La quimera del éxito

Agosto 2006

La mayoría de la gente en algún momento de su vida prefiere llevar una vida “normal”, tener un trabajo, educar a sus hijos, tener amigos, etc. Esto se puede combinar perfectamente con el uso de estimulantes suaves

En su Informe Mundial sobre Drogas 2006 (IMD), la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD) se esfuerza por construir historias exitosas que convenzan al mundo de la efectividad del régimen de prohibición global. Ahora que han comenzado las preparaciones para la evaluación de 2008 han aumentado las presiones para fabricar noticias positivas. El objetivo acordado era lograr una reducción significativa para esa fecha, pero con base en las estadísticas de producción y consumo es muy difícil aducir que el mundo está bien encaminado.

Según el IMD,"La humanidad ha comenzado el siglo XXI con niveles muy inferiores de cultivos de drogas y drogadicción a los que había hace cien años". El alto registro de producción de opio en el mercado chino hace un siglo fue una de las razones para convenir la Comisión Internacional de Opio en Shangai en 1909, que condujo a la Convención del Opio de La Haya de 1912, primer instrumento de la ley internacional antidrogas. El IMD dice también: "Un poco antes de que se acordara la Comisión de Shangai, la producción mundial de opio se estimaba en al menos 30 mil toneladas métricas. Casi cien años después, la producción mundial de opio se ha reducido a cinco mil toneladas métricas… se produce 80% menos opio en un mundo tres veces más grande".

Pero estos 'cien años de éxito' no se pueden atribuir fácilmente al sistema de tratado multilateral. El rápido crecimiento del mercado del opio estuvo ligado con la agresión colonial europea y su penetración forzada en el mercado chino para solucionar el enorme déficit comercial con la China imperial en los siglos 18 y 19. Desde la primera proscripción del opio en 1729, China luchó por dejar por fuera a los comerciantes de opio portugueses, holandeses y británicos. No obstante, las enormes cantidades de opio del monopolio colonial continuaron entrando en China. En un intento por detener este tráfico, a mediados del siglo 19 se pelearon dos 'guerras del opio' que China perdió, lo que condujo a la legalización en 1858 del ingreso del opio al país. China empezó entonces su propio cultivo controlado para compensar la balanza comercial cambiante. Para 1907 China había acordado con Inglaterra disminuir paulatinamente su cultivo doméstico de adormidera para opio en diez años, y Gran Bretaña reduciría proporcionalmente sus importaciones de opio de la India. En una década la reducción fue significativa, en buena medida gracias al hecho de que en ese momento el mercado del opio era legal y estaba regulado, por lo tanto más fácil de intervenir que un mercado ilícito y sin regulación. La revolución cultural maoísta se encargaría de eliminar el opio que aún quedaba en el país. Estos cambios históricos, políticos y culturales fueron los que lograron el éxito contra el opio.

La comparación con el tabaco es el otro argumento flojo del IMD. Decir que el "sistema multilateral de control de drogas ha restringido de hecho el problema a un 5% de la población mundial… un logro que no debe subestimarse", es absurdo. El crédito de la disminución del consumo masivo de drogas psicoactivas fuertes lo tienen las tendencias culturales, la autorregulación y los controles sociales que acompañan los ciclos de la vida humana, no las leyes represivas contra las drogas. En términos de perjuicio a la salud y de dependencia, el tabaco es un problema serio, pero en términos de sus efectos psicoactivos es solamente un estimulante suave comparable al café. Los psicoactivos más fuertes tienen dinámicas epidemiológicas bastante diferentes. El canabis en Holanda es un buen ejemplo: aunque las cantidades personales están despenalizadas, por diversas razones su consumo no se ha vuelto masivo como el tabaco y el café. Esto es incluso más palpable en los casos de sustancias más fuertes como la heroína. La mayoría de la gente en algún momento de su vida prefiere llevar una vida 'normal', tener un trabajo, educar a sus hijos, tener amigos, etc. Esto se puede combinar perfectamente con el uso de estimulantes suaves como café, tabaco, e incluso con el consumo moderado de psicoactivos más fuertes como el alcohol o el canabis. El uso excesivo diario de drogas más fuertes se vuelve sin embargo un obstáculo para otros objetivos en la vida, de modo que solamente los que han perdido la esperanza de lograr esos objetivos, están en riesgo de caer cada vez más bajo.

De hecho, tanto los 'cien años de éxito' como la comparación con el tabaco podrían servir como ejemplos para sostener el argumento contrario. En la década 1907-1917 el mercado estaba controlado legalmente por lo tanto era más fácil de influenciar. El carácter ilegal del mercado en 1998-2008 no permite esta influencia. Igualmente, la legalidad del tabaco ha permitido intervenir para reducir su consumo. Ambos casos revelan los beneficios potenciales de poner limitaciones y aplicar medidas que son sólo disponibles en un mercado controlado legalmente. La represión y penalización por el contrario tienen poco que mostrar en términos de efectividad.