Informe sobre la metodología del FSM y su posible importancia para el FSE 2006

Translator: 
Beatriz Martínez
Febrero 2005

En 2004, el Consejo Internacional (CI) del Foro Social Mundial (FSM), inspirándose especialmente en la organización del FSM Mumbai, adoptó una nueva metodología para organizar el programa del quinto FSM.

En 2004, el Consejo Internacional (CI) del Foro Social Mundial (FSM), inspirándose especialmente en la organización del FSM Mumbai, adoptó una nueva metodología para organizar el programa del quinto FSM. La idea principal consistía en dejar de establecer el programa de manera centralizada e implicar a las organizaciones participantes en la creación de un marco para las actividades del Foro.

Se trata de un experimento de vital importancia para el desarrollo de una fuerza mundial y plural a favor de un cambio social radical, de una nueva subjetividad radical. De esta manera, la propia organización del FSM se convierte en parte de esa búsqueda innovadora de formas participativas, democráticas y prefigurativas iniciada por el movimiento. Supone, además, un cambio notable en lo que se refiere al papel desempeñado por el CI. Gracias a la nueva metodología, este polémico Consejo asume un papel explícito de facilitador en lugar de director. Además, de esta manera, la organización del FSM se acerca al deseo de los movimientos sociales de combinar autonomía con conexión horizontal. Por otra parte, pone a prueba el potencial de las nuevas tecnologías a la hora de facilitar la participación popular, compartir información y desarrollar redes sólidas de resistencia y alternativas.

El amplio compromiso con esta nueva metodología y con conseguir que funcione indica, desde muy diversos puntos de vista, la madurez de la resistencia al neoliberalismo; apunta a la posibilidad de crear formas acumulativas y sostenidas de organización internacional arraigadas en la lucha cotidiana de todas sus ubicaciones territoriales y sectoriales. Esta madurez se pondrá a prueba con nuestra capacidad de valoración autocrítica ante la experiencia de esta metodología, que pasa por destacar y comprender sus mejoras, detectar dónde y por qué sólo se ha aplicado parcialmente, preguntarse qué problemas imprevistos ha destapado y qué nuevas posibilidades ha abierto, incluidas para la organización del Foro Social Europeo (FSE).

En su reunión de enero en Bruselas, el grupo de trabajo sobre el programa del FSE decidió animar a personas del FSM a realizar una evaluación de la metodología empleada en éste último. Este texto supone un primer -e irremediablemente limitado- intento de realizar dicha evaluación. Comienza repasando los objetivos de la nueva metodología, cómo se puso en práctica y algunas cuestiones clave planteadas por aquellas personas -miembros del Comité Organizador brasileño y de la Secretaría- encargadas de hacerlo. A continuación, se resumen las valoraciones de un amplio abanico de participantes. Finalmente, a modo de conclusión, se presentan algunos comentarios con el objetivo de estimular futuros debates y análisis.

Objetivos de la nueva metodología

  1. Facilitar la aparición de diálogos, redes y acciones comunes nuevos entre los asistentes, así como fortalecer los existentes, y mejorar el papel del FSM para promover la intensificación y el dinamismo de las relaciones y redes que se oponen al neoliberalismo y crean alternativas a éste.
  2. Aplicar con mayor eficacia los principios de la Carta, especialmente los que se refieren a la democracia participativa, el respeto por la pluralidad y la diversidad, y el rechazo de la jerarquía.
  3. Evitar que los Foros se conviertan en un encuentro anual más y concertar esfuerzos para crear un proceso que fortalezca las luchas y el desarrollo de alternativas de forma acumulativa.
  4. Garantizar que el Foro desarrolle una memoria colectiva sistemática.
  5. Encontrar maneras de asegurar que el Foro trate las divergencias como una fuente de energía para evitar que se limite a representar momentos de convergencia sobre luchas concretas y habilitar, más bien, un proceso de experimentación de diversas ideas en el marco de un proceso más amplio de debate continuo.
  6. Superar cierta repetitividad del Foro.
  7. El proyecto de la memoria, que forma parte de la nueva metodología, también representa un intento de impedir la tremenda pérdida de información y conocimiento en el trabajo del Foro.

El proceso

El proceso se dividió en cuatro etapas: i. democratización del marco del programa, ii. registro de las propuestas y fomento de la convergencia, iii. simulación del evento, iv. acumulación de memoria viva.

i. La democratización del marco del programa

Se pidió a las organizaciones que habían participado en el FSM anterior que propusieran temas para el Foro siguiente. Cada organización podría presentar tres propuestas de temas clave. Esta consulta se inició en julio y sus resultados se interpretaron en septiembre. Más de 1.800 organizaciones respondieron al llamamiento. La comisión de contenido y metodología del CI organizó las respuestas en diversos grupos que, tras debatirse en el CI, conformaron la base de los temas principales del Foro. Estos temas se dividían en 11 "áreas", en los que coincidían los puntos focales políticos y físicos del Foro.

Valoración de miembros concretos del Comité Organizador del FSM y de la comisión de metodología

a) La mayoría de la gente consideró que este proceso de consulta constituía la parte mejor aplicada de la nueva metodología. Sin embargo, la gente planteó ciertas cuestiones sobre la difusión de las respuestas y apuntó a un número desproporcionadamente pequeño de organizaciones campesinas y de mujeres. La gente consideraba que aún estaba por decidirse el alcance de la consulta, es decir, que las organizaciones participantes suponían un primer paso pero que, quizá, debería ir más lejos.

ii. Registro de propuestas y fomento de la convergencia

Entre septiembre y diciembre, se registraron más de 4.000 organizaciones que propusieron unas 2.650 actividades. La idea básica consistía en posibilitar que cada organización pudiera ponerse en contacto con otras organizaciones que trabajaban sobre un tema parecido con el fin de que intentaran coordinar sus actividades. Se proponía que la coordinación se realizara siguiendo un mínimo de cuatro esquemas:

  • Fusión. Las organizaciones registradas en el FSM se dan cuenta de que dos o más de las actividades que han propuesto se verían enriquecidas si se fundieran en un único acto.
  • Secuencia. En este caso, las actividades registradas se mantienen como tales, pero se organizan de manera que todos los participantes puedan asistir a todas ellas.
  • Diálogo. Las actividades programadas se mantienen y cada organizador se compromete a enviar a un miembro representante al resto de actividades con el fin de informar y construir el debate común.
  • Fomento de asambleas temáticas que reúnen a varias actividades en torno a un área o ámbito.

Se designaron equipos de seis denominados aglutinadores, procedentes de organizaciones afiliadas al CI, para cada ámbito con el fin de facilitar estos diversos procesos de fusión, secuencia y diálogo.
Su trabajo consistía en lo siguiente:

  1. detectar si había lagunas en las actividades (cuestiones importantes de cada área que no estaban cubiertas por las propuestas) y temas no cubiertos;
  2. identificar cuestiones transversales entre temas;
  3. solicitar a los grupos que especificaran los resultados que esperaban conseguir con el fin de garantizar que los seminarios condujeran a algún tipo de actividad. (Véase abajo.)

iii. La simulación

La meta perseguida era preparar el terreno para alcanzar resultados prácticos. Esto se pretendía hacer de la siguiente manera:

  1. Se solicitaba a los grupos que registraban propuestas que indicaran los resultados deseados.
  2. Se animó a los organizadores de cada actividad a celebrar reuniones entre las 6 y las 8 de la tarde donde, con ayuda de los aglutinadores, se pudieran crear nuevos diálogos entre iniciativas que, se esperaba, condujeran a una colaboración práctica más sólida.
  3. La organización de tiendas especiales con paredes donde las organizaciones podían anunciar las actividades propuestas. (Véase abajo.)

iv. La memoria viva

La cuarta parte de la nueva metodología consiste en la construcción de la memoria del FSM a través del proyecto "memoria viva". El plan integraba, si no me equivoco, 4 proyectos distintos (no pude estudiar esta vertiente de la metodología con detalle):

  • Nómada: vídeo en vivo y registro de archivos de sonido de algunas actividades.
  • Grupo de trabajo sobre cultura: pretende crear la memoria de actos culturales de todo tipo celebrados en el Foro.
  • Grupo de trabajo sobre comunicación: se centra en torno al trabajo del grupo de comunicación del comité brasileño. Incorpora una gran variedad de formatos: escritos, audio, vídeo, fotos, etc.
  • Propuestas: este proyecto persigue recopilar -antes, durante y después del Foro- textos que presentan las propuestas de alternativas debatidas en el Foro. Dichas propuestas se publicarán en internet y en las "paredes de propuestas" que estarán ubicadas en cada una de las áreas.

Valoración de miembros concretos del Comité Organizador del FSM y de la comisión de metodología

  1. El sitio web carecía de las herramientas (de búsqueda, por ejemplo) apropiadas para facilitar el proceso de autogestión para fusionar actividades y establecer contactos. Si el sitio web hubiera incluido mejores herramientas, la fusión y el diálogo entre las diversas áreas habrían sido mayores. En la práctica, estos procesos dependieron de grupos que ya se conocían, que ya contaban con los contactos necesarios.
  2. Hubo además un lapso de tiempo demasiado largo entre el proceso de registro, a principios de septiembre, y la designación de los grupos aglutinadores, a mediados de noviembre. Por eso, los equipos aglutinadores no dispusieron de tiempo suficiente para fomentar las fusiones u otro tipo de contactos entre las diversas actividades del programa. Este proceso, que pretendía promover los resultados prácticos, se vio también afectado negativamente por esta inactividad en un momento crucial.
  3. Los juicios políticos implícitos en determinados momentos del proceso deben debatirse de manera más explícita. Por ejemplo, la elección de las diversas áreas no era evidente a partir de la consulta. En otras palabras, la nueva metodología no proporciona una alternativa técnica a las elecciones políticas. Es necesario reflexionar con mayor detenimiento sobre cómo se realizan estos juicios relativos al marco del proceso.
  4. También relacionado con lo anterior, varias personas consideraron que, en general, el trabajo de coordinación y cohesión del proceso se desarrolló con menor eficacia.

El día de la verdad: valoración de los participantes sobre el funcionamiento real de la metodología

Lo que sigue a continuación es un resumen de varias entrevistas y conversaciones. No aborda los problemas a los que se enfrenta el proyecto Nómada.

Las valoraciones de la gente solían incluir aspectos positivos y negativos, y al plantear un problema, sugerían de inmediato posibles soluciones. Por lo tanto, esta recopilación de valoraciones no se divide en un simple balance de "positivo" y "negativo".

1. La eliminación del programa oficial de plenarias diarias y la creación del programa "desde abajo", a través de actividades autogestionadas y agrupadas, se vivió, en general, como una auténtica liberación y como una opción con un gran potencial. Pasados los primeros momentos de desorientación, durante los que la gente intentaba entender la nueva estructura del Foro, los asistentes consideraron que el nuevo método les permitía participar de manera más activa, establecer más contactos y estar más alerta a las posibilidades de diálogo, incluso con la persona de al lado en un seminario o en una cola. Además, estaban satisfechos con el programa porque tenían la impresión de que les permitía decidir qué aportaciones podrían realizar ellos mismos la próxima vez para mejorarlo, en lugar de limitarse a quejarse sobre los organizadores. En resumen, la nueva metodología fomentó un mayor sentido de la responsabilidad individual con respecto al éxito del proceso colectivo. En este sentido, la metodología establecía muy claramente que el Foro era un proceso relacionado -aunque sea de manera aún incierta e indefinida- con la aparición de nuevos actores de transformación social y no representa un mero encuentro político, un mercado o una celebración anuales.

2. La fragmentación de actividades se percibió, en general, como un problema. La distancia física que separaba las actividades supuso uno de los problemas. Lo inapropiado del proceso aglutinador fue otro. Entre otras cosas, esto llevó a que hubiera grupos centrados exclusivamente en sus propias cuestiones, y a que no hubiera un incentivo visible, integrado en el marco del Foro, para realizar contactos y contemplar sus actividades en un contexto político más amplio. El alcance de los contactos realizados entre actividades tendió a depender de grupos que ya lo habían hecho fuera del proceso del Foro o de personas que, a título personal, compartían sus contactos personales para organizar iniciativas colectivas más allá de su propia actividad (por ejemplo, el encuentro intergaláctico con el CI).

3. En los casos en que tuvo lugar un fuerte proceso aglutinador, fue posible notar las ventajas de la nueva metodología con respecto a los objetivos i y iii, relativos al fortalecimiento de la solidez de las redes y al fomento de los resultados prácticos. La metodología revela las prioridades de diversos movimientos o grupos, hasta qué punto existe una convergencia mundial -desconocida por los grupos concretos- al elegir dichas prioridades y dónde existen divisiones considerables. Nos proporciona las herramientas necesarias para lograr conocernos como una subjetividad global, es decir, para saber cuáles son nuestros denominadores comunes y nuestras diferencias. Ésa es exactamente la base a partir de la que pueden trabajar los equipos aglutinadores: allí donde hay convergencia, facilitar la organización de un encuentro y estudiar una posible colaboración; allí donde, en cambio, existen diferencias, estudiar la viabilidad de debate y diálogo para aclarar la naturaleza y dinámica de esas diferencias y las posibilidades -o no- de nuevas síntesis basadas en la cooperación entre actividades diversas. El primer caso se dio con las áreas F y G. El segundo no se dio en absoluto. Por lo tanto, el objetivo v. no se cumplió.
Se celebraron asambleas temáticas sólo en torno a actividades contra la guerra y la economía social.

4. Este arriesgado experimento ayuda a hacer manifiestas las dinámicas -tanto las problemáticas como las que ofrecen un gran potencial- que ya funciona dentro de los movimientos. Se hizo patente, por ejemplo, un firme deseo de establecer contactos para construir una cohesión acumulativa basada en la diversidad de actividades. Hace ya dos años que no se lanza desde el Foro un llamamiento a la movilización general (como sucedió con Génova en 2000 y con la guerra en 2003). Desde siempre, este tipo de movilizaciones ha proporcionado una tremenda fuerza de cohesión. En Porto Alegre, estaba claro que, a pesar de la diversidad de los movimientos, se deseaba ante todo crear una conexión, construir un todo cohesionado. Se trata de una sensación poco uniforme. En ocasiones se manifiesta en pequeñas tentativas, en poco más que el deseo de hallarse en el mismo lugar que otros movimientos. Pero nadie conoce la respuesta; los experimentos son innumerables.

5. Dos hechos distintos apuntan a este deseo de crear una coherencia basada en nuevas formas de cooperación autoorganizada.Por una parte, la voluntad de recopilar y reunir los resultados de las diversas actividades (se registraron, por ejemplo, más de 400 en las "paredes de propuestas" especiales) era indicio de que la gente deseaba una verdadera "memoria viva", una herramienta para conformar el futuro, para alimentar el proceso transparente de contacto y colaboración durante el propio Foro. Por otra, la manera en que se creó la declaración de la asamblea del movimiento social, con una gran diversidad de campañas que colaboraron durante todo el Foro, demostró que el proceso de la "memoria viva" podía construirse a partir de un proceso político activo de negociación y debate hasta alcanzar prioridades comunes de acción. La experiencia práctica de la metodología apuntaba a una posible confluencia de estos dos enfoques: la recopilación de propuestas y la negociación de acciones comunes.

6. La metodología también revela nuestra debilidad, en términos, por ejemplo, de la ausencia o el carácter limitado de actividades propuestas sobre temas importantes. En todo caso, eso funcionará como guía para el trabajo futuro.

Conclusión

Los cambios que se introdujeron en la preparación del FSM muestran que el Foro representa tanto un proceso de experimentación como de aprendizaje (a partir de nuestros errores y nuestras victorias). Ahora, con todo un año para la preparación del próximo FSE, disponemos de la oportunidad de ampliar este experimento a condiciones políticas culturales muy distintas. Gozamos de la ventaja de poder analizar ese primer experimento para poder superar algunos de sus defectos e imprevistos. En el FSE compartimos, sin duda, los objetivos de la nueva metodología, que ha conseguido cumplir algunos de los principales objetivos que se había marcado. Antes de finalizar, no debemos olvidar que hubo también numerosos problemas relacionados con la cuestión de cómo podemos desarrollar el tipo de herramientas para la transformación social que necesitamos de manera que no se conviertan en un motivo para rechazar nuevos experimentos, sino para aprender de ellos.

Hilary Wainwright, a partir de entrevistas y conversaciones con muchos participantes y organizadores, entre los que se incluyen Alessandra Ceregatti, Jose Leite Correio, Gustavo Codas, Moema Miranda, Luciano Brunet, Christophe Aguiton, Pierre Rousset, Dot Keet, Marco Berlinguer, Camilla Lundberg y delegados de organizaciones de educación popular y sindicatos de Suecia, Mayo Fuster Morel, Jeff Jarvis, Emma Dowling y otros de Activist Research Network, Daniel Chávez, Leo Panitch, Gautam Mody, Meena Menon, Shalmali Guetal, Prabir Purkayastha.

Directora de investigación del programa Nuevas Acciones Políticas del TNI

Hilary Wainwright es una destacada investigadora sobre nuevas formas de responsabilidad democrática en los partidos, los movimientos y el Estado. Hilary es impulsora y redactora de una popular revista británica de la nueva izquierda y ha documentado un sinfín de movimientos democráticos, desde Brasil a Gran Bretaña, así como sus lecciones para una política verdaderamente progresista.

Además de investigadora del TNI, Hilary es también investigadora adjunta del Centro Internacional sobre Estudios de Participación (ICPS) del departamento de Estudios de Paz de la Universidad británica de Bradford y ex investigadora del Centro para el Estudio de la Gobernanza Mundial (CSGG) de la London School of Economics. También ha sido profesora invitada en la Universidad de California (Los Ángeles), en el Havens Center de la Universidad de Wisconsin (Madison) y en la Universidad de Todai (Tokio). Entre sus libros, cabe destacar Cómo ocupar el estado: experiencias de democracia participativa (Icaria, 2005) y Arguments for a New Left: Answering the Free Market Right (Blackwell, 1993).

Hilary fue fundadora de Unidad de Planificación Popular del Consejo del Gran Londres durante los años de Thatcher y actuó como enlace del grupo de trabajo sobre nueva economía de la Asamblea de Ciudadanos de Helsinki (HAC) entre 1989 y 1994.