Susan George es una de las investigadoras más renombradas del TNI por sus innovadores análisis sobre problemas mundiales. Autora de 14 libros traducidos a numerosos idiomas, habla de su trabajo con convicción; una convicción que comparte con todo el TNI: “La tarea del científico social responsable es, en primer lugar, desvelar esas fuerzas [de la riqueza, el poder y el control]; en segundo lugar, escribir con claridad sobre ellas (…) con el fin de que las personas corrientes tengan instrumentos adecuados para la acción; y, por último (…) adoptar una posición de defensa de los desfavorecidos, los desamparados, las víctimas de la injusticia”.
Todavía se puede soñar con un mundo mejor
La escritora y activista Susan George ha dedicado gran parte de su vida a denunciar los destrozos del capitalismo global, pero también ha recorrido fábricas, rancheríos y estrados para organizar la resistencia, necesariamente global. George, una de las artífices del No francés a la Constitución Europea en mayo de este año, habló en exclusiva para BRECHA sobre el movimiento antiglobalización y la necesidad de respuestas ante la embestida neoliberal.
Casi sin difusión pública y en un lugar alejado del centro, se realizó la semana pasada el encuentro? Ideologías imperiales: Perspectivas sobre el nuevo (des)orden mundial?, organizado por el Transnational Institute (TNI). Para participar en él llegaron ocho académicos y activistas de diferentes partes del mundo y presentaron los capítulos de una obra colectiva a editarse a fines de 2005 por parte del TNI. Autora de una docena de libros, Susan George nació en Estados Unidos y, después de muchos años de vivir en el país, obtuvo la nacionalidad francesa en 1994. Es directora del Comité de Planificación del Transnational Institute y vicepresidenta de ATTAC-Francia. Realizó estudios en filosofía (licenciatura en la Sorbona), política (doctorado en École des Hautes Etudes en Sciences Sociales) y actualmente se encuentra investigando sobre la construcción de la hegemonía cultural del neoliberalismo. A comienzos de este año fue una de las inspiradoras de la campaña por el No a la Constitución Europea en ese país y colaboró activamente con la campaña en otros lugares, como en Holanda (donde el Sí también fue rechazado).
RE ¿Qué ha cambiado desde la explosión pública del movimiento antiglobalización en Seattle en diciembre de 1999? ¿Qué queda de todo lo demostrado en aquel momento?
SG: En realidad el comienzo de ese movimiento se produjo en Europa un poco antes. En los años anteriores se habían producido importantes huelgas en Francia que ya contenían ese espíritu. Después vino la lucha contra el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), que fue negociado por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) (1) entre 1995 y 1998. Cuando, a través de una infidencia de Canadá nos enteramos de su existencia y de sus alcances, comenzamos una gran campaña. El escándalo fue tal que logramos que Francia saliera del acuerdo y que todo el proyecto fracasara.
RE: ¿Cómo lograron derrotar esa iniciativa?
SG: A través de una gran coalición. Pero la importancia de esta derrota en Francia es que tuvo efecto global, como debía haber sido el efecto del acuerdo. La idea era negociarlo entre los países ricos del Norte pero después imponerlo a todo el mundo. Era un tratado que incluía todo lo que las grandes trasnacionales podían pedir, como el derecho de demandar a los estados si los gobiernos tenían políticas que las compañías consideraran lesivas para sus intereses. Era una legislación que copiaba elementos del Tratado de Libre Comercio del América del Norte. Finalmente el gobierno socialista francés consideró que no valía la pena mantenerse en el acuerdo a un alto costo de movilización en todo el país. La lucha contra el AMI fue nuestra primera experiencia en la construcción de amplias coaliciones de diferentes grupos con un interés común.
RE: ¿Lo de Seattle fue una continuación de esto?
SG: Sí, fue la continuación. Pero fue muy bien preparado por nuestros compañeros en Estados Unidos, que entrenaron a la gente en medios de resistencia no violentos, que crearon grupos diferentes para funciones diferentes: uno podía estar en el núcleo duro, preparado para sufrir la represión, pero había otros niveles de compromiso que también eran útiles al conjunto. Y los organizadores cometieron el error de realizar la conferencia en el centro de la ciudad, lo que nos permitió trabajar la protesta desde afuera de la zona de exclusión pero también desde adentro, y finalmente logramos detenerla.
RE: ¿Ese fue el momento del nacimiento oficial del movimiento contra la globalización?
SG: La cobertura mundial de la movilización fue tal que la gente percibió que estaba ante un nuevo fenómeno mundial. Después de Seattle vino un período en el que se hizo una especie de turismo político: había conferencias en diferentes partes del mundo y los integrantes del movimiento pensaban que había que estar en todas ellas. Esto era evidentemente insostenible y el fin de esta etapa fue en Génova, durante la conferencia del Grupo de los 8 de 2001, cuando Carlo Giugliani fue muerto por la policía. La gente que estaba durmiendo en gimnasios fue sacada de sus sobres de dormir a palazos, con decenas de heridos y escenas de brutalidad y de pánico. La policía de Berlusconi nunca fue investigada, nunca se supo si actuó bajo órdenes precisas, nunca se hizo un juicio. Ese fue el final de otra etapa de manifestaciones masivas en la que "todos" tenían que estar.
RE: ¿En qué etapa estamos ahora?
SG: Creo que es normal que pase lo que pasó en Mar del Plata la semana pasada, donde la mayoría eran argentinos y había muchos uruguayos. Y había también delegaciones solidarias de otros lugares, pero ya no lo de aquellos años. Y creo que eso está bien, porque ahora no estamos sólo protestando, sino que estamos en un tiempo de pensar alternativas y hacer propuestas. Para mí lo que ocurrió en Cancún (la quinta conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio en 2003) también fue muy importante, ya que allí los gobiernos del Sur se unieron y provocaron el colapso de las negociaciones. Por primera vez desde los años setenta, los países del Sur aparecieron unidos, como en los tiempos del "nuevo orden económico mundial". Eso me hizo soñar con la posibilidad de que nuevamente se empezaran a discutir los temas de la deuda en foros mundiales. En particular este es un tema en el que el imperialismo estadounidense y el peso de los organismos multilaterales de crédito dejan ver su marca: "para qué se precisan ejércitos cuando se puede extraer toda la riqueza simplemente haciendo cumplir las imposiciones del fmi" El Sur no es consciente de esto y creo que aquí una parte importante de la culpa es del presidente Lula, que lo primero que dijo fue "por supuesto que cumpliremos con todos nuestros compromisos internacionales", y hoy tiene que pagar algo así como 41 mil millones de dólares por año antes de poder ponerse a pensar qué es lo que necesitan los brasileños. Creo que Lula debería mirar más el ejemplo de Argentina, que decidió dejar de pagar y no sucedió ninguna catástrofe.
RE: ¿No es fácil para todos los países decir ?no pago la deuda?
SG: Sí, pero yo no digo que haya que hacer esto de forma aislada sino que los diplomáticos de sus países deberían estar viendo los caminos para tomar una medida en conjunto. Empecé a creer que esta unidad es posible en Cancún y sigo creyendo en ella. Si me preguntan qué pasó desde Seattle, digo que es cierto que el movimiento se difuminó un poco. Las instancias del Foro Social Mundial, en Porto Alegre e India, han sido una excepcional vitrina para todos, pero no han logrado convertirse en herramientas de planificación. De todas maneras creo que las manifestaciones del 15 de febrero de 2003 contra la guerra en Irak fueron muy importantes a pesar de no haber logrado su objetivo. Pero en realidad, nada hubiese detenido a George Bush en su decisión de ir a la guerra, porque él y su equipo la tenían planeada desde 1992? Pero el hecho de que se realizaran manifestaciones simultáneas en todas partes del mundo, incluso en una base científica de la Antártida, es muy significativo. Por eso ahora quienes participamos en los foros sociales mundiales estamos trabajando en la planificación de cosas que puedan hacerse el mismo día, en todo el mundo, y convertirnos en una fuerza visible no sólo en el momento de reunión del Foro Social, y ser una instancia "anti Davos". (2) A mí me gustaría mucho más ver pensamiento estratégico que nos ayudara a convertirnos en una fuerza global ante cosas muy peligrosas que están sucediendo. Tenemos que avanzar desde esa idea de que es lindo estar todos juntos, festejar nuestra existencia.
RE: ¿Cómo evalúa los "foros"?
SG: Ya lo dije. Es importante superar la etapa anti Davos, pero hay que tener perspectiva estratégica para ver cómo vamos a organizar nuestras redes, qué cosas vamos a plantear en el campo económico. Y creo que debemos proponer al menos dos o tres grandes ideas sobre cómo seguir avanzando. Tenía la idea de que en el momento en que muriera el soldado número 2 mil en Irak, saliéramos en manifestación en diferentes partes del mundo, pero la propuesta no cuajó.
RE: ¿Cuál es el papel de ATTAC (3) en todo esto?
SG: ATTAC es relativamente fuerte en Europa y estamos tratando de unificar posiciones allí. Pero se trata de un movimiento heterogéneo, con muy diferentes actitudes. No podemos decir por ejemplo que se necesita un salario básico común en todas partes (que fue una propuesta debatida). No va a ser aceptado porque hay gente como los daneses para quienes seguramente ese salario sería más bajo que el que actualmente perciben? Lo que sí podemos hacer es unificar posiciones como hicimos con respecto a la Constitución Europea, en cuyo rechazo jugamos un papel muy importante, o proponer cosas sobre el futuro de Europa que nos permitan andar juntos. ATTAC se ha desarrollado en un par de áreas y una de ellas es la de la tributación internacional, en la que hemos logrado que nuestras ideas lleguen al domino público. Nuestro objetivo era exactamente ése: partiendo de una posición de izquierda, lograr que el centro las tome como propias. Ahora el presidente Jacques Chirac ha propuesto ese concepto tributario en las Naciones Unidas y recibió el apoyo de 110 países. No digo que esto se conseguirá el año próximo, pero sabemos que hemos avanzado.
RE: ¿Cuál es la segunda área donde han logrado avances?
SG: La de los paraísos fiscales. En parte debido a la preocupación de la OCDE y en parte a nuestra presión, Europa y otros países han empezado a legislar contra los excesos de esos "paraísos". ATTAC también ha avanzado en lo que respecta a temas vinculados con el comercio internacional. Pero en esto debemos ser claros: no coincidimos plenamente con la posición del Grupo de los 20 (liderado por Brasil, India y Sudáfrica y al que Uruguay se integró recientemente) porque creemos que nuestros pequeños agricultores tienen derecho a vivir y si no hubiese subsidios de ningún tipo sencillamente desaparecerían. No digo subsidios a la exportación, que deberían ser abolidos, sino uno interno que permita que los pequeños agricultores de Francia, Italia, Suiza o Finlandia puedan seguir viviendo en el campo. Además, no se trata de gente que sólo produce comida: también proveen servicios ambientales y evitan que el campo se convierta en un desierto. Otro aspecto importante es que ningún país debería dejar la seguridad de su alimentación en manos de otros; es un tema de soberanía alimentaria.
RE: ¿En que quedó la Constitución de Europa?
SG: Está muerta. Pero eso no quiere decir que no quieran revivirla de una u otra manera, que quieran imponer algunas de sus disposiciones de una u otra forma. Miremos el ejemplo de los servicios públicos: todos sabemos que están siendo atacados desde afuera pero también desde adentro. Los gobiernos nacionales los atacan desde adentro, abriendo las puertas a capitales trasnacionales en porcentajes que al principio parecen bajos, como la propuesta de participación de capitales privados en Électricité de France. Pero los servicios públicos también están bajo ataque desde Europa. La directiva Bolkestein "elaborada por el ex comisionado para el mercado interno de la Unión Europea" proponía que todos los servicios suministrados en la Unión Europea fueran considerados como cualquier producto económico. Así cualquier compañía que estuviese presente en uno de los 25 países podría estar en los otros sin que ni siquiera debiera comunicarse a los gobiernos respectivos. Los salarios y las leyes sociales a aplicarse serían los del país de origen. Los sectores como la cultura, la educación, la salud y todos los servicios dependientes de los sistemas nacionales de protección social podrían estar sujetos a las mismas formas
de competencia económica que las mercancías. Era ni más ni menos que una invitación a la rebaja de sueldos y de derechos de los trabajadores en los países que, después de luchas históricas, tenían una cobertura que podríamos llamar "decente". Y era además una catástrofe cultural homogeneizadora.
RE: ¿Entonces el peligro no era sólo la Constitución?
SG: La Constitución era un peligro, pero también la actual estructura de Europa, que no asigna suficientes fondos estructurales como para nivelar a los diez países nuevos con los otros 15. Creo que el objetivo de los neoliberales es luchar por la de-localización de los trabajadores y presionar para que no hagan demandas. La única armonización posible es hacia abajo, ya que la Constitución prohibía la armonización hacia arriba en políticas públicas, en asuntos fiscales y ambientales. Era un proyecto terrible y creo que el verdadero objetivo era borrar las conquistas sociales obtenidas duramente durante el siglo XX. El juego de las elites es destruir los derechos, destruir los estados nacionales, que es el ámbito democrático que hoy tenemos (¡el Parlamento Europeo no tiene siquiera capacidad de iniciativa legislativa!). Algo similar ocurre con las políticas fiscales, con las políticas financieras: cualquier país puede emitir bonos soberanos pero los estados europeos ya no tienen esa posibilidad. El modelo de la Constitución era el modelo estadounidense de competencia y más competencia, de Estado chico y ausente y corporaciones ricas y omnipresentes.
SG: Hay rumores que anuncian el retorno de Lionel Jospin a la política activa, algo que podría salvar al dividido Partido Socialista. ¿Qué opina usted?
SG: Espero que no vuelva. No podría votar por él, que apoyó el Sí a la Constitución Europea. Durante el período de redacción de la Constitución, los socialistas más conocidos, como el ex ministro de Economía Dominique Strauss-Kahn, escribieron y reclamaron en cientos de artículos sobre servicios públicos, políticas fiscales, sobre el presupuesto y anunciaron que eran condiciones sine qua non para que apoyaran el proyecto. No lograron ni una de sus reivindicaciones, fueron un desastre, pero aun así terminaron apoyando el Sí. Esta profunda hipocresía tal vez se explique porque pensaban que si lo hacían podrían volver más rápidamente al poder. No puedo votar por ninguno de ellos. No sé qué haré en la segunda vuelta? La vez anterior voté por Chirac tapándome la nariz, porque ¿qué otra cosa se podía hacer si el oponente era Le Pen?
References
1. La OCDE está compuesta por 22 países de Europa, los tres de América del Norte (incluido México), Turquía, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Australia.
2. Cada año se realiza en Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial, que reúne a la elite económica y política del mundo para discutir las perspectivas y coordinar estrategias.
3. ATTAC es la Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras Especulativas en Ayuda a los Ciudadanos, un movimiento internacional por el control democrático de los mercados financieros y sus instituciones, con sedes regionales en 23 países, incluido Uruguay (www.uruguay.attac.org). Fue creada en 1998 ante un llamado del mensuario francés Le Monde Diplomatique y en su primer nombre hacía mención a la introducción de la llamada "tasa Tobin", un impuesto a las transacciones financieras en monedas extranjeras de un 0,1 por ciento, propuesto por el economista estadounidense y premio Nobel James Tobin.
Copyright 2005 Brecha
Investigadora asociada y presidenta de la Junta del TNI y presidenta honoraria de Attac-Francia [Asociación por una Tasa sobre las Transacciones especulativas para Ayuda a los Ciudadano].
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