"Air Bridge Denial": El éxito de un fracaso

1 Agosto 1999
TNI
Theo Roncken, Revisión: Kathryn Ledebur
 

Este articulo es un resumen del informe The Drug War in the Skies. The US Air Bridge Denial Strategy: EThe Success of a Failure

Entre los programas de interdicción al narcotráfico en la región andina se destaca el denominado "Air Bridge Denial", la Negación o Interrupción del Puente Aéreo (en adelante: IPA). En octubre de 1996, el general Barry McCaffrey, director de la oficina antidrogas de Estados Unidos, ONDCP, dió el siguiente testimonio:

"Durante el último año hemos incrementado enormemente nuestro apoyo a los esfuerzos de interdicción de los países anfitrión en toda la región. En cualquier día tenemos más o menos 20 aéronaves de la Guardia Costera, Aduanas y Departamento de Defensa operando en los países fuente de drogas. Aproximadamente 300 efectivos militares adicionales se encuentran en Sudamérica apoyando la operación ‘Laser Strike'. Esos efectivos operan equipos de radares fijos en ubicaciones remotas andinas, manejan aéronaves de detección y monitoreo, y proveen de apoyo operacional y de inteligencia a nuestros aliados que participan en esta operación regional. Nuestras aéronaves AWACS, P3B's, SIGINT, PHOTINT y FLIR operan en completa coordinación acordada con los gobiernos regionales y las autoridades militares". (2)

Introducción

El tráfico de cocaína desde Sudamérica a los Estados Unidos tiene numerosas vías. Según el Memorándum de Justificación para el traspaso de equipos usados a la lucha antidrogas en varios países latinoamericanos ("drawdown" del 15 de septiembre de 1998): "alrededor del 83% de la cocaína que alcanza los Estados Unidos es procesado en o transita Colombia" (3)) y "se estima que entre 50 y 60% pasa por México, una gran parte vía aérea". (4)

Esta constatación es la justificación primordial para aumentar los presupuestos dirigidos a los esfuerzos de interdicción en Sudamérica, en particular la región andina, fuente principal de cocaína. No por ello, sin embargo, sería la región andina el principal motor del abuso de la droga en los Estados Unidos, ni tampoco el mejor escenario para encontrar soluciones. Las investigaciones realizadas dentro del programa "Drogas y Democracia" aportan importantes aclaraciones al respecto: contrastan los laureles que se auto-adjudican los promotores de las acciones de interdicción al narcotráfico en la región andino-amazónica con las realidades respectivas de la producción y el transporte de cocaína en Sudamérica; de los daños ocasionados y/o catalizados por las estrategias interdictivas; y del consumo de cocaína en los Estados Unidos.

El programa Interrupción del Puente Aéreo (IPA)

Enmarcada en la ampliación de la participación militar en la lucha al narcotráfico, IPA se dirige específicamente a cortar el transporte aéreo de derivados de la hoja de coca entre Perú y Colombia. En darse importancia la estrategia parte de dos supuestos: primero, la prevalencia de la Pasta Base de Cocaína (PBC) peruana en la producción de clorhidrato (HCl) de cocaína en Colombia; y segundo, el rol primordial de la vía aérea en el transporte de PBC de Perú a Colombia. El general McCaffrey expresó en octubre de 1997: "Peru es la fuente de 60% de la oferta mundial de hoja de coca. El puente aéreo que une la fuente de materia prima en el Perú al proceso de producción (de cocaína) en Colombia es vital para la salud de esta industria ilegal". (5)

Más recientemente, el Departamento de Estado de Estados Unidos constató que: "El éxito de IPA ha mantenido una sobreoferta de PBC en la zonas de cultivo de coca del Perú, resultando para el agricultor en precios de venta de la hoja de coca por debajo de los costos de producción". (6) También el mencionado Memorándum de Justificación asegura que: "los cultivos de coca en el Perú bajaron dramáticamente de 115,300 hectáreas en 1995 a 69,000 hectáreas en 1997. Este éxito fue el resultado de los efectos combinados del programa IPA de la Fuerza Aéreo Peruana (FAP) y la interdicción antinarcótica cada vez más efectiva de la Policía Nacional Peruana (PNP)". Según el informe anual del Departamento de Estado de 1997, IPA fue diseñada "para reducir la cantidad de HCl que entra en los Estados Unidos". (7)

Estas aseveraciones no se respaldan en estudios de impacto rigurosos, ni siquiera en descripciones concisas y adecuadas de los efectos de IPA en Sudamérica y en los Estados Unidos. Sin embargo, para las autoridades estadounidenses son la base y el sostén de la ampliación de los operativos bi- y multilaterales de las Fuerzas Combinadas en América Latina. En contraposición a estos planteamientos, los resultados del trabajo realizado por el programa ‘Drogas y Democracia' se sintetizan en cuatro puntos:

  • Una simple comparación de datos oficiales demuestra que los éxitos tácticos de IPA no son tan claros como el Departamento de Defensa, el Departamento de Estado y la ONDCP sostienen.
  • Un análisis de la realidad dinámica del negocio de la cocaína conduce a la conclusión que no es posible destacar algún éxito estratégico de IPA.
  • Los estudiosos del impacto de las políticas antidroga en los Estados Unidos rechazan el supuesto significado de IPA para los hábitos del consumo de drogas, y
  • Un primer inventario de procesos de orden sociopolítico en la región andino-amazónica revela la existencia de diversas problemáticas que encuentran en las estrategias de interdicción un ente catalizador.

Los "éxitos" de la Interrupción del Puente Aéreo

Para aclarar estas conclusiones es útil partir de la ‘cadena de razonamiento' que emplean las autoridades antidrogas de los Estados Unidos al vociferar el supuesto éxito de IPA. Esta cadena se basa en dos supuestos principales:

Primero, que IPA, respaldada por el conjunto de acciones antidrogas combinadas, es capaz de perjudicar de manera permanente el negocio de la cocaína en la región andino-amazónica. Los pasos del mecanismo serían: La mantención de un escudo efectivo al transporte aéreo de PBC desde Perú a los lugares de procesamiento en Colombia. La sobreoferta de PBC en Perú hace bajar su precio y lleva a la desarticulación de la participación peruana en el negocio ilícito. La resultante disminución en los precios de la coca conduce a la disminución permanente de los áreas de coca cultivadas. La suboferta de PBC en Colombia hace subir su precio por kilo y disminuye la cantidad de HCl de cocaína procesada. El aumento en los costos operativos de los traficantes (pago de pilotos, cargas incautadas, uso de rutas más costosas) hace subir el precios del producto final.

El segundo supuesto es que estos cambios en la región andina incidan en el consumo de cocaína en los Estados Unidos. La suboferta de HCl de cocaína en los mercados de consumo aumentaría el precio y bajaría el grado de pureza. El conjunto de estos efectos se deberían reflejar en una disminución del consumo de cocaína en los Estados Unidos.

Veremos que todos estos supuestos están lejos de la realidad del complejo interrelacionamiento entre el negocio ilícito de la cocaína y los esfuerzos de interdicción. El enfoque de este artículo está en los cinco puntos del primer supuesto. Varios estudiosos de Estados Unidos ya han aclarado el tema de la disponibilidad y el consumo en su país. (8) Aún documentos oficiales de la misma ONDCP (9) muestran que entre 1981 y 1996, aparte de una variación temporal en 1990, los precios de la cocaína en Estados Unidos se han bajado paulatinamente, mientras que la pureza del producto al menudeo se ha estabilizado alrededor de un 70% entre 1988 y 1995. Según el mismo informe, no se logró nunca disminuír la disponibilidad de cocaína en Estados Unidos a un nivel inferior a las 300 TM consumidas anualmente, ni tampoco se ha disminuído este consumo.

Estos y otros indicadores son los que llevaron en 1998 a la GAO (Oficina General de Contabilidad de Estados Unidos) a señalar que "a pesar de esfuerzos mantenidos, la inversión de miles de millones de dólares, el arresto de grandes traficantes de droga, la incautación de grandes cantidades de droga y la erradicación de cultivos ilícitos, no se ha podido materialmente reducir la disponibilidad de drogas en los Estados Unidos". (10)

El puente aéreo

Los documentos oficiales de los organismos estadounidenses, cuando exponen sobre los resultados de la estrategia de IPA se refieren al ‘puente aéreo' casi exclusivamente en relación al transporte aéreo de PBC entre Perú y Colombia. Esta definición no permite considerar las modificaciones en la producción y el tráfico de cocaína en toda su amplitud. Especialmente notable es la exclusión de las 80 mil TM de coca boliviana, cuyos derivados químicos, así como los del Perú, suministran entre otros el mercado estadounidense, vía transporte aéreo, fluvial y/o terrestre.

Para hacer una buena calificación de los resultados de la interdicción a la producción y el transporte de la cocaína es necesario tomar en cuenta al conjunto de países involucrados, cosa que hará este artículo más en adelante. Pero para primero poder entrar en los detalles de los supuestos éxitos de IPA vociferados por las autoridades de Estados Unidos, comenzaremos con un acercamiento específico al puente aéreo entre Perú y Colombia.

Antecedentes del puente aéreo

El puente aéreo entre Perú y Colombia era y en parte sigue siendo una configuración específica del narcotráfico en los 80 y 90. El investigador Róger Rumrrill resume los antecedentes por el lado peruano así:

"Por los años setenta, la actividad (del narcotráfico) crece explosivamente. Prácticamente el 100% de la producción de PBC del Valle Huallaga y otros valles era trasladada a Colombia -en especial Leticia- por la vía fluvial y terrestre. En la Amazonía Peruana, a partir de 1977, el narcotráfico pasó a ser la base de la economía regional. La aparente prosperidad del comercio de Iquitos se debía a la capacidad de gasto y de consumo de aproximadamente tres mil ‘burros' (transportistas y comerciantes de droga) que acopiaban pequeños volúmenes de PBC desde los centros de producción del Alto Huallaga, para transportarlo a través de trochas, carreteras, ríos con dirección a Colombia. (...) Entre 1983 y 1984 el comercio de Iquitos se vino a pique. Los ‘burros' habían desaparecido de circulación. Entre los años 1980 y 1982, muchos ‘burros' habían caído en manos de la policía, delatando a los capos de las mafias. En el mercado internacional, los precios de la droga habían experimentado sorpresivas caídas. En consecuencia, tanto para impedir la erosión del escudo de seguridad de la mafia como para mantener los márgenes de utilidad bajando los costos de transporte, los cárteles de Calí y Medellín acordaron transportar la droga de las zonas de producción en los valles cocaleros peruanos por vía aérea. Así, por razones estrictamente económicas y de seguridad, fue instalado el puente aéreo.". (11)

Auge y declive del puente aéreo

El puente aéreo funcionó como ruta principal del negocio ilícito a lo largo de una década, desde los años ‘80-'83 hasta después del '92. En la época, la oferta peruana de coca y PBC dependía totalmente de los grupos colombianos, que enviaron sus aviones a los distintos lugares de producción de coca (los valles del alto, medio y bajo Huallaga, Uyacali, San Martín, el Apurímac) y de acopio de PBC (la Selva Central, Madre de Dios, Loreto). Rumrrill describe:

"Decenas de pistas de aterrizaje se construyeron en estos años. Se utilizaban con frecuencia los aeropuertos oficiales. Ello, naturalmente, era posible por la complicidad, en muchos casos fehacientemente comprobados, de las fuerzas policiales y militares, por la seguridad y protección otorgada por las fuerzas subversivas de Sendero Luminoso y el MRTA y la colusión de autoridades civiles de los pueblos. Tambien se usaban las carreteras como pistas de aterrizaje. Los cielos de la Amazonía eran en la práctica cielos abiertos. Las ‘firmas' del narcotráfico no sólo contaban con aeropuertos, expertos pilotos, sistemas de comunicación de última generación, sino también con aeronaves dotadas con todo el equipamiento para sortear las dificultades de la selva y todo tipo de limitaciones."

A pesar de que el sistema funcionaba según Rumrrill "como una máquina moderna y bien aceitada", el investigador Ricardo Vargas advierte sobre la introducción de cambios desde el lado colombiano que suprimieron en gran medida la dependencia de Cali y Medellín de la coca peruana:

"Al comenzar la década de los noventa, el escenario de las drogas en Colombia pasaba por transformaciones significativas". Por un lado, el mercado de la cocaína en el interior de Estados Unidos experimentó a finales de los ochenta una saturación de la oferta que contribuyó a una pérdida de precio. Con los mayores precios en Europa, existió un estímulo a la oferta por parte del mercado europeo a partir de 1990 que incidía significativamente en el tamaño de los cultivos de coca en Colombia.

Si bien los grupos de Cali afianzaron su participación en la economía ilegal con base en un fortalecimiento del comercio de PBC adquirida en Perú, durante la década de los 90 y más aún después de la muerte de Escobar en diciembre de 1993, se constata una proliferación de pequeños grupos organizados que presionaron hacia una demanda de (la producción de) materia prima en Colombia.". (12)

En otras palabras, se constata ya a principios de la década la implementación por parte de los grupos colombianos de una estrategia de ‘verticalización', en este caso, la integración en su esfera de control directo de la producción de coca. El creciente autoabastecimiento, el reacomodamiento de los grupos colombianos, la mayor competitividad de la coca boliviana frente a la peruana y el fortalecimiento de rutas que correspondían a las exigencias de los nuevos mercados, imponían, según Vargas, una transformación en la importancia de la ruta Perú-Colombia, "quedando reducida a eventuales y disminuídos suministros de PBC y a jugar un papel de reserva en una posible recomposición geopolítica de la economía de las drogas ilegales en el área andina".

Rumrrill llega a una conclusión similar: "Colombia era autosuficiente en materia prima de coca antes que se iniciara la interrupción del puente aéreo. Cuando esta operación se pone en marcha en 1992, la coca colombiana estaba poniendo fuera del mercado a la coca peruana. La operación IPA no hace sino agilizar este proceso de reconversión". Es decir, el programa IPA se dirigía a interferir en una operatividad de la producción y el transporte de la droga que ya se había modificado sustancialmente. Ahora ¿Cuáles son los principales características de IPA?

El programa Interrupción del Puente Aéreo

El principal actor en la planificación e implementación de IPA es el Comando Sur (USSOUTHCOM), a partir del Acta de Autorización de la Defensa Nacional de 1989, que designó al Departamento de Defensa (DOD) como la agencia protagonista en la detección y el monitoreo del tráfico de drogas en el hemisferio. Como primer antecedente en esta función se menciona al operativo Horno Caliente (‘Blast Furnace') de 1986, en donde el Comando Sur respaldó con 160 hombres y 6 helicópteros ‘Blackhawk' la temporal toma de control por parte de la DEA de la región del Beni, Bolivia. Varios elementos que fueron propuestos por el Comando Sur como parte de Horno Caliente -entre ellos un ataque más directo al puente aéreo- no llegaron a implementarse. Sewall Menzel (13) destaca que, en consecuencia, el tráfico de drogas se recuperó rápidamente. La conclusión sobre Horno Caliente de los estrategas militares de Estados Unidos era que la realización de operaciones similares sobre una base sostenida resolvería el problema del narcotráfico. Este razonamiento ha guíado en la práctica la implementación de IPA.

Hoy en día, IPA combina el uso de una gran cantidad de recursos humanos y materiales. Coronel David Hunt (base aérea ‘Howard', Panamá) dió la siguiente descripción:

"Pilotos sobrevuelan esos países con regularidad y con su permiso. Todo está coordinado de antemano. Hay acuerdos claros sobre la forma de operar, la coordinación con su control aéreo, con su aparato militar, para asegurar que todos están de acuerdo con lo que hacemos. Ellos (los pilotos) despegan para intentar de identificar a esos aviones, y descubrir de dónde vienen y a dónde se dirigen. Esa información regresa aquí y es confirmada con otras piezas de información. (...) Entonces, cuando tenemos un blanco de interés y pensamos que es un avión sospechoso, devolvemos la información al país anfitrión, les damos la información sobre su destino y ellos toman acción. Ellos toman la decisión sobre el qué hacer. Nosotros no haremos nada que interfiere con un vuelo sobre una nación soberana.". 14

Además de las aéronaves a los cuales se refiere el coronel Hunt (principalmente aviones E-3 Sentry AWACS, P-3 Orion y C-130 para detección y reconocimiento, y F-16 para confirmación visual), se ha instalado, desde 1992, un sistema de radares en tierra en Colombia, Perú, Brasil y muy probablemente en Ecuador y Bolivia.

La información oficial sobre la existencia y ubicación de equipos en estos últimos países es confusa y contradictoria. Varias fuentes (15) confirman la instalación entre 1992 y 1994 de radares de vigilancia en las regiones del Beni y Santa Cruz (Bolivia), mientras un vocero de la Embajada de Estados Unidos en La Paz y un escrito de la DEA niegan su existencia. (16) Asimismo, existe confusión sobre la existencia de radares cerca de Quito y en Sucumbíos (Ecuador) que según fuentes militares del país, serían manejados exclusivamente por personal de los Estados Unidos. (17)

Los actores peruanos y las crisis en la implementación de IPA

La interrupción al transporte aéreo de PBC comenzó en el Perú en 1989, pero contó mínimamente hasta principios de 1995 con importantes interrupciones e inconsistencias. La Fuerza Aérea Peruana (FAP) actuó entre octubre de 1991 y mayo de 1992 como anfitrión en la realización de la operación multilateral Respaldo a la Justicia III (‘Support Justice III'), que ya combinó el servicio de aviones ‘espías' AWACS y P-3 con radares terrestres y aviones de la FAP.

El derribo en julio de 1991 de una aéronave civil, que resultó en la muerte de 17 personas, no frenó la implementación de la operación. En contraste, el aterrizaje forzoso, en abril de 1992, de un avión estadounidense C-130 Hércules, causando la muerte de uno de los miembros de la tripulación, llevó a la suspensión durante casi el resto del año del suministro de datos de inteligencia por parte de las autoridades de Estados Unidos (18)) y eventualmente a la instalación del Centro Conjunto de Operaciones Aéreas, JOAC (Joint Air Operation Center) en la base Howard, Panamá, con fines de mejorar la coordinación de los esfuerzos de detección y monitoreo con los ‘países anfitrión'.

El 10 de abril de 1992, cinco días después del autogolpe de estado del presidente Fujimori, el gobierno peruano, mediante el Decreto Ley 25426, declaró en emergencia todos los aeropuertos de la selva alta y más de quince pistas de aterrizaje, distribuídas en la amazonía peruana. La FAP asumió el control de los aeropuertos de Iquitos, Tarapoto, Santa Lucía, Tingo María, Yurimaguas, San Ramón, Palmapampa, Pucallpa, Ayacucho, y otros. Esta medida fue el inicio formal de IPA , pero a la vez dió paso a un gran despliegue militar que buscaba terminar con la presencia en el país de Sendero Luminoso y el MRTA.

El decreto ley dispuso asimismo la destrucción de las pistas de aterrizaje clandestinas, el empadronamiento de todas las empresas de aviación comercial ante las autoridades militares y policiales y estableció que si la aeronave interceptada por la FAB se negase a acatar las órdenes de identificación, podría incluso ser derribada. La FAP creó la VI Región Aérea Territorial con sede en Santa Lucía (posteriormente trasladada a Pucallpa), y el Ejército decidió la creación de la VI Región Militar, con jurisdicción en la zona cocalera del "narcoterrorismo", abarcando los departamentos de Huánuco, San Martín, Uyacali y parte de Loreto.

Por esos días la FAP contaba con aviones "Tucano", "A-37", "Machi" y algunas veces con aviones de guerra "Camberra" (19), pero se quejaba de tener que realizar sus tareas de vigilancia y patrullaje ‘a ciegas'. Según estudios efectuados por la FAP, se necesitaba por lo menos 6 radares tridimensionales para cumplir cabalmente su misión. A fines de mayo de 1993, el jefe de la VI Región Aérea Territorial, general José Aliaga Rodríguez, declaró que con un solo radar, instalado en Yurimaguas, era imposible detectar e interceptar a los narcoaviones, pese a contar con el apoyo de los aviones AWACS y Orión.

En mayo de 1994, las autoridades de Estados Unidos provocaron una nueva crisis al cortar el suministro de su inteligencia del espacio aéreo andino ante las autoridades peruanas y colombianas. Las autoridades andinas reaccionaron indignados y decidieron prohibir a los aviones ‘espías' de Estados Unidos el ingreso a su espacio aéreo. Según las autoridades de Estados Unidos habían dos preocupaciones. Primero, la posibilidad de que las acciones autónomas de los militares andinos podían causar el derribo de aviones civiles ‘inocentes' e incluso la muerte de su tripulación. Algunos observadores temen que esto ya había vuelto a suceder. Así, existen dudas sobre la causa real de la desaparición en la frontera Bolivia-Perú, justo en mayo de 1994, de una avioneta Cessna de la Fuerza Aérea Boliviana que transportaba una misión científica contratada por el Banco Mundial. (20)

La segunda preocupación tenía un caracter más práctico: el personal estadounidense a cargo del suministro de alguna información que pudiese llevar al derribo de un avión civil por parte de las autoridades andinas podría ser enjuiciado e incluso ser condenado a la pena de muerte. El Acta de Autorización de la Defensa de 1995 se ocupó de este problema legal, concediendo inmunidad al personal de Estados Unidos involucrado en esos casos. A principios de 1995, el intercambio de datos de inteligencia sobre vuelos en el espacio andino fue reanudado.

Operaciones "Green Clover" y "Laser Strike"

En octubre de 1995 el general McCaffrey, entonces jefe del Comando Sur, lanzó una operación clasificada de nombre Trébol Verde (‘Green Clover'). Fue diseñado como un operativo de tres meses, con un despliegue de más de 3 mil efectivos de las distintas fuerzas armadas de Estados Unidos, quienes trabajarían en coordinación con las fuerzas de Perú, Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica y Venezuela. (21)

La elección del escenario del operativo se justifica tomando en cuenta varias notas oficiales con respecto a nuevos elementos en la reestructuración del narcotráfico. Así, el 15 de abril de 1996, el embajador de Estados Unidos en Panamá William Hughes, declaró que los narcotraficantes colombianos penetraban en territorio panameño a través de unas 200 pistas clandestinas que existían en la selva del Darién y en la comarca indígena de San Blas, fronteriza con Colombia. Por otra parte, el entonces presidente de la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de las Drogas (CONACUID) de Venezuela, denunció que los ríos Amazonas y Orinoco "son vías fluviales de tráfico de drogas así como de químicos utilizados en el procesamiento de cocaína". (22)

En abril de 1996 el DOD anunció la operación Golpe de Laser (‘Laser Strike'), la cual puede ser considerada la extensión ampliada y mejorada de Trébol Verde. Golpe de Laser involucró a nueve países, y previó la coordinación operativa de radares en tierra, aéronaves-radar Hércules, Orion y AWACS, y acciones riverinas en Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Brasil. Este último país había recibido fuertes críticas por parte de las autoridades estadounidenses, por la falta de una adecuada legislación y suficiente colaboración dirigidas a permitir el control a su espacio aéreo. Golpe de Laser fue la introducción en la lucha al narcotráfico de los militares brasileños, hasta entonces reacios a participar en los operativos multilaterales. Ese camino condujo en 1998 a la aprobación de una ley que permite a la Fuerza Aérea del país derribar aéronaves sospechosas, y a los preparativos de la instalación por parte de la empresa Raytheon (Estados Unidos) de un amplio sistema de vigilancia sobre la Amazonía, SIVAM, que contará con más de 50 radares en tierra. (23).

El éxito de un fracaso

¿A qué ha llevado este impresionante despliegue militar multilateral de equipos y efectivos? Para profundizar en los efectos de IPA partimos de la mencionada ‘cadena de razonamiento' empleada por las autoridades de Estados Unidos en medir los ‘éxitos' de IPA.

La eficacia del escudo aéreo entre Perú y Colombia

Uno de los objetivos concretos de IPA es la creación de un escudo permanente que pueda evitar el transporte aéreo de PBC entre Perú y Colombia. Según el general McCaffrey: "(Trébol Verde y Golpe de Laser) han conseguido éxitos tácticos enormes debido al profesionalismo y el coraje de los elementos militares de EE.UU. desplegados para respaldar a las fuerzas aliadas militares y policiales. (...) Quizás el resultado más importante fue el trabajo en equipo y la confianza que engendramos en nuestas contrapartes hemisféricos". (24)

Testimonios ante el Congreso de otros planificadores de la lucha antidrogas respaldan esta idea de un avance sustancial en la cooperación militar multinacional. (25) Sin embargo, según la GAO las operaciones (Trébol Verde y Golpe de Laser) fueron desarrolladas sin considerar los problemas de esfuerzos anteriores: "El personal del Comando Sur afirma que, mientras tenían una idea general de las operaciones anteriores, no conocían, al planificar la operación actual, los problemas encontrados, o las soluciones desarrolladas a principios de los '90. (26)

¿Cuáles han sido los "éxitos tácticos enormes"? Según Robert Fabricio, asistente director del JAOC en 1997: "IPA tiene un 12% de éxito, de cada 8 aéronaves identificados como sospechosas, una es interceptada. (27) Sobre la cantidad exacta de aéronaves interceptadas existe poco consenso. Durante una audiencia en el Congreso de Estados Unidos en julio de 1994 sobre los resultados de IPA en el Perú, las cifras variaban de cero, hasta 3 a 5, y 31, llevando a uno de los participantes a exclamar que: "sería bonito si nuestros tres expertos máximos estarían preparados a contestar a una pregunta tan elemental". (28) Para el año 1995, la DEA constató la intercepción en Perú de 20 aéronaves, mientras el informe NNICC destacó un total de 39. (29) La RAT peruana presentó los siguientes datos: 70 avionetas interceptadas en 1992, 67 en 1993, 36 en 1994 y hasta agosto de 1995: 21. (30)

Similar situación presentan los datos de Colombia. En octubre de 1997 el general McCaffrey exaltó el éxito de las acciones desarrolladas conjuntamente por Colombia, Panamá, Venezuela y Ecuador, lo que daría una cobertura casi total del perímetro fronterizo colombiano. La evidencia del éxito fue el decomiso y/o destrucción durante 1995 de 23 narcoaviones. Según McCaffrey: "los vuelos relacionados con estupefacientes decrecieron un 47%". (31) Más allá de las aeronaves interceptadas, el general se refiere con este dato a un efecto disuasivo que adjudica a IPA, sin aclarar cómo se hizo el cálculo.

De hecho, las 23 aéronaves mencionadas tan solo representan un 29% del total de aéronaves decomisadas y/o destruídas ese año por la Policía Antinarcóticos de Colombia. El investigador Ricardo Vargas resume una crítica más general al uso de esta clase de datos:

"mientras no se conozca el tamaño del uso de vuelos relacionados con el comercio de sustancias ilícitas es muy difícil establecer la calidad del impacto de las acciones de fuerza. Entre 1989 y 1997 en Colombia se incautaron 719 aéronaves lo que arroja un promedio anual de 90. En ese mismo lapso es notorio el fortalecimiento de la capacidad de producción, procesamiento y comercio de ilícitos desde Colombia hacia diferentes lugares del mundo" (32)

Uno de los obstáculos que sufrió la eficaz implementación de IPA fueron las ya mencionadas interrupciones en el intercambio de la inteligencia. Otro obstáculo principal es la corrupción. Investigaciones de la Procuraduría de Colombia, citados por Vargas, han resultado en el encausamiento judicial por enriquecimiento ilícito de administradores de aeropuertos importantes para IPA, del controlador del radar de Leticia, entre otros. Un juicio realizado en Fort Lauerdale (Miami) reveló que durante años Pablo Escobar evadió los radares que operan en la Florida y el patrullaje de los AWACS, pagando fuertes sumas a funcionarios estadounidenses. Asimismo, existen testimonios, citados por Rumrrill, de conocidos traficantes peruanos, como Julio Alvarado Vásquez (‘Puricho' o ‘Rocoto') y Demetrio Chávez (‘Vaticano') que involucran a elementos de la Policía Nacional y Fuerzas Armadas de país.

En resumen, la falta de continuidad en el suministro de inteligencia y la corrupción, son dos factores que han impedido la implementación eficaz de IPA. Sin embargo, no hay duda de que el puente aéreo entre Perú y Colombia ha perdido la vigencia que tenía a principios de la década. Pero entre las causas principales para este cambio no figura el programa IPA. Ya hemos visto que debido a modificaciones del negocio en Colombia el uso de la ruta Perú-Colombia fue suprimido por un suministro de coca colombiana, antes de que IPA pudiera haber sido implementado eficazmente.

La investigadora Adriana Rossi aporta otra explicación adicional de los cambios en la ruta aérea Perú-Colombia. Según Rossi:

"En los inicios de la década de los 90 las avionetas narcotraficantes surcaban los cielos ecuatorianos transportando PBC desde Perú hacia Colombia por un corredor que cruzaba el Ecuador de sur a norte, por el meridiano 76°30'. Aunque a partir de la puesta en función del radar en Lago Agrio (...) los vuelos parecen haber disminuído, el corredor dejó de funcionar a raíz del conflicto bélico Ecuador-Perú de comienzos de 1995. La guerra provocó un reforzamiento de las defensas militares en toda la frontera ecuatoriano-peruana. El espacio aéreo fue puesto más que nunca bajo la vigilancia de los radares. Por temor a ser interceptados, los narcotraficantes prefirieron inaugurar otra ruta". (33)

Además de resultados tácticos confusos de IPA, han habido entonces otros factores más significantes en reducir el uso de las rutas aéreas de PBC entre Perú y Colombia. También hay una causalidad parcial en los cambios en la producción de la coca y la PBC peruana, tema que se profundiza a continuación.

Reducción de los precios y la extensión de cultivos de la hoja de coca

Entre las supuestas consecuencias directas de IPA las autoridades de Estados Unidos mencionan a la reducción en los precios y las extensiones de la coca peruana. En la mencionada audiencia del 1 octubre de 1996, el general McCaffrey expresó que el transporte (aéreo de PBC y HCl de cocaína) "fue reducido tan drasticamente que por la sobreoferta el precio en el Perú cayó en un 50% en general y en un 80% en algunas áreas". En consecuencia, destacó Robert Newberry en la audiencia del 9 julio de 1997: "los productores de coca tienen grandes dificultades para sacar ganancias y un número creciente busca oportunidades de Desarrollo Alternativo". También otros oficiales estadounidenses coinciden en esta atribución al éxito de IPA de la reducción en los precios y en las extensiones de la coca peruana entre 1993 y 1997. (34)

En efecto, los precios de la PBC y la coca peruanas, en especial en el valle del Huallaga, conocieron más que un sólo momento de crisis. Existen, sin embargo factores de orden tanto interno como externo que han influído en ello (el conflicto interno, la aparición del hongo Fusarium Oxysporum, sucesos en Colombia) de tal forma que no puede establecerse una monocausalidad, mucho menos en el programa IPA. En realidad, estos otros factores ofrecen explicaciones mucho más lógicas y consistentes que la implementación de IPA.

En profundizar este argumento, Rumrrill relata el impacto directo e inmediato de un suceso en Colombia sobre el negocio ilícito en el Perú, destacando un primer momento de crisis en el año 1989:

"Tres días después de la muerte (en Colombia) de (Luís Carlos) Galán, el 21 de agosto, la vida en Aucayacu (Alto Huallaga) había cambiado de rumbo como por arte de magia, como si una extraña fatalidad se hubiera apoderado del pueblo. La primera señal de que algo grave estaba pasando fue (que) ‘Ocoñita', la hacinada calle de los vendedores de dólares estaba desierta. La explicación a este fenómeno estaba en boca de todos: "desde hace 24 horas no ha entrado ninguna avioneta de Colombia". Los precios de la PBC cayeron entonces de $2.000 por kilo a $400. Hacia finales de 1989 y comienzos de 1990 se llegó a los extremos de vender la droga al crédito, al fiado, un sistema jamás utilizado para el comercio de la droga en el valle". (35)

Estos hechos demostraron que sucesos en Colombia podían afectar de manera directa la situación del Perú, en particular del valle Huallaga, cuya coca mantenía una monodependencia de los grupos de Cali.

Fusarium Oxisporum: el hongo "comecoca"

Esta primera crisis, sin embargo, no se refleja en los datos sobre extensiones de coca a nivel nacional (ver tabla 1). En esos años ya existía un proceso de diversificación de áreas cocaleras, obedeciendo también al desarrolllo del conflicto interno peruano. Así, se cocalizaron las cuencas de Aguaytía, Ucayali, Apurímac, y más tarde el Valle San Martín, procesos que se vieron agilizados por la aparición del hongo Fusarium Oxisporum, que afectó al menos un 30% de los cultivos en la selva, principalmente en las zonas de Uchiza en el Alto Huallaga.

Tabla 1: Extensiones de cultivos de coca en Colombia, Bolivia y Perú 1987-1997 (en hectáreas)
Fuente: US State Department INCSR 1998, statistical tables.

 

Bolivia

Colombia

Perú

Total

1987

39,258

24,540

109,145

172,943

1988

48,500

27,000

110,500

186,000

1989

52,900

42,400

120,400

215,700

1990

50,300

40,100

121,300

211,700

1991

47,900

37,500

120,800

206,200

1992

45,500

37,100

129,100

211,700

1993

47,200

39,700

108,800

195,700

1994

48,100

45,000

108,600

201,700

1995

48,600

50,900

115,300

214,800

1996

48,100

67,200

94,400

209,700

1997

45,800

79,500

68,800

194,100

Tabla 2: Extensiones de cultivos de coca por regiones del Perú 1992-1994 (en hectáreas)
Fuente: Comisión Andina de Juristas, citado por Ricardo Vargas en: "Colombia: El otro lado del Puente". Informe interno de investigación TNI-Acción Andina. Bogotá, 1998: 6

 

1992

1993

1994

Alto Huallaga

61.000

33.600

28.900

Huallaga Central

8.500

9.400

8.500

Bajo Huallaga

2.000

8.600

7.500

Aguaytía

16.600

17.800

21.400

Ucayali

2.600

2.300

2.000

Apurímac

12.800

14.300

17.000

Cusco

11.600

9.400

9.900

Otros

14.000

13.400

13.400

Total

129.100

108.800

108.600

El hongo se presenta como la causa principal de un segundo sobresalto, que se refleja en la disminución del área de coca cultivada entre 1992 y 1993 (ver tabla 2; (36) El hongo parece en un principio además haber aportado a un aumento en los precios de la coca y la PBC (ver tabla 3). Los terrenos de coca afectados no fueron erradicados sino abandonados, lo que significa que relativamente fácil podrán ser tomados en uso nuevamente.

La crisis de precios de 1995

Habiendo aclarado estos antecedentes, falta explicar la caída de precios de la coca y la PBC de 1995. Especialmente esta caída de precios es atribuída por las autoridades de Estados Unidos al ‘éxito' de IPA. Entre febrero y julio de ese año, el precio de la coca bajó repentinamente de $3.0 a $0.4 por kilo, y la PBC (lavada) de $850 a $150 por kilo.

Sin embargo, el cambio no era permanente. A principios de 1996 la DEA reportó que los precios estaban nuevamente subiendo. (37) Y en efecto, entre junio ($1.6 por kilo) y septiembre (promedio $3.1 por kilo) de 1996, la coca recobró el valor de sus mejores tiempos. (38) También el precio de la PBC se recompuso en alguna medida ($400-500 por kilo en octubre de 1996), a pesar de que las actividades de IPA se fueron extendiendo desde 1995 a la fecha.

Tabla 3: Precios de coca y PBC (lavada) en el Perú 1990-92 y 1995-96 
Fuentes: 1990-1992 y 1995: Clawson and Rensselaer Lee: "Andean Cocain Industry"; 1996: Ricardo Soberón en "Estudio de impacto de la política de interdicción al narcotráfico en los Andes".

 

Coca ($/kg)

PBC ($/kg)

1990

0.76

390

1991

1.50

615

1992

2.46

740

1995 enero-febrero

3.00

850

1995 julio

0.40

150

1996 junio

1.45-1.80

150-200

1996 septiembre

2.80-3.60

300

1996 octubre

3.60

300-500

Según datos oficiales la extensión de coca cultivada en el Perú siguía bajando a 68.800 hectáreas productivas en 1997. Sin embargo, esta disminución no era consecuencia directa de IPA. La relación de coca cultivada en el área andina entre 1993 y 1997 (tabla 1) demuestra que la pérdida en el número de hectáreas en el Perú coincidía, aún en estos datos oficiales, con el aumento en las hectáreas de coca en Colombia. Cabe destacar que varios investigadores (Uribe, Vargas) critican la subestimación en los datos oficiales de las extensiones de coca, particularmente en Colombia (39), cuestionando asimismo la supuesta reducción general de los cultivos en el área andina.

La principal causa del desplazamiento de la oferta de coca y PBC desde Perú hacia Colombia está en la ya mencionada estrategia de los grupos colombianos de autoabastecerse mediante la producción nacional. Este proceso fue catalizado por el sometimiento a la justicia colombiana de la cúpula de Cali (1994-1995), y en alguna medida por la reanudación del intercambio de la información dentro de la estrategia de IPA (principios de 1995). Pero estas medidas no han hecho más que agilizar un proceso sin marcha atrás.

Ajustes en la producción de PBC en el Perú y la participación peruana en el negocio ilícito

Queda demostrado que la disminución en los precios de la PBC nunca fue una constante. Las modificaciones parecen estar en correspondencia con las leyes económicas. La sobreoferta local del producto conduce a mediano plazo a la disminución de la producción y la relativa recomposición del precio. Los centros de acopio y producción de PBC en el Perú se reacomodan de acuerdo a las constantes modificaciones en las plantaciones de coca, el acceso a los mercados internacionales y la intensidad de operativos de interdicción locales.

En el quinquenio ‘85-'90 los centros de procesamiento se movieron del Huallaga a otras zonas de la Amazonía, entre ellas la Selva Central. Cuando a partir de los primeros años '90 las actividades de control al narcotráfico llegaron ahí con más fuerza y eficacia, comenzaron a aproximarse los centros de acopio y embarque a la frontera con Colombia (Loreto) y Brasil/Bolivia (Madre de Dios).

Soberón (40) destaca una temprana recomposición internacional en el narcotráfico peruano. Mientras antes las ‘firmas' peruanas sólo eran proveedoras de PBC a los acopiadores colombianos, en los primeros años '90 comenzaron a adoptar nuevas estrategias de exportación directa de PBC y HCl de cocaína, especialmente hacia México (en 1993 fue descubierto un lazo con los hermanos López Paredes) y Brasil, "a pueblos como Río Branco do Sul, donde es más fácil que lleguen las avionetas y que en menos de ocho minutos embarquen y se lleven la droga por territorio brasileño".

Renovación del puente fluvial

De acuerdo a las necesidades y condiciones coyunturales del negocio de las drogas ilícitas, la característica e intensidad de las rutas utilizadas para su transporte han sufrido cambios constantemente. Rumrrill constata que:

"La parcial interrupción del puente aéreo se debió, más que a la eficacia del control y la represión, a los cambios en el mercado de la hoja de coca y sus derivados y a la sustitución del puente aéreo por el puente fluvial. (...) Como había ocurrido hasta 1980-1983, cuando el mayor volumen de la producción de la droga se transportaba por la vía fluvial, desde 1993 la mayor producción de los valles cocaleros peruanos se empezó a transportar por la vía fluvial. Para 1995 y 1996 el sistema puente fluvial funcionaba a la perfección. La droga salía de los centros de producción en los valles cocaleros de la Alta Amazonía, Valle del Río Apurimac, Pichis-Palcazu, Ene-Tambo y Alto, Medio y Bajo Huallaga y discurría a través de los afluentes con dirección a los ríos formadores del Amazonas, los ríos Ucayali y Marañón. La droga se desplazaba por estos ríos en los sistemas de transporte inimaginables: lanchas, botes, chatas, balsas, canoas, etcétera.". (41)

Aparte de estas nuevas y antiguas rutas fluviales, el departamento antidrogas de la policía peruana (DINANDRO) destacó a principios de 1998 la operatividad de nuevas rutas terrestres, terrestres-marítimas y terrestres-aéreas, desde el Valle del Monzón hacia la costa peruana y ecuatoriana; desde el Valle del Apurímac hacia la frontera con Chile y Bolivia; desde la Selva Central hacia pistas brasileras en la zona fronteriza con el Perú. Esta información es corroborada por autoridades bolivianas, brasileras y ecuatorianas. La situación fue reconocida por el asesor presidencial de Perú, Vladimiro Montesinos. Cuando se reunió en abril de 1998 con el general McCaffrey, dijo:

"Una apreciación política estratégica de lo que hemos hecho y hasta donde hemos llegado nos hace ver a los hombres de la inteligencia en el Perú que es necesario hacer un reajuste en el marco jurídico porque hemos oobservado que el centro de gravedad del narcotráfico ha variado, después de la interdicción hecha por la FAP, a la zona fluvial-marítima y lacustre.". (42)

En vez de concluír la existencia de una supuesta desarticulación de los grupos peruanos, se constata también en el Perú un proceso de ‘verticalización', en este caso, su integración en nuevos eslabones de la cadena del narcotráfico, como son la fabricación de HCl de cocaína y la exportación independiente de los grupos colombianos. A la vez, se ha documentado el esparcimiento de los cultivos y centros de acopio y procesamiento. En contraste con la disminución en las hectáreas de coca y en las toneladas de PBC, ha aumentado el número de regiones y poblaciones involucradas. Como ya se ha dicho, estos son procesos que no corresponden a los efectos de IPA, pero que sí fueron catalizados por su implementación.

¿Qué pasó en Bolivia?

Al destacar los resultados de IPA, las autoridades de Estados Unidos no toman en cuenta a Bolivia. Esta omisión no es casual. El proceso de recomposición de los grupos del narcotráfico en la presente década se ha dado con mucho más fuerza en Bolivia que en Perú. Además, no hay logros concretos que de alguna manera podrían ser atribuíbles a un supuesto éxito de IPA.

Mientras la superficie de coca cultivada en Bolivia se ha mantenido más o menos constante entre 1990 y 1997 (ver tabla 1), informes oficiales e investigadores coinciden en un aumento en la producción nacional boliviana de HCl de cocaína. En 1995, el 61% de la droga incautada era HCl de cocaína, en comparación con 9% en 1994. (43) Asimismo existen noticias sobre un mayor procesamiento de la PBC peruana en Bolivia.

En el reacomodamiento del negocio de la droga en la región andina Bolivia jugó un rol amortiguador. Según Vargas:

"es altamente probable que Cali haya utilizado en esa recomposición en primera instancia la coca boliviana que ha mantenido relativamente buenos precios y mejoras en sus rendimientos. Simultáneamente esta recomposición lleva a que Bolivia incremente su capacidad de procesamiento de cocaína con lo cual se fortalece el suministro del HCl hacia los nuevos mercados y rutas que operan a través de todo el cono sur.". (44)

Por otra parte, los procesos de independización de los grupos bolivianos frente a los colombianos ya comenzaron en los primeros años de la democracia boliviana (‘82-'85), principalmente mediante contactos directos con México. La desaparición, hacia fines de los 80, de los grandes ‘capos' y familias en el narcotráfico boliviano y la subsiguiente ‘atomización' del negocio ilegal, llevaron a la confirmación de este proceso. El control del espacio aéreo que, según el actual gobierno de Bolivia es total desde 1992 (45), no logra evitar que la droga sale -en cargas más pequeñas pero en cantidades no menores que en la anterior década- principalmente mediante vuelos cortos, por ríos y/o carreteras hacia el Brasil, y por vía terrestre a Perú, Argentina y Chile. (46)

Las autoridades bolivianas y los representantes de Estados Unidos en el país siempre han sido cuidadosos en no destacar la participación de Bolivia en la estrategia IPA, en particular en el operativo Golpe de Laser. En consecuencia, ellos tampoco relacionan los resultados de la lucha antidrogas en Bolivia a la implementación de IPA. Su principal enfoque está en la erradicación de cultivos de coca en la zona tropical del ‘Chapare', proceso que se lleva a cabo con mayor fuerza, represión y despliegue militar a partir de 1998.

Las consecuencias de la confluencia entre el reacomodamiento del negocio y las políticas represivas han sido negativos para Bolivia: la atomización del procesamiento y el transporte de droga ha hecho más comprometida la participación de una parte más grande de la población, más extensa la corrupción, más dificil su control y más profundo el conflicto social.

Brasil principal país puente

A raíz de los mencionados cambios en el área andino-amazónica, Brasil se ha convertido en lo que el investigador brasileño Jayme Brener llama:

"uno de los más importantes ‘puentes' de tránsito de drogas en todo el mundo. El país de ha transformado en la principal puerta de salida de la cocaína de Colombia y Bolivia que tiene como destino Estados Unidos y Europa del Oeste. Eso explica el creciente interés de mafias extranjeras: italianas, nigerianas, chinas y coreanas, por instalarse en territorio brasileño. Consecuentemente, las bolsas de valores del país también se han convertido en un paraíso para el lavado de dinero.". (47)

Vargas explica este nuevo posicionamiento de Brasil en el negocio de las drogas ilícitas:

"Brasil parece (en el reacomodamiento) constituírse en la gran ventaja competitiva de Cali por el tamaño del país y todas las condiciones que ofrece en materia de riesgo e infraestructura. Desde Brasil se hace mucho más amplio el panorama internacional del comercio de drogas lo cual incluye a Africa.". (48)

Brener señala que hay tres grandes puertas aéreas de entrada y tránsito de la droga en Brasil. La más importante pasa por la Amazonía, la más sofisticada (por su consolidación a partir de las antiguas redes del contrabando ‘tradicional') pasa por los Estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul. La tercera es la región de la triple frontera Brasil-Paraguay-Argentina, encontrándo en su capital, Ciudad del Este, un puerto libre para importaciones al Brasil que mueve anualmente unos 12 mil millones de dólares. (49)

Como ya se señaló, hasta la participación de los militares brasileños en el operativo Golpe de Laser, Estados Unidos criticaba a Brasil por la falta de medidas de control sobre su espacio aéreo. Brener pronostica que la iniciada paulatina inauguración en la Amazonía brasileña del sistema SIVAM (ver antes) tendrá como principal efecto que las rutas del transporte de la droga que se encuentran más al sur (las zonas de Mato Grosso y el Pantanal y la zona de la triple frontera) cobren mayor importancia.

La producción de PBC y de HCl de cocaína en Colombia

Como consecuencia del proceso de verticalización en Colombia, los cultivos de coca en el país se extienden actualmente a las regiones de Putumayo, Caquetá, Guaviare, Vaupés, Guainía, Vichada, Meta, Bolívar Sur, Norte de Santander, así como al Darién Chocoano y en inmediaciones de la cordillera occidental hacia el Pacífico Caucano y Nariñense. Vargas (50) constata particularmente a partir de 1996 una gran movilidad de las áreas cultivadas, que sin embargo en número "parece consolidarse a nivel global como el tope de la producción colombiana".

Esta gran movilidad imposibilita la remota existencia de una suboferta de PBC en Colombia. Un informe de la DEA de 1996 reconoce la falta de resultados concretos en este campo: "A pesar de haber sido considerado un logro la iniciativa de IPA, la campaña de interdicción adelantada durante un año largo no parece haber causado una disminución de PBC para ser procesada en Colombia". (51) Mientras tanto, las rutas del contrabando se ampliaron y diversificaron, incluyendo el fortalecimiento de nuevas rutas vía Brasil, Panamá, Venezuela (a través del río Orinoco, con destino puente a Trinidad, Tobago, Guyana) y Centroamérica.

Vargas destaca que la problemática de la violencia y el conflicto interno en Colombia ha adquirido nuevos matices de una mayor complejidad a raíz de los cambios en la producción y el transporte de la cocaína y la heroína. Rossi expresa preocupaciones de que el conflicto pueda expandirse a las zonas fronterizas del Ecuador:

"..donde la frontera no es frontera o donde su permeabilidad es tal como para hacer imposible un control, narcotraficantes y guerrilleros han decidido hacer del Ecuador un país refugio. Y si el refugio antes er ubicado sólo en esta zona (Sucumbíos), actualmente, a raíz de la expansión guerrillera y narcotraficante, se ha extendido también al Carchi y Esmeraldas. (...) Si la situación en Colombia sufriese una modificación mediante una intervención armada externa, de la que se habla con insistencia, es posible que el rol del Ecuador se modifique. (...) Es posible que los narcotraficantes asentados en la frontera pasen a Ecuador con la intencionalidad de implantar su negocio en una zona más segura.". (52)

Similar preocupación es expresada a menudo por autoridades panameños y representantes de los Estados Unidos en Panamá (cfr. arriba, cita del Embajador Hughes respecto a la región de Darién).

Conclusiones

El programa "Air Bridge Denial" (Interrupción del Puente Aéreo o IPA) aclama ser un éxito en haber desarticulado la cadena de la producción y el transporte de cocaína, y en bajar el consumo de la droga en los Estados Unidos. Nada es más cuestionable.

Los datos oficiales sobre aéronaves interceptados en la región andina son incompletos y contradictorios. Aunqué el transporte aéreo entre Perú y Colombia ha disminuído, no hay argumento que sustenta que esta modificación haya sido causada por IPA. Existe, por otra parte, evidencia que la ruta aérea de PBC entre Perú y Colombia ya había perdido su importancia antes de la plena implementación de IPA. La dramática disminución en la producción de coca en Perú se debe, en primer lugar, a modificaciones de caracter económico y empresarial en el negocio, que indujeron a la independización de los grupos colombianos frente a la producción peruana (proceso que arrancó a principios de los 90) y a la mayor competitividad de la coca boliviana y colombiana frente a la peruana; y en segundo lugar a factores internos como la aparición del hongo ‘comecoca' Fusarium Oxisporum.

Por otra parte, la producción y el transporte de la droga desde la región andino-amazónica hacia los mercados de consumo, se acomodan con agilidad y eficacia a cualquier estratégia que busque implementar un escudo parcial. Pero también estas modificaciones en lugares de acopio y rutas de transporte corresponden, además que a los esfuerzos de interdicción, a otros factores de orden económico (por ejemplo la mayor atracción del mercado europeo frente al estadounidense) o político (por ejemplo la guerra entre Perú y Ecuador).

Varios estudios de la Corporación Rand (53) han demostrado que los programas de interdicción como IPA no han tenido ningún impacto en la disponibilidad y el consumo de cocaína en los Estados Unidos, cuestionando asimismo el realismo de la "cadena de razonamiento" empleada por las autoridades de su país en argumentar el supuesto éxito de estos programas.

Más al contrario, investigaciones de campo señalan que IPA ha catalizado procesos particulares del negocio que han llevado a un mayor esparcimiento y complejidad del negocio, al involucramiento de nuevos territorios y de poblaciones más grandes y variados, y a nuevos matices en los conflictos armados internos, que dificultan la búsqueda de soluciones pacíficas.

Las autoridades de los Estados Unidos, en vez de reconocer y analizar estos efectos negativos, los ignoran, negando quizás algún transporte de droga, pero además una álgida realidad. Mediante una proyección sin base de los supuesto éxitos de IPA, estos aparatos antidrogas buscan ampliar el respaldo de su Congreso a las acciones militares multilaterales y estrategias represivas. Estas no sólo han demostrado ser inefectivas en combatir el narcotráfico, sino también han profundizado la influencia corruptora y distorsionadora del negocio ilícito en las sociedades involucradas, mientras a la vez cierran el paso a las soluciones pacíficas.


Referencias

1. Este artículo es resultado de un trabajo en progreso realizado en el marco del programa "Drogas y Democracia", coordinado por el Transnational Institute y Acción Andina, y que reune a varios estudios realizados en Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador y Brasil. Sus participantes son: Adriana Rossi, Jayme Brener, Kathryn Ledebur, Ricardo Soberón, Ricardo Vargas, Róger Rumrrill, Tom Kruse y el autor. El presente artículo hace uso libre de los informes internos de la investigación. Los resultados finales del proyecto serán publicados en enero de 1999 mediante el informe en elaboración: The Drug War in the Skies. Air Bridge Denial Operations: What's Being Denied?".
2. Testimonio del general McCaffrey ante el "Committee on Government Reform" y "Oversight Subcommittee on National Security, International Affairs and Criminal Justice", US House of Representatives, 1 de octubre de 1996.
3. United States Department of State: "Memorandum of Justification for Use of Section 506(a) Authority to Draw Down Articles, Services and Military Education and Training": 2.
4. Ibid 3: 4.
5. Barry McCaffrey: "Bilateral and Multilateral Answers to the Global threats of Drugs", Bogotá, 20 de octubre de 1997.
6. US State Department International Narcotics Control Strategy Report 1997, February 1998.
7. US State Department INCSR, 1997: 11.
8. Ver entre otros: Jonathan P. Caulkins: Evaluating the Effectiveness of Interdiction and Source Country Control, Vol RAND/RP-410. Santa Mónica, 1995; Eva Bertram y otros: "Drug War Politics. The Price of Denial", University of California Press 1996.
9. ONDCP NDCSR 1998, Table 20: "Average Price and Purity of Cocaine in the United Stated 1981-96.
10. Drug Control: Status of US International Counternarcotics Activities, GAO/T-NSIAD-98-116 [PDF document], 12 de marzo 1998.
11. Róger Rumrrill: "El Puente Aéreo en la Amazonía Peruana". Informe interno de investigación. TNI-Acción Andina. Lima, mayo de 1998.
12. Ricardo Vargas: "Narcotráfico, cultivos ilícitos y conflicto armado en Colombia". CINEP. Bogotá, Octubre de 1998: 43-45.
13. Sewall Menzel: SOUTHCOM in the Andes, Hemisphere, Volume 6, Number 2.
14. Entrevista del autor a Cnl. David Hunt, Howard Air Force Base, Panamá. Julio de 1997.
15. Sewall H. Menzel: "Fire in the Andes". University Press of America, Lanham 1996; Ultima Hora, La Paz, 19 de enero 1992; Opinión, Cochabamba, 25 de julio 1994.
16. Entrevista por teléfono de Kathryn Ledebur con Steven Morrisseau, Responsable USIS en La Paz, 30 de abril 1998; carta de la DEA a Edward R. Royce, Cámara de Diputados, 5 de mayo 1998.
17. Adriana Rossi: "Puente aéreo y la lucha antidrogas en Ecuador. Informe interno de investigación. TNI-Acción Andina. Quito, mayo de 1998.
18. Ricardo Soberón: "Estudio de impacto de la política de interdicción al narcotráfico en los Andes: ‘puente aéreo' en el Perú. Informe interno de investigación. TNI-Acción Andina. Lima, abril de 1998.
19. Ibid 11: 21.
20. A pesar de intensas actividades de rastreo, la avioneta nunca fue encontrada, mientras a los pocos meses se derribó una segunda avioneta, en misión de búsqueda, causando la muerte de sus cuatro tripulantes. Familiares de ambas tripulaciones dan testimonio de un manejo estrictamente cerrado de las labores de búsqueda por parte de las autoridades estadounidenses.
21. Chris Caulkins, Staff Sgt. "Green Clover: Multinational Effort Disrupts Flow of Illegal Drugs from South America", Tropic Times, 19 de enero 1996: 5.
22. Ricardo Vargas: "Colombia: El otro lado del Puente". Informe interno de investigación. TNI-Acción Andina. Bogotá, junio de 1998.
23. Jayme Brener: "Puente Aéreo. Relatorio Brasil". Informe interno de investigación. TNI-Acción Andina. Sao Paulo, julio de 1998.
24. Ibid 2.
25. Por ejemplo Robert Newberry, Director del Drug Enforcement Policy and Support (DOD), ante el Subcomité de Seguridad Nacional, 9 de julio 1997.
26. Drug Control: Long-Standing Problems Hinder US International Efforts, GAO/NSIAD-97-75: 15-16 [PDF document].
27. Robert Fabricio: "Giant Flying Radar Station Helps US in War Against Drugs", The Miami Herald, 31 de marzo 1997.
28. Joint hearing of the International Security, International Organizations and Human Rights subcommittees and the Western Hemisphere Affair Subcommittee of the House Foreign Affairs Committed on the US Antidrug Strategy for the Western Hemisphere. Federal News Service. 22 de Junio 1994: 6.
29. National Narcotics Intelligence Consumers Committee (NNICC), Report 1996: 21.
30. Ricardo Soberón: "Entre cuarteles, caletas y fronteras" en: "Drogas. El conflicto de fin de siglo": 84. Cuadernos Nueva Sociedad. Caracas, 1997.
31. Ibid 22: 9.
32. Datos de la Policía Antinarcóticos de Colombia, Dirección Nacional de Estupefacientes, recopilados por Ricardo Vargas. Ibid 22: 9.
33. Ibid 17: 16-17.
34. "Air bridge denial success maintained a cocaine base glut in Peruvian coca cultivation zones, which resulted in below-production farmgate coca prices". US State Department, INCSR 1997: 7; ver también: declaraciones de James R. McDonough, Director de Estrategias, ONDCP, en la audiencia del 10 de junio 1998, ante el "House Committee on Transportation and Infrastructure, Subcommittee for Coast Guard and Maritime Transportation".
35. Citado por Ricardo Vargas. Ibid 22: 5.
36. Cabe mencionar que estos datos son muy bajos en comparación con constataciones in situ. Rumrrill estima la extensión de coca en la cuenca del Uyacali para el año 1990 (incluyendo los afluentes de los ríos Ucayali, Callería, Aguaytía y Tamaya) en 100 mil hectáreas, y los del Valle Apurímac en su período de mayor auge (‘90-‘94) en 45 mil hectáreas.
37. DEA Intelligence Bulletin: "Colombia Intelligence Bulletin". Febrero 1996.
38. Ibid 18: 35.
39. Sergio Uribe menciona ya para 1994 como estimado realista para Colombia de entre 70 mil y 83.5 mil hectáreas, mientras Ricardo Vargas destaca que las comunidades campesinas del país calculaban para 1997 una extensión cercana a las 165 mil hectáreas (ibid 12).
40. Ibid 18: 11.
41. Ibid 11: 25.
42. Ibid 11: 30.
43. DEA Intelligence Bulletin: The South American Cocaine Trade: An Industry in Transition, junio de 1996.
44. Ibid 22: 13.
45. Gobierno de Bolivia: Por la Dignidad. Estrategia Boliviana de la Lucha Contra el Narcotráfico 1998-2002. La Paz, Enero de 1998: 56.
46. Incluso, la detección en Lima, en septiembre de 1995 de un "narcoavión" que salió con más de 4 toneladas de HCl de cocaína de La Paz con destino Mexicali (México), dió lugar especulaciones sobre la imortancia de un nuevo puente aéreo entre Bolivia y México.
47. Jayme Brener: "Brasil: narcotráfico, poder público y sociedad civil" en: Martin Jelsma y Theo Roncken "Democracias bajo fuego. Drogas y poder en América Latina", TNI-Acción Andina-Brecha, Montevideo, 1998: 41.
48. Ibid 22: 13.
49. Ibid 23: 3.
50. Ibid 12: 49.
51. DEA Intelligence Bulletin: The South American Cocaine Trade: An Industry in Transition, junio de 1996.
52. Ibid 17: 29.
53. Jonathan P. Caulkins (ibid 8); C.P. Rydel and S.S. Everingham: Controlling Cocaine: Supply Versus Demand Programs [PDF document], Vol. MR-331-ONDCP/A/DPRC. RAND, Santa Mónica, 1994.

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