El axioma de la OTAN: 2 + 2 = 5

Mayo 2008

La OTAN se ha vuelto absurda en el mundo posterior a la Guerra Fría, mientras el calentamiento global y las carencias de alimentos trascienden las obsoletas nociones de seguridad asociadas a los ejércitos.

Una de las muchas preguntas pertinentes que los moderadores de ABC olvidaron preguntar a Hillary y Obama en el debate televisado a mediados de abril: ¿Por qué la OTAN continúa existiendo después del colapso de la Unión Soviética? Es más, todos los medios aceptan a la OTAN como uno de los muchos axiomas militares que quedan de la Guerra Fría.

La OTAN se ha vuelto absurda en el mundo posterior a la Guerra Fría, mientras el calentamiento global y las carencias de alimentos trascienden las obsoletas nociones de seguridad asociadas a los ejércitos.

Una de las muchas preguntas pertinentes que los moderadores de ABC olvidaron preguntar a Hillary y Obama en el debate televisado a mediados de abril: ¿Por qué la OTAN continúa existiendo después del colapso de la Unión Soviética? Es más, todos los medios aceptan a la OTAN como uno de los muchos axiomas militares que quedan de la Guerra Fría.

Para los que no lo recuerdan, en abril de 1949 Washington inició una alianza militar, supuestamente para contrarrestar el poderío militar soviético, que comprometía a Estados Unidos a defender a Europa Occidental de una supuesta e inminente invasión soviética. A principios de la década de 1950, el Tratado del Atlántico Norte había crecido mucho más allá de las naciones europeas del Atlántico Norte e incluía a Canadá, Portugal, Italia, Grecia y Turquía. Los bombarderos del Comando Estratégico Aéreo volaban misiones las 24 horas, 7 días a la semana, con cargas nucleares hasta casi tocar las mismas fronteras soviéticas. Misiles nucleares en tierra y misiles balísticos a bordo de submarinos triangulaban el arsenal nuclear de la OTAN. Inicialmente los soviéticos dependían de misiles radicados en tierra.

Para 1954 los soviéticos --que estaban preocupados-- ofrecieron sumarse a la OTAN para borrar los temores de invasión. En vez de aceptar esta oferta de paz, la OTAN llevó a Alemania Occidental a su seno. En 1955 los soviéticos respondieron con el inicio del Pacto de Varsovia --una alianza de estados "satélites" de Europa Oriental. De esta manera la Guerra Fría avanzó con dos alianzas militares rivales --hasta que una de ellas se disolvió en 1990 debido a sus propias debilidades.

Cuando la URSS hizo implosión, el mundo entero vio el patético esqueleto de un imperio con solo un programa militar y espacial, pero ninguna economía o cultura con las cuales extender su influencia. Incluso puede que sus muchos miles de armas nucleares no hubieran funcionado debido al mal estado general que caracterizaba a la sociedad soviética.

Por lógica, los miembros de la OTAN debieron haber disuelto su propia sociedad (el costoso aparato militar para detener una invasión soviética no era barato). En su lugar, el anacronismo de la OTAN no solo sobrevivió a la debacle soviética, sino que creció --para incluir a las ex repúblicas soviéticas. A Polonia, Bulgaria, Rumania et al puede que pronto se les unan Georgia y Ucrania, así como otras ex repúblicas comunistas.

En reuniones recientes, los propugnadores de la OTAN han declarado un nuevo papel para la amenazante Alemania de antaño. En vez de limitarse a labores de mantenimiento de paz, los militares alemanes deben convertirse en una fuerza de combate de primera línea para enfrentar la nueva amenaza rusa, así como las viejas amenazas del Talibán e Irán.

A fines de marzo en Bucarest, la cumbre de los líderes de la OTAN trató de convencer a los líderes alemanes de que ellos tenían serios enemigos. La Wehrmacht no había asumido su cuota justa de la carga de tropas en Afganistán. La parte del león de la responsabilidad afgana ha caído sobre el pobre Estados Unidos y los nobles Gran Bretaña, Canadá y Holanda. Alemania, Italia, España y otros "OTANEROS" se habían negado a poner en peligro a sus soldados. ¿No entienden "estos cobardes" el propósito de la alianza de la OTAN, preguntó (extraoficialmente) un delegado norteamericano en los pasillos? Él mismo respondió a su pregunta. "Cualquiera que sea nuestra causa en un momento determinado, no podemos realizarla solos. Hasta Bush ha aprendido eso, aunque no lo hayan hecho los neoconservadores".

Hace seis décadas, los líderes norteamericanos señalaban con alarma a las tropas del Ejército Rojo listas para lanzar un ataque por sorpresa a la inocente y digna Europa Occidental. (Por esa época no se leía en los medios más importantes cómo los soviéticos habían sufrido más de 20 millones de muertos, otros 40 millones de heridos, habían perdido 200 importantes ciudades, no tenían viviendas, poca comida y botas para sus tropas. La CIA lo sabía, pero no hizo público el hecho de que el ancho de las vías ferrocarrileras soviéticas no coincidía con el de los países satélites de Europa Oriental. ¿Cómo podrían lanzar entonces una rápida ofensiva por sorpresa? Hubieran tenido que descargar sus tres de suministros, trasladar las armas y otros materiales a camiones, llevarlos al otro lado de las fronteras y cargarlos de nuevo en trenes.) La amenaza soviética, a pesar de los hechos en contrario-- se convirtió en axioma de la Guerra Fría y en la justificación de la OTAN.

Ahora alarmistas norteamericanos señalan "el surgimiento de China como gran potencia, combinado con una Rusia resurgente en Eurasia" y exigen "una alianza norteamericana-europea". (Robert Kaplan, página editorial/de opinión del NY Times, 27 de marzo de 2008.) Es como si los intelectuales guerreristas de butaca temieran que el terrorismo demuestre ser una plataforma efímera y ellos necesitan una nación real para justificar las permanentes economía y cultura militares.

Por el momento la OTAN sirve como la fuerza militar mundial aceptable e incontestable, una agencia policial internacional que Estados Unidos trata de introducir en sus peleas. Pero los 26 miembros no son atraídos fácilmente a los asuntos desagradables, como los combates de primera línea en Irak y Afganistán. Como de costumbre, Washington tomará el liderazgo militar, pero espera que otras naciones de la OTAN tengan alguna presencia en Afganistán. Pero ellos han dirigido sus intereses nacionales, con razón, hacia asuntos más importantes como el medio ambiente y el cambio climático y el mantenimiento de la estabilidad económica en Europa.

Los europeos siguen estando intimidados por el poderío norteamericano, pero un senador italiano (verde) se preguntó cómo era que Saddam Hussein o el talibán significaban amenazas ofensivas para Europa Occidental. Aunque tales fuerzas y las de la teocracia iraní alarman a los europeos, la mejor respuesta nunca sería una defensa de misiles, en la cual insisten los líderes norteamericanos.

A principios de abril, Bush habló al público de la OTAN y les dijo que tenían que sumar a Darfur a la lista de temas urgentes que la OTAN tenía que tratar. "Ya esta no es un alianza estática dedicada a defender a Europa de una invasión de tanques soviéticos", explicó Bush. "Ahora es una alianza expedicionaria que está enviado sus fuerzas a todo el mundo para ayudar a garantizar un futuro de libertad y paz para millones". Según un amigo que estaba presente, un observador francés comentó: "Quizás la OTAN debiera enviar un contingente a reconstruir Nueva Orleáns".

A medida que el imperio norteamericano lucha por mantenerse a flote en Irak y Afganistán mientras esas guerras desangran la Tesorería, le exige a Europa compromisos similares en las aventuras militares globales.

Imaginen un mundo en el que fuerzas europeas, canadienses, australianas y norteamericanas se enfrentan a luchadores nativos en los varios "Cualquieristanes", así como en Palestina, EL Congo, Somalia, Darfur, Yemen y Sri Lanka. El terrorismo parece prometer más lucha verdadera de lo que fue el comunismo. El único problema de tal posibilidad es el público. En Europa, tales planes no le atraen.

Como dijo acertadamente el columnista William Pfaff: "Tampoco estarán de acuerdo porque el esfuerzo sencillamente no es serio. Está construido sobre fantasías políticas y contra-verdades e ideas a medio pensar. Es como el anuncio de George Bush antes de salir de Washington que el envío por parte del Primer Ministro iraquí Nouri Maliki de su ejército nacional a Basra era "un momento definitorio en la historia del Irak libre "para restaurar la autoridad del gobernó central en Basra y librarla de elementos criminales".

La OTAN se ha vuelto absurda en el mundo posterior a la Guerra Fría, mientras el calentamiento global y las carencias de alimentos trascienden las obsoletas nociones de seguridad asociadas a los ejércitos. Pero igualmente ha sido con los presupuestos militares. Es hora de revivir el alerta de un viejo anticomunista. "Debemos cuidarnos de la adquisición de influencia ilimitada, ya sea buscada o no buscada, por parte del complejo militar-industrial. El potencial para el desastroso surgimiento del poder mal concedido existe y persistirá. Nunca debemos permitir que el peso de esta comunicación amenace nuestras libertades o procesos democráticos. No podemos dar nada por sentado. Solo una ciudadanía alerta y enterada puede obligar a la unión apropiada de la enorme maquinaria industrial y militar de defensa con nuestros métodos y objetivos pacíficos, a fin de que la seguridad y la libertad prosperen juntas". Las palabras de despedida de Eisenhower debieran resonar cada vez más altas, de manera que los medios puedan repetir ocasionalmente su alerta y ofrecer algún antídoto a su fascinación venenosa con banderitas en la solapa y el sonido de la palabra "amarga".


Saul Landau es miembro del Institute for Policy Studies e investigador asociado del Transnational Institute. Es autor de Un mundo de Bush y de Botox y realizador deAquí no jugamos golf.

Realizador, periodista y escritor

Saul Landau, investigador sénior y ex director del TNI (1976), es un renombrado realizador, periodista y escritor. Landau escribe una columna semanal sobre política nacional y exterior de los Estados Unidos y ha producido más de cuarenta película sobre cuestiones sociales, políticas, históricas y de derechos humanos.

Sauld ha escrito 14 libros; el último, se titula A Bush and Botox World (Counterpunch, 2007). Obtuvo el premio Edgar Allen Poe Award por Assassination on Embassy Row, un informe sobre sobre el asesinato en 1976 del embajador chileno Orlando Letelier y su compañera, Ronni Moffitt.

Es catedrático honorario en la Universidad Estatal de California en Pomona. Gore Vidal afirma que "Saul Landau es un hombre del que encanta robar ideas".