Elvis fue al rock and roll lo que Marilyn Monroe fue al cine, una gran estrella de la taquilla que provocaba a los adolescentes y, en el caso de Marilyn, la "gatica sexual" del mundo, hasta a hombres "maduros". Al igual que Elvis, ella tampoco encontró la satisfacción. A los 42 años, en 1977, Elvis ingirió una sobredosis de medicamentos de receta. Se puede ir a Graceland, su propiedad de 56 hectáreas con una mansión de columnas blancas al estilo antiguo, en el Bulevar Elvis Presley de Memphis, Tennessee, al norte de Mississippi. En 1983, este "santuario" invitó al público a una revisión post mortem de la vida de Elvis. En 2006 fue nombrado Monumento Histórico Nacional. Es más, en el área de estacionamiento pueden verse autos con placas de muchos estados.
Elvis compró el terreno y la casa por $100 000 a fines de la década de 1950. En la actualidad, visitas turísticas muy organizadas comienzan con el pago de una sustancial suma por estacionar, seguida de $24 dólares por persona para una caminata mínima. Un pequeño autobús lleva a los turistas desde la taquilla y área de tiendas al otro lado del camino. Grupos de 25 personas curiosean por la mansión de Elvis, sin incluir su dormitorio y cuarto de baño en el segundo piso, porque "a él le gustaba la privacidad", dice la cinta de audio. Es más, Elvis se tomaba sus píldoras en el inodoro, y a algunos sicópatas les encantaría la idea de curiosear en el lugar exacto de su muerte.
Los organizadores suministran auriculares por los cuales se escucha una versión edulcorada de la vida y carrera de Elvis. Las guitarras Elvis cuestan más de $1 000, pero los visitantes pobres o tacaños pueden comprar un imán para el refrigerador por solo $7. Al terminar la visita, un aburrido empleado nos tomó una foto con una escenografía de Graceland como telón de fondo. Al salir, compramos la impresión de la foto por solo $25.
Nos asomamos a la sala de estar de Elvis, al comedor y otras estancias, todas decoradas en un estilo mezcla de kitsch y nuevo rico, incluyendo una mini cascada en su "pieza selvática". En las paredes había fotos de un joven con vestuarios fabulosamente ridículos. En el escenario actuaba confiadamente, pero nunca descubrió su identidad. Ingresaba fabulosas ganancias por las ventas de sus discos de oro, y construyó en su casa una cancha de frontenis y un estudio de grabaciones. Oigan, comparada con el castillo de Hearst, Graceland es apenas ostentosa.
Los turistas con los que compartimos la experiencia de Graceland, casi exclusivamente blancos, se comportaban extraordinariamente bien. Al igual que casi todo lo que vimos en el camino, los norteamericanos tienden a ser pasados de peso y a vestirse de manera agresivamente informal. Nadie gritó "está vivo todavía", aunque la visita no brinda ninguna prueba convincente de su muerte. Una lápida cubre supuestamente sus restos. Junto a su tumba están las de sus padres Gladys y Vernon, y la de su abuela. El mini cementerio lleva el nombre de "Jardines de la Meditación". Solo Dios sabe si Elvis aún está vivo o si fue la reencarnación de Cristo. Ni una sola persona del grupo se desmayó. ¿Lo hacían cuando eran adolescentes?
En el sótano, junto a la mesa de billar y el bar, Elvis tenía tres televisores que supuestamente veía al mismo tiempo. Tenía una colección de joyas y un modelo de la casa donde creció en Mississippi. Su "Cuarto de los Trofeos" está repleto de álbumes de oro y platino que denotan millones en ventas. No hay que decir que la visita no sería completa sin ver los trajes llenos de lentejuelas y cuyas copias pueden comprarse por $3 200. Elvis también tenía dos aviones a reacción y varios autos de lujo.
Las áreas de pasto y los establos de Graceland tenían un aspecto bucólico. La cinta de audio nos recordó que Elvis, el hombre de "Nothin' But A Hound Dog", donaba dinero y tiempo a importantes organizaciones caritativas y a causas no polémicas.
Si uno se hace miembro de "Elvis Insiders", se obtienen descuentos de 10% en muchas oportunidades maravillosas, como acceso al sitio Web privado donde se puede observar la "vista desde la ventana del dormitorio de Elvis hacia el jardín del frente de Graceland."
Además, los miembros reciben fotos de Elvis, artefactos, video clips y documentos de los archivos de Graceland. Otras recompensas incluyen un descuento de 10% por el alquiler de una habitación en el "Heartbreak Hotel" de Elvis. Los cínicos Huck y Tom no fueron enganchados. Decidimos esperar por el nuevo hotel de convenciones de 500 habitaciones y un museo renovado de súper alta tecnología, que estarán listos en los próximos años.
Priscilla, la viuda de Elvis, usó la propiedad de su esposo para dirigir las empresas Elvis Presley. La convirtió, según Wikipedia, "en la segunda residencia privada más visitada en Estados Unidos, después de la Casa Blanca". En 2002, unos 40 000 visitantes se reunieron allí debajo de un aguacero –Dios siempre pone a prueba a los fieles-- para conmemorar el veinticinco aniversario de su muerte.
"Bueno", dijo Huck a Tom, lo vimos", mientras nos dirigíamos al sur hacia Clarksdale, Mississippi, para visitar el Museo del Blues. Unos videos de Muddy Waters muestran cómo Elvis y los Rolling Stones le robaron su material, así como el de BB King, y los movimientos de cadera de Bo Diddley. Algunos estudiosos blancos escribieron que el blues es una música que representa el dolor del negro. Pero ignoraron el humor.
"Puse a trabajar mi brujería, pero contigo no funciona", cantó Muddy Waters.
B.B. King se quejaba:
"El hombre del hielo vino esta mañana
Y sabes, no dejó ningún hielo.
El cartero vino después, amor,
Y ni siquiera llamó dos veces.
Creo que me estás engañando,
Creo que te me estás escapando,
Creo en mi corazón, amor.
Que me has conseguido alguna ayuda del exterior
Que no creo que necesite.
Este no es el blues que proviene de la esclavitud o de la Naturaleza que inunda la casa y mata a familiares y a amigos.
En Rosedale, Mississippi, el dique protege al pueblo --esperan ellos-- de la inundación. Vimos las barcazas que flotaban río abajo en la mansa corriente. ¿Quién iba a pensar que las mismas aguas estaban inundando ciudades y pueblos de Wisconsin, Iowa e Illinois? ¿Habrán aprendido los funcionarios de FEMA de su ignorancia y subsiguientes errores de juicio durante los huracanes Katrina y Rita, y responderán a las necesidades de emergencia de la gente? Un hombre en Mississippi dijo que los "funcionarios de FEMA aprenderán cuando los cerdos aprendan a volar". Otro dijo: "Michael Brown vive en FEMA y muchas otras agencias federales."
Un medico de un pequeño pueblo en Mississippi, el único del lugar, atiende a unos 2 500 habitantes --la mayoría de ellos afro-norteamericanos. La clínica más cercana está a unas 15 millas y el hospital al doble de esa distancia. "El 95% de mis pacientes no tiene seguro. Algunos tienen Medicaid o Medicare, pero muchos no tienen protección".
Algunos le pagan en especias con comida u otros "regalos".
"Pueden decir lo que quieran de las compañías farmacéuticas", dijo, "pero sin esas muestras que dan a los médicos, yo no podría dar a mis pacientes las medicinas que necesitan, porque no pueden pagarlas".
Las noticias de la radio alertaban de inundaciones más al sur mientras íbamos desde Graceland a Oxford, Mississippi. Observábamos al grácil río mientras escuchábamos acerca de inundaciones en Wisconsin, Iowa y el norte de Illinois.
En Greenville, una importante ciudad en el delta del río, nos sentamos a comer en Doe's Eat Place junto a agricultores de la localidad y sus esposas. La mujer que insistía que los extranjeros (nosotros) probáramos los camarones del lugar casi escupió de desprecio cuando habló de todo lo que tenía que ver con Bush.
"Voy a votar por Obama. Ya estoy cansada de ese hombre (Bush) y sus amigos". Su esposo sacudió la cabeza asintiendo al comentario negativo mientras cortaba lo que parecía un bistec de unas tres libras. "Sí, a los agricultores les va mejor con los demócratas", dijo, y paró de hablar para masticar. "Pero no sé todavía", para indicar que aún no tenía toda la seguridad que necesitaba para confirmar su intención de votar por Obama. La pareja de la mesa de al lado asintió con la cabeza para mostrar su acuerdo con la esposa del granjero.
Marvin preguntó si los demócratas pudieran ganar en Mississippi en 2008, como aseguró el dueño de una galería de arte en Oxford. Todos asintieron. Sí, es posible. Terminamos de comer: Marvin su jugoso bistec y yo unos maravillosos tamales –harina de maíz con salchicha especiada.
El Mississippi de la década de 1960, cuando lo visité varias veces en viajes relacionados con los derechos civiles, ha cambiado. Una mujer negra de mediana edad salió de la parte trasera del restaurante. Dio la mano a varios de los clientes.
"Es nuestra alcaldesa", nos informó la esposa del granjero blanco.
Preguntamos qué tal era como alcaldesa. Ella vaciló.
"Está bien", dijo sin mucho entusiasmo.
Afuera, el guardia de seguridad nos acompañó hasta el auto para que los asediadores invisibles no nos atacaran. Recibió agradecido la propina de $5 y nos guió dramáticamente a la salida del estacionamiento –aunque no había autos detrás ni delante de nosotros.
Mientras nos dirigíamos a Natchez, sacudíamos la cabeza maravillados por la complejidad y diversidad de la gente que puebla este gran y loco país.
Saul Landau es miembro del Institute for Policy Studies e investigador asociado del Transnational Institute. Es autor de Un mundo de Bush y de Botox y realizador deAquí no jugamos golf.