México: El caso del narco-general

6 Octubre 1997
Carlos Fazio

La revelación de que el general de división Jesús Gutiérrez Rebollo, comisionado del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD), protegía al principal narcotraficante mexicano y jefe del Cártel de Juárez, causó gran conmoción en México.

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La revelación de que el general de división Jesús Gutiérrez Rebollo, comisionado del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD), protegía al principal narcotraficante mexicano Amado Carrillo Fuentes, apodado El Señor de los Cielos y jefe del Cártel de Juárez, causó gran conmoción en México y enrareció las relaciones con Estados Unidos.

Gutiérrez Rebollo, un militar con gran liderazgo al interior de las Fuerzas Armadas, con fama de recio e incorruptible, había sido promovido como zarantidrogas de México el 9 de diciembre de 1996. El 6 de febrero de este año, al filo de las 23:45 horas y cuando se encontraba ya en pijama, recibió una llamada en su casa. Del otro lado del hilo fue el ministro de Defensa, general Enrique Cervantes, quien le ordenó que se dirigiera de inmediato a su despacho. Allí, casi a la medianoche y en presencia de un grupo selecto de miembros del Estado Mayor (cuatro generales y un coronel), Gutiérrez Rebollo fue detenido, aunque la noticia se mantuvo en secreto durante 13 días. (1) En ese lapso circularon rumores de que el general había sufrido un atentado; se había querido suicidar o sufrido un colapso nervioso y estaba internado en el Hospital Militar.

La verdad oficial llegaría el día 18, cuando el ministro Cervantes convocó a una inusual conferencia de prensa en la sede de la Defensa, en la que estuvo presente toda la cúpula castrense: casi 300 oficiales de alto rango, incluidos los comandantes de las 31 zonas militares del país. Las palabras del ministro-general causaron asombro entre los concurrentes: Gutiérrez Rebollo había "traicionado" a la institucion militar y "atentado contra la seguridad nacional", al brindar "protección", durante varios años, a uno de los principales barones de la droga. Se procedería contra él de manera severa, sin importar jerarquías. (2) El vocero presidencial, Dionisio Pérez Jacomé, descartó toda relación entre la caída del general y la certificación de Estados Unidos en materia antidroga, prevista para el primero de mayo siguiente. (3)

Los méritos de Don Jesús

Antes de asumir sus funciones en el INCD, donde sólo duró 72 días, Gutiérrez Rebollo había ocupado durante siete años la comandancia de la V Región Militar, que abarca los estados de Jalisco, Zacatecas, Colima, Sinaloa y Aguascalientes, desempeñándose en forma simultánea como jefe de la XV Zona Militar, con sede en la capital jalisciense, Guadalajara. Jalisco y Sinaloa son consideradas dos de las principales plazas fuertes de los capos de la droga. Sinaloa es la cuna de narcotraficantes como Rafael Caro Quintero, Miguel Angel Félix Gallardo, Héctor El GüeroPalma, Joaquín El Chapo Guzmán -todos en prisión-, y allí nacieron también los hermanos Arellano Félix, jefes del Cártel de Tijuana y el fallecido Amado Carrillo. En Jalisco floreció en los años ochenta el poderoso Cártel de Guadalajara (Caro Quintero, Félix Gallardo), pionero de las mafias mexicanas de la droga que, en los noventa, desplazarían a los grupos colombianos de Medellín y Cali.

Hasta su detención, el general Gutiérrez Rebollo parecía inamovible. En México hay una regla no escrita que establece que los comandantes de región y zonas militares duran dos años en sus puestos. Sin embargo, Gutiérrez Rebollo llegó a Guadalajara en 1989, terminó el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y llegó Ernesto Zedillo; cambiaron al titular del ministerio de Defensa; pasaron tres gobernadores del estado de Jalisco; hubo rotación de mandos castrenses, pero él permaneció firme en su puesto. Estaba al frente de la región militar cuando el cardenal Juan Jesús Posadas fue asesinado a quemarropa, el 24 de mayo de 1993, presuntamente durante un enfrentamiento entre miembros de dos cárteles de la droga rivales; y cuando la explosión de un coche bomba, el 11 de junio de 1994, frente al Hotel Camino Real.

Entre sus "éxitos" en la lucha contra el narcotráfico se sumaban las capturas de El Güero Palma -uno de los capos más buscados-, el 24 de junio de 1995; del colombiano Iván Taborda en mayo de 1996; y de los hermanos Lupercio Serratos, en Aguascalientes, en agosto de 1996; todos integrantes de bandas rivales del Cártel de Juárez. Fueron esos antecedentes los que le valieron convertirse en el zarantidrogas mexicano, con la congratulación del entonces embajador estadounidense James Jones.

Sin embargo, después de su captura se supo que durante su gestión en la V Región Militar, el Cártel de Juárez de Amado Carrillo nunca fue tocado. El ministro de Defensa reveló que el degradado general vivía desde diciembre de 1996 en un lujoso departamento en el Distrito Federal, que le fue proporcionado por Eduardo González Quirarte, presunto lugarteniente
de Amado Carrillo y buscado por el FBI desde 1994. (4) Dicho inmueble fue habitado por El Señor de los Cielos hasta el 23 de noviembre de 1993, cuando se produjo un enfrentamiento a tiros entre narcotraficantes en un restaurante capitalino.

Un alto funcionario mexicano reveló que las autoridades grabaron una conversación de Gutiérrez Rebollo, donde éste discutía con el propio Amado Carrillo los sobornos que recibiría por encubrir las actividades ilícitas xdel grupo delictivo.

Según el ministro Cervantes, el titular del INCD, en su doble función de zar antidrogas y "protector" de Carrillo, había contratado a varios desertores del Ejército. Su principal colaborador era su yerno, el capitán Horacio Montenegro (actualmente detenido) quien se desempeñó como responsable de la Sección Segunda (S-2, Inteligencia) de la V Región Militar, donde se ganó sendas condecoraciones por su actuación "sobresaliente" en el combate al narcotráfico y al crimen organizado. Cuando Gutiérrez Rebollo fue detenido, Montenegro colaboraba con él en el INCD.

Un narcogeneral en la Casa Blanca

Hasta el momento de su detención, el general de división Gutiérrez Rebollo era en términos públicos, aunque no en el escalafón militar, el jefe castrense más conocido después del ministro de Defensa, general Enrique Cervantes y del jefe del Estado Mayor Presidencial, general Roberto Miranda. Integró la comitiva oficial mexicana que los días 27 y 28 de enero de 1997 se entrevistó en Washington con altos funcionarios estadounidenses. En esa ocasión, el militar tuvo un cálido recibimiento en el edificio administrativo de la Casa Blanca por parte de Barry McCaffrey, quien lo calificó como "un hombre con una reputación de integridad impecable". (5) También se entrevistó con el director del FBI, Louis Freeh; con el administrador de la DEA, Thomas Constantine; con el subsecretario de Estado ddjunto para temas antinarcóticos, Robert Gelbard, y con el administrador del Servicio de Aduanas, George Weise.

En diciembre de 1996, recién nombrado, Gutiérrez Rebollo participó en la elaboración de la estrategia conjunta antinarcóticos para 1997, que iba a ser lanzada en forma pública y simultánea el 21 de febrero (tres días después del anuncio de su captura), en la Casa Blanca y en la residencia oficial de Los Pinos. (6) Sin embargo, y mientras en círculos del Ejército mexicano se especulaba que a Gutiérrez Rebollo se le podría aplicar la pena de muerte por traición a la patria y poner en peligro la Seguridad Nacional, filtraciones de prensa indicaron que los nexos del general con el narcotráfico habrían sido descubiertos por el servicio de inteligencia de la DEA, y comunicados al procurador Jorge Madrazo en ocasión de su reciente visita a Washington. (7) De confirmarse esa versión, la captura de Gutiérrez Rebollo habría sido una respuesta forzada del gobierno mexicano para impedir que la revelación se hiciera en Washington, semanas antes de la visita oficial a México del presidente Bill Clinton, prevista para abril siguiente.

¿Dos chivos expiatorios?

La destitución del alto jerarca castrense cimbró a las Fuerzas Armadas y exhibió la penetración del narcotráfico en las instituciones mexicanas confirmando, de paso, el gran poder alcanzado por los narcopolíticos (8) y los barones de la droga durante los sexenios de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari y el actual, del presidente Ernesto Zedillo. El escándalo creció como leche hervida. De manera inexplicable, el caso del general Jesús Gutiérrez Rebollo fue cursado a la justicia civil.

Las Fuerzas Armadas habían venido ocupando cada vez más funciones públicas que, por tradición, son desempeñadas por civiles. Así, casi todas las policías del país están hoy militarizadas; el Ejército ostenta de tiempo atrás el control de la lucha contra el narcotráfico; la institución castrense contaba con seis diputados y senadores (todos del PRI) en el Congreso, y cada vez con más frecuencia el presidente Ernesto Zedillo apareció acompañado en actos públicos por el ministro de Defensa y no ahorró epítetos para calificar a las Fuerzas Armadas como "el último bastión de la moral y el ser nacional" mexicanos.

Pero ahora resultaba que había un narcogeneral en filas del Ejército y que, como sugirió el propio ministro Cervantes, no era el único "traidor". El 18 de marzo, la Procuraduría General de la República y la Defensa anunciaron la detención de otro narcogeneral ligado a un cártel rival de Amado Carrillo, el de Tijuana, de los hermanos Arellano Félix. Se trataba del general brigadier Alfredo Navarro Lara, acusado de querer sobornar con un millón de dólares mensuales al general José Luis Chávez, delegado de la PGR en el estado de Baja California, para que diera libre tránsito a la droga traficada por los Arellano Félix. (9) Según sus antecedentes, Navarro había permanecido seis años en Tijuana, principal centro terrestre de introducción de la droga a Estados Unidos, adscrito al área de inteligencia de la II Zona Militar. Y apenas el 24 de febrero de 1997, seis días después del anuncio del arresto de Gutiérrez Rebollo, tuvo a su cargo el discurso del Día de la Bandera en Guadalajara.

En un mes, dos generales destacados estaban presos acusados de pertenecer a cárteles rivales, y un tercero, el general brigadier Arturo Cardona Pérez, se encontraba bajo arresto domiciliario, investigado por ser el presunto "enlace" entre Amado Carrillo y Gutiérrez Rebollo. (10) ¿Significaba eso la posibilidad de que existiera un cártel de militares en México? El general-diputado del PRI, Jesús Esquinca rechazó la idea. (11) Pero en principio, la institución castrense quedó a la par de los "corruptos civiles". Era tan sólo una punta de la madeja, y para algunos expertos en el estudio de las Fuerzas Armadas, existían indicios de que los casos Gutiérrez Rebollo y Navarro Lara no se limitaban a un problema de drogas.

Llamó la atención, por ejemplo, la forma en que se manejó el episodio del ex titular del INCD. Se dijo que el ministro de Defensa rompió las reglas de juego internas del Ejército, vigentes desde 1946, al vulnerar la estructura militar. Para comenzar, nunca antes un alto mando había sido entregado a la autoridad civil para ser sometido a juicio; existe una Procuraduría del Ejército que se encarga de hacer consejos de guerra, y la norma en esos casos era la más estricta confidencialidad. Incluso, como señaló el investigador Guillermo Garduño, hasta el escándalo del narcogeneral existían tres formas de dirimir situaciones de ese tipo: para quitar de en medio a un militar "se le ascendía, se le retiraba con honores o se moría". (12)

Por el contrario, el mecanismo utilizado con el general Gutiérrez Rebollo fue aparatoso: se llamó a todos los jefes de zonas militares y a la prensa, en lo que fue virtualmente un juicio público. Garduño lo definió como "un asunto de alta Seguridad Nacional" y sugirió tres hipótesis sobre los verdaderos motivos del juicio, aparte del narcotráfico. Una hipótesis alude a un "choque de intereses" entre dos grupos opuestos en el seno de las Fuerzas Armadas, encabezados por el ministro de Defensa y el militar defenestrado; lo que para Garduño constituiría una vendetta contra Gutiérrez Rebollo; la segunda tendría que ver con una necesidad interna de renovación en el alto mando castrense; y la tercera con la "urgencia" del gobierno mexicano por obtener la certificacióndel gobierno de Estados Unidos.

En relación con la vendetta, el académico y experto en temas militares mencionó la plaza militar que por siete años ocupó Gutiérrez Rebollo en Jalisco, y lo relacionó con el hecho de que ese estado es el "territorio político", a nivel de cacicazgo de los García Paniagua. El actual ministro Enrique Cervantes fue jefe de ayudantes del general y ex ministro de Defensa Marcelino García Barragán, y es "compadre" de Javier García Paniagua, ex presidente del PRI y una de las figuras involucradas en muchos "asuntos complicados, incluso de Seguridad Nacional", y "el único civil con influencia dentro del sector militar". (13)

Por otra parte, la convocatoria de más de medio centenar de generales durante la defenestración del zar antidrogas mexicano, a los que se sumaron numerosos oficiales de otros rangos, fue para Garduño un "acto disuasivo" para obligar el retiro de algunos jerarcas castrenses, en cuyo caso lo que "se vendrá" -y que todavía no ocurre- será "una purga". Esa interpretación podría arrojar algunas luces sobre varios pasajes del discurso del titular de Defensa, del 9 de febrero, a tres días de que Gutiérrez Rebollo se encontraba detenido. Se celebraba la tradicional Marcha de la Lealtad, que recuerda el apoyo del Colegio Militar al presidente Francisco I. Madero en 1913, amenazado por un golpe de mano, y el general Cervantes, en presencia del presidente Zedillo, repitió una serie de conceptos sobre el papel "no protagónico" de las Fuerzas Armadas. Como si se hubiera detectado una inquietud al interior de la institución castrense. "Los militares no son fuerza económica, no se desempeñan como factor político ni como árbitro social", dijo Cervantes y planeó varias veces sobre esas ideas reiterando la "lealtad" de las Fuerzas Armadas al titular del Poder Ejecutivo.

¿Quién o quiénes habían puesto en duda la lealtad de las Fuerzas Armadas? ¿Alguien estaba tejiendo alianzas? ¿De qué tipo? Todo eso resultaba incomprensible el 9 de febrero. Aunque tres meses y medio antes, el 19 de octubre de 1996, The New York Times, recogiendo preocupaciones del gobierno de Estados Unidos, había calificado como "inquietante" el papel creciente del Ejército mexicano en asuntos "no militares". También es cierto que a mediados de enero de 1997, varios generales y almirantes retirados decidieron incorporarse al Partido de la Revolución Democrática (PRD), el de Cuauhtémoc Cárdenas, lo que desató una cacería de brujas al interior del Ejército. Hasta el propio general Cervantes, en los dos últimos años y pese a sus reiterados señalamientos de lealtad al poder civil, había formulado veladas críticas al modelo de ajuste estructural aplicado por el régimen zedillista.

En ese contexto, como sugirió Garduño, cabía especular que lo de Gutiérrez Rebollo fue una vendetta. Versión que compartieron dos hijos del militar encarcelado, cuando afirmaron a un diario de la capital que habían recibido la "solidaridad" de altos mandos de las Fuerzas Armadas quienes, al mismo tiempo, indicaron que se trataba de una "traición". Como referencia de "la honestidad y honorabilidad" de su padre, César Mario Gutiérrez Rebollo Priego dijo que se entrevistara a los ex ministros de Defensa, generales Antonio Rivielo Bazán y Juan Arévalo Gardoqui. Y agregó: "¿Qué tanto sabía mi padre, que sólo con éste escándalo lo quieren destruir. Un día nos dijo: "Hijos, el día que me maten pongan en mi epitafio: SABIA DEMASIADO".". (14)

En cuanto a la tercera hipótesis, la de la certificación estadounidense, Garduño explicó que debido a "su inexperiencia" el gobierno de Ernesto Zedillo se metió "en un terreno tremendo. Para el régimen era necesario dar un golpe de la mayor audacia". Como se había fracasado en la detención de Amado Carrillo, "se aprovechó el caso de Gutiérrez Rebollo". Lo que a su juicio llevaba a otro peligro que sería utilizado a futuro por Estados Unidos: si quien dirigía la lucha contra el narcotráfico era corrupto, "toda la estructura (militar) queda en entredicho". (15)

Los berrinches de McCaffrey

Otra cosa que llamó poderosamente la atención fue la "sorpresa" y "desilusión" que el caso Gutiérrez Rebollo causó en Estados Unidos. Desde el presidente Bill Clinton, hasta la secretaria de Estado Madeleine Albright, pasando por el mismísimo zar antidrogas, general retirado Barry McCaffrey montaron en cólera por "los niveles de corrupción" en México y se sintieron engañados por el narcomilitar, a quien el exjefe del Comando Sur había señalado como "un hombre con una reputación de integridad impecable". (16) La Casa Blanca, McCaffrey y los jefes de la DEA y del FBI pusieron el grito en el cielo porque, dijeron primero, habían compartido información de inteligencia "altamente sensible" con el general Gutiérrez Rebollo, que éste presuntamente trasladó al capoAmado Carrillo. Con lo cual, las vidas de los 51 agentes de la DEA que operan en México "corrían peligro", al quedar expuestos a las represalias del jefe del Cártel de Juárez. (17)

El pobre canciller mexicano Miguel Angel Gurría tuvo que apechugar torpemente en Washington las reprimendas norteamericanas, pedir humildemente disculpas y prometer una y otra vez que las cosas se iban a arreglar. Luego resultó que no era tanta la información "sensible" compartida, y que los agentes de inteligencia estadounidenses ya se habían clandestinizado en territorio mexicano. Pero el asunto sirvió para montar una semana de presiones de todo tipo sobre las autoridades mexicanas, en el marco del proceso de certificación que, de modo unilateral y discrecional, aplica cada año el gobierno de Estados Unidos en materia de narcotráfico.

Hay algunos datos inexplicables en el affaireGutiérrez Rebollo. Parece elemental que el general estuviera de tiempo atrás bajo la lupa de los agentes encubiertos de Estados Unidos en México. El militar fue por siete años jefe de la V Región Militar (que abarca cinco estados del centro-norte de México) y en forma simultánea de la XV Zona Militar, ambas con
sede en Guadalajara, Jalisco. En esa plaza se desarrolló el poderoso Cártel de Guadalajara, que en 1985 secuestró, torturó y asesinó al ex agente de la DEA Enrique Camarena, lo que provocó una aguda crisis bilateral entre Estados Unidos y México. Desde entonces Guadalajara es uno de los principales centros de operaciones de los barones de la droga y, por consiguiente, de los agentes de la DEA, que además no olvidan el caso Camarena.

Después de la llegada del general Gutiérrez Rebollo a Guadalajara, en 1989, se produjo una verdadera batalla campal en las calles de la ciudad entre miembros de cárteles de la droga rivales. Sólo en 1990 hubo 90 ejecuciones sumarias. Luego habría que sumar el asesinato a quemarropa del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, la explosión de coches bomba y la muerte a mansalva de varios jefes policiales y de decenas de presuntos narcos. Gutiérrez Rebollo siempre tuvo como mano derecha a su yerno, el capitán Horacio Montenegro, individuo con un negro historial, que se inició como jefe de una banda de desmanteladores de autos que operaba a nivel internacional y continuó con una serie de operativos violentos, como jefe de inteligencia militar de la V Región Militar, a lo que sumó denuncias sobre sus presuntos vínculos con narcotraficantes. No obstante lo cual, por imposición de su padrino (Gutiérrez Rebollo) fue nombrado director de Seguridad Pública del estado de Jalisco, cargo del que fue destituido luego de una balacera en la que falleció una menor. (18)

Las actividades del capitán Montenegro y la protección que le brindaba su suegro eran de sobra conocidas en Guadalajara. Por eso causó extrañeza el nombramiento del general Gutiérrez Rebollo como comisionado del INCD, en diciembre de 1996. Más, cuando se llevó con él al capitán que había dejado una estela de sospechas. Como se interrogó el analista Carlos Ramírez, "¿quién investigó el pasado del general antes de enviarlo al INCD?". (19) Dado que una simple recopilación de datos periodísticos habría arrojado dudas sobre la trayectoria de Gutiérrez Rebollo, lo que parece haber fallado, según Ramírez, es el Servicio de Inteligencia del Ejercito (G-2) y también el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), organismo de inteligencia civil del Ministerio del Interior que provee de información a la Presidencia de la República. Pero, ¿fallaron incluso los agentes encubiertos de Estados Unidos en México? ¿Era creíble tanta ineficiencia?

No se acababan los ecos de la "sorpresa" de McCaffrey, cuando la revista Newsweek revelaba que de tiempo atrás Gutiérrez Rebollo estaba en la lista de sospechosos de la base de datos computarizada de la DEA, el Sistema de Información sobre Peligrosas Drogas y Narcóticos (NADDIS). (20) El archivo NADDISseñala que el general tenía "relaciones cuestionables con narcotraficantes y que estaba involucrado en encubrimientos en el pasado". ¿Ocultó la DEA esa información al general McCaffrey? ¿Hubo, como se sugirió, una "guerra" entre los servicios de inteligencia de la DEA, la CIA, el Departamento de Estado y la Casa Blanca, que impidió que se compartiera información crítica? (21)

Según una versión periodística, durante su primera visita a México en marzo de 1996, McCaffrey entregó una lista de once jefes antinarcóticos mexicanos involucrados en el narcotráfico. De inmediato, el comisionado del INCD, René Paz Horta fue cesado porque figuraba en ella. Ese paso fue indispensable para que México demostrara la "buena voluntad" de combatir el narcotráfico en los términos de las exigencias estadounidenses, y fue certificado. (22) Un año después, en febrero de 1997, la caída espectacular del general Gutiérrez Rebollo, el mismo que había sido elogiado por McCaffrey en los salones de la Casa Blanca, pareció repetir la receta. Varios analistas mexicanos coincidieron en que el affaireGutiérrez Rebollo era parte de una trama diseñada por Washington en el marco de una estrategia de presión progresiva sobre México, para ir subordinándolo a la política de lucha continental del Pentágono, que hoy sustituyó al "comunismo" por el "narcoterrorismo".

Pero la llegada de la señora Madelaine Albright como secretaria de Estado cambió los tiempos e imprimió celeridad a la estrategia. En su primera referencia a México, Albright narcotizó las relaciones bilaterales. Enfatizó la necesidad de contar con el socio menor del NAFTA en la remozada doctrina de Seguridad Nacional "colectiva" en materia de narcotráfico. El proyecto vigente desde noviembre de 1995, incluía ahora la creación de una flota aérea multinacional antinarcóticos que, bajo el mando del Pentágono, subordinara a todos los ejércitos latinoamericanos; por cierto, una oferta que el general Gutiérrez Rebollo había rechazado enérgicamente porque, dijo, "los cielos mexicanos los protegen los mexicanos". (23)

Así, la intensa presión norteamericana sobre México que siguió después de su captura, no fue gratuita: el caso Gutiérrez Rebollo sirvió a Estados Unidos para demostrarle al presidente Ernesto Zedillo que el Ejército mexicano no está preparado para combatir al narcotráfico. Y si las Fuerzas Armadas iban perdiendo la pelea frente a los barones de la droga, la Casa Blanca podía condicionar la certificacióna una mayor penetración de las fuerzas militares y policiales norteamericanas en sus contrapartes mexicanas. "México perdió la lucha contra el narcotráfico", pareció ser el mensaje. Hasta el gran escándalo provocado por la detención del general, el Ejército era la única institución que se había mantenido al margen de la acelerada descomposición sufrida por los grupos políticos y económicos, y en la jerarquía castrense se sostenía la fuerza de Zedillo para resistir las presiones de Estados Unidos de penetración militar estratégica. En la lógica de la Seguridad Nacional "colectiva" de Estados Unidos, lo que vendría sería lo peor para México: la cesión de soberanía.

De acuerdo con visiones como las del experto en Seguridad Nacional John Saxe-Fernández, académico de la Universidad Nacional (UNAM), existían evidencias de tiempo atrás de que Estados Unidos necesitaba tener en México a unas Fuerzas Armadas fuera de los cuarteles y entretenida en conflictos internos, como pieza clave de un diseño global que busca asegurar el control, por las compañías multinacionales, de los recursos geoestratégicos del país; en particular sobre el petróleo y el uranio del subsuelo. (24) El eslabón que falta para cerrar el círculo de la dependencia. El caso del narcogeneral puede iniciar la fase final hacia la consecución de ese objetivo.

Los Documentos Secretos X México-USA

Cinco meses después, la revelación de documentos de Inteligencia Militar que involucraron en el narcotráfico a 34 altos jefes, oficiales y tropa del Ejército, vino confirmar que el affaire Gutiérrez Rebollo era sólo la punta del iceberg.

El 27 de julio, el semanario Proceso informó que un coronel y un capitán del Ejército estaban siendo sometidos a un proceso judicial acusados de haber sustraido información clasificada como "confidencial", "secreta" o "muy secreta" de la propia secretaría particular del ministro de Defensa, general Cervantes. (25)

Se trataba de archivos computarizados elaborados por la S-2 (Inteligencia Militar) del Estado Mayor de la Defensa, que vinculaba a jefes castrenses con narcotraficantes desde hace varios años. Por ejemplo, una ficha de 1991 informaba que "gran número de personal de la XV Zona Militar" colaboraba con los barones de la droga. Otra, del 14 de enero de 1997, planteaba una hipótesis de arreglo entre el gobierno mexicano y Amado Carrillo. El capo advertía que si no se aceptaba, trasladaría su ofrecimiento, con "sus beneficios", a otro país.

Sin embargo, la que provocó mayor revuelo fue la caratulada como Caso Pedro (después se supo que era Amado Carrillo), y que daba cuenta de "una reunión con el señor Paul Bradley de EMBA USA y el secretario particular de esa superioridad (general Tomás Angeles Dahuahare, mano derecha del ministro de Defensa), para coordinar la realización de operaciones técnicas, analizándose la posibilidad de emplear satélite, aviones modernos FLIRo Schweizer a la luz de un plano del área aledaña al domicilio de Pedro, que incluye la escuela de los hijos, determinándose la dificultad para emplear cualquiera de estos medios". (26) El archivo da cuenta que "un experto de EMBA USA con dos elementos del CIAN efectuaron los reconocimientos, concluyendo establecer vigilancia técnica, con equipo fotográfico y
electrónico, desde un lugar próximo al domicilio del blanco".

Otro documento, fechado el 6 de marzo de 1997, refiere un interrogatorio a "X", a raíz del cual se sabe que "se reunieron en la casa de Javier García Paniagua (el ex presidente del PRI mencionado por el investigador Guillermo Garduño como cacique de Jalisco), su hijo Javier García Morales, tú (supuestamente el general Gutiérrez Rebollo), (el general) Acosta Chaparro y Amado Carrillo Fuentes". Según el informe del S-2, García Morales habría dicho a "X" que Amado Carrillo le daba dinero a Gutiérrez Rebollo y Acosta Chaparro a cambio de "protección". Señala además que El Señor de los Cielos tenía relación con el gobernador de Morelos, general Jorge Carrillo Olea y con los gobernadores de Yucatán, Quintana Roo, Sonora, Campeche y Chihuahua.

Otro dato palpitante de toda esa historia, fue que el coronel sujeto a juicio, Pablo Castellanos, es un elemento ampliamente calificado en labores de espionaje, con cursos de especialización en la DIA (Defense Intelligence Agency) del Departamento de Defensa de Estados Unidos. (27) A su regreso de esos cursos en Texas y Washington, en 1985, Castellanos fue designado jefe de la Subsección de Inteligencia del S-2, hasta 1988. En 1993 obtuvo el primer lugar en el Curso Superior de Guerra, del Colegio de la Defensa Nacional, y al estallar la insurrección zapatista fue enviado a Chiapas, como jefe del Estado Mayor del Agrupamiento Militar en Bochil, donde permaneció 13 meses. El día que fue detenido (4 de abril de 1997), había coordinado el curso de materias especializadas (El Poder Nacional, Movilización y Desmovilización, y Administración para el Desarrollo Nacional) que imparten ministros de Estado en el Colegio de la Defensa Nacional a miembros relevantes del Ejército Mexicano. Ese día, el coronel Castellanos fue anfitrión del ministro de Comercio y Fomento Industrial, Herminio Blanco. (28)

El Ejército balconeado

La presunta relación entre narcotraficantes y militares "ha provocado una verdadera guerra" entre mandos medios y altos del Ejército mexicano, que se disputan los "beneficios" que se pueden obtener de esas actividades ilícitas.

La afirmación fue formulada por el contralmirante retirado Samuel Moreno, ex integrante de varios Consejos de Guerra en la Marina y afiliado al Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde forma parte de la Comisión de Planeación Estratégica de su dirección nacional. (29) Por su parte, el general brigadier retirado Samuel Lara, un expriísta que resultó electo diputado por el PRD en los comicios del 6 de julio de este año, declaró que "si el secretario general desenvainó la espada, tiene que aplicarla hasta las últimas consecuencias; no puede echarse para atrás". (30) Lara se refería al ministro Cervantes, quien el mismo día de la revelación del semanario Proceso, y en un acto inusual dado que fue un domingo por la noche, admitió que la información de inteligencia militar que involucraba a altos mandos con narcotraficantes podía "ser cierta". Agregó que seguiría adelante en las investigaciones "sin importar jerarquía o condición". (31)

Al hacerse eco de las revelaciones, el almirante Samuel Moreno recordó que el ex ministro de Defensa, general Juan Arévalo Gardoqui fue involucrado durante el gobierno de Miguel de la Madrid en el presunto tráfico de enervantes. No dudó en afirmar que "hay un grado de descomposición" al interior de las Fuerzas Armadas, motivado porque en el combate contra el
narcotráfico muchos miembros de la institución fueron "corrompidos" por los capos. Dijo: "Esto demuestra que el Ejército no es tan incorruptible como se dice", y valiéndose de una vieja frase del general Alvaro Obregón de finales de los años 20, afirmó que "no hay general que resista un cañonazo de 50 mil" porque los conceptos de integridad, valor y moral, "tienen precio".

A su vez, el general Lara calificó como "vergonzosas" las revelaciones que involucraban a altos mandos de las Fuerzas Armadas con el narcotráfico. Dijo que 34 militares "no son poco sino muchos", y que la depuración emprendida por el Ministerio de Defensa debía ser "total, sin contemplaciones ni intocables", en aparente alusión al coronel Pedro Cervantes, hermano del jefe del ramo. Lara, quien en septiembre ocupó una curul en la Cámara de Diputados, dijo en lenguaje metafórico que en el pasado muchos militares "se subieron al tren de la corrupción, del PRI y del gobierno, de un grupo político que se apartó del pueblo".

Algunos legisladores de partidos de oposición pidieron por esos días que se revisara la participación del Ejército en la lucha antinarco, que según el perredista Cuauhtémoc Sandoval fue una "línea" recibida del Pentágono.

Por otra parte, y pese a lo que afirmó en su comunicado la Defensa, acerca de que ninguno de los 34 militares implicados cumplía ya funciones de mando en el Estado Mayor, se evidenció que varios mantenían sus actividades normales.

Uno de ellos, el general de división José Angel García siguió desempeñándose como director general de Personal y según una fuente castrense, es "uno de los generales consentidos" del ex ministro de Defensa, general Arévalo Gardoqui. Otro militar que siguió adscrito a labores de inteligencia en Seguridad Nacional en el Campo Militar No. 1, era el general brigadier Mario Acosta Chaparro, vinculado con la guerra sucia en el estado de Guerrero en los años 70 y quien según testigos dirigió desde un helicóptero la matanza de Aguas Blancas donde murieron 28 campesinos hace dos años. (32)

En ese contexto, el "caiga quien caiga" formulado por el general Cervantes generó expectativas, porque los nombres surgidos de la publicación de los archivos computarizados de su propio despacho, incluían los de varios de sus compañeros de estudio en el Heróico Colegio Militar y a otros a quienes en medios castrenses se les atribuye una "relación de amistad" con él. (33)

Acribillan a una testigo clave

Apenas dos días después de la revelación de Proceso, el asesinato de una testigo clave en el caso de los narcomilitares vino a agregar más confusión en momentos en que las Fuerzas Armadas, consideradas hasta hacía poco como un baluarte incorruptible, seguían sentadas en el banquillo de los acusados. Irma Lizzete Ibarra, quien fue señalada en el expediente militar secreto divulgado por el semanario como "enlace" entre altos mandos castrenses y narcotraficantes en el estado de Jalisco, fue ejecutada de ocho balazos cuando conducía su vehículo por el centro de la ciudad de Guadalajara. La mujer, de 42 años, ex Miss Jalisco 1970, había ocupado cargos directivos del PRI en ese estado y se le relacionó sentimentalmente con el general Vinicio Santoyo Feria, cuando éste fue comandante de la XV Zona Militar.

Fuentes cercanas a la víctima señalaron a la prensa que conocía información sobre la presunta vinculación de generales, coroneles y políticos destacados con capos de la droga, incluyendo datos precisos que podían fortalecer las acusaciones que pesan en contra del general Gutiérrez Rebollo, supuesto protector de El Señor de los Cielos. El crimen fue el segundo en cuatro días ligado al caso Gutiérrez Rebollo. El 25 de julio, tres asesinos profesionales habían ejecutado en Guadalajara al capitán retirado Héctor Ixtláhuac Gaspar, economista, abogado y dos veces diputado del PRI. Ixtláhuac fue secretario particular del ex ministro de Defensa, Juan Arévalo Gardoqui, y se le relacionaba con el grupo de Javier García Paniagua.

A raíz de la sustración del diskettecon información confidencial de los archivos del general Cervantes, el alto mando de la Defensa ordenó una reestructuración a fondo de la Segunda Sección (Inteligencia Militar). En medio de una serie de ejecuciones sumarias en Guadalajara, Ciudad Juárez y el Distrito Federal, y del escándalo de los narcomilitares, el general (con licencia) Jesús Esquinca Gurrusquieta, diputado saliente y presidente de la Alianza Nacional Revolucionaria del PRI, afirmó que una "campaña desestabilizadora" intentaba minar la credibilidad y la disciplina del Ejército. Entre los agentes "desestabilizadores" incluyó al "clero católico" y a la "prensa amarillista y sensacionalista". (34)

La danza de los narcomilitares

El mismo día que el general Esquinca afirmaba que el Ejército era blanco de "una campaña desestabilizadora", el diario Reforma reveló que existían 402 presos militares, de los cuales 15 tenían rangos que iban desde tenientes coroneles a generales. (35) El periódico capitalino, que junto con la revista Proceso y el matutino La Jornada han venido ventilando los escándalos vinculados con los narcomilitares, divulgó un documento interno del Ministerio de Defensa según el cual los militares detenidos estaban vinculados con diversos delitos, que incluían homicidio, deserción, robo de equipo militar y narcotráfico.

Curiosamente, el general de brigada diplomado de Estado Mayor, Antonio Mimendi, detenido el 16 de julio anterior acusado de la desaparición de 500 kilos de cocaína en el estado norteño de Sonora, no aparecía vinculado con delitos contra la salud (narcotráfico). En el caso está vinculado otro militar de igual rango, Raúl Morales. De los detenidos, el general de división Jesús Gutiérrez Rebollo, ostentaba el más alto rango dentro del Ejército. La lista incluía a tres generales brigadieres, entre quienes está José Gallardo, preso desde 1994 por presunta "malversación" y cuyo caso provocó la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, que emitió un fallo pidiendo a México su liberación. Entre los coroneles, además de Pablo Castellanos, el ex graduado de la DIA acusado de tener en su poder información privilegiada de los archivos computarizados del ministro de Defensa, figura también un ex jefe de escoltas de Raúl Salinas de Gortari, el hermano del ex presidente Carlos Salinas. De los 53 militares citados que estaban siendo sometidos a procesos por narcotráfico, 45 pertenecían a la Marina de Guerra.

Por su parte, el bufete que lleva la defensa del coronel Castellanos aceptó por esos días que tenía como clientes a miembros de la familia Salinas de Gortari y al gobernador del estado de Morelos, Jorge Carrillo Olea, cuyo hermano Orlando está implicado con el narcotráfico según informes de inteligencia militar y revelaciones periodísticas en Estados Unidos. Xavier Olea, miembro del despacho de abogados, rechazó que exista una "estrategia jurídica" a fin de "cuidar todos los frentes" donde pudiera estar involucrada la familia del ex presidente de México, actualmente autoexiliado en Dublín, Irlanda.

Mientras tanto, los asesinatos de Irma Lizzette Ibarra y del capitán retirado Héctor Ixtláhuac Gaspar, comenzaban a ser atribuidos a la "guerra interna" del Cártel de Juárez. La ex Miss Jalisco, quien mantuvo una relación sentimental con el general Vinicio Santoyo, fallecido en 1996, tuvo una amistad cercana con Gutiérrez Rebollo y Horacio Montenegro. Las pesquisas sobre su asesinato tuvieron como punto central establecer su relación con Ixtláhuac Gaspar, el que fue asistente del ex ministro de Defensa, el general Juan Arévalo Gardoqui. El nombre del jefe castrense remite al asesinato del ex agente de la DEA Enrique Camarena, y todo indica que desde ese entonces existe una poderosa red de protección a narcotraficantes, entre quienes figuran altos mandos del Ejército.

La detención en febrero del ex zarantidrogas fue un duro golpe a esa red de protección. A lo que se sumó, el 4 de julio, la misteriosa muerte de Amado Carrillo durante una operación de liposucción y de cirugía plástica para cambiar su rostro. Las ejecuciones de Lizzette Ibarra y de Ixltáhuac Gaspar (ocurridas en la ciudad donde floreció el poderoso Cártel de Guadalajara) parecían indicar que el narcotráfico estaba eliminando a elementos de su red de relaciones públicas. De confirmarse esa versión, resultaba lógico que ambos fueran fichas necesariamente "eliminables" para cortar toda relación -hacia arriba y hacia abajo- con el pasado inmediato.

El personaje central de toda esa trama parecía ser Eduardo González Quirarte, presunto ex lugarteniente de El Señor de los Cielos, prófugo y quien según las autoridades se encargaba de las "relaciones políticas" del Cártel de Juárez. El cártel ha sido calificado como el más "politizado", con muchas relaciones sociales, financieras y entre la clase política. En medio del escándalo de los narcomilitares, la defensa de Gutiérrez Rebollo advirtió que aportaría nuevos datos sobre "personajes de altas esferas de la política nacional, fundamentalmente militares" que "no resultarán beneficiados" con las revelaciones. La defensa y la familia de Gutiérrez Rebollo seguían denunciando presiones psicológicas e intimidaciones por parte de la Fiscalía antidrogas, a la que acusaron de haber "fabricado" el atentado contra un militar que es testigo de cargo y de haber arrancado declaraciones de testigos "bajo tortura".

La inteligencia privada del ministro-general

Sin embargo, el escándalo de los narcogenerales no alteró el programa del Pentágono para adiestrar a los militares mexicanos que conformarán las unidades antinarcóticas de respuesta rápida. Según revelaciones de funcionarios del Pentágono reproducidas en México, en los últimos 12 meses cerca de mil oficiales del Ejército y la Marina de México han recibido entrenamiento antinarcóticos en Estados Unidos. De acuerdo con la información publicada por el diario El Financiero, cuando concluya el año fiscal 1997 (en octubre), el Pentágono habrá preparado a 300 elementos de las Unidades de Respuesta Rápida, 131 pilotos y 200 mecánicos de la Fuerza Aérea, y más de 500 marinos de la Armada de Guerra.

Con 12 semanas de duración, cada curso de las Unidades de Respuesta Rápida capacita a un grupo de 40 oficiales y ya se han concluido siete. El propósito es crear equipos de 100 efectivos y asignar uno a cada una de las 12 regiones militares que tiene México. La cooperación antinarcóticos incluye transferencia y adquisición de equipo. En ese sentido, la Armada mexicana acaba de comprar dos fragatas. Según datos oficiales norteamericanos, el transporte marítimo representa el principal método de traslado de cocaína hacia Estados Unidos.

El programa de cooperación entre el Pentágono y el Ministerio de Defensa mexicano se gestó en 1995, cuando Washington logró romper la tradicional resistencia de los militares locales al involucramiento de las Fuerzas Armadas en la campaña antidrogas. El acercamiento entre las fuerzas militares de ambos países se inició después de la histórica visita del secretario William Perry a México, en octubre de 1995. La nueva relación ha permitido, también, reforzar las actividades de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) en territorio mexicano. En julio de este año, el gobierno mexicano autorizó el incremento de seis agentes antinarcóticos y seis más del FBI (ya estaban operando en México 39 elementos) que serán asignados a trabajar bajo la dirección de Mile (Michael) Garland, quien hasta el julio pasado se desempeñaba como el número dos de la DEA en Bogotá.

Según James Milford, subadministrador de la DEA en Washington, "las relaciones con México han avanzado, no son perfectas, pero ahora tenemos interlocutores confiables. En febrero la situación se había deteriorado a tal grado que la (información de) inteligencia que les dábamos era inmediatamente comprometida" (en una obvia alusión al general
Gutiérrez Rebollo). Cuando la revista Proceso reveló los documentos de inteligencia militar, quedaron al descubierto las relaciones directas entre el Ministerio de Defensa mexicano y los organismos de inteligencia de Estados Unidos. Uno de los informes aludía al vínculo entre el general Tomás Angeles, ex agregado militar en Washington y secretario particular de Cervantes, con el "experto" Paul Bradley de la embajada norteamericana. Allí se mencionó, también, a un misterioso organismo, el CIAN. (36)

El investigador Eduardo Valle, un ex policía autoexiliado en Texas, señaló que el CIAN no aparecía en el organigrama oficial de las Fuerzas Armadas mexicanas. Luego pudo establecer que el CIAN es el Centro de Inteligencia Antinarcóticos, organismo dirigido por el coronel Augusto Moisés García Ochoa, quien depende directamente de Cervantes. "El ministro general tiene una oficina de inteligencia con línea directa con la EMBA USA, comentó Valle, para quien la existencia del CIAN es lo que habría permitido decir al número dos de la DEA, Milford, que "ahora sí tenemos interlocutores confiables". (37)

¿Guerra de las galaxias antinarcos?

El brío que le impuso Washington a la nueva cooperación con las Fuerzas Armadas mexicanas permite especular, ya, sobre una próxima Guerra de las galaxias contra los narcos. A raíz de la revelación sobre el nexo orgánico Angeles-Bradley, se manejó que ambos habían considerado la posibilidad de utilizar satélites y aviones espías tipo FLIR o Schweizerpara ubicar el paradero de los barones de la droga. "Si se usaron para ubicar a los líderes de los cárteles colombianos, no veo por qué no se haga lo mismo en México", dijo Norman Bailey, ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca durante el gobierno de Ronald Reagan. (38) Los satélites son propiedad de la Oficina de Reconocimiento Nacional del Pentágono y, desde el espacio cósmico, tienen la capacidad de fotografiar imágenes con gran precisión.

Bailey señaló que hay una diferencia entre esos satélites y los de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en inglés), que se concentran en interferencias de comunicaciones electrónicas y cuyo uso "es bastante común". Según documentos de inteligencia estadounidenses desclasificados en mayo de 1996 y divulgados en México, la NSA reforzó sus operaciones de espionaje sobre México después de la insurrección campesino-indígena zapatista de enero de 1994, aunque también se rastreó información sobre finanzas, corrupción oficial y narcotráfico mediante interferencias electrónicas de comunicaciones telefónicas, radiofónicas, Internet y fascímil. Por su parte, un ex funcionario de la DEA reveló en Washington a la corresponsal Dolia Estévez, del periódico El Financiero, que los métodos utilizados en México para recabar información son una combinación que consiste en infiltración encubierta, reclutamiento de informantes y vigilancia electrónica, que incluye el uso de equipo de observación nocturna para detectar pistas clandestinas, aterrizajes de narcoaviones y descargas aéreas en mar abierto. (39)

México cuenta ya con aparatos FLIR(Forward, Looking, Infrared), equipo de observación nocturna que se instala en aviones y helicópteros, y según un informe de la Agencia de Inteligencia del Pentágono (DIA) de mayo de 1994, la Fuerza Aérea Mexicana compró cuatro SA-2 Schweizer, que se caracterizan porque sus motores no hacen ruido, lo que facilita el espionaje nocturno. Distintas versiones sin confirmación oficial señalan que en Chiapas fue utilizado equipo high-tec para medir el poderío logístico y humano de los zapatistas. La reticencia a confirmarlo tanto por el gobierno mexicano como por Washington se debe, según expertos locales, a que su uso habría significado la violación de los términos del cese del fuego con el EZLN, que prohibe los sobrevuelos militares. (40)

Familiares de Zedillo, tambien

El 18 de septiembre, durante una audiencia que duró 16 horas y se prolongó hasta el día siguiente, Gutiérrez Rebollo declaró que el ministro de Defensa Cervantes tuvo tres "acercamientos" con Eduardo González Quirarte, socio de Amado Carrillo. (41) Explicó que uno de esos encuentros fue para detallar un acuerdo de "protección" al capo, y que en dos ocasiones González visitó las oficinas del Ministerio, donde fue recibido por el general Juan Salinas, jefe del Estado Mayor, y por otros seis generales. Sostuvo también que el motivo de sus enfrentamientos con el ministro-general fue a raíz de la detención del presunto narcotraficante Héctor El Güero Palma, cuyo proceso, dijo, ha sido entorpecido por "intervenciones directas" del titular de la Defensa.

Durante esa audiencia, Gutiérrez Rebollo volvió a involucrar a la familia sanguínea y política del presidente Ernesto Zedillo con el narcotráfico. Reiteró su afirmación de que el padre y los hermanos de Nilda Patricia Velasco de Zedillo tenían tratos con los hermanos Amezcua, capos especializados en el tráfico de efedrina hacia Estados Unidos, y extendió sus señalamientos al padre y un tío del propio Presidente, que dijo fueron investigados por sus supuestas relaciones con González Quirarte. Pero no aportó ninguna prueba. (42) Un día después, el procurador Jorge Madrazo calificó al militar de "traidor a su uniforme, a su institución y a México" y dijo que "miente", pero que "todos sus chismes, las filtraciones y comentarios" serán investigados por la PGR. (43)

Por otra parte, durante el juicio que se le sigue al coronel Castellanos, el jefe de Inteligencia Militar del Estado Mayor, general Héctor Sánchez, reconoció que la Embajada de Estados Unidos interviene en operaciones que constitucionalmente están asignadas a la Procuraduría General de la República. Interrogado por la defensa del coronel acerca de qué instituciones intervinieron en la investigación de Amado Carrillo, con base en la información de inteligencia contenida en el archivo Pedro.Doc, sustraido del despacho del ministro Cervantes, y pese a todos los esfuerzos de la Fiscalía por impedir que revelara ese asunto, el general Sánchez, afirmó: "La Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica". (44)

Las constantes revelaciones sobre militares envueltos en el narcotráfico han generado gran inquietud e irritación al interior de las Fuerzas Armadas. Mientras jefes militares expresan en privado su desacuerdo con la forma en que se ventiló el asunto desde la
detención de Gutiérrez Rebollo, otros señalan a una "tendencia perversa" para desacreditar al estamento armado ante la sociedad y el gobierno, y para sembrar inquietudes divisionistas en su seno. Quienes esgrimen esa posición, como el columnista Javier Ibarrola, agregan que "la satanización" de los militares incluye la actuación de un grupo de generales y coroneles al mando de la policía capitalina, enredados en un nuevo escándalo a raíz de la detención de tres jóvenes que luego aparecieron muertos, con señas de tortura y con un tiro de gracia. Lo que ha llevado a los analistas a señalar que podrían estar operando en México escuadrones de la muerte.

La DEA, la CIA, el FBI, y el tesoro en México

En las relaciones México-Estados Unidos, el caso Gutiérrez Rebollo parece confirmar las especulaciones de legisladores y analistas locales, en el sentido de que ha servido para acelerar, para algunos en tiempo récord, la penetración de los organismos de inteligencia norteamericanos en sus homólogos mexicanos. En el marco de la certificación unilateral del Capitolio y la Casa Blanca sobre la política antidrogas mexicana, el balance entre febrero y septiembre de 1997 indica que el general Barry McCaffrey obtuvo muy buenos dividendos.

La estrategia antinarcóticos de Washington, diseñada como una eficaz arma de presión y de injerencia en los países productores y de tránsito de las drogas, adquiere en el caso de México una particularidad. La frontera común de 3,200 kilómetros ha llevado a los sucesivos gobiernos de la Casa Blanca desde Ronald Reagan, a considerar a su vecino del sur como un "asunto de Seguridad Nacional". Esa visión ha sido traducida por muchos académicos y analistas mexicanos en forma más descarnada: para los gobernantes y legisladores de Estados Unidos, México "es un problema doméstico".

Bajo esa concepción, Estados Unidos no sólo ha justificado el monitoreo de la política mexicana antidrogas, sino la propia economía, llegando incluso a tomar el petróleo como "prenda" a raíz del millonario paquete de "rescate" de Bill Clinton cuando la crisis posdevaluatoria del peso, en diciembre de 1994; lo que fue criticado por sectores nacionalistas, incluso del partido oficial PRI, como una vulneración de la soberanía nacional. Pero una muestra de esos dislates intervencionistas fueron, en los días de la captura de Gutiérrez Rebollo (febrero de 1997), las seis condiciones que la administración Clinton impuso al presidente Zedillo a cambio de la certificación: Arresto, en un plazo máximo de seis meses, de los capos Amado Carrillo (Cártel de Juárez) y los hermanos Arellano Félix (Cártel de Tijuana); extradición de 12 narcotraficantes mexicanos, algunos en prisión, como Rafael Caro Quintero; inmunidad diplomática para los 39 agentes de la DEA asignados oficialmente a México; permiso para que el personal de la DEA pueda portar armas en territorio mexicano; autorización para que barcos de la Guardia Costera estadounidense ingresen en aguas mexicanas y cumplan tareas de interdicción; participación plena de las Fuerzas Armadas mexicanas en una "fuerza multinacional" americana para combatir el tráfico de drogas (proyecto de la flota aérea con sede en la Base Howard del Canal de Panamá).

La caída de Gutiérrez Rebollo sirvió también para desmantelar el Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD) que dirigía el general, y crear una "DEA mexicana". (45) Según la revista TIME, la nueva dirección antidrogas mexicana sería "a imagen y semejanza de la DEA" y sus agentes serían seleccionados y entrenados por el FBI, la CIA y la propia DEA. Por más que un importante funcionario mexicano, según TIME, dijo que
"garantizamos que la nueva dirección será a prueba de las balas de la corrupción", parecía obvio interpretar que la nueva Fiscalía antidrogas, a cuyo frente se puso a un civil, Mariano Herrán, quedaba bajo el paraguas de los servicios de inteligencia de Washington.

En forma paralela, y dado que los "honores" del descubrimiento del narcogeneral se los llevó la DEA, el director general de la CIA, John M. Deutch, giró órdenes para aumentar la presencia de su agencia de espionaje en México. Así, mientras los servicios de inteligencia mexicanos eran desmantelados, la CIA enviaba 200 agentes, informantes y analistas para abordar el tema del narcotráfico. (46)

Según un amplio reporte de Tim Golden en The New York Times, las revelaciones sobre la penetración del narco en las altas esferas del poder político, militar y financiero de México, desencadenó una competencia entre las agencias de espionaje estadounidenses, después de que la CIA no creyó los informes de la DEA sobre el general Gutiérrez Rebollo. Golden escribió que la estación de la CIA en México -la más grande en el continente-, "cerraba un ojo cuando había un asunto relacionado con la droga o la corrupción en el aparato de seguridad política interna", pero que después del incidente del general comenzó a analizar las ramificaciones de los cárteles de Medellín y Cali en México, y quedó "autorizada para hacer operaciones encubiertas" en este país. (47)

De acuerdo con los reportes de Golden y de otras fuentes, México volvió a ser prioridad para los servicios de inteligencia: "La DEA, la CIA, el FBI, la Oficina del Tesoro para asuntos de lavadode dinero, el Centro de Inteligencia Nacional para el narcotráfico y hasta algunos niveles diplomáticos de oficinas de EU en México aumentaron las investigaciones sobre la penetración del narcotráfico en altos niveles económicos, políticos y de gobierno en México". (48) En ese contexto, el columnista Carlos Ramírez señaló que la ofensiva estadounidense estaba orillando al gobierno de Zedillo a aceptar la "cooperación multilateral" de Estados Unidos en la reorganización de los servicios antinarcóticos mexicanos por agencias estadounidenses; la apertura de los servicios civiles y militares mexicanos de inteligencia a Estados Unidos; y la aceptación de una fuerza continental antidrogas bajo el control del Pentágono. (49) Golden reveló la existencia del Comité Linear, grupo descrito por funcionarios estadounidenses como una colaboración dirigida por un centro antinarcóticos de la CIA y la DEA "a fin de encontrar los puntos más débiles de la producción y distribución de la cocaína". Ese comité observaba los Andes, pero las pistas del Cártel de Cali llevaron la atención sobre el narcotráfico mexicano.

El balance "positivo" de McCaffrey

El 16 de septiembre, el zarantidrogas de la Casa Blanca, general Barry McCaffrey, presentó un informe positivo sobre la cooperación militar y de inteligencia entre Estados Unidos y México para el combate al narcotráfico. El informe de dos volúmenes y 43 páginas (50), fue solicitado en febrero anterior por legisladores renuentes a conceder la certificaciónde México y que dieron a Clinton una prórroga de seis meses para que demostrara los avances mexicanos en la materia. Después de revisar el informe, un asesor del senador Jesse Helms -considerado en círculos del gobierno zedillista como
"antimexicano"- dijo que los avances eran "impresionantes" y que había que reconocer que México hizo "compromisos históricos". (51)

Varias fueron las novedades contenidas en el informe de McCaffrey. Por ejemplo, se afirma que desde diciembre de 1996 se instaló una "línea directa" entre la embajada de Estados Unidos en México y el Centro Nacional para el Combate a las Drogas (CENDRO), dependiente de la Procuraduría General de la República, a la que McCaffrey llamó "vínculo seguro de comunicaciones" para que los gobiernos compartan "información sensible", la cual se usa
"cada vez con mayor frecuencia". También se informa que funcionarios mexicanos de seguridad pública han proporcionado a Estados Unidos información considerable en un "formato electrónico" que ha sido integrado al centro conjunto de análisis de documentación de la inteligencia de Defensa-FBI en Washington.

A raíz del informe del zar antidrogas de la Casa Blanca, periodistas mexicanos especializados en temas de seguridad, como Javier Ibarrola y José Reveles, comentaron que México había cedido soberanía. Las razones están fundamentadas en otros puntos críticos del documento de McCaffrey.

Dentro de los "Programas de Cooperación Militar a Militar", se dice que agentes mexicanos "abordan aeronaves de reconocimiento P-3 de la Guardia Costera de Estados Unidos que ingresan al espacio aéreo mexicano en persecución de narcotraficantes". El capítulo señala además que autoridades mexicanas "autorizan sobrevuelos regulares y persecuciones caso por caso dentro del espacio aéreo mexicano para las aeronaves USCS P-3 que monitorean aeronaves sospechosas de narcotráfico, respondiendo a inteligencia emergente". Después de mayo de 1997, continúa el informe, México ha implementado procedimientos más eficaces para permitir el sobrevuelo de su territorio y aterrizajes para reabastecimiento de aeronaves estadounidenses. Otro punto señala que el Pentágono ha programado capacitar a más de mil 500 soldados mexicanos en procedimientos antinarcóticos, comunicaciones, inteligencia, métodos de Fuerzas Especiales, mantenimiento y operación de aviación, entre otros cursos. En 1996 se capacitó a 300 soldados mexicanos. Los programas de capacitación del Departamento de Defensa para los Grupos Aeromóviles Fuerzas Especiales de México han resultado exitosos y seguirán hasta fines de 1999.

Estados Unidos ha entregado 48 helicópteros UH-1H Huey usados a México y los 25 restantes se entregarán este mes junto con refacciones y equipo de apoyo. Según Javier Ibarrola, vinculado al Ministerio de Defensa mexicano, se trata de "helicópteros chatarra" que han sufrido varios accidentes y provocado algunas muertes, entre ellas las de un general. (52) El Pentágono ha prometido entregar cuatro aviones de reconocimiento C-26 y 8 millones de dólares en refacciones. En el rubro "Programas Navales" aparece que el Pentágono y la Guardia Costera han programado otorgar capacitación antinarcóticos marítima a más de 600 marinos mexicanos, además de haber entregado dos fragatas Knoxa la Marina de México. Asimismo, equipos de Seguridad Pública de la Guardia Costera asisten "con creciente frecuencia" a la Marina de México en los abordajes en desembarcaderos y se han presentado como testigos en los juicios contra narcotraficantes en cortes mexicanas. Equipos de capacitación de la Guardia Costera han viajado a México para brindar instrucción a más de 100 oficiales de la Marina así como a algunos marinos reclutados.

En el capítulo "Agentes de la DEA y el FBI en México" se dice que en julio de este año el gobierno de México autorizó incrementar el número de los agentes de la DEA en seis, así como otros seis del FBI. Se da cuenta, también, de que el gobierno mexicano despidió a todo su personal de las Fuerzas de Tarea Fronterizas Bilaterales, que será sustituido por los mejores estudiantes de la clase de la Academia de la PGR que se recibió en mayo de 1997. Un grupo inicial de 29 oficiales de esas fuerzas, junto con otros diez de la Unidad sobre Crimen Organizado, participaron en un curso de capacitación de cuatro semanas ofrecido por el FBI y la DEA en Estados Unidos. En su informe, McCaffrey asienta que el gobierno mexicano ha proporcionado a los agentes estadounidenses de la DEA, FBI y Aduanas que trabajan en esas Fuerzas de Tarea "actas oficiales de inmunidad" cuando operen en México. Según el diario The Dallas Morning News, también se autorizó a esos agentes a portar armas; lo que fue
desmentido por el canciller mexicano José Angel Gurría.

En el rubro "Capacitación de Seguridad Pública" se indica que la Guardia Costera y el Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego del Departamento de Justicia capacitan sobre técnicas de detección de armamento a 40 oficiales mexicanos de once agencias diferentes. Funcionarios de Hacienda, de la PGR y de la Comisión Nacional Bancaria de México recibieron cursos en ambos lados de la frontera para detectar casos de lavadode dinero. También en coordinación con autoridades mexicanas, la agencia de Aduanas estadounidense instalará en la frontera, en lo que resta de 1997, ocho enormes aparatos de rayos X móviles para detectar el tráfico de drogas en los 82 millones de autos que cruzan anualmente los 38 puestos de entrada a Estados Unidos, a lo largo de la línea demarcatoria. McCaffrey explica que se trata de los gigantescos radares que originalmente fueron diseñados para controlar la posible entrada de cohetes intercontinentales soviéticos ICBM.

Las referencias optimistas de McCaffrey sobre las "persecuciones en caliente" -para lo cual se modificarán en breve en el Diario Oficial de la Federación las disposiciones que prohiben la incursión de naves y aviones extranjeros en aguas y cielos mexicanos-, así como a la "inmunidad" y la portación de armas encubierta de los agentes del FBI y la DEA y otras revelaciones que lo llevaron a recomendar al Congreso norteamericano que México ya no sea certificadocada primero de marzo, fueron calificadas por José Reveles de "intervencionistas" y como una cesión de la soberanía mexicana. (53)


Notas

1. La detención de Gutiérrez Rebollo se llevó a cabo en presencia de los generales Cervantes; Juan Heriberto Salinas, jefe del Estado Mayor de la Defensa; Tito Valencia Ortiz, director del Centro Nacional contra las Drogas (CENDRO) y sustituto interino de Gutiérrez en el INCD; Tomás Angeles Dauahare, secretario particular del ministro-general Cervantes, y el coronel Augusto M. García Ochoa, director del Centro de Inteligencia Antinarcóticos (CIAN).
2. La noticia ocupó las ocho columnas de toda la prensa mexicana el 19 de febrero de 1997: "Cae general por narco", tituló el diario Reforma; "SEDENA: el general Gutiérrez Rebollo atentó contra la seguridad nacional", fue el encabezado de La Jornada; "Gutiérrez Rebollo protegió a El Señor de los Cielos: Cervantes Aguirre", El Financiero.
3. "Niegan buscar certificación," Reforma 20 Feb. 1997: 4.
4. "Busca FBI desde '94 a González Quirarte,." Reforma 20 Feb. 1997.
5. Jim Cason, "Decepcionante, la corrupción de 'alto nivel' en México: EU," La Jornada 20 Feb. 1997.
6. La ceremonia donde se difundiría el documento "Diagnóstico compartido", concebida para alcanzar un "gran impacto" en la opinión pública, contemplaba la participación del general McCaffrey y del canciller mexicano José Angel Gurría en el acto de la Casa Blanca, y del procurador de la República mexicano, Jorge Madrazo y el embajador estadounidense James Jones, en Los Pinos. La parte estadounidense suspendió la presentación del documento con el fin de "evaluar los últimos acontecimientos vinculados con el arresto de Gutiérrez Rebollo". El frustrado informe antidrogas buscaba "revelar los logros binacionales, como forma de ayudar a que los sectores recalcitrantes de Estados Unidos, que piden la descertificaciónde México, bajen de tono a sus críticas", señaló entonces una fuente del gobierno mexicano.
7. Patricia Zugayde, "Informó DEA a SEDENA (Secretaría de la Defensa Nacional) dudas sobre el militar," El Universal 25 Feb. 1997.
8. Ya habían ocupado grandes espacios en la prensa los presuntos nexos con narcotraficantes del ex ministro Raúl Salinas Lozano, padre del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y de Raúl Salinas de Gortari, a quien se le vincula con Juan García Abrego, el ex jefe del Cártel del Golfo preso en Houston. Otros presuntos narcopolíticos,mencionados con frecuencia en la prensa de Estados Unidos son Carlos Hank González, ex ministro y ex presidente del PRI; Mario Ruiz Massieu, hermano del asesinado ex presidente del PRI; José Francisco Ruiz Massieu, que está preso en Estados Unidos y enfrenta una acusación por lavadode dinero; y los gobernadores de Sonora y Morelos, Manlio Beltrones y general Jorge Carrillo Olea, señalados como cómplices de Amado Carrillo en una investigación publicada por The New York Times el 23 de febrero de 1997.
9. "Atrapan a otro general," Reforma 18 Mar. 1997 and Víctor Fuentes, "General Navarro, mensajero de los Arellano Félix," El Financiero 18 Mar. 1997.
10. Víctor Fuentes, "Arresto domiciliario a Cardona Pérez, solicita la PGR," El Financiero 21 Mar. 97; and "Niega un militar ser el vínculo entre Rebollo y Amado Carrillo," El Financiero 25 Mar. 1997.
11. Citado por Javier Ibarrola en su columna Fuerzas Armadas. El Financiero, 19 de marzo de 1997.
12. Marco Lara Klahr, "Asunto de alta seguridad, la detención del general," El Universal 22 Feb. 1997.
13. Ibid.
14. "Desconcierta la detención" and "Pongan en mi epitafio: Sabía demasiado," Reforma 23 Feb. 1997.
15. Marco Lara Klahr.
16. Jim Cason, "Decepcionante, la corrupción de alto nivel en México: EU". La Jornada, 20 de febrero de 1997.
17. José Carreño, "Preocupa a EU información compartida con el INCD", and José Luis Ruis, "Acuerdan reubicar a agentes de la DEA acreditados", both El Universal 21 Feb. 1997.
18. Carlos Ramírez, "Lo que no funcionó: Inteligencia Militar," El Universal 21 Feb. 1997.
19. Ibid.
20. Newsweek, 24 Feb. 1997, cited in Mexico by Reforma and El Universal 20 Feb. 1997.
21. "Contaminó dinero de la droga a la milicia," El Universal 24 Feb. 1997.
22. Carlos Ramírez, "EU detr{Special Char 135 in Font "Times New Roman"}s de la caída del narco general," El Universal 20 Feb. 1997.
23. Ibid.
24. Carlos Fazio, El tercer vínculo: De la teoría del caos a la militarización de México. (Mexico City: Editorial Joaquín Mortiz, Planeta México, 1996)
25. Carlos Marín, "Documentos de Inteligencia Militar involucran en el nartcotráfico a altos jefes, oficiales y tropa del Ejército," Proceso: 1082.
26. Ibid.
27. Castellanos aprobó con altas calificaciones los cursos de la DIA sobre Inteligencia Estratégica, analista de Inteligencia Estratégica y Administración (manejo) de Inteligenci
28. Ibid.
29. El Universal.
30. Arturo Zárate Vite, "Sin contemplaciones ni intocables, la depuración de la Defensa, exige Lara V," El Universal 29 July 1997.
31. Boletín de Prensa de la Secretaría de la Defensa Nacional, firmado por el general brigadier José Enrique Ortega Iniestra. México, 27 de julio de 1997.
32. Jesús Aranda, "Serían 36 los militares implicados en el narcotráfico," La Jornada 29 July 1997.
33. Ibid.
34. Víctor González, "El Ejército, blanco de una campaña desestabilizadora," El Financiero 1 Aug. 1997.
35. Reforma 1 Aug. 1997.
36. Proceso: 1082, 27 July 1997.
37. Eduardo Valle, "La otra orilla" column, El Financiero 3 Aug. 1997 and 21 Sep. 1997.
38. Dolia Estévez, "Guerra de las galaxias contral narcos," El Financiero 7 Aug. 1997.
39. Ibid.
40. Ibid.
41. Miguel de la Vega, "Gutiérrez Rebollo insiste in relacionar con el narco la familia presidencial y a los titulares de la SEDENA y de la Judicial Federal," Proceso 21 Sep. 1997
42. Ibid.
43. Claudia Ramos, "Califican de traidor a Gutiérrez Rebollo," Reforma 20 Sep. 1997.
44. Raúl Monge, "Defensor: ¿Quéi nstituciones intervinieron en el Caso Pedro? Jefe de la Sección 2a: La embajada de los Estados Unidos." Proceso. 21 Sep. 1997.
45. Revista TIME, 2 de marzo de 1997.
46. Tim Golden, The New York Times 11 July 1997.
47. Ibid.
48. Carlos Ramírez, "EU: Más narcoespionaje sobre México. CIA, DEA, Comando Sur y Tesoro," Indicador Político Column, El Universal. 20 Aug. 1997.
49. Ibid.
50. El Informe "Cooperación Antidrogas entre Estados Unidos y México", fue presentado ante el Congreso el 15 de septiembre de 1997.
51. "EU: avanza México en la cooperación antidrogas", Jim Cason y David Brooks, diario La Jornada. México, 17 de septiembre de 1997.
52. El 23 de septiembre, un comunicado oficial de la Cancillería mexicana informó que la
última remesa de 25 aparatos Hueyya estaba en el país, y que el costo global de los 73 helicópteros ascendía a más de 40 millones de dólares, incluidos su modernización y equipamiento. Por su parte, Javier Ibarrola calificó "chatarra" a los HU-1H en su columna Fuerzas Armadas del 19 de septiembre de 1997, en El Financiero.
53. José Reveles, "Gracias, General McCaffrey," Palabras con filo Column, El Financiero 19 Sep. 1997.

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La planta del cannabis se ha utilizado con fines espirituales, medicinales y recreativos desde los albores de la civilización. Este informe repasan minuciosamente la historia del control internacional y cómo el cannabis terminó incluido en el actual sistema de fiscalización de estupefacientes de la ONU.

La clasificación en el sistema internacional de control de drogas

La clasificación de las sustancias tiende a dar prioridad al enfoque represivo, ello a pesar de que hoy el debate sobre las drogas destaca cada vez más la necesidad de darle más peso al principio de la salud.