El paco en Argentina y Uruguay

Octubre 2006

Las transformaciones que ha sufrido la industria ilegal de drogas ilustran también el fracaso de las políticas para combatir su producción, tráfico y consumo.

La explosión del consumo de PBC (Pasta Base de Cocaína) en el Cono Sur de América Latina, principalmente en las ciudades de Buenos Aires y Montevideo, pero también en Brasil, ha llamado finalmente la atención de los medios de comunicación y de las agencias de control de drogas.

El 'paco', como popularmente se conoce la PBC, surgió casi de repente hace tres o cuatro años. A pesar de que el consumo de esta sustancia se ha extendido rápidamente, la reacción de las agencias e instancias que en nombre de la salud y bienestar humanos definen las políticas publicas ha sido lenta y ha llegado tarde para muchas personas, principalmente adolescentes y jóvenes de los barrios marginales de estas dos ciudades. Según estudios realizados por ONG locales, su consumo se ha generalizado también en sectores sociales medios, y la naturaleza del fenómeno del paco demuestra la urgente necesidad de respuestas inmediatas para prevenir más desastres humanos.

El consumo de la pasta base de cocaína en sí mismo no es nada nuevo. Desde que existe el consumo del clorhidrato de cocaína, existe también el consumo de basuco, el nombre más conocido de la pasta. Casi todos los expertos coinciden en que se trata de una droga cuyo consumo es difícil de controlar, y que tiene efectos nefastos sobre la salud del individuo. Hay que añadir que a pesar de su fuerte calidad adictiva, hay quienes logran auto regularizar su consumo.

A diferencia del consumo del 'crack', la sustancia que resulta de cocinar la cocaína en polvo utilizando bicarbonato de sodio para luego fumarlo, o a diferencia del consumo directo de la pasta base -resultado del segundo paso en la fabricación de clorhidrato de cocaína- tal como se hace en países como Colombia y Bolivia, el paco de Buenos Aires y Montevideo es el resultado del estiramiento y adulteración de la cocaína, practicados en cocinas rústicas con cualquier tipo de sustancias que contribuyen a la degeneración física de quienes las consumen. Exámenes químicos en Montevideo demuestran la presencia en el paco de pesticidas, fertilizantes químicos, medicamentos, broncodilatadores, analgésicos e incluso medicamentos de usos veterinario.

Existen varias hipótesis sobre porqué apareció la PBC en los mercados locales geográficamente alejados de los centros tradicionales de la producción de cocaína. Pero todavía no se ha logrado explicar por qué la situación ha llegado al extremo de que alguien que busque marihuana lo más posible es que no consiga la yerba sino paco. Una situación que expone claramente uno de los efectos perversos de las políticas de control de drogas.

En términos de su procedencia hay pocas dudas de que la droga tiene su origen en Bolivia y/o Perú, desde donde se supone es importada a través de la frontera boliviana con el norte de Argentina. A Uruguay llega desde Buenos Aires y posiblemente también desde Brasil. En los últimos años ha aumentado significativamente la cantidad de laboratorios o cocinas de producción de clorhidrato de cocaína descubiertos en territorio argentino. También en Montevideo se han incautado químicos para la conversión de la PBC a clorhidrato de cocaína. Como Argentina es conocido por ser un país productor de precursores necesarios para la extracción y refinación de la cocaína, hay una hipótesis que toma en consideración las ventajas que ofrece la Argentina para los fabricantes, en comparación con los países andinos en donde el control de precursores es más estricto.

La transformación de Argentina de un país de consumo y tránsito de cocaína, a un país de producción ha sido señalada por varios informes tanto de entidades nacionales como internacionales -la CICAD, Naciones Unidas y el Departamento de Estado de EEUU- sin que ello haya conllevado hasta ahora a acciones para impedir la expansión del mercado. Mientras tanto en Buenos Aires, con las nuevas facultades otorgadas a las autoridades provinciales, se ha desatado una cacería a consumidores y pequeños comercializadores, concentrándose una vez más el peso de la ley en el sector más débil de la cadena. En Uruguay, la Junta Nacional de Drogas se empeña en la búsqueda de soluciones, pero las medidas son de corto plazo y no cuentan con los recursos suficientes para dar respuestas integrales.

Este asunto de la aparición y naturaleza del consumo de la PBC es el tema de análisis del próximo número del boletín del TNI, Drogas y Conflicto, con base en estudios realizados en las ciudades de Buenos Aires y Montevideo.

Pien Metaal