‘Hay un embrión de crimen organizado parecido a México’’

26 Junio 2007
Milagros Salazar

Milagros Salazar entrevista a Ricardo Soberón.

Ricardo Soberón. Para el especialista en temas de narcotráfico la emboscada a tres policías y un fiscal en Tocache revela un escenario de crimen organizado.

- Sendero Luminoso (SL), mediante volantes, se habría atribuido la autoría de la emboscada en Tocache. ¿Con esto ya no quedaría duda de su participación?

–Sin duda es un elemento a tomar en cuenta la posibilidad de que se confirme la participación de los sicarios del grupo senderista que está asentado en las localidades cercanas a Tocache. Sin embargo, no hay que descartar que tanto este grupo como otros estén utilizando las armas para enfrentarse a las autoridades del Estado y generar un tejido social de violencia distinta a la de los años 80 y 90...

–Decir que sólo es SL es un análisis reduccionista…

–Sí porque reduce el problema de violencia a las zonas cocaleras, cuando ahí hay grupos de producción alrededor de las pozas de maceración, los laboratorios, el acopio de la droga y más. Sobre todo vemos esto en el Alto Huallaga, donde la lucha armada ya no se presenta como en las épocas pasadas sino que Sendero sólo es uno de los varios actores que defienden circuitos económicos ilícitos de una manera sistemática y consistente como lo demuestran las últimas acciones contra unidades policiales en el VRAE (Valle de los ríos Apurímac y Ene), Satipo, Tocache, Tingo María.

–Al respecto, Ud. ha señalado que existe un embrión de un crimen organizado propio...

–Sí porque lo que vemos ahora es otra modalidad articulada de enfrentar al Estado del mismo modo que sucede en México en determinadas regiones como Sinaloa, donde la violencia contra las unidades de la policía se producen en zonas del narcotráfico.

–¿Nos acercamos cada vez más al crimen organizado de México?

–Creo que hay elementos porque estamos frente a un proceso embrionario de confrontación contra los representantes del Estado en manos del crimen organizado que existe alrededor de la producción de cocaína. Pero esto tampoco significa que la única salida es generar una mayor espiral de acciones policiales y militares. Es necesario pero con un carácter de selectividad, proporcionalidad y racionalidad. Lo que se require es: 1. Mayor presencia del Estado. 2. Separar al tejido social de estas formas criminales. 3. Ser efectivos en el control de los insumos.

–¿Que podría ocasionar militarizar la zonas del narcotráfico?

–Lo que pasa es que se necesita establecer una diferencia entre la presencia efectiva del Estado de Derecho con componentes policiales y militares y lo que es un Estado de excepción indiscriminado. Es fundamental controlar el ingreso de los insumos que sirven para elaborar la cocaína en los establecimientos que tienen permiso para operar en las zonas rurales de la carretera Marginal, pero también en otras zonas para no seguirles el juego a estos grupos que ya saben dónde se les va a golpear.

"Ni los políticos ni los cocaleros conocen el tema "
–¿Cómo analiza la participación del gobierno frente al crimen organizado?

–Yo haría una clara diferencia entre lo que son las atribuciones de rango medio a nivel del Ministerio del Interior, la Policía y las unidades especiales que se desempeñan en el terreno, con el discurso desde Palacio de Gobierno. Los de rango medio tienen un mejor entendimiento de lo que ocurre. Ni la comisión parlamentaria ni los ministros ni el partido de gobierno ven con claridad este problema de la Selva Alta porque el Presidente prefiere anunciar que van a bombardear las pozas de maceración cuando la Policía en el terreno tiene que afrontar otros retos. Así que creo que hay una brecha muy grande...

–Hay dos visiones distintas...

–Sí, pero no sólo el desconocimiento es del partido de gobierno, en general los movimientos políticos no tienen claridad de lo que se debe hacer en la zona, tampoco los representanes cocaleros. Entonces al igual que en los años 80 se deja que la Policía afronte este gran problema.

Sobre los autores

Ricardo Soberon

Ricardo Soberón Garrido, miembro del equipo de Drogas y Democracia del TNI, es un abogado peruano especializado en el análisis del fenómeno del tráfico de drogas y las políticas de lucha contra los estupefacientes en la región andina.

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