Resumen de "El pensamiento secuestrado"

TNI
Noviembre 2007

Breve presentación de El pensamiento secuestrado, de Susan George.

En El pensamiento secuestrado, Susan George vuelve a la carga con el ánimo de descubrir al lector los poderes que gobiernan Estados Unidos desde la sombra, o dicho de otro modo, cómo el pensamiento ultraconservador se ha adueñado de todo el panorama cultural, político, religioso e intelectual del país más poderoso del mundo. Con un lenguaje desenfadado y directo pero sin perder un ápice del rigor propio del buen investigador, Susan George desentraña el complejo de organizaciones, fundaciones privadas, iglesias evangélicas y lobbies políticos y empresariales que ahogan cualquier pensamiento disidente con el status quo conservador. Asimismo, el lector encontrará respuestas sobre las causas de la clamorosa incapacidad de las fuerzas progresistas de articular un discurso que pueda atraer al votante medio norteamericano y pistas que nos harán comprender cómo esta hegemonía del pensamiento conservador ha calado tan hondo que ni el aumento de las desigualdades económicas, los beneficios récord de las empresas, la merma de libertades civiles, la autocensura de la prensa, y la carencia de coberturas sociales, características de sociedad estadounidense actual, pueden hacer reaccionar al conjunto de la población.

El paisaje político del conjunto de países occidentales efectúa un deslizamiento sensible hacia la derecha. Susan George muestra cómo la izquierda no mantiene una actitud decidida y convincente, mientras que la derecha se apropia con método y determinación de posiciones estratégicas en todas las áreas de la vida social, utilizando eficazmente la religión y el orden moral para imponerse.

La autora se interroga sobre cuál será la fase siguiente. ¿Un liberalismo exacerbado que destruirá todas las formas de de sociedad solidaria? ¿o un incremento de humanismo que rechace los valores egocéntricos actuales y encuentre los medios de promover una sociedad más justa y más humana?

Leitmotivs de El pensamiento secuestrado

Esta obra se diferencia de otros títulos hoy en el mercado por el brillante, novedoso y original análisis sobre la sociedad estadounidense, hoy reducida a una suma de individuos únicamente vinculados entre sí por su consumismo y sus creencias religiosas. Una sociedad de consumidores y creyentes, que apenas comparte unos pocos debates promovidos e inspirados por la derecha radical. Precisamente ésta es una de las claves del pensamiento de Susan George; la derecha ha monopolizado el peso de los debates de fondo en Estados Unidos, eclipsando clamorosos problemas sociales con pirotécnicas trifulcas basadas en las políticas del cuerpo, éstas son; el aborto, la eutanasia, el estudio de las celulas madres... todo ello contaminado por un furor creacionista difícil de entender en Europa.

La derecha religiosa

La autora se pregunta amargamente cómo tantos estadounidenses se han vuelto tan mezquinos y miedosos, ya no son aquellos con los que crecí. La originalidad de la obra subyace precisamente aquí, en el profundo análisis sobre los diferentes poderes y corrientes ultrareligiosos cada vez más peligrosos que se han apoderado de la sociedad civil, infiltrándose en ella hasta doblegarla.

Es una historia que empieza hace cincuenta años, una larga y silenciosa toma de las instituciones, con variopintas mutaciones hasta el día de hoy, en que las teorías creacionistas llegan a las escuelas con naturalidad, hasta el punto de que se puede afirmar que [...] la derecha estadounidense está librando la guerra contra la ciencia, la educación y el frágil progreso del espíritu humano en los últimos siglos. Su objetivo es estupidizar cualquier parte de la sabiduría adquirida por la humanidad que no encaje en su dogma.

La asfixiante hegemonía teocrática que planea sobre la sociedad es una de las causas de esta apatía autista, quizás la que se analiza con más énfasis en este libro, pero no la única.

La derecha laica

Tomando parte en esta enloquecida y silenciosa carrera hacia la hegemonía cultural, los neoliberales y los neoconservadores han promocionado sus ideas sin cesar y han utilizado todos los instrumentos disponibles para ello, afectando por supuesto a los Estados Unidos, y traspasando todas las fronteras físicas hasta abarcar el mundo entero. Hay brillantes páginas en El pensamiento secuestrado que se dedican a explicar cómo y durante cuánto tiempo sus movimientos han pasado desapercibidos a ojos de las fuerzas progresistas. Y quizás más interesante; cómo funcionan los think tanks neoconservadores y sus sistemas de donaciones, y cómo no han funcionado los progresistas. La clave del éxito de unos y el fracaso de los otros es que los primeros financian ideas, y los segundos proyectos a corto plazo. El enorme éxito, y la paradoja, de la derecha es que adoptó el programa concebido por el pensador marxista Antonio Gramsci para lograr la hegemonía cultural. La izquierda, también paradójicamente, no parece comprender la importancia de las ideas, nos cuenta George.

Por supuesto que en El pensamiento secuestrado hay cabida también para el análisis de los lobbies empresariales. Así como los neocon y sus fundaciones, las empresas han tenido desde los años setenta su propia agenda derechista cultural paralela, y hoy ha llegado el momento de dar a las empresas lo que les corresponde, la negación sistemática e interesada del cambio climático puede que sea el caso más escandaloso.

El pensamiento secuestrado cumple con creces su objetivo inicial; explicar cómo y por qué la derecha ha logrado una toma del poder cultural que nadie pudo predecir unas décadas antes y qué herramientas han utilizado para lograrlo. De nosotros depende aprender de estas lecciones para invertir el proceso. Susan George apunta una nueva amenaza; el fundamentalismo religioso en Estados Unidos, un fenómeno que no es nuevo pero que ahora parece despuntar de forma más que inquietante. Quizás el pensamiento de Susan George sea de los más significativos que tenemos hasta el momento. No parece, pues, que debamos ignorarlo. La larga marcha silenciosa de los ultraconservadores y sus funestas consecuencias alrededor del mundo parecen desaconsejarlo.