¿Abolir el consumo de la hoja de coca? La JIFE debería abrir los ojos a la realidad

Comunicado de prensa

5 Marzo 2008

El TNI condena la decisión de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) presentada en su informe anual publicado hoy, que llama a los países a “abolir o prohibir el mascado de la hoja de coca y la fabricación del mate de coca”.

El Transnational Institute (TNI) condena la decisión de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) presentada en su informe anual publicado hoy, que llama a los países a “abolir o prohibir el mascado de la hoja de coca y la fabricación del mate de coca”.[1]

Según Pien Metaal, investigadora del Transnational Institute especializada en temas de coca, “Al pedir a los países imponer sanciones penales por la distribución y posesión de la hoja de coca para usos tradicionales, un elemento clave de la cultura andina, la JIFE da muestras de ceguera y arrogancia. Ya es hora de que los tratados de la ONU se pongan a tono con la realidad y muestren alguna sensibilidad cultural”.

Millones de personas en los Andes mascan cotidianamente coca y consumen té de esta hoja que es considerada sagrada por las culturas indígenas. De ahí que la declaración de la JIFE claramente se opone a la Declaración de la ONU sobre los Derechos Indígenas aprobada el año pasado, que promete respetar y proteger las prácticas culturales indígenas.[2] También contradice la convención de 1988 que reconoce los usos tradicionales,[3] así como las declaraciones del actual informe 2007 de la JIFE que habla de “respeto a la soberanía nacional, por las diferentes constituciones y otros principios fundamentales de las leyes nacionales –prácticas, juicios y procedimientos- y por la rica diversidad de los pueblos, culturas, costumbres y valores.[4]

El TNI condena también que el informe de la JIFE pida a los países “establecer como delito, cuando se comete intencionalmente, la posesión y compra de hoja de coca para el consumo personal”,[5] que de implementarse significaría la persecución de varios millones de personas en la región andino-amazónica. El blanco no son sólo los consumidores sino los campesinos cocaleros: “... que los gobiernos establezcan que todas las actividades relacionadas con la hoja de coca que son contrarias a las provisiones de la Convención de 1961, cuando son cometidas de forma intencional, sean consideradas como delitos”[6] refiriéndose a todos los usos de la hoja de coca.

“Lo absurdo de la posición de la JIFE se nota cuando en el mismo informe habla de proporcionalidad en las condenas, no obstante pretende criminalizar a pueblos enteros por tradiciones y costumbres populares que no hacen daño e incluso son benéficas”, dice Pien Metaal.

Previos informes de la JIFE han indicado las inconsistencias entre los usos tradicionales de la hoja de coca y la Convención Única sobre drogas de 1961 (que clasifica la hoja de coca como ‘droga narcótica’), pero ningún país ha tomado medidas serias para abolir un hábito que no es un riesgo para la salud pública.[7] Además, los usos benéficos de la planta se están abriendo mercado en todo el mundo.

Está claro que la actitud de la JIFE es una respuesta a la decisión política de Bolivia de darle a la hoja de coca el estatus de recurso natural valioso, como lo expresa el texto de la nueva Constitución propuesta, y a su política nacional que permite a un número limitado de campesinos cultivar pequeñas parcelas de coca para el uso tradicional.

Según Martin Jelsma, coordinador del programa de drogas del TNI: “La inclusión de la hoja de coca en la Lista I de estupefacientes de la Convención de 1961 se basó en un estudio del ECOSOC realizado en 1950, inspirado por sentimientos coloniales y racista y no en argumentos científicos.[8] Ya es hora de que la JIFE se deje guiar por la Comisión de Estupefacientes y la Organización Mundial de la Salud en esta materia en vez de emitir sus juicios estrechos apoyándose en la mentalidad obsoleta de la Convención de 1961”.

Para una ampliación de esta información, se puede contactar el Programa Drogas y Democracia (TNI) Teléfono +31-20-6626608 /
Pien Metaal +31640798808 pmetaal@tni.org o

Martin Jelsma +31655715893 mjelsma@tni.org

Véase también el nuevo sitio web del TNI www.ungassondrugs.org lanzado a propósito de la revisión de UNGASS en Viena durante la reunión de la Comisión de Estupefacientes del 10 al 14 de marzo.

Notas

[1] “La JIFE hace un llamado a los gobiernos de Bolivia y Perú para que consideren enmendar sus legislaciones nacionales para abolir o prohibr las actividades contrarias a la Convención de 1961, como el mascado de la coca, y la manufactura del mate de coca”. JIFE, reporte anual 2007, Par. 217

[2] A/61/L.67, Declaración de la ONU sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, adoptada por la Asamblea General, 13 de septiembre, 2007: http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/es/drip.html

[3] Convención de 1988, artículo 14, parágrafo 2: http://www.incb.org/pdf/s/conv/convention_1988_es.pdf

[4] Prólogo, JIFE Informe 2007, http://www.incb.org/incb/es/index.html

[5] Ibídem, parágrafo 219

[6] Ibídem, parágrafo 219

[7] WTO / UNICR cocaine project

[8] Informe de la Comisión de Estudio de las hojas de coca, ECOSOC 1950, aduce que el hábito del masticado podría ser responsable de la malnutrición y del comportamiento inmoral del ‘hombre andino’, a la vez que reduce su capacidad productiva. El Informe está ahora disponible en: UN Report of the comission of enquiry on the coca leaf, May 1950

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