destinados al 'Plan Colombia'. Este Plan establece, como uno de sus ejes de acción, la erradicación de cultivos tipificados como ilícitos existentes en el país en un plazo que va hasta el año 2005. Bajo el argumento de la ineficacia de los métodos químicos utilizados, propone el uso de agentes biológicos, 'micoherbicidas', más efectivos y baratos que la aspersión con químicos.
En el punto titulado 'Erradicación de cultivos' el 'Plan Colombia' traza como orientación: "Apoyar las nuevas estrategias del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas en las pruebas y desarrollo de agentes de control biológico ambientalmente seguros y confiables, con el fin de encontrar nuevas tecnologías de erradicación".

El Congreso norteamericano plantea la erradicación de los cultivos ilícitos, en especial de coca, "a través de una combinación de programas de desarrollo alternativo; erradicación manual; aspersión aérea de herbicidas químicos; pruebas de micoherbicidas ambientalmente seguros y la destrucción de laboratorios para el procesamiento de narcóticos ilegales en territorio colombiano" Así, el Plan Colombia opta como nunca antes por la erradicación forzada de cultivos declarados ilícitos a través de medios que, además de proyectos para pruebas de 'agentes biológicos', incluyen fumigación química y 'pactos' de erradicación manual que los campesinos deberán aceptar bajo la amenaza de la fumigación con plazos perentorios para la "sustitución de cultivos". Con tales estrategias este Plan expone al Estado a agudizar la violación de los derechos humanos y la destrucción del medio ambiente.

El rechazo al Fusarium oxysporum, variedad Erythroxylum

La primera discusión sobre la utilización de 'micoherbicidas' en la aplicación de la 'estrategia antinarcóticos' del Plan Colombia se relaciona con un proyecto del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (UNDCP), dirigido a probar y usar agentes como el hongo Fusarium oxysporum, titulado "Pruebas Experimentales y Futuro Desarrollo de un Agente Controlador Biológico, Ambientalmente Seguro para la Erradicación de la coca".

Con la participación de las Naciones Unidas en este proyecto, dice la Defensoría del Pueblo, "Estados Unidos no sólo obtiene una cubierta política de sus intenciones, sino que de esta manera se hace más difícil la obtención de información sobre el proyecto. Las Naciones Unidas, al contrario de lo que sucede con el Gobierno norteamericano, no está obligada por la Ley de Libertad de Información, la cual garantizaría el acceso a documentos oficiales por parte de terceras personas.

Se sabe que una investigación del gobierno de los Estados Unidos iniciada en la década de 1960 identifica en la isla de Kauai (Hawai) una variedad del Fusarium denominada Erythroxylum, que en 1987 aíslan sus componentes químicos y confirman su potencial como "micoherbicida.

Además, aunque no hay información sobre los procedimientos desarrollados en laboratorio, muchos afirman que este microorganismo fue modificado genéticamente haciéndolo más agresivo.

A la gravedad de la situación causada por la fumigación química, se suma el peligro de la liberación de este microorganismo, cuyas toxinas son consideradas armas biológicas en la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas, que prohíbe su desarrollo, producción, uso y almacenamiento para propósitos hostiles o en un conflicto armado.

Ante posibles 'pruebas experimentales' y la eventual utilización masiva de este hongo, surge una oposición enérgica de sectores académicos, investigadores y algunas organizaciones sociales. En el debate se menciona, además, que el Protocolo sobre Bioseguridad del Convenio de Diversidad Biológica reconoce que los organismos vivos modificados genéticamente -OVM, OGM- poseen potenciales impactos negativos sobre la biodiversidad y la salud humana, por lo cual su introducción a los países requiere una estructura reguladora diferenciada.

Por no existir certeza científica sobre las consecuencias que traería su aplicación se recuerda al gobierno colombiano el principio de precaución, señalado en el Convenio de Diversidad Biológica, en el Protocolo sobre Bioseguridad y en la legislación nacional, como un deber de quienes tienen que tomar determinaciones en lo ambiental.

En la discusión se aclara que la utilización del Fusarium oxysporum variedad Erythroxylum no sería "control biológico", sino dispersión de plagas y enfermedades con capacidad de atacar plantas, animales y seres humanos, que su aplicación afectaría la biodiversidad y la producción de alimentos, al tiempo que violaría los convenios internacionales antes mencionados ratificados por Colombia y la propia Constitución Nacional cuyo artículo 81 prohíbe "la fabricación, importación, posesión y uso de armas químicas, biológicas y nucleares". La Constitución también establece que todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano, que el Estado debe prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, así como cooperar con otras naciones en la protección de los ecosistemas situados en zonas fronterizas, que también serían afectados.

La ejecución de la "estrategia antinarcóticos" del Plan Colombia alarma a los países vecinos por el desplazamiento forzado de personas que llegan a estos en calidad de refugiados, y por la amenaza del uso de agentes biológicos sobre la selva húmeda tropical compartida.

Otro hecho que causa gran preocupación por el uso del Fusarium oxysporum es la negativa del Estado de la Florida en 1999 de ejecutar un programa de experimentación con este microorganismo para atacar cultivos de marihuana. Según los mismos norteamericanos no existe certeza de que el hongo no cause daños graves al medio ambiente ¿Porqué si Estados Unidos admite que el llamado 'agente verde' es un arma biológica y se niega a utilizarlo en su territorio, quiere aplicarlo en Colombia? ¿Porqué es aplicable el principio de precaución -carencia de certeza- en Estados Unidos, pero no en Colombia?

Con base en un juicioso análisis sobre los posibles impactos que generaría el uso del hongo Fusarium oxysporum, variedad Erythroxylum, sobre la biodiversidad y la salud humana y la posibilidad de vulnerar los derechos humanos, incluido el derecho a un medio ambiente sano, la Defensoría del Pueblo en comunicado de prensa del 10 de julio de 2000, recomienda a las autoridades nacionales competentes no permitir el ingreso al país de este hongo, aun para ser utilizado en proyectos de simple experimentación.

En un escenario de oposición y de protestas nacionales e internacionales, el Ministro del Medio Ambiente, Juan Mayr, no tiene otra alternativa que rechazar públicamente el uso de este hongo por carecer de certeza sobre sus impactos en el medio ambiente y la salud humana. En declaración para la Revista CAMBIO, de la última semana de julio de 2000, el Ministro reconoce que "la polémica nace de una propuesta que presentó el Programa Antidrogas de Naciones Unidas (UNDCP) a consideración del gobierno colombiano para realizar ensayos controlados en Colombia de un hongo denominado Fusarium oxysporum C- 4, desarrollado y probado en Hawai.

Aparece la "alternativa criolla"

No obstante, en la misma declaración a la Revista Cambio, el Ministro Mayr justifica un proyecto de investigación para identificar "a partir de la biodiversidad nativa, especies que puedan emplearse como controles biológicos para la erradicación de cultivos ilícitos, sin poner en riesgo el medio ambiente ni la salud humana".

Con el calificativo de 'alternativas criollas' el Ministro se refiere, sin nombrarlo de manera explícita, al Proyecto titulado"Formas alternativas, integrales y productivas de protección de la biodiversidad en las zonas afectadas por cultivos de coca y su erradicación", formulado por el Ministerio del Medio Ambiente con el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas, Sinchi, y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, como una manera de sortear la crisis y al mismo tiempo mantener los compromisos con Estados Unidos.

La iniciativa se presenta como una contrapropuesta para ser desarrollada por científicos e instituciones colombianas, con pruebas de campo en la Amazonia y con apoyo financiero de la comunidad internacional. Pero el Sinchi como entidad ejecutora -dice el proyecto- puede "subcontratar" con empresas nacionales o internacionales. El inicio del estudio estaba previsto para agosto del 2000, con una duración de 3 años y por un valor de 7 millones de dólares.

Aspectos del debate sobre el proyecto de la "alternativa criolla"

El debate sobre este proyecto no se debe a su presentación por las autoridades ambientales nacionales, sino gracias a la filtración a través de Internet de tres versiones desde febrero hasta julio del 2000. De las críticas al proyecto en mención se destacan las siguientes:
En primer término se recuerda que con base en principios éticos la investigación científica debe estar al servicio de la vida, la justicia social, la solidaridad, la protección de los derechos humanos y la construcción de la paz.

El proyecto no se integra a una agenda de paz y solución negociada de los conflictos y desconoce la posibilidad de sustitución gradual y concertada con las comunidades campesinas. Aunque la propuesta se presenta como solución 'tecnológica' pura y aséptica, se ubica en un contexto de guerra y se suma a las soluciones violentas del conflicto Colombiano.

Bajo el sofisma de un "control biológico" inofensivo, se propone realmente la identificación y posterior empleo de armas biológicas que incrementarían el desplazamiento forzado de poblaciones y la crisis humanitaria en el país, además de los potenciales daños sobre flora y fauna de la Amazonia colombiana y de países vecinos.

Estimularía la utilización de más tóxicos químicos por parte de los cultivadores para "defender" sus plantíos de coca y repercutiría en una mayor demanda de "controladores biológicos" para lucrar a productores y mercaderes de agroquímicos y agentes biológicos, inscritos en alternativas de guerra.

Significaría más guerra contra los campesinos y contra la selva. Los microorganismos patógenos de la coca, incluso los "criollos", pueden llegar a infectar y matar diversas especies de plantas, amenazar la biodiversidad y la seguridad alimentaria. El rechazo ya no es solo al uso del Fusarium oxysporum, variedad Erythroxylum, pues los herbicidas biológicos nativos, se reitera, también pueden generar graves daños al medio ambiente y a la salud humana.

En este sentido, la carta abierta del 17 de agosto del 2000 que varias ONG dirigen al Presidente ANDRES PASTRANA ARANGO y al Ministro del Medio Ambiente, JUAN MAYR MALDONADO, señala como preocupante que se pretenda eliminar los cultivos de coca "acudiendo, además de las estrategias conocidas, a la del control biológico mediante el uso de micoherbicidas (hongos)". La carta advierte que "la llamada estrategia de control biológico no es mas que una 'dispersión de plagas', con las que no se puede garantizar selectividad porque los organismos pueden mutar genéticamente y atacar otras especies, como cultivos alimenticios o plantas silvestres.

Centenares de personas y de organizaciones de Colombia y del exterior firman esta carta, que exige: "evitar el uso de armas o 'agentes' biológicos sean éstos extranjeros o nativos, así como sustancias agrotóxicas en el contexto de la guerra contra el narcotráfico y la subversión, las cuales ocasionarán una catástrofe irreversible y sin precedentes, que tendrá implicaciones nefastas dentro de un espacio de vida para las presentes y futuras generaciones".

Además de postulados de la Constitución Nacional y su carta de derechos, el proyecto de las "alternativas criollas" contradice convenios internacionales ratificados por el país, entre ellos el Convenio de la Diversidad Biológica y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo OIT que obliga a los gobiernos a respetar las culturas y valores de los pueblos indígenas, su relación con los territorios que ocupan o utilizan y en particular los aspectos colectivos de esa relación. El gobierno tiene la obligación de consultar cualquier actividad que se proponga o se desarrolle en los territorios indígenas o que pueda afectarlos, cosa que no hizo.

Pone en evidencia la incoherencia de políticas en el Ministerio del Medio Ambiente que propone a través del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas, Sinchi, el diseño participativo con las comunidades de una política pública, denominada "Agenda 21 Amazonia Colombiana", pero al mismo tiempo perfila desde la penumbra investigaciones que vulneran los derechos de los pueblos indígenas sobre sus conocimientos tradicionales.

Tras la propuesta de investigación de 'controladores biológicos de la coca', el proyecto encubre una iniciativa de bioprospección y piratería sobre el conjunto de la biodiversidad amazónica colombiana. Al respecto es elocuente en el texto del mismo lo relacionado con los derechos de propiedad: "Los derechos patrimoniales de autor, como información, datos, metodologías, protocolos, colecciones biológicas, patentes y cualquier otra información científica o técnica que se genere en el desarrollo del proyecto, pertenecerán exclusivamente al Ministerio del Medio Ambiente y al Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi como entidades responsables de la ejecución del proyecto, en caso de utilización de la información para publicaciones de carácter científico, se darán los créditos correspondientes a los investigadores y a las entidades públicas o privadas que participen en la ejecución del mismo..."

Tal régimen de "derechos patrimoniales de autor", sobre colecciones biológicas, patentes y demás aspectos mencionados, usurparía los conocimientos colectivos de los pueblos indígenas y comunidades locales, de una región rica en recursos genéticos.

El Anexo No. 6 del Proyecto explica la bioprospección, como una estrategia "que asesora y ayuda a los empresarios en el desarrollo de sus ideas, diseño de planes de negocios y a la creación y consolidación de sus empresas, mediante una Red de Apoyo en Bionegocios". La bioprospección busca acortar el camino y los costos en la identificación de recursos genéticos, o de principios activos en los organismos vivos para transformarlos, por ejemplo, en fármacos. Para ello utiliza el conocimiento colectivo de las comunidades locales y pueblos indígenas. El problema surge cuando estos conocimientos y recursos genéticos, que deberían ser respetados como inalienables, son expropiados mediante patentes, inclusive sobre organismos vivos, o a través de dudosas "retribuciones económicas", como propone el proyecto mencionado, transformándose la bioprospección en piratería, en este caso sobre los recursos de la diversidad biológica y cultural de la región amazónica colombiana.

El proyecto desconoce las instancias de participación y concertación con las comunidades campesinas y pueblos indígenas y de discusión con la comunidad científica. El debate es aceptado de manera tardía por el Ministerio del Medio Ambiente, cuando ya se produjo multitud de pronunciamientos y una citación del Congreso Nacional al Ministro, el 1 de agosto de 2000, promovida por el Senador Rafael Orduz.

Seminario de Paipa, septiembre 2000: retrocede la "alternativa criolla"

Del 21 al 23 de septiembre de 2000, se cumplió en Paipa el "Seminario Taller Medio Ambiente, Cultivos Ilícitos y Desarrollo Alternativo", convocado por el Ministerio del Medio Ambiente, con el objetivo general de "Contribuir a la búsqueda de soluciones ambientalmente sostenibles a la problemática de los cultivos ilícitos y su erradicación, a partir de los planteamientos, propuestas y experiencias que sobre el tema tengan el sector estatal, las organizaciones sociales, la academia y las Organizaciones no Gubernamentales". Asisten a este seminario alrededor de 80 personas, analistas vinculados al sector público, la Policía Antinarcóticos, funcionarios del sistema nacional ambiental, organizaciones sociales, representantes de la comunidad académica, de organizaciones no gubernamentales y expertos internacionales.

La mayoría de los participantes rechaza la amenaza de guerra biológica, oposición que desde hacía meses realizaban sectores significativos de la comunidad científica colombiana, organizaciones sociales e indígenas, organizaciones no gubernamentales, miembros del Congreso Nacional y la Defensoría del Pueblo.

Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente propone convocar "un grupo científico independiente del más alto nivel y representativo del saber colombiano", con el fin de "examinar" la propuesta de estudio antes citada, "reafirmarla en caso que sea aceptable, o proponer alternativas". Se abre así un espacio para abandonar ese proyecto.

OPIAC: el veto a las investigaciones para la guerra

En todo este proceso cumple un papel decisivo la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana, OPIAC, con un veto a dicho proyecto. La OPIAC, en la ponencia presentada en el seminario de Paipa por su presidenta, Emperatriz Cahuache, con base en la defensa de los "Planes de Vida" definidos por los pueblos indígenas, manifiesta que "se opone, rechaza y veta" la investigación mencionada propuesta por el Ministerio del Medio Ambiente. Si bien científicos, académicos, intelectuales, políticos y representantes de organizaciones no gubernamentales se oponen al proyecto, el rechazo y el veto de la OPIAC representa a un amplio sector de las comunidades que serían afectadas directamente.

La OPIAC manifiesta que tal proyecto de investigación es contrario al proceso de construcción de una "Agenda 21 Amazonia Colombiana", promovida por el Ministerio del Medio Ambiente y liderada por el Instituto Sinchi con la participación de esta organización indígena. La OPIAC señala que el diseño del proyecto de estudio de los "controladores biológicos" de la coca viola por parte del Ministerio del Medio Ambiente y del Sinchi el "Acta de compromiso" firmada con la OPIAC para desarrollar el proceso participativo para la Agenda amazónica. La OPIAC anuncia que se retira del proceso de la Agenda mientras el gobierno no aclare su posición a través del Ministerio del Medio Ambiente y del Sinchi.

Finalmente, la ponencia de la OPIAC presenta un conjunto de propuestas discutidas y aprobadas por el Comité Directivo de la Organización. Entre ellas, "impulsar la erradicación manual de cultivos con fines ilícitos" acompañada de políticas que garanticen "la supervivencia y la seguridad alimentaria de los campesinos cultivadores"; rechazar toda erradicación forzada contra campesinos o indígenas, así como la fumigación química y el mal llamado "control biológico" contra los cultivos de coca. Propone además la realización de "una reunión regional amazónica" en la cual participen las autoridades tradicionales indígenas, los gobernadores indígenas, los curacas, con el Ministerio del Medio Ambiente y otros organismos del gobierno, para establecer compromisos en relación con estos puntos.

Taller Nacional "Agenda 21 Amazonia Colombiana": nuevo retroceso de la "alternativa criolla" Como culminación del proceso de construcción de la Agenda 21 para la Amazonia Colombiana, el Instituto Sinchi convoca a un Taller Nacional en Bogotá, del 19 al 20 de octubre de 2000. En este evento la OPIAC informa a los delegados sobre las contradicciones surgidas con el Sinchi como consecuencia del proyecto en mención, lee la ponencia contra la guerra biológica presentada en el Seminario de Paipa y exige que se anexe a las Memorias de este Taller amazónico.

En respuesta a la OPIAC, la Dirección del Sinchi aclara que el proyecto no está en ejecución, no está financiado y no es objeto aún de convenios. A partir de una "autocrítica", la Dirección del Sinchi expresa su disposición a retirar del proyecto el componente relacionado con la identificación de "controladores biológicos" de la coca. Aunque mantiene los otros componentes, este es otro paso hacia el retiro definitivo del proyecto.

El 20 de octubre de 2000, la OPIAC emite una nueva declaración pública, mediante la cual exige que sea retirado, en su totalidad, el proyecto del Ministerio del Medio Ambiente y los Institutos Sinchi y Humboldt. Subscriben esta declaración 26 representantes de los pueblos indígenas de la Amazonia y Orinoquia colombiana reunidos en el "Taller Nacional".

En esta oportunidad, los representantes indígenas de la región amplían el rechazo de las comunidades al desarrollo de agentes biológicos contra la coca y, en general, al desarrollo de investigaciones que vulneran los derechos de los pueblos indígenas sobre el conocimiento ancestral y atentan contra su autonomía. La declaración de la OPIAC denuncia que el proyecto aludido desconoce la soberanía nacional y se somete a las presiones internacionales inherentes al "Plan Colombia" para la ejecución de políticas represivas para la erradicación de cultivos ilícitos, sin importar los altos costos sociales, el incremento de la guerra y el enfrentamiento interno en nuestro país; y exige respeto hacia las organizaciones representativas de los pueblos indígenas.

El "Taller Nacional de Agenda 21 Amazonia Colombiana", con delegados de la región y la presencia de la Dirección del Sinchi, con el fin de determinar nada menos que "el contenido de la Agenda para la región, sus acciones y estrategias", concluye con un rechazo a la fumigación de cultivos con fines ilícitos. Como alternativa se plantea procesos concertados y graduales con los campesinos, en un marco de transformación pacífica de los conflictos, así como la compensación a los campesinos e indígenas por los daños causados por las fumigaciones en sus cultivos de alimentos y en otros proyectos productivos lícitos.

Los participantes en este Taller se pronuncian en defensa de los derechos y conocimientos colectivos de los pueblos indígenas; por una moratoria de la bioprospección en los mismos términos del "Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad", realizado en Nairobi, en mayo de 2000: "Nuestra preocupación por la violación, el saqueo y el robo de nuestra Madre Tierra exige que pidamos una moratoria a la bioprospección y al acceso y uso del conocimiento tradicional hasta que llegue el momento en que nuestra herencia cultural esté totalmente protegida por las leyes nacionales e internacionales".

Pero permanecen sin respuesta algunas preguntas: Las conclusiones de este evento, concertadas por representantes de comunidades campesinas y pueblos indígenas con el SINCHI, ¿Serán cumplidas por el gobierno y el Ministerio del Medio Ambiente? ¿Tienen el carácter y la fuerza de auténticas "políticas públicas"? ¿Tienen fuerza como compromiso real del Estado? Resulta notorio que en el taller están ausentes tomadores de decisiones nacionales, como Ministerio del Medio Ambiente, Planeación Nacional, Presidencia y Vicepresidencia de la República.

Sin embargo, a través de la protesta ciudadana, de sectores del Congreso Nacional, de la comunidad científica, de pronunciamientos nacionales e internacionales, de la Defensoría del Pueblo y de las organizaciones de los pueblos indígenas, se producen derrotas a estos proyectos y lucrativos negocios de la guerra biológica.

UNDCP se retira de proyectos de agentes biológicos contra cultivos "ilícitos" en Suramérica Otro efecto de la oposición nacional e internacional es la decisión del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID) de retirarse de estos proyectos de "controladores biológicos" de la coca en la región. En carta del 2 de noviembre de 2000, dirigida a organizaciones no gubernamentales, el PNUFID confirma que no está ejecutando, ni planea ejecutar, ni está discutiendo la posibilidad de ejecutar un proyecto de control biológico en Colombia ni en ningún otro lugar de los Andes.

Pero el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas continúa apoyando un proyecto de investigación de un hongo para eliminar la amapola en Uzbekistán; retrocede en el proyecto de la guerra biológica en Colombia, pero lo hace sin cuestionar su papel en el proyecto de Uzbekistán. Sin embargo, el retiro de UNDCP de proyectos de agentes biológicos contra cultivos declarados ilícitos en Suramérica es un hecho positivo, que puede ser utilizado como palanca para lograr una prohibición global de tales proyectos. Además, determina otro retroceso de las investigaciones diseñadas en Colombia con esos propósitos.

Enero de 2001: retirada la "alternativa criolla"

En carta del Ministro del Medio Ambiente, Juan Mayr Maldonado, dirigida al Senador Rafael Orduz el 4 de enero de 2001, se afirma con un lenguaje deliberadamente ambiguo y confuso: "Hemos decidido no continuar con el análisis del proyecto". ¿No continuar con el "análisis", o con el proyecto? Cabe preguntar si esto significa que se cancelan las gestiones de financiamiento internacional y se marca un claro distanciamiento con las pretensiones aun no declinadas del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Como consecuencia de las protestas, debates y denuncias, el Ministerio del Medio Ambiente se ve obligado primero a rechazar la utilización del hongo Fusarium oxysporum variedad Erythroxylum. Ahora, de hecho, cancela el proyecto para la identificación de los llamados "controladores biológicos nativos" de la coca, siguiendo los pasos de la agencia antidrogas de Naciones Unidas, UNDCP, en el retiro de este tipo de proyectos para Colombia y la región andina, decisión que el Ministro en la carta citada manifiesta que "comparte a cabalidad".

Y ¿ahora? Hacia la prohibición global de agentes biológicos contra cultivos

En memorando del 22 de agosto del 2000, el presidente Bill Clinton admite que el plan de Estados Unidos de usar agentes microbiológicos para erradicar cultivos 'ilícitos' puede tener impacto en la proliferación de armas biológicas y declara que los Estados Unidos no usarán 'Agente Verde' hasta tanto "una evaluación más amplia de seguridad nacional, que incluya consideraciones sobre el impacto potencial sobre proliferación de armas biológicas y terrorismo, proporcione una base sólida para concluir que el uso de esta herramienta en particular para el control de drogas está dentro de nuestro interés nacional.

La agencia antidrogas de Naciones Unidas (UNDCP) se retira de proyectos de "control biológico" contra cultivos declarados ilícitos en Colombia y la región andina y el Ministerio del Medio Ambiente decide en enero de 2001 "no continuar con el análisis" de un proyecto de "controladores biológicos nativos".

La Resolución del Parlamento Europeo, del 1 de febrero del 2001, sobre el Plan Colombia y en apoyo al proceso de paz colombiano, expresa que la Unión Europea "debe hacer lo necesario para que se abandone la utilización masiva de herbicidas químicos y se impida la introducción de agentes biológicos como el Fusarium oxysporum, dados los riesgos que su uso entraña tanto para la salud como para el medio ambiente". Esta decisión del Parlamento Europeo es otro golpe significativo contra estas políticas porque rechaza no sólo un agente biológico Fusarium oxysporum, sino la estrategia en su totalidad.

Sin embargo, los peligros persisten. Hay programas activos de armas biológicas contra las drogas en Asia y los Estados Unidos. El Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas UNDCP, con el auspicio de los Estados Unidos y el Reino Unido, tiene el compromiso de desarrollar agentes biológicos contra cultivos declarados ilícitos.

En reportaje de la BBC de Londres al señor Rand Beers -'Subsecretario del Departamento de Estado de Estados Unidos para asuntos internacionales y de narcotráfico'-, le preguntan: si Colombia continúa negando el consentimiento informado para la prueba de campo del hongo Fusarium oxysporum, variedad Erythroxylum, ¿el juego se termina?. Él responde: "Sería muy difícil recuperarse, pero no estoy dispuesto a admitir que se acabó". El señor David Sands, científico y comerciante norteamericano, según el mismo reportaje "poseedor de los derechos sobre el hongo", declara de manera categórica: "entraremos sin permiso.

La administración Bush ratifica al señor Beers en su cargo. El señor Sands, a diferencia de Rand Beers, no es un funcionario del gobierno, pero como menciona el mismo video reportaje de la BBC de Londres, tiene excelentes conexiones en el Congreso y en las esferas gubernamentales de los Estados Unidos. Estos hechos también hacen pensar que "el juego" aun no terminó y que no ha concluido el debate sobre los proyectos de armas biológicas.

Por todo esto, es necesaria una prohibición global. No basta desmantelar los programas existentes de investigación, es indispensable una prohibición sobre cualquier trabajo, presente o futuro, en armas biológicas para erradicar cultivos. A la Comisión de Estupefacientes de la ONU y a la Conferencia de las Partes del Convenio de Armas Biológicas y Tóxicas, se debe solicitar la prohibición global del uso de agentes biológicos contra cultivos, como la coca, la amapola o la marihuana.

En especial, es preciso continuar procesos pedagógicos en la sociedad y mantener una vigilancia nacional e internacional, sobre posibles proyectos de agentes biológicos contra cultivos. Esta cruzada contra la guerra biológica, que también es contra de la fumigación química, es en primer término por la defensa de los derechos humanos, que son la base de una auténtica ética ambiental. La experiencia colombiana muestra la capacidad de la comunidad académica y científica, de las organizaciones no gubernamentales y de las organizaciones sociales, para oponerse a iniciativas que atentan contra los derechos humanos y la diversidad biológica.

El presente debate también enseña que es indispensable fortalecer alternativas pacíficas frente a varias décadas de una inútil 'guerra a las drogas' dirigida en especial contra los campesinos de las regiones con cultivos tipificados como 'ilícitos', sin que se logre reducir el consumo que en el mundo llega a más de 235 millones de personas y sólo en Estados Unidos casi a 14 millones. Cada día es más evidente que "el mal no son las sustancias, no son los productos o el elemento droga en sí mismo, sino las políticas que se desarrollan.

Hace falta, en síntesis, redefinir la política frente a 'las drogas', aceptar que es imposible eliminarlas, que es necesario descriminalizar a los campesinos cultivadores, despenalizar y buscar el mínimo daño en la salud de los consumidores, promover el debate internacional sobre estas alternativas.

Ex Consultor del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas, Sinchi. Ingeniero Agrónomo, Calificado en: Industrias. Especialista en Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano y Regional. Director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz Indepaz. Miembro de la Corporación Unidades Democráticas para el Desarrollo Ceudes.
Ex Funcionaria del Sinchi y ex Coordinadora de "Agenda 21 Amazonia Colombiana". Sociologa. Coordinadora Programa Colombia, Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos.

"Plan Colombia. Plan para la paz, la prosperidad y el fortalecimiento del Estado", Presidencia de la República, 1999.
Ley HR4425, capítulo 2 sección 3201, condiciones de asistencia para Colombia, USA, Julio 13 de 2000.
Defensoría del Pueblo, Los cultivos ilícitos, política mundial y realidad en Colombia, agosto de 2000.
Defensoría del Pueblo, Op Cit, 2000.
Según Gilles-Eric Séralini, "OGM Le vrai débat", Flammarion, 2000 (hablando de la guerra biológica): "en conjunción con el gobierno, los científicos americanos han modificado agentes microbianos y otros hongos Fusarium (Fusarium oxysporum y Ploespora papaveraceae) para devastar las plantaciones de narcóticos". (p. 66).
"La falta de certeza científica debida a la información y conocimiento científicos relevantes insuficientes en relación con la extensión del potencial de un organismo vivo modificado de causar efectos adversos en la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica en la Parte importadora, tenidos también en cuenta los riesgos para la salud humana, no puede impedir a esa Parte tomar una decisión, como fuera apropiado, en relación con la importación del OVM en cuestión... para evitar o minimizar esos efectos adversos potenciales".
Jared Kotler, Colombia Against Using Fungus. Asociated Press Writer, Julio de 2000. Citado por Defensoría del Pueblo, Op Cit, 2000.
"Porqué rechazamos el hongo". Revista Cambio No.370, 24-31 de julio del 2.000, Bogotá.
Véase Proyecto "Formas alternativas, integrales y productivas de protección de la biodiversidad en las zonas afectadas por cultivos de coca y su erradicación" en:

La empresa comercial Live Systems Technology S.A., que tiene vínculos con la formulación de esta propuesta de estudio del "control biológico de la coca", es mencionada en la versión de mayo del 2000 del proyecto, en la de julio del 2000 no aparece de manera explícita.
Véase carta en www.sunshine-project.de
Véase: (1) Darío González, Bioprospección y guerra biológica, agosto de 2000, www.viaalterna.com.co y www.ceudes.org
(2) OPIAC, "Los pueblos indígenas actores insustituibles", septiembre 2000, www.ceudes.org
Véase: Comunicado de prensa conjunto de Acción Andina (Bogotá), Sunshine Project (US/Alemania), Transnational Institute (Amsterdam), en www.sunshine-project.org/pr131100.html
Memorando de Justificación para Determinación Presidencial 2000-28, www.sunshin e-project.org/indexesp.html
BBC de Londres, reportaje vídeo "La secreta guerra británica contra las drogas". 2000.
Juan Manuel López Caballero, "Colombia: víctima de la política antidrogas", en: Cultivos ilícitos en Colombia, Memorias del foro realizado el 17 y 18 de agosto de 2000. Universidad de los Andes, Bogotá, enero de 2001.
Véase: Soluciones pacíficas alternativas a la 'guerra a las drogas'. Mesa 'Cultivos ilícitos', II Encuentro Nacional de Mesas Ciudadana para una Agenda de Paz, Bogotá, marzo de 2001.


"No hay condiciones para desarrollaria"
Colombia no producirá hongo contra la coca
El Tiempo, 26 de enero de 2001

Colombia abandonó el proyecto de investigación de agentes biológicos para erradicar plantas de coca y amapola.

"Hemos decidido no continuar con el análisis del proyecto por considerar que no existen las condiciones para desarrollarlo en su fase de investigación". El anuncio fue hecho por el ministro de medio ambiente, Juan Mayr, en una carta dirigida al senador Rafael Orduz, opositor de este proyecto.

En la carta el ministro asegura que su cartera "comparte a cabalidad la decisión del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización de Drogas (UNDCP), organismo que propuso la investigación inicial sobre controladores biológicos para los cultivos de coca, en el sentido de retirar el proyecto para Colombia y la región Andina en su conjunto".

Ya el año pasado Colombia había rechazado una propuesta del UNDCP, para efectuar pruebas de campo de hongos patógenos desarrollados por investigadores stadounidenses. Pero posteriormente se anunció que se buscaría un microorganismo nativo o compatible con las selvas nacionales para desarrollar domésticamente agentes biológicos para la erradicación.

Propuesta, que al igual que la anterior, fue objeto de oposición por parte de las organizaciones ambientalistas por tratarse de investigación en armas biológicas.

Para Mayr, ahora "en el abanico de soluciones se abre paso la erradicación manual concertada, la opción menos contaminante en lo ambiental y más efectiva en lo social, en la medida en que incorpora la voluntad de las comunidades directamente relacionadas con esa actividad económica ilegal".

Más información:

 

Breve historia de la Guerra Química y Biológica contra las Drogas, ponencia de Martin Jelsma para, La Guerra contra las Drogas y el Uso de Armas Biológicas - Quito (Ecuador), 10-11 de octubre de 2000

 

Resumen: El anuncio de un "baño de glifosato" en el Putumayo y la amenaza de la apertura de un frente biológico en la guerra antidrogas son el escenario alarmante de la actual fase del Plan Colombia, cuyos orígenes vienen de tiempo atrás. Para comprender esta situación vale la pena revisar brevemente la historia de las políticas antidrogas a nivel internacional con respecto a la erradicación forzada de la materia prima -cultivos ilícitos- y específicamente en lo relativo al uso de agentes químicos y biológicos. [Véase también: Cronología de la guerra química y biológica contra las drogas]

Hongo contra la coca: PNUFID y la guerra biológica a las drogas en Colombia, por Martin Jelsma, febrero de 2000

Resumen: El gobierno colombiano y el Programa de Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de las Drogas (PNUFID) están al punto de firmar un contrato que marca el comienzo de la guerra biológica contra la coca en el Sur de Colombia. El plan iniciará una serie de pruebas en el terreno abierto con el hongo Fusarium oxysporum, dirigidas a la evaluación de su eficacia contra el arbusto de la coca y determinando los riesgos ambientales implicados. [Ver: Draft Contract: UNDCP-Gov't of Colombia on mycoherbicides en mycoherbicide.net]

Armas biológicas en la guerra contra las drogas, por Tom Blickman, septiembre de 1998

Resumen: En su controversial 'Estrategia de Eliminación del Cultivo de Coca y Amapola' (SCOPE) del Programa de Naciones Unidas para el Control Internacional de las Drogas (UNDCP), destinada a erradicar el cultivo ilícito de la coca y la amapola antes del año 2008, un parágrafo está dedicado a un programa de investigación para encontrar un agente biológico que podría destruir la amapola. Efectivamente, el UNDCP firmó un contrato con el Instituto Genético y de Biología Experimental de Plantas de la Academia de Ciencias de Uzbekistan para desarrollar un "agente fiable de control biológico" de la amapola.

Véase también:

Articulos en la prensa sobre la guerra biológica contra las drogas: mycoherbicide.net

Un sitio dedicado a la investigación abierta de micoherbicidas, apoyado por una beca "Investigación y Escritura" hecho por la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur.

[Véase: Drug Control or Biowarfare? Mother Jones, May 3, 2000].).

El hongo Fusarium: Cuestiones que merecen ser consideradas en relación con el proyectado uso de un micoherbicida en Colombia por Jeremy Bigwood y Sharon Stevenson, 7 de enero del 2000.

Acción Ecológica.

Acción Ecológica es una organización ecologista en Ecuador que se enmarca en la corriente del ecologismo social. Está formada por un colectivo de hombres y mujeres comprometido con la defensa de los derechos colectivos a vivir en un medio ambiente saludable. Privilegia el apoyo a comunidades que se encuentran atravesando conflictos socio-ambientales. Acción Ecológica forma parte de diversas redes internacionales: Oilwatch (de la cual ejerce la secretaría), Friends of Earth (Amigos de la Tierra), World Rainforest Mouvement (Movimiento Mundial del Bosque Tropical).

Corporación Unidades Democráticas para el Desarrollo (CEUDES).

En CEUDES participa un equipo de profesionales de diferentes áreas de las Ciencias Sociales, Ambientales y de la Salud que han unido sus conocimientos y capacidad de gestión, con el fin de fortalecer la participación de las organizaciones sociales en la conducción de su propio destino y en la participación en los procesos y movimientos ciudadanos que buscan caminos de negociación política por la paz y la justicia social en Colombia.

Montana NORML (National Organization for the Reform of Marijuana Laws).

NORML ha presentado una petición de liberar los documentos oficiales (Freedom of Information Act - FOIA) a cinco agencias gubernamentales estadounidenses para recuperar todas las informaciones sobre el hongo asesino Fusarium Oxysporum. (Solamente disponible en inglés).
En marzo de 1999, la empresa "Ag/Bio Co" en Bozeman en EE.UU. proponía al czar antidrogas de Florida de crear y dispersar un hongo asesino que se llama fusarium oxysporum diseñado para erradicar la planta de marihuana, amapola y coca. NORML en Montana ha obtenido una copia de la propuesta y la ha reproducida en su sitio web: Ag/Bio Co Proposal. (Solamente disponible en inglés).