Después del ALCA

16 Noviembre 2005

  John Cavanagh

Después del ALCA
Lecciones de Europa para las Américas
[PDF document]
Sarah Anderson and John Cavanagh
Institute for Policy Studies, 10 June 2005

English version

Con el Congreso de los Estados Unidos dividido sobre el Tratado de Libre Comercio con Centro America y con las negociaciónes del tratado de libre comercio en el hemisférico en suspenso, este es un momento oportuno para considerar propuestas alternativas para el futuro de los paises Americanos.

Este documento intenta contribuir con tal diálogo marcando algunas de las lecciónes del la integración Europea que son aplicables al hemisferio Oeste. Disponible en Español y en Ingles, "Después del ALCA" examina los intentos de Europa para reducir las disparidades entre los paises de la Unión Europea y promove un sentido del desarrollo mas profundo. En muchas maneras, el modelo de la Unión Europea tiene una postura diferente a las estrechas reglas de liberación de comercio e inversiones que apaya el gobierno de los Estados Unidos por medio de tratados como el Tratado de Libre Comercio con Centro America (CAFTA) y el Tratado de Libre Comercio de Norte America (TLCAN).


Contenido

  1. Introducción
  2. Transferencia de Recursos
    • Alivio de Deuda
    • Financiamiento Alternativo Mediante Gravámenes
    • Multas a Transgresores Corporativos
  3. Estándares Ambientales y Sociales
  4. Migración
  5. Agricultura
  6. Participación Pública
  7. Conclusión

Introducción

El 20 de abril de 2005, el Presidente de Brasil, Luiz Inacio “Lula” da Silva, declaró que el Área de Libre Comercio de las Américas “estaba fuera de la agenda” de su gobierno. Aunque otros
funcionarios trataron de suavizar sus palabras, esa declaración fue la confirmación más directa de un jefe de gobierno de que las negociaciones de 10 años para crear un tratado comercial continental habían fracasado.

El Presidente Lula explicó que la prioridad de su gobierno es fortalecer los lazos comerciales con los países latinoamericanos y en especial con el Mercosur, integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Es comprensible que en el contexto político actual los dirigentes latinoamericanos decidan enfocar sus energías en sus propios vecinos, en vez de intentar construir un marco multilateral más amplio para las relaciones continentales que incluiría a los Estados Unidos. La actual administración estadounidense ha minado constantemente las reglas multilaterales en favor de la acción unilateral. Por ello, aun si los 34 países pudieran alcanzar un acuerdo, habría motivos para dudar de que el gobierno de los EE.UU. se adhiriera realmente a él, a menos que sirviera a los estrechos intereses estadounidenses.

Con respecto al Área de Libre Comercio de las Américas, los funcionarios de Bush han impulsado obstinadamente un estrecho acuerdo de liberalización del comercio y la inversión que muchos ven como más favorable a las grandes corporaciones de los EE.UU. que a la región en su conjunto. Cuando los negociadores estadounidenses enfrentaron la oposición de algunos de los mayores países del continente, ignoraron esas inquietudes y aplicaron la estrategia de la “coalición de los dispuestos” para negociar acuerdos bilaterales con países más entusiastas, o quizás más vulnerables a la presión estadounidense.

Por ende, no sorprende que los nuevos dirigentes latinoamericanos que llegaron al poder después de que el ALCA fuera lanzado estuvieran tentados a voltear la espalda al superpoder del Norte y enfocarse en construir relaciones económicas entre ellos. Sin embargo, es innegable que los Estados Unidos seguirán teniendo mucha influencia sobre el continente. A largo plazo, los países latinoamericanos se beneficiarían de una marco multilateral con reglas claras que ayuden a asegurar que los Estados Unidos jueguen un papel positivo y no uno destructivo. Pero con el ALCA en el pasado, o al menos en suspenso, es un buen momento para revisar las alternativas a largo plazo para la cooperación continental.

Durante la década de deliberaciones sobre el ALCA, grupos de la sociedad civil y gobiernos promovieron propuestas alternativas. La mayoría fueron muy limitadas, como las demandas de los países caribeños de un trato especial y diferenciado. Otras fueron más integrales. Dos propuestas que vale la pena revisar son la “Alternativa para las Américas”, de la Alianza Social Continental, una coalición de federaciones sindicales y redes de la sociedad civil, y la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA), propuesta por el gobierno venezolano.

Ambas propuestas ofrecen mapas de ruta para el continente completamente diferentes de las estrechas reglas del ALCA sobre liberalización del comercio y la inversión. Cada una exige que los países tengan autoridad para canalizar el comercio y las inversiones para promover objetivos sociales y ambientales. También incluyen algunos elementos similares al enfoque de la Unión Europea, como la transferencia de recursos para reducir disparidades, el énfasis en elevar los estándares sociales y ambientales, y nuevas reglas sobre migración. Los gobiernos del continente deben ver de cerca estas y otras propuestas alternativas como parte de un diálogo franco sobre cómo establecer reglas para el continente que apoyen el desarrollo justo y sostenido.

Este documento busca contribuir a dicho diálogo destacando algunas de las lecciones de la experiencia de la Unión Europea que son aplicables al Continente Americano: Es un seguimiento a un informe más detallado titulado Lecciones de la Integración Europea para las Américas, publicado por el Institute for Policy Studies. Esta versión, disponible en inglés y español, incorpora nueva información y trata de responder algunas preguntas frecuentes sobre la relevancia de la UE para las Américas.

¿Por qué buscar Lecciones en Europa?

La Unión Europea es un experimento único bajo un enfoque amplio de integración que ha tratado de reducir las disparidades económicas y sociales entre países ricos y pobres, y dentro de las naciones miembros. De muchas maneras ofrece un marcado contraste con el estrecho enfoque promovido por el gobierno estadounidense a través de acuerdos como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

La idea de que la UE ofrece lecciones útiles para las Américas ha ganado apoyo entre dirigentes del continente. Vicente Fox, de México, ha promovido por largo tiempo fondos de desarrollo
similares a los fondos estructurales de la UE, como vía para nivelar el terreno económico en las Américas. De modo similar, el Presidente argentino, Néstor Kirchner, ha dicho que la UE podría “encontrar su futuro porque demostró gran solidaridad hacia los más débiles... De otro modo, sólo se profundizan las asimetrías.”

El ex Presidente de los EE.UU. Jimmy Carter, en una aparición en la Organización de Estados Americanos en enero de 2005, fue cuestionado sobre la posibilidad de que los países del Continente Americano formaran una unión similar a la Unión Europea dentro de 100 años. Su respuesta fue:

La unión en Europa... ha evolucionado desde crisis recurrentes, la primera y la segunda guerras mundiales ciertamente, y su iniciación en la Guerra Fría, cuando Europa Oriental y Occidental estaban divididas. Había una fuerte inclinación a sanar esas heridas y prevenir otro conflicto armado... Otro factor muy importante fue el reconocimiento de los objetivos y los principios políticos y morales compartidos, y de los beneficios derivados de la cooperación política y económica... El primer elemento no existe en nuestro continente. Gracias a Dios no hemos tenido guerras destructivas que nos obliguen a reparar el daño, pero los otros factores sí aplican. Durante los últimos 30 años de mi participación, he visto cada vez más un reconocimiento de las cosas en común que nos vinculan... En síntesis, creo que en menos de 100 años veremos una forma de gobierno intercontinental fuerte basada particularmente en los beneficios de la UE. Estas y otras expresiones de apoyo de dirigentes americanos han ayudado a crear la oportunidad de examinar más de cerca las políticas de la UE y cómo éstas podrían ser aplicadas en el Continente Americano. Las siguientes secciones resumen brevemente las políticas de la UE en cinco áreas y aspectos relevantes para las Américas.

 

Sobre los autores

John Cavanagh

John Cavanagh es director del Institute for Policy Studies (IPS) de Washington desde 1998 y uno de los investigadores que fundaron el TNI. Ha trabajado como economista internacional para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, 1978-1981) y la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1981-1982).

Es co-autor de diez libros y de numerosos artículos sobre la economía global, entre los que cabría destacar: Development Redefined: How the Market Met Its Match (2008, Paradigm Publishers), escrito junto con Robin Broad.John como tesis de licenciatura de Dartmouth College y tesis de máster de la Universidad de Princeton.