La interacción entre los medios de comunicación independientes y las políticas radicales de izquierdas

Agosto 2006
The independent media has a distinctive importance at times like the present when parties have lost their monopoly as political subjects and progressive forces are searching and experimenting with new ways of organising for social transformation. Wainwright recounts experiences of Red Pepper and a new collaborative initiative, Eurotopia.

Los medios de comunicación independientes tienen una peculiar importancia en nuestra época actual, cuando estamos buscando y experimentando nuevas maneras de organizar el cambio social; cuando los partidos han perdido su monopolio como sujetos políticos; cuando los movimientos y una serie de iniciativas autónomas están inventandos nuevas formas de convertirnos en actores políticos. Los medios de comunicación radicales de izquierdas proporcionan, en particular, instrumentos creativos para establecer conexiones entre diversos tipos de resistencia, para explorar y expandir nuevas alternativas, para exponer el poder opresivo, para debatir lo que se está haciendo. Il Manifesto fue tal vez el primer y más influyente ejemplo de iniciativa mediática, que asimismo fue - de hecho, antes que nada - un proyecto político queriendo transformar la política, y más específicamente, que las instituciones políticas de la izquierda se abrieran a relaciones creativas con los movimientos sociales. Entre los activistas políticos europeos, fue sobre todo la de la generación del 68 quien se vió influenciada por su ejemplo. Con toda seguridad, casi treinta años después, en 1995, cuando fundamos - como grupo de periodistas y activistas bastante más ecléctico política y generacionalmente que el Grupo Manifiesto - la revista mensual Red Pepper, para representar, debatir y promover las nuevas políticas que emergían de los confines de las políticas partidarias británicas, Il Manifesto estaba inconscientemente en nuestras mentes.

Pero el ambiente cultural de los 90 era muy diferente: en muchos sentidos el radicalismo cultural había superado al radicalismo político. La única oportunidad de proporcionar una voz a una creciente izquierda privada del derecho a voto, era encontrar una nueva forma cultural: esta búsqueda llevó a un nombre bastante inusual para una publicación de izquierdas, a un diseño confiado e innovador, para asegurar que los talentosos jóvenes que se ofrecieron como voluntarios para trabajar con la revista se les ofrecía una oportunidad real de influenciar su desarrollo. Sabemos que tuvimos que romper con la atmósfera polvorienta de marginalidad y oscurantismo que había sido el punto débil de la izquierda radical en Gran-Bretaña (el producto de un sistema electoral que obligó a esa izquierda a elegir entre la marginalidad, quedando excluída del Partido Laborista y de las elecciones políticas, o la subordinación y, el encarcelamiento que de hecho conllevaba).

Pensamos que una iniciativa mediática, lanzada casi al mismo tiempo, como en los comienzos del uso extendido de internet, aportaría posibilidades cada vez más abrangentes para la innovación política, que el continuar con los métodos convencionales de reunión - conferencias y demás. Gracias a las páginas de una revista, también dirigida por un grupo procedente de diversos sectores de la izquierda, la gente puede 'encontrarse', sin antes saber gran cosa de la existencia del otro: por ejemplo, los primeros activistas de la alter-globalización y los sindicalistas que rechazaban las privatizaciones; los organizadores asiáticos radicales acusados de terrorismo y las comunidades defensoras de las viviendas de interés social; las redes pan-europeas organizadas contra las leyes de immigración y los jubilados de la tercera edad haciendo campaña por su dignidad. Valores compartidos y un interés mutuo en comunicarse permiten la unión de una diversidad creciente de voces, sin jamás llegar a ser una reunión convencional de la izquierda.

El proceso de producción de una publicación que no tenga garantizado un público de determinado partido (a diferencia de una publicación perteneciente a un partido), concede gran peso a la curiosidad y a conseguir descubrir resistencia y alternativas que emerjan debajo del radar convencional; la comprensión de estos procesos sub-políticos es crucial para la eficacia de cualquier estrategia radical de izquierdas, y creemos que los medios de comunicación independientes pueden desarrollar las habilidades para ello. Al mismo tiempo, pensamos que se trata también de un instrumento para desarrollar la identidad pública de la izquierda radical, que consiguió eludir los burdos intentos de Tony Blair y del Nuevo Partido Laborista para apartar y marginalizar a la izquierda como si estuviera 'pasada de moda'. Rompiendo con estas formas culturales predecibles y oscurantistas, típicas de gran parte de la izquierda en el Reino Unido, podremos ayudar a simbolizar la posibilidad de una alternativa a la modernización del mercado, llevada a cabo por el Nuevo Partido Laborista.

Nosotros mismos, nunca podremos cejar en nuestra propia lucha con y contra el mercado. El sistema de distribución comercial en Gran-Bretaña se encuentra monopolizado por completo por una única empresa de distribución, W.H.Smiths, lo que dificulta enormemente el acceso a los vendedores de periódicos para una publicación radical de izquierdas, tal y como lo hacen Carta y Manifesto, que se encuentran disponibles en los quioscos de toda Italia. Para sobrevivir (vivimos constantemente en situación precaria), debemos estar atentos a nuevas posibilidades. Hace poco, unos sindicalistas y otros grupos que hacían campaña contra la privatización, colaboraron en la producción de suplementos especiales analizando la estrategia del gobierno, informando sobre la resistencia y presentando alternativas a la invasión del sistema sanitario y educacional por los EE.UU. y otras compañías. Los suplementos se convirtieron en parte integrante de la revista, pero también fueron ampliamente distribuídos entre los miembros de los sindicatos y otros grupos de acción, extendiendo, con un poco de suerte, el interés en Red Pepper y los asuntos políticos diferentes que presentamos.

Otro ejemplo con el que romper la rutina (¡creándonos con ello el montón de trabajo extra propio de una aventura excitante!), es nuestro trabajo en Eurotopia con Carta, la revista española El Viejo Topo, los periódicos griegos Epohi y Avgi, además de otras publicaciones independientes en toda Europa. Una vez más, la interacción entre un proyecto político y el uso de los medios de comunicación como un tipo especial de herramienta se había convertido en un proyecto. El contexto político era el Foro Social Europeo y el aumento de la concienciación sobre la necesidad de una organización política europea más amplia. Son los instrumentos mediáticos e informativos los que nos están permitiendo, con los intentos y errores de cualquier experimento, construir un proyecto a la vez europeo y arraigado en - y con ello divulgador de - las especificidades nacionales. Comenzó siendo un suplemento editado como colaboración entre las revistas, y traducido más o menos simultaneamente a diferentes lenguas para aquellas revistas que quisieran publicarlo (algunas sólo autorizaban uno o dos artículos, otras los distribuían a través de sus listas electrónicas). Ahora que hemos establecido, al menos entre un núcleo duro de revistas, una comprensión y una compenetración mutua, podemos ser más flexibles, tratando la idea de Eurotopia como un concepto de colaboración mediática pan-europea, pudiendo adoptar diversas formas. Gracias a nuestra presencia y ligazón con el Foro Social Europeo, otras actores se han unido a nosotros - hace poco algunos sindicatos del sector público -, viendo la oportunidad de un instrumento de comunicación pan-europeo ya creado (aunque todavía en estado precario), extremadamente útil para sus campañas transnacionales. Así que hoy en día, trabajamos con sindicatos del sector público y otros grupos que rechazan la privatización alrededor del continente, para producir un número de Eurotopia que, con suerte, será costeado por nuestras resvistas asociadas y distribuído ampliamente por los sindicatos y otras campañas. Al mismo tiempo, estamos intentando desarrollar un sistema de intercambio de artículos, para mejorar nuestra calidad y contenido transnacional. Otra idea inspirada en lo que hemos aprendido de las realidades ajenas a través del proceso de Eurotopia, es el publicar investigaciones documentadas de las peculiaridades políticas y culturales de determinados países. Red Pepper está preparando un reportaje especial sobre Italia: la historia y los debates de la izquierda italiana me parecen tener una importancia especial para el conjunto de Europa. El objetivo con Eurotopia, es llevar a otro nivel la interacción entre los instrumentos mediáticos y el desarrollo de nuevas posibilidades políticas: hasta el desarrollo de una conciencia europea y, en términos generales, transnacional, pero con profundas raíces en nuestras propias realidades locales - y no únicamente nacionales. Tenemos aún que sobrepasar obstáculos importantes, la barrera de la lengua siendo crucial. Existen problemas que una política eficiente y transformadora debe enfrentar y resolver. Los medios de comunicación independientes tienen posibilidades, de las que los instrumentos políticos convencionales, especialmente los partidos políticos, han carecido tradicionalmente. Sólo queda evitar por todos los medios el quedarnos pegados a nuestras costumbres, para proporcionar la flexibilidad y la apertura, vitales para el fortalecimiento de las redes y de los valores comunes para una nueva política.

Hilary Wainwright es co-editora del Red Pepper, uno de los socios con Carta en Eurotopia. (También es Directora de Investigaciones del Proyecto Nueva Política del Transnational Institute en Amsterdam).

Directora de investigación del programa Nuevas Acciones Políticas del TNI

Hilary Wainwright es una destacada investigadora sobre nuevas formas de responsabilidad democrática en los partidos, los movimientos y el Estado. Hilary es impulsora y redactora de una popular revista británica de la nueva izquierda y ha documentado un sinfín de movimientos democráticos, desde Brasil a Gran Bretaña, así como sus lecciones para una política verdaderamente progresista.

Además de investigadora del TNI, Hilary es también investigadora adjunta del Centro Internacional sobre Estudios de Participación (ICPS) del departamento de Estudios de Paz de la Universidad británica de Bradford y ex investigadora del Centro para el Estudio de la Gobernanza Mundial (CSGG) de la London School of Economics. También ha sido profesora invitada en la Universidad de California (Los Ángeles), en el Havens Center de la Universidad de Wisconsin (Madison) y en la Universidad de Todai (Tokio). Entre sus libros, cabe destacar Cómo ocupar el estado: experiencias de democracia participativa (Icaria, 2005) y Arguments for a New Left: Answering the Free Market Right (Blackwell, 1993).

Hilary fue fundadora de Unidad de Planificación Popular del Consejo del Gran Londres durante los años de Thatcher y actuó como enlace del grupo de trabajo sobre nueva economía de la Asamblea de Ciudadanos de Helsinki (HAC) entre 1989 y 1994.