Susan George es una de las investigadoras más renombradas del TNI por sus innovadores análisis sobre problemas mundiales. Autora de 14 libros traducidos a numerosos idiomas, habla de su trabajo con convicción; una convicción que comparte con todo el TNI: “La tarea del científico social responsable es, en primer lugar, desvelar esas fuerzas [de la riqueza, el poder y el control]; en segundo lugar, escribir con claridad sobre ellas (…) con el fin de que las personas corrientes tengan instrumentos adecuados para la acción; y, por último (…) adoptar una posición de defensa de los desfavorecidos, los desamparados, las víctimas de la injusticia”.
Democracia en las barricadas
En julio, los jefes de estado fueron sitiados en Génova. Conversaron sobre comercio y dinero dentro de un custodiado aunque lujoso complejo, mientras fuera los carabinieri italianos se enfrentaban a los manifestantes, de los cuales sólo unos pocos eran violentos. El resultado: imágenes para la televisión de apretones de manos y acuerdos gubernamentales cuyos detalles ya se han olvidado, e imágenes de una muerte injustificada, 600 heridos, palizas y frustración. La próxima reunión se celebrará en el seguro enclave de Qatar.
Tras los lamentables acontecimientos de Génova, las multinacionales y las instituciones europeas e internacionales que son blanco de las críticas de los "anti-globalizadores" hacen frente a un problema periódico: cómo desacreditar, debilitar, manipular y, si es posible, aniquilar el movimiento civil internacional que ha estado importunando las reuniones de los amos del mundo desde Seattle. Las represalias y la represión policial son las armas más obvias del arsenal anti-antiglobalización. En abril, la primavera trajo aromas de gas lacrimógeno en Québec: la cifra oficial de botes de gas lacrimógeno disparados contra manifestantes anti-ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) (1) es de 4.707, "excesiva" según un comité nombrado por el gobierno de Québec. (2) A las preguntas de médicos sobre los componentes químicos y agentes propulsores, las autoridades confesaron su ignorancia: "Sólo hacemos tests para averiguar la efectividad del gas sobre la gente". (3)
También en Europa el uso de la fuerza y la manipulación ha llegado a extremos desconocidos. En Gotemburgo, durante la manifestación ante la cumbre de presidentes y primeros ministros de la Unión Europea en junio, la policía sueca realizó disparos de bala. En Barcelona, el 22 de junio, donde tanto foros como manifestaciones se celebraron a pesar de que el Banco Mundial canceló la conferencia sobre economía, agentes de la policía secreta se infiltraron al final de la manifestación, llevando a cabo actos vandálicos y atacando a agentes uniformados para provocar violentas represalias contra manifestantes y periodistas.
En Génova, la policía italiana fue más allá: un muerto, más de 600 heridos, cientos de arrestos arbitrarios y una auténtica conspiración política. Hay evidencia que apunta a la complicidad entre las autoridades y las bandas de agentes provocadores del Black Block que produjeron desperfectos en partes de la ciudad. (4)
Pero el uso de la fuerza parece tener un efecto limitado, así que las autoridades están recurriendo al acoso legal. Un destacado miembro de la Ruckus Society (5), conocida por dar clases sobre no-violencia como preparación para ocasiones como la de Seattle, fue detenido en las calles de Filadelfia el día después a las manifestaciones ante la convención del Partido Republicano. Fue interrogado durante seis horas por un agente que admitió jovialmente que tenía órdenes de "poner un montón de mierda en su dossier" (6), se le acusó de 13 cargos y (algo sin precedente por faltas menores) le fue impuesta una fianza de un millón de dólares.
Las detenciones ilegales, la intimidación y los malos tratos a los detenidos, la cancelación de reuniones "como medida preventiva" son comunes allí donde se reúnen oponentes a la globalización. Encontrarás evidencia de esto en cualquiera de los sitios web independientes y descentralizados de Indymedia (7) que tantos dolores de cabeza están causando en Washington. El día de la mayor manifestación en Québec, agentes del FBI y de los servicios secretos de EE.UU. se personaron en la oficina de Indymedia en Seattle con órdenes judiciales exigiendo la revelación de nombres y direcciones de correo electrónico de todo aquel que hubiera visitado la página en las 48 horas previas, esto es, de varios miles de personas. Esto constituye una flagrante violación de los derechos garantizados por la constitución estadounidense. (8) En Génova, la noche del 21 al 22 de julio, los carabinieri registraron el centro de medios de comunicación independientes sin una orden judicial, golpearon y arrestaron gente, alegando que buscaban pruebas sobre la infiltración de "agitadores".
En Europa los gobiernos tampoco mostraron ningún escrúpulo a la hora de incumplir la ley. En diciembre del año 2000 se hizo un intento para reducir la escala de las manifestaciones contra las políticas liberales de la UE. Durante una reunión del Consejo Europeo en Niza 1.500 italianos fueron retenidos en la frontera franco-italiana aunque portaban billetes y pasaportes en regla. En enero del año 2001 las autoridades suizas bloquearon todas las rutas de acceso a Davos, transformando la región en una fortaleza militar. El gobierno italiano suspendió el acuerdo de Schengen durante cuatro días en un vano intento de impedir la congregación de manifestantes de otros países en Génova.
La reacción
Se está produciendo también una grave reacción ideológica. ¿Cómo van a reunirse las potencias mundiales tras un fiasco como el de Seattle? La primera estratagema es acusar a los oponentes de ser "enemigos de los pobres", una táctica utilizada por The Economist y el Financial Times de Londres y por Mike Moore, director general de la Organización Mundial del Comercio (WTO - OMC), quien dijo en Génova que "los manifestantes me dan ganas de vomitar." Paul Krugman, economista en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y mimado de los medios de comunicación añadió: "El movimiento anti-globalización ya tiene una larga historia de dañar a la gente y las causas que dice defender." Sobre los manifestantes de Génova dijo: "Cualesquiera que sean sus intenciones, lo único que están logrando es que los pobres sean aún más pobres". (9)
El argumento fue retomado en vísperas de Génova por el presidente George W. Bush, en una declaración a Le Monde: "Los manifestantes están condenando a la gente a la pobreza." En su primer número después de Seattle, The Economist ensayó una nueva táctica. Ante el éxito de las ONGs, arguyó que "representaban una peligrosa transferencia de poder a grupos con intereses particulares no elegidos democráticamente." La alegada carencia de legitimidad de los "anti-globalizadores" ha sido una queja constante en ambientes de negocios desde la publicación de la Declaración de Génova en septiembre de 1998, resultado de la reunión organizada por Helmut Maucher, presidente por aquel entonces de la Cámara de Comercio Internacional (y presidente y director general de Nestlé y presidente de la Mesa Redonda de industriales europeos) y por el secretario general de la ONU.
La declaración sostenía que: "los grupos activistas de presión deberían concentrarse en obtener legitimación para sí mismos. De lo contrario, habrían de ser consideradas ciertas normas para establecer sus derechos y responsabilidades. El mundo de los negocios está acostumbrado a trabajar con sindicatos, organizaciones de consumidores y otros grupos representativos que son consecuentes, fidedignos, transparentes y responsables, y que por lo tanto generan respeto. Lo que rechazamos es la proliferación de grupos de activistas que no aceptan estos criterios de autodisciplina".
La tercera táctica consiste en insistir en que los manifestantes no saben de qué están hablando, calificándoles a ellos y a sus organizaciones de "oportunistas" o "alarmistas". Sus ideas y opiniones son descritas como "desinformación", "mentiras manifiestas" y "sin sentido". Thomas Friedman del New York Times afirma que los oponentes al neoliberalismo son "despreciables [y] se merecen una bofetada". (10) El Financial Times, en tono ligeramente amenazador, advierte que si el avance de los enemigos de la globalización ha de ser frenado, "ahora es el momento de marcar unos límites". (11) ¿Pero qué pasa si no se impone la "autodisciplina", si nadie se percata de los límites marcados y la oposición continúa "hablando sin sentido"? Mucha gente está considerando esto.
En mitad del desierto
En marzo del 2000 el Cordell Hull Institute de Washington (12), una fundación pro-libre mercado, celebró un seminario bajo el lema "Después de Seattle: recuperar el ímpetu en la OMC". De los 50 participantes (altos funcionarios, ministros, consejeros de grandes empresas, embajadores) sólo dos representaban a ONGs. Uno de ellos, escandalizado por lo que allí se dijo, remitió un informe en Internet. (13) La reunión había estado menos preocupada por la OMC que por encontrar maneras de silenciar a la oposición. Cecil Parkinson, que fue secretario de comercio en el gabinete de Margaret Thatcher, empezó diciendo que la OMC nunca más debería celebrar otra reunión en suelo estadounidense puesto que era demasiado fácil organizar protestas allí. Clayton Yeutter, antiguo ministro de agricultura de EE.UU., estuvo de acuerdo. Debían elegir un lugar donde "la seguridad pudiera ser garantizada" y convocarla sin previo aviso para "coger desprevenidos a los disidentes".
El Ministro de Asuntos Exteriores brasileño propuso celebrar la siguiente reunión "en mitad del desierto" - más o menos lo que ocurrirá en noviembre cuando la conferencia de la OMC tenga lugar en Qatar - o "en un crucero". De hecho, la cumbre del G8 del año 2002 se celebrará en un lugar casi inaccesible en las Rocosas canadienses. Recibiendo el aplauso de los presentes, el ministro defendió apasionadamente el trabajo de menores: los niños en Brasil ayudan a sus familias ganando un puñado de reales llevando sacos de carbón desde los almacenes a las acerías. Un alto funcionario estadounidense sugirió que se debería "dar alguna otra cosa con que entretenerse a las ONGs": se les podría decir que remitieran sus protestas a la Organización Internacional del Trabajo (ILO-OIT), que carece de poderes. Otro, mostrando su interés por "deslegitimar a las ONGs", sugirió persuadir a las fundaciones que las subvencionan para que cierren el grifo. Eso les obligaría a abandonar.
Y el hecho es que, cualquiera que sean las verdaderas razones, las fundaciones estadounidenses más importantes están cambiando de política. Según fuentes fidedignas - que prefieren mantener el anonimato - a las instituciones y organizaciones opuestas a la globalización se les están empezando a negar recursos. También, en contra de la norma, los presidentes de las principales fundaciones están controlando personalmente las asignaciones de fondos que hacen sus directores de programas que en el pasado han subvencionado grupos de la galaxia Seattle. Fundaciones como la Ford o Rockefeller ahora favorecen instituciones como el Instituto de Estrategia Económica cuyo presidente es un antiguo consejero de Ronald Reagan y cuya lista de benefactores parece un catálogo de corporaciones transnacionales estadounidenses. (14)
La vigilancia electrónica es otra poderosa arma en manos del mundo de los negocios. La compañía eWatch (15) ejemplifica la habilidad del capitalismo para generar beneficios de cualquier cosa, incluso de las actividades que cuestionan su supremacía. Esta subsidiaria de una compañía de relaciones públicas ofrece la monitorización en Internet de todo aquello que afecte a sus subscriptores empresariales, examinando no sólo los medios de comunicación, sino también una base de datos de 15.000 foros de discusión y 40.000 grupos de noticias. Por una cuota anual de 3.600 a 16.200 dólares USA, "usted puede monitorizar a la competencia, los reguladores gubernamentales, los activistas, los grupos de oposición y todo aquello que tenga un impacto en su negocio." Barato.
Estas tácticas superan los pronósticos. Quizás sean la prueba de que los oponentes a la globalización neoliberal están teniendo un impacto real, ¿por qué habrían si no de tomarse tantas molestias los amos del mundo? No subestimemos la importancia que el capital internacional otorga a esta batalla. Su odio a la democracia no ha sido nunca tan claramente expresado. Tiene que establecer, por cualquier medio, la legitimidad de su dominación antes de que se produzcan nuevos choques (desde este punto de vista, las elecciones de Bush y Berlusconi vienen como caídas del cielo.) Los movimientos sociales tienen que mirar bien por dónde pisan ahora, especialmente desde Génova. Están entrando en un campo de minas.
Translated by Eneko Sanz and Lidia Gutiérrez, and reviewed by Germán Leyens for ZNet Spanish
Notas
1. Ver Brunelle, D. "Chasing the holy grail of free trade", Le Monde Diplomatique edición inglesa, abril 2001.
2. Toronto Star, 3 de mayo de 2001, citando fuentes oficiales.
3. Citado por Cathy Walker, directora nacional de salud y seguridad en el sindicato canadiense de automoción, en Now Magazine, Toronto, 17-23 de Mayo de 2001.
4. Un sacerdote, Don Vitallano Della Sala, atestigua haber visto miembros del Black Block saliendo de una camioneta de la policía (La Repubblica, 22 de julio de 2001, Le Monde, 24 de julio de 2001.)
5. Bruno Basini, "Avec les maquisards anti-mondialisation", L'Expansion, París, 7 de junio de 2001.
6. Comunicación personal de John Sellers.
7. http://www.indymedia.org
8. Comunicado emitido por el Centro de Medios Independientes de Seattle, 27 de abril de 2001.
9. Paul Krugman, "Why sentimental anti-globalisers have it wrong", International Herald Tribune, 23 de abril de 2001.
10. New York Times, 19 de abril de 2001.
11. Financial Times, 19 de abril de 2001.
4. El Cordell Hull Institute es uno de los socios americanos del Institut Français de Relations Internationales (IFRI).
13. Bruce Silverglade, Centre for Science in the Public Interest, "How the international trade establishment plans to defeat attempts to reform the WTO", mensaje electrónico, 5 de abril de 2000.
14. Ver http://www.ecostrat.org, en particular los anuncios de becas de las fundaciones Rockefeller y Ford para estudios sobre comercio internacional [en inglés].
15. eWatch, basada en Dallas, es una subsidiaria de PR Newswire: http://www.ewatch.com
Investigadora asociada y presidenta de la Junta del TNI y presidenta honoraria de Attac-Francia [Asociación por una Tasa sobre las Transacciones especulativas para Ayuda a los Ciudadano].
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