El Plan Afganistán
En Noviembre de 2004, un avión sin identificar fumigó herbicidas sobre los campos de adormidera de la provincia oriental de Nangarhar. La fumigación no sólo destruyó los cultivos de opio sino también los de fruta y legumbres, afectando la salud de los pobladores. Los niños se enfermaron con irritaciones cutáneas, conjuntivitis y diarrea.
La fumigación fue un misterio. Aunque ambos lo niegan, muchos creen que los responsables serían EEUU y el Reino Unido, los dos principales donantes para combatir la industria del opio en Afganistán. Haji Din Mohammed, gobernador de Nangarhar, señaló que "los estadounidenses controlan el espacio aéreo de Afganistán, en el que no vuela un pájaro sin que ellos lo sepan".
La industria del opio es un problema serio para el presidente Hamid Karzai. En 2004, el cultivo de opio se incrementó en dos tercios, alcanzando 131.000 hectáreas, según el Informe de 2004, de la Oficina de la ONU para las Drogas y el Delito (ONUDD). Los cultivos de opio se extendieron a las 32 provincias, haciendo de esta industria ilícita el principal engranaje del crecimiento económico. La economía del opio está avaluada en 2.800 millones de dólares, equivalentes al 60% del PIB de Afganistán en 2003, involucra a 2,3 millones de personas, y abastece el 87% de la demanda mundial de heroína.
La fumigación tuvo lugar en un momento crucial. Cuando Karzai fue elegido presidente en noviembre, algunos miembros del gobierno estadounidense estaban presionando un escalamiento de la participación de EEUU en el control de drogas. El nuevo enfoque fue el resultado de una revisión, en el verano de 2004, de las operaciones estadounidenses en Afganistán que reconocía la ineficacia de las medidas implementadas hasta el momento para enfrentar la economía del opio. Robert Charles, subsecretario de estado, presentó en noviembre una nueva estrategia de EEUU llamada, el Plan Afganistán, una copia casi exacta del Plan Colombia introducido en 2000 contra los cultivos de coca y la insurgencia colombiana. Para esto, el Congreso estadounidense deberá aprobar 780 millones de dólares en ayuda antinarcóticos para los próximos tres años.
Karzai dice que el combate al tráfico de opio es prioritario, pero rechazó la propuesta estadounidense de fumigar herbicidas, aduciendo razones de salud y de medio ambiente. Esta confrontación amenaza exponer el limitado control político de Karzai, quien podría oponerse por primera vez a EEUU. También el Reino Unido - que prefiere la erradicación manual combinada con programas de desarrollo alternativo - ha puesto trabas a los planes de EEUU.
Si las tropas estadounidenses se involucran en la erradicación de drogas, muchos afganos, útiles hoy en la lucha contra los talibanes y Al Qaida, se van a distanciar, y los señores de la guerra, que controlan amplias áreas de Afganistán y sacan buen provecho del narcotráfico, se van a volver contra el gobierno central. Fuera de que esto distraería la atención de las misiones militares estadounidenses en el combate a los insurgentes. Una masiva erradicación de cultivos en la primavera de 2005, durante la campaña para las elecciones parlamentarias de abril, alienaría a los electores.
El Departamento de Estado le ha pedido a la ONUDD apoyo para una política agresiva de erradicación de la adormidera en Afganistán. El Plan Afganistán se anunció el pasado 17 de noviembre, un día antes del Informe sobre opio de la ONU, el cual estaba programado en realidad para el 4 de noviembre, y al parecer se inclinaba hacia un enfoque prudente para Afganistán. El aplazamiento habría tenido que ver con la visita del director de la ONUDD, Antonio Costa, a Washington. "En Afganistán, las drogas son ahora un peligro claro y presente", dice el informe de la ONU. También se refiere a "los lazos fuertes entre drogas y terrorismo", y hace un llamado a la OTAN y a las fuerzas de la coalición liderada por EEUU para que se comprometan en iniciativas antinarcóticos, y a Karzai para que ponga en marcha "una campaña significativa de erradicación".
En respuesta a la presión de EEUU, Karzai ha comenzado una fuerte campaña de erradicación para aplicar la veda del opio promulgada en enero de 2002. El futuro de la guerra a las drogas en Afganistán dependerá de las batallas políticas en Washington. El Departamento de Estado tendrá que convencer al ejército, a sus aliados internacionales en Afganistán - en particular el RU - y al presidente Karzai. Por el momento, el DE parece haber cedido un poco, aunque la nueva Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, le ha dejado la puerta abierta a las fumigaciones. "Por ahora, la [erradicación] manual es todo lo que podemos hacer, pero veremos si se va a necesitar la aérea", dijo.
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