Tormenta asiática en camino

TNI
Conn Hallinan
La Gran Epoca
Mayo 2009

Cita a Walden Bello

Según muchas corrientes de pensamiento, Asia está desgastando el actual desvanecimiento económico. "Los asiáticos han tomado el desplome económico más calmadamente que muchos en occidente", escribe David Pilling editor sobre Asia del Financial Times.

Cita a Walden Bello

Según muchas corrientes de pensamiento, Asia está desgastando el actual desvanecimiento económico. "Los asiáticos han tomado el desplome económico más calmadamente que muchos en occidente", escribe David Pilling editor sobre Asia del Financial Times. Comenta que la región "anuncia con gran confianza que su momento ha llegado" y está actuando según el supuesto de que "cuando el polvo se asiente, riqueza y poder serán ventajas decisivas del este".

Pilling puede tener razón acerca del crecimiento de Oriente, pero las cosas no son tan color de rosa como él las pinta, y hay factores inestables en el horizonte. "Mientras las mercancías se amontonan en los muelles desde Bangkok hasta Shanghai y los trabajadores son despedidos en cantidades sin precedentes, las personas en Asia oriental comienzan a darse cuenta de que no sólo experimentan una baja económica sino que están sobreviviendo al fin de una era," dice Walden Bello analista senior de Focus on the Global South, con base en Bangkok, presidente de la coalición Freedom from Debt y profesor de sociología de la Universidad de Filipinas.

La crisis actual se debe a la crisis global del capitalismo, pero la mayoría de las economías asiáticas están siendo duramente golpeadas por haber aceptado las reglas del banco mundial en los años´70. El plan era elevar el nivel de vida sin redistribuir la riqueza—por lo tanto desafiaba a las élites locales—al transformar a países como Corea del Sur y Taiwán en máquinas exportadoras, donde el crecimiento económico sacaría al pobre de la pobreza.

Al mismo tiempo EEUU presionaba a Japón para revalorizar su moneda, encarecer los productos de Tokio y eliminar el déficit comercial entre las dos naciones. Japón obedeció, pero como resultado su costo de mano de obra local aumentó.

Para mantener su lugar como primer exportador mundial, Tokio invirtió decenas de millones en toda Asia aprovechando los bajos salarios en lugares como China y Vietnam. La estrategia era producir bienes a bajo costo y luego enviarlos a Japón, Europa y EEUU. "Esta fue una política de planificación industrial a gran escala", dice Bello, "manejada conjuntamente por el gobierno japonés y las corporaciones".

La máquina de exportación elevó realmente el nivel de vida en toda Asia, pero generó un apetito insaciable en los consumidores de EEUU y Europa. Siempre y cuando los americanos pudieran conseguir crédito fácil —y siempre lo hacían ya que China y Japón compraban cientos de miles de millones de bonos del Tesoro americano— todo era panacea, hasta que la burbuja inmobiliaria explotó y los créditos hipotecarios desaparecieron.

La caída fue una catástrofe: "El crecimiento de China en 2008 cayó al 9 por ciento, del 11 por ciento del año anterior. Japón está ahora en una profunda recesión…Corea del Sur, hasta ahora la mas golpeada de las economías de Asia, ha visto el desplome de su moneda en un 30 por ciento con respecto el dólar. El crecimiento del sudeste asiático en 2009 es posible que sea la mitad con respecto al 2008", dice Bello.

Aunque el crecimiento económico alivia algo la pobreza, la brecha entre ricos y pobres se amplió en la última década. Entre el 2000 y el 2006 Asia creció más del doble que el resto del mundo, pero como señala el Financial Times, eso apenas significó el fin de la penuria.

"Muchas de las personas en la región todavía sufren de pobreza extrema. Más de mil millones, casi el 62 por ciento de la mano de obra, todavía trabaja en una "economía informal". Unos 900 millones viven con menos de 2 dólares al día. La Organización Internacional de Trabajo descubrió que unos 308 millones de personas vivían en la pobreza extrema: con menos de 1 dólar por día.

Según Bello unos 20 millones de chinos han perdido sus trabajos en los últimos meses y no hay industrias para absorber al enorme número de desocupados. La crisis económica también ha forzado a millones de indonesios y trabajadores filipinos a regresar a sus mercados locales del cual habían huido por la gran falta de trabajo.

Bello dice que la creciente pobreza y desempleo generó protestas en Vietnam y "Corea con su tradición de trabajo militante y protesta campesina, es una bomba de relojería". Pilling, del Financial Times, escribe que los "asiáticos son estoicos…aún no han tomado venganza con los políticos incompetentes o los reguladores negligentes". Usted no querría poner mucho dinero en ese estoicismo para resistir.

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