La sangre de los inocentes y nuestra liberación - Un testamento asiático

Mayo 2006

  Walden Bello

La sangre de los inocentes y nuestra liberación - Un testamento asiático
Walden Bello
Focus on the Global South, 15 December 2002

English

Hay un refrán que dice que la sangre de los mártires pavimenta el camino hacia la redención. No hay libertad sin sufrir, ninguna liberación sin tragedia. Ha sido necesario la muerte de estas dos muchachas bonitas, Shin Hyo Soon y Shim Mi Sun, para que toda Corea se dé cuenta de la realidad de que la presencia militar estadounidense en este país es una daga apuntada al corazón de la nación coreana.

Muchos coreanos han dicho durante años que los más de 30,000 tropas estadounidenses aquí no sirven ningún propósito nacional coreano sino tienen todo que ver con los intereses estratégicos de Estados Unidos. Se publicaron estudio tras estudio, se realizaron manifestación tras manifestación. Las filas del movimiento para la independencia genuina crecieron, pero no al punto de volverse una masa crítica. No llegó a ser suficiente. Ahora la tragedia de Hyo-soon y Mi-sun ha logrado lo que hasta la fecha era inconcebible: la unidad de la nación coreana contra la fuerza militar de Estados Unidos.

¿Por qué? Porque su muerte captó de manera tan dramática la propia tragedia de Corea. Su atropello por un tanque estadounidense simbolizó el atropello de Corea durante medio siglo
por los intereses estratégicos del país más poderoso del mundo. De repente, para los coreanos jóvenes y viejos, de derecha e izquierda, de Sur y de Norte, obreros y empresarios, civiles y soldados, famosos y desconocidos, todo se ha vuelto absolutamente y dolorosamente claro: usted ha sido atropellado repetidamente durante medio siglo. Nosotros en Asia también hemos sido estremecidos por esta muerte de inocentes y la exoneración de los culpables. Para Corea, una nación dividido en la mitad por las necesidades estratégicas de una superpotencia, a su vez, simboliza Asia - un continente que ha sido atropellado repetidamente y aplastado por las potencias coloniales y los grandes poderes en su lógica violenta de buscar la ventaja comercial y estratégica.

La gente de Filipinas, mi pueblo, no quiso nada más que liberarse de España en 1898 y vivir en paz. No resultó así. Un Estados Unidos expansionista agarró a nuestro país y nos embrollaba durante un siglo en conflictos y guerras de ninguna relevancia para los intereses de la gente filipina. Estados Unidos permanece todavía en mi país en grandes números, y hoy, nos arrastra hacia una guerra contra pueblos con las que no tenemos ninguna riña, contra nuestros hermanos y hermanas musulmanas.

Hoy, Washington mueve por la región asiática como el Ángel de Muerte, intimidando, coaccionando y sobornando a líderes, desde Japón hasta Indonesia y Pakistán, para que participen en un acto que no sólo contradiría el derecho internacional sino también tomaría la vida a centenares de miles de personas, incluyendo vidas jóvenes como las de Hyo-soon y Misun. La invasión de Irak sería una extensión del mismo imperativo estratégico que llevó, hace más de 50 años, a la división de la nación coreana. No hay ninguna diferencia. Las mismas fuerzas, los mismos intereses, los mismos impulsos están en juego, aunque la cara del poder imperial en ese entonces era la de Truman y MacArthur mientras hoy la cara es la de George W. Bush, Irak, Afganistán, Indonesia, Filipinas, Okinawa. Como Hyo-soon y Mi-sun y como Corea, estas naciones o pueblos han sido aplastados sin piedad porque obstaculizaron los intereses estratégicos estadounidenses.

Sin embargo, conciencia de la opresión y la cólera no basta. La cólera debe traducirse en la
movilización consistente hasta que el país sea libre de nuevo del yugo de la presencia estadounidense. La cólera también debe traducirse en participación, en la lucha global contra la guerra, contra la expansión imperial. Terminar con la presencia de Estados Unidos en Corea, debemos todos comprender, es un frente de una guerra más ancha - la guerra global para la paz, la justicia, y la soberanía. No se puede conseguir la victoria en el frente coreano de esta guerra a menos que usted también participe en las luchas en otros frentes, el más crítico de los cuales es ahora impedir en bombardeo e invasión de Irak por parte de EE.UU. Porque, como todos los matones, como todos los imperios, la destrucción de Irak por parte de Washington se traducirá en mayor arrogancia y desdén ante los deseos de la gente coreana, la gente filipina, la gente de Okinawa, los pueblos del mundo. El futuro de usted y su libertad es inseparable de la libertad y el futuro de los demás pueblos del mundo. Permítame enfatizar, sin embargo, que nuestro enemigo es Estados Unidos, no la gente estadounidense. La gente de Estados Unidos ha sido engañado de forma consistente para que crea que el interés de su gobierno y de la élite corporativa que gobierna Estados Unidos también es el interés de ella. Nada podría distar más de la verdad, y no debemos condenarles sino trabajar duro para convencerles que su verdadero interés radica en la liberación de la gente coreana.

Ahora, yo les pido que se junten mientras recitamos el compromiso del pueblo asiático con la venganza de la muerte de estas dos niñas coreanas bonitas.
Nosotros prometemos, Hyo-soon y Mi-sun, nunca descansar hasta liberar a Corea de la presencia militar estadounidense.
Nosotros prometemos nunca descansar hasta liberar a Asia del ejército estadounidense.
Nosotros comprometemos todos nuestros esfuerzos para impedir que Estados Unidos invada a Irak.
Nosotros les aseguramos, Hyo-soon y Mi-sun que sus muertes no hayan sido en vano. Su sangre alimentará al árbol de la libertad de Corea y Asia.

Traducción: Beatriz Martinez

 

Analista del centro de estudios filipino Focus on the Global South, investigador asociado del TNI y representante de Akbayan en el Congreso de Filipinas

Autor de más de 14 libros, Bello fue galardonado en 2003 con el Right Livelihood Award (también conocido como el premio Nobel alternativo) por “sus destacados esfuerzos para educar a la sociedad civil sobre las repercusiones de la globalización encabezada por las grandes empresas y sobre cómo poner en práctica alternativas”. La revista The Economist aludió en una ocasión a Bello como el hombre “que popularizó un nuevo término: desglobalización”.

Walden predijo la crisis financiera muchos años antes del actual derrumbe del sistema y es una figura muy respetada del movimiento altermundialista. La escritora canadiense Naomi Klein dice de él que es “el más destacado revolucionario de la falta de insensatez”.