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Noticias desde Doha Walden Bello The Nation, 14 November 2001 English original
Este artículo contribuye a aclarar cómo funciona el mecanismo de toma de decisiones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para favorecer al imperialismo y sus multinacionales. Además, permite vislumbrar el lamentable papel de traición a la patria que ejercen personajes como la Ministra de Comercio Exterior de Colombia, cuyas declaraciones sobre Doha ocultaron los avances imperialistas contra las economías de los países del Tercer Mundo. Afortunadamente, como concluye este artículo, la situación económica no favorece sus propósitos. A lo cual habría que agregar que el levantamiento de los pueblos multiplicará la Resistencia Civil para preservar su unidad y soberanía y defender sus producciones industriales y agrícolas nacionales.
Cerca de 100 delegados de organizaciones no gubernamentales desarrollaron una manifestación de protesta el viernes anterior a la apertura de la Cuarta Reunión Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en Doha, Qatar. Permaneciendo a lado y lado de la entrada del gigantesco Salón Al Dafna, del Hotel Sheraton, los manifestantes con sus bocas tapadas con cintas, mostraban carteles que decían "Sin voz en la OMC", llamando la atención sobre la ausencia de democracia, claridad y participación de la sociedad civil dentro de los mecanismos de toma de decisiones de esta organización.
Después de que los 5.000 delegados se hubieran hecho presentes, los manifestantes empezaron a gritar la consigna: "¿Qué queremos? ¡Democracia!". Un intento de irrumpir con los participantes de la protesta dentro del Salón, dirigido por Jose Bove, el activista francés antiMcDonalds, fue rechazado por las fuerzas de seguridad qataríes. Sin embargo, al poco tiempo se les permitió su ingreso. La policía qatarí no realizó arrestos ni detenciones, cumpliendo así el compromiso adquirido por el Príncipe heredero Sheik Jassim bin Hamad, en una sesión abierta al público realizada más temprano.
La única palabra que puede describir las acciones desarrolladas por las superpotencias comerciales representadas en esta cumbre, es: desesperadas. Una tremenda presión está siendo ejercida sobre los países en desarrollo para que apoyen el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones comerciales. Las armas utilizadas incluyen desde la manipulación a través del sistema antidemocrático de toma de decisiones de la OMC, hasta la brutalidad del chantaje comercial.
Fuertes medidas de seguridad
Los preparativos convirtieron a Doha, una ciudad de alrededor de 600.000 habitantes, en una zona de alta seguridad, para consternación de los ciudadanos qataríes, muchos de los cuales han protestado porque los Estados Unidos han exagerado los peligros que se puedan derivar de la realización de la conferencia en esta ciudad del golfo. Las medidas de seguridad han aislado el lugar donde se realiza la conferencia y han complicado el transporte a muchos delegados, desde y hacia los hoteles.
Un ataque armado realizado por un demente qatarí contra una armería llena de municiones, en las cercanías de Doha, fue utilizado por los Estados Unidos a comienzos de la semana para tensionar más el ambiente. Aún antes de este incidente, la oficina del representante comercial de USA, reunió a todos los representantes de las ONG norteamericanas, que se hallaban dispersos en diversos alojamientos, y los trasladó al hotel Ritz Carlton, convertido en una fortaleza dotada logísticamente para conectarse con los navíos de guerra norteamericanos, estacionados en el golfo, con el fin de facilitar una posible evacuación de los delegados americanos. El hotel tiene espacio más que suficiente, puesto que el número de delegados norteamericanos se redujo de 300 a solamente 50.
La paranoia de las fuerzas de seguridad norteamericanas encargadas del hotel llegó hasta el punto de prohibirle a Anuradha Mittai, Directora Ejecutiva de "Alimentación Primero", un grupo de análisis de Oakland, transportarse en el mismo bus que los demás delegados norteamericanos hasta el salón de la Conferencia, después de que descubrieron que era ciudadana hindú. Ella contó que también le negaron el acceso a las reuniones informativas de la delegación oficial norteamericana, y que le negaron el teléfono de seguridad y la máscara antigas que distribuyeron a los demás miembros de la delegación.
El dramático recorte en el número de delegados oficiales no afectó únicamente a la delegación norteamericana. La canadiense, usualmente numerosa, también se redujo a 50 delegados. Maude Barlow, una notable crítica de las políticas comerciales de este país, nos dijo: "La gente súbitamente empezó a enfermarse o a tener impedimentos insuperables en el último minuto, y para tratar de cubrir los costos del avión oficial, hasta me invitaron a mí para que viniera a Qatar".
Aplazando prioridades
La disminución en el número de delegados tanto de los Estados Unidos como de otros países miembros, como los del grupo "Quad", conformado por la Unión Europea, Canadá y Japón, no fue suficiente, sin embargo, para cambiar la dinámica y los objetivos de la reunión.
La mayoría de los países en desarrollo quería que la reunión ministerial se concentrara en los temas relacionados con la implementación de los compromisos adquiridos en la "ronda Uruguay". Esta posición fue expresada en una declaración del Grupo de los 77, en la cual se identifican "104 puntos para implementar", que necesitan ser "resueltos de manera significativa y con urgencia antes de la Cuarta Reunión Ministerial, sin ninguna vinculación extraña".
Los países en desarrollo han estado agobiados bajo el peso de la implementación de veintiocho diferentes acuerdos que comprende la Ronda Uruguaya, mientras que las grandes potencias se niegan a aplicar sus compromisos o cumplen muy lentamente sus promesas de abrir sus mercados a los productos agrícolas y textileros de los países del Tercer Mundo, y de acabar o reducir significativamente los subsidios masivos que dan a su producción agrícola.
La Unión Europea y los Estados Unidos, por el otro lado, han puesto temporalmente a un lado algunas diferencias, para poder presentar un frente común a favor de una nueva ronda de negociaciones de comercio que se deben concentrar en la ampliación del mandato a la OMC para que cubra los llamados "nuevos temas": la inversión financiera, la política de competencia, la política de compras de los gobiernos y las facilidades comerciales. En esencia, estos son los mismos temas que formaron parte de su agenda de liberalización económica global, antes del desastroso encuentro Ministerial de diciembre de 1999. Aprendiendo de la experiencia de Seattle, USA y la UE le han quitado importancia a sus desacuerdos en el tema del comercio agrícola, y aquél aparentemente no va a seguir intentando plantear en Doha la vinculación del comercio con la política laboral, punto clave en el conflicto que tuvo lugar en esta ciudad con los países en desarrollo (y, por otras razones, también de gran preocupación para los sindicatos norteamericanos).
Un borrador controversial
La propuesta de un borrador de declaración de la cumbre ministerial de Doha es un claro ejemplo de la clase de tácticas oscuras a las que las grandes potencias comerciales están dispuestas a recurrir. De acuerdo con Aileen Kwa, una analista con base en Ginebra, que monitorea a la OMC para la ONG "Focus on the Global South", el borrador no enfatiza las prioridades establecidas por los países en vías de desarrollo , o sea, en el "Tratamiento Especial y Diferencial" a estos países, en mayor acceso a los mercados de los países desarrollados, o en la revisión de los "Acuerdos para la Inversión relacionada con el Comercio", llamados TRIM en inglés, los "Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio", llamados TRIP, y con los servicios, llamados GATS.
Al contrario, el borrador plantea un supuesto consenso sobre la apertura de negociaciones en torno a los temas de las políticas de competencia, de inversiones financieras, de compras gubernamentales y de facilidades comerciales, que son las prioridades de la minoría de países más ricos y poderosos. "A pesar de la posición claramente establecida de que los países en desarrollo no desean ir a una nueva ronda de negociaciones mientras no se logré la implementación de las decisiones anteriores y se aclare la forma de tomar las decisiones," dice Kwa, "el borrador de declaración favorece la posición de lanzar una nueva ronda de negociaciones de gran amplitud con una agenda abierta".
El borrador ha sido denunciado públicamente por Nigeria como "unilateral" y "porque demuestra poca consideración con nuestros países". Al retirarse de una sesión informativa en Ginebra la semana pasada, Stuart Harbinson de Hong Kong, presidente del Concejo Ejecutivo de la OMC, produjo ácidas críticas de los países pobres . Muchos gobiernos estaban indignados porque el borrador desconoció la enérgica posición adoptada por ellos frente al principio de que nada de lo aprobado en el "Tratado sobre los Derechos de Propiedad Relacionados con el Comercio" (TRIP), les impedirá tomar medidas para proteger la salud pública, pasando incluso por encima de las patentes.
El borrador fue producto de consultas realizadas en un círculo cerrado de alrededor de 20 o 25 participantes, método de toma de decisiones conocido como el "Procedimiento del Salón Verde", el cual desconoce completamente a la mayoría de los miembros de la OMC. En la organización de la reunión de Qatar, como parte de este proceso excluyente se realizaron dos reuniones "mini-ministeriales", una en México a finales de agosto y otra en Singapur en octubre 13 y 14. Cómo se logra ser invitado a una de estas reuniones es un misterio. Kwa cita el caso de un embajador de un país con una economía en transición a quien la Secretaría de la OMC le prometió una invitación a un "salón verde", pero nunca le cumplieron.
Así le sucedió a un embajador africano que quería asistir a la reunión mini-ministerial de Singapur. Cuando se acercó a la Secretaría de la OMC a solicitar una invitación, le respondieron que ellos no eran los anfitriones de la reunión. Cuando se dirigió a la Embajada de Singapur en Ginebra, le respondieron que ellos simplemente coordinaban la reunión pero que no tenían derecho a cursar invitaciones. La hostilidad de los países en desarrollo con el método de los "salones verdes" fue una de las razones por las cuales la Tercera Reunión Ministerial fracasó en 1999. En ese tiempo, Charlene Barshefky, entonces Representante Comercial de USA, admitió que el proceso de toma de decisiones que utiliza la OMC no era claro y equitativo y que debía ser cambiado. Stephen Byers, Secretario de Estado del Reino Unido para el Comercio y la Industria, fue aún más enfático, al decir que la "OMC no sería capaz de continuar en su forma presente. Habría que hacer cambios fundamentales y radicales con el fin de poder resolver las necesidades y aspiraciones de todos sus 134 asociados."
Ese momento de sinceridad fue, sin embargo, rápidamente olvidado por los países desarrollados que entendieron que en una organización como la OMC, donde los países en desarrollo son la mayoría, la única manera de controlarla totalmente es a través de procedimientos antidemocráticos como los "Salones Verdes" y el llamado "Sistema de Consenso". Apenas dos meses después de Seattle, Michael Moore, Director General de la OMC, notificó a los países en desarrollo, reunidos en la X UNCTAD en Bangkok en febrero de 2000, que el método de toma de decisiones conformado por los salones verdes y el consenso "no era negociable". Y así están las cosas desde entonces.
Capitalizando sobre la tragedia
Las superpotencias no han desperdiciado ninguna oportunidad para presionar la realización de una nueva ronda de negociaciones comerciales. No se había dispersado todavía el humo de las ruinas del World Trade Center de Nueva York, cuando el Representante Comercial de los USA, Robert Zoellick, se valió de la tragedia para urgir un mayor acuerdo de liberalización comercial a través de la OMC y de otros mecanismos, asegurando que el mercado libre era uno de los mejores medios para luchar contra el terrorismo. Otros han sido incluso más descarados: En una reciente conferencia en Budapest, David Hartridge, un alto ejecutivo muy influyente en la Secretaría de la OMC, declaró públicamente que los terroristas que ejecutaron los hechos del 11 de septiembre y los activistas que luchan contra la globalización dirigida por la multinacionales, comparten su propensión a un "comportamiento violento", y alertó a la gente para que no vayan a Ginebra a participar en manifestaciones contra la OMC a mediados de noviembre, porque "allí habrá violencia".
Aunque los países en desarrollo se mantuvieron firmes en su posición en los meses que siguieron al desastroso colapso de la cumbre ministerial de Seattle en diciembre de 1999, muchos observadores temieron que su resolución estuviera ahora debilitada por la presión ejercida concertadamente por los países desarrollados. Además de que los países del Tercer Mundo son sometidos al mecanismo excluyente de toma de decisiones de la OMC, algunos de ellos han sido amenazados directamente. De acuerdo con Shefali Shamma del Instituto de Política Agrícola y Comercial, los Estados Unidos enviaron cartas a Haití, República Dominicana y muchos otros países, revocándoles su posición preferencial en algunos acuerdos comerciales, debido a que han expresado su oposición a la liberalización de las compras gubernamentales, tema que se encuentra en el primer lugar de la agenda norteamericana para la reunión ministerial de Doha.
¿El último gran evento?
Las superpotencias comerciales pueden muy bien salirse con la suya a través de una declaración que convoque una ronda de negociaciones de gran amplitud. Pero el mayor obstáculo que encontrarán para la ampliación de la liberalización comercial no serán los países en vías de desarrollo, sino la economía global misma, la cual se está contrayendo muy rápidamente debido al engranaje mutuo de las economías, producido por la globalización y la liberalización. Tanto en los países en desarrollo, como en los desarrollados, la presión para salvar las industrias domésticas, basándose en el crecimiento de la demanda interna, y contrarrestando la vulnerabilidad causada por un desarrollo fundamentado en las exportaciones en tiempos de una profunda recesión global, muy probablemente detendrá cualquier intento de profundizar la liberalización. La Cuarta Cumbre Ministerial podría muy bien convertirse en el último gran evento de la OMC y su proyecto de una globalización económica radical, que era la joya de su corona.
Traducción de FVM - MOIR, Colombia
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