Lo absurdo de la marea

Saul Landau y Farrah Hassen
Septiembre 2008

“Estamos ganando la guerra en Irak”, declaró Sean Hannity, el cacareador de Noticias Fox.

“Espere un momento”, dijimos. “El 1 de mayo de 2003 Bush declaro la victoria a bordo del portaaviones Lincoln -- “Misión Cumplida”. ¿”Ganamos, pero ahora al fin estamos ganando”?

Sabemos que Bush comenzó la guerra en Irak por un impulso. Solo tomó un año más o menos para que el impulso perdiera velocidad.

“Estamos ganando la guerra en Irak”, declaró Sean Hannity, el cacareador de Noticias Fox.

“Espere un momento”, dijimos. “El 1 de mayo de 2003 Bush declaro la victoria a bordo del portaaviones Lincoln -- “Misión Cumplida”. ¿”Ganamos, pero ahora al fin estamos ganando”?

Sabemos que Bush comenzó la guerra en Irak por un impulso. Solo tomó un año más o menos para que el impulso perdiera velocidad. ¿Pero por qué importantes figuras políticas y los medios masivos continúan aceptando la locura de esta mordaza sangrienta e informan que el presidente y sus colegas “guerreros” están ganando, cinco años después de que Bush declaró que habíamos ganado?

¿Cuántas veces se puede declarar la victoria? La respuesta es: cuantas veces sea necesario para mantener la guerra y elegir a otro presidente republicano. Lincoln dijo: “Se puede engañar a todo el pueblo parte del tiempo, a parte del pueblo todo el tiempo y eso es todo lo que hace falta para que un republicano sea electo”.

Los republicanos adoran los valores familiares de Bush --como la paz y la lealtad. El Presidente le pasó el brazo por los hombros al Primer Ministro iraquí Nouri al-Maliki y le juró apoyo --el hombre escogido por él en Bagdad. Pero evidentemente la lealtad exige un saludable sentido de la sospecha --especialmente hacia los buenos amigos. Así que Bush ordenó que intervinieran el teléfono de Maliki e hizo que sus espías lo vigilaran a él, su oficina y a otros funcionarios gubernamentales iraquíes. (Ver Bob Woodward, La guerra interna.)

Sin embargo, tales detalles no tienen impacto en la propaganda de campaña. Los organizadores de la Convención Nacional Republicana en Minnesota eliminaron la verdad de su agenda y en su lugar promovieron la fábula de “ganando la guerra”, mientras sus hordas --llamados delegados--cantaban “USA, USA” (por cierto no es Sieg Heil en alemán) y “perfora, baby, perfora”, una apropiada respuesta lógica a los flojos liberales que se aferran al mito del calentamiento global.

La candidata vice presidencial Sarah Palin en su discurso de aceptación del 3 de septiembre se ganó una ovación cerrada por parte de la muchedumbre enardecida cuando demostró su lealtad al canto: “La victoria en Irak al fin está a la vista”. No aclaró los detalles.

Al aceptar la nominación presidencial de su partido, el “rebelde” McCain se alabó a sí mismo por aprobar la oleada de casi 30 000 soldados para Irak en enero de 2007. “Luché por la estrategia adecuada y más tropas en Irak cuando no era popular hacerlo”. En repetidas oportunidades McCain ha atacado los llamados a retirar las tropas y ha manifestado su “apoyo a los continuos esfuerzos por ganar en Irak”. También ha asegurado a los electores que vendrán más guerras --como si dijera: “Elíjanme y ya verán ellos”.

Puede que algunos electores se hayan distraído por el tumulto de los medios acerca de la nominación de la cazadora de renos, Palin. Al igual que McCain, ella tiene sus valores cristianos. Ella preferiría ver embarazada a su hija de 17 años que enseñarle control de la natalidad. Oigan, un pequeño desliz en el método de la abstinencia y, bueno… Pero los asuntos importantes, según McCain y Palin, tienen que ver con el carácter y la experiencia. McCain podría enseñar a los jóvenes pilotos cómo no dejarse derribar mientras tratan de bombardear objetivos civiles. Palin, como ha sido alcaldesa de un pequeño pueblo y gobernadora de Alaska por un breve período, está casi tan calificada como Dan Quayle, según un reportero de Anchorage que ha seguido su carrera.

En medio de los cantos y las prevaricaciones teatrales, los pesos pesados republicanos repitieron tontos lugares comunes acerca de la economía de Irak. Gracias a la brillante estrategia de la marea de Bush y el General Petraeus, las fuerzas norteamericanas han dado el viraje hacia la victoria en Irak, algo que habían logrado exitosamente hace media década. ¿Pero quién se acuerda?

Los delegados a la convención estuvieron de acuerdo con los gritones derechistas de la radio que aseguran a los fieles que esta atrevida estrategia ha confundido a los “turbantes” y avergonzado a los liberales pacifistas. Sin embargo, observadores informados señalaron que la escalada de tropas norteamericanas tuvo poco que ver con la reducción de la fuerza de la resistencia iraquí. En su lugar, dicen los reporteros Patrick Cockburn del Independent y Michael Ware de CNN, antes de que Bush anunciara la marea los militares norteamericanos ya habían pasado de combatir a los militantes sunníes --gente que anteriormente atacaba a las tropas de EE.UU.-- a sobornarlos. Pagaron bien a esos tipos duros y les dieron mejores armas para que lucharan contra Al Qaeda y cualquier otro grupo “no cooperativo” en Irak.

Esas “milicias sunníes”, llamadas “Despertar Sunní” comenzaron a operar sin la supervisión del frágil gobierno central de Irak. Según Nir Rossen, los miembros de Despertar “son hombres que los norteamericanos describieron como terroristas, seguidores de Saddam, tipos sin futuro, miembros del Partido Ba’ath, insurgentes. No hay mucha duda de qué sucederá cuando el flujo masivo de dinero norteamericano desaparezca. A no ser que el nuevo estado iraquí continúe operando como una enorme máquina de sobornos, lo más probables es que los insurgentes sunníes que se han sumado a la nueva milicia vuelvan a combatir a los gobernantes chiíes, los cuales siguen negándose a compartir el poder”. (Rolling Stone, 6 de marzo de 2008.)

En su testimonio ante el Congreso, Petraeus atribuyó el reducido nivel de violencia y de muertes civiles en Irak al incremento de las tropas, el papel de Despertar y el cese al fuego en 2007 de Moqtada al-Sadr (quien declaró que el Ejército Mahdí no atacaría a los grupos rivales chiíes o a los militares norteamericanos). No explicó cómo la presencia de más soldados norteamericanos provocó una disminución de la violencia. ¿Se atemorizaron los bombarderos suicidas? También olvidó mencionar que la reducción de la violencia en algunas partes de Irak también está relacionada con la limpieza étnica de civiles y a que más de 4 millones de iraquíes fueron desplazados desde que comenzó la guerra en 2003.

A diferencia de Petraeus y sus jefes, Ware menciona a la limpieza étnica como una perturbadora razón para la “mejoría en la seguridad” en Irak. “La limpieza sectaria de Bagdad ha sido --a pesar de lo trágico-- uno de los elementos claves del descenso de la violencia sectaria en la capital”, señala Ware. “Es un concepto muy sencillo. Bagdad ha sido dividido, segregado en enclaves sunníes y chiíes. Los días de la existencia de barrios mezclados ya no existen (…) Si alguien dice que la limpieza de Bagdad no ha contribuido al descenso de la violencia, entonces sencillamente no entienden a Bagdad o están mintiendo”. (Think Progress, 3 de abril de 2008.)

Los motivos tras las acciones de EE.UU. en Irak tienen más que ver con las elecciones presidenciales que con la estrategia de la guerra. “El objetivo es dar la impresión de que las cosas finalmente han salido bien en Irak para EE.UU. y la victoria al fin está al alcance de la mano”, escribió Patrick Cockburn desde Bagdad. “Se presenta la marea como la estrategia que hizo que se inclinara la balanza y es cierto que el levantamiento sunní en contra de la ocupación de EE.UU. ha terminado en gran medida. Pero ha sido así por razones que tienen poco que ver con la marea o con acciones norteamericanas de cualquier tipo. Para el éxito del gobierno contra el Ejército Mahdí ha sido clave el apoyo de Irán. Fueron ellos los que lograron que los milicianos chiíes regresaran a casa”. (Counterpunch.org, 3 de septiembre de 2008.)

McCain celebra el “verdadero progreso” en Irak. Pero si él hubiera hecho un verdadero viaje por los barrios segregados de Bagdad --no el paseo fuertemente blindado-- hubiera visto la naturaleza mitológica del “progreso en Irak”. Es más, el cristal color de rosa del “progreso” oculta un problema mayor: ¿cómo convencer a 2,5 millones de iraquíes que han huido principalmente a Siria y Jordania de que regresen a “casa” cuando sus residencias probablemente hayan sido destruidas o sus vecindarios ocupados por milicias hostiles? El 11 de agosto, por ejemplo, el Primer Ministro Maliki comenzó por enviar su propio avión a reacción para traer de regreso a refugiados iraquíes desde Egipto. Unos 1 000 regresaron. (Washington Post, 7 de septiembre de 2008.). La inmensa mayoría (casi 100 000) se quedaron. La oferta de un viaje gratuito a casa no incluía garantías a los refugiados que regresaban --los que ya no pueden darse el lujo de vivir en otro lugar--, tales como la certeza de reintegración en un país muy destrozado, ni prometía la seguridad ante la violencia étnica diaria.

Mientras los republicanos repiten la mantra “los iraquíes están mejor ahora”, AP informa que el cólera mató al menos a “cinco personas en Bagdad y áreas del sur y un brote causó en parte el deterioro de las instalaciones de agua durante años de conflicto”.

El ministro iraquí de Salud Salih al-Hasnawi “confirmó 36 casos … hasta ahora (11 de septiembre), incluyendo 13 casos in Bagdad and 20 casos en la provincia de Babil, al sur de la capital”.

El ministro culpó del brote a la “guerra y las privaciones”, las cuales han “degradado las instalaciones de tratamiento de agua en Irak y privado a los iraquíes de agua potable, lo que contribuye al brote de cólera”. (AP, 11 de septiembre de 2008.)

Adicionalmente, los optimistas no mencionan que desde 2002 fuerzas de EE.UU. han arrestado y encarcelado en centros de detención al menos a 2 500 niños. Según el Comité de la ONU para los Derechos del Niño, “La detención de niños en centros de detención para adultos viola las obligaciones de EE.UU. bajo la Convención para los Derechos del Niño, así como las normas internacionales aceptadas de derechos humanos”. (AP, 9, de mayo de 2008.)

El desempleo en Irak sigue siendo de altas cifras de dos dígitos, los sistemas de servicios sanitarios aún no funcionan y ningún vendedor de seguros en su sano juicio vendería una póliza a un iraquí. A pesar de estos hechos superficialmente desagradables, W continúa asegurando con una sonrisa y McCain y Palin repiten confiadamente: “Los iraquíes están mejor porque son libres”, y permanecen libres gracias a la brillante estrategia de marea de W. El nuevo diccionario tiene interesantes sinónimos para el absurdo concepto de “marea”.


Saul Landau es miembro del Institute for Policy Studies e investigador asociado del Transnational Institute. Es autor de Un mundo de Bush y de Botox y realizador deAquí no jugamos golf.

Farrah Hassen es una becaria Carol Jean Edward F. Newman en el Instituto para Estudios de Política.

Realizador, periodista y escritor

Saul Landau, investigador sénior y ex director del TNI (1976), es un renombrado realizador, periodista y escritor. Landau escribe una columna semanal sobre política nacional y exterior de los Estados Unidos y ha producido más de cuarenta película sobre cuestiones sociales, políticas, históricas y de derechos humanos.

Sauld ha escrito 14 libros; el último, se titula A Bush and Botox World (Counterpunch, 2007). Obtuvo el premio Edgar Allen Poe Award por Assassination on Embassy Row, un informe sobre sobre el asesinato en 1976 del embajador chileno Orlando Letelier y su compañera, Ronni Moffitt.

Es catedrático honorario en la Universidad Estatal de California en Pomona. Gore Vidal afirma que "Saul Landau es un hombre del que encanta robar ideas".