Obituarios para oponentes

Julio 2008

En 1977 James Abourezk, representante demócrata por Dakota del Sur, acababa de regresar de Cuba. Junto a su colega legislador por el mismo estado George McGovern, habían tratado de usar la diplomacia del baloncesto. El equipo de la Universidad del Dakota del Sur jugó contra el equipo nacional de Cuba. El Presidente Carter apoyó aquel esfuerzo, ya que coincidía con su propia iniciativa para restaurar gradualmente las relaciones con Cuba. El senador Jesse Helms (republicano por Carolina del Norte) trató de impedir este proceso.

En 1977 James Abourezk, representante demócrata por Dakota del Sur, acababa de regresar de Cuba. Junto a su colega legislador por el mismo estado George McGovern, habían tratado de usar la diplomacia del baloncesto. El equipo de la Universidad del Dakota del Sur jugó contra el equipo nacional de Cuba. El Presidente Carter apoyó aquel esfuerzo, ya que coincidía con su propia iniciativa para restaurar gradualmente las relaciones con Cuba. El senador Jesse Helms (republicano por Carolina del Norte) trató de impedir este proceso. Durante una sesión del Senado, junto al buró del funcionario que presidía, Abourezk rogó a Helms que suavizara las cosas. "Usted debe ver por sí mismo lo que está sucediendo allí", dijo Abourezk.

"Usted debe ir a Chile y ver lo que está sucediendo allí", replicó Helms. Su referencia recordó a Abourezk una conversación que había tenido recientemente con el alma gemela de Helms, el Senador James Eastland (republicano por Massachusetts).

"Le dije a Pinochet que tenía que colgar a todos los comunistas y meter a los socialistas en la cárcel", Eastland comentó con una sonrisa. "Y Pinochet me dijo: 'Eso es exactamente lo que estoy haciendo'."

"Helms era un gran hijo de puta", fue el obituario de Abourezk. "El senado era mucho más colegiado antes de que él llegara".

Helms era la quintaesencia del senador predicador de la Guerra Fría y su conversación con Abourezk era muy del siglo 20. En caso de que alguien no comprenda su posición en el caso de Cuba, sépase que a medidos de la década de 1990, Helms patrocinó la ley Helms-Burton para rigidizar y codificar el embargo. "Permítanme ser claro", declaró Helms. "Si Castro abandona a Cuba en posición vertical u horizontal depende del pueblo cubano. Pero él tiene que abandonar Cuba --y así lo hará."

Helms adoptó una posición horizontal antes que Castro, el cual sigue en Cuba. Pero las décadas de declaraciones públicas y privadas de Helms demostraron la lucidez de George Carlin cuando dijo: "Hablar mierda es el cemento que une a esta nación".

Carlin, de 71 años, y Helms, de 86 --oponentes polares de la cultura norteamericana-- murieron a pocas semanas uno de otro. Carlin enseñó a pensar críticamente por medio de la comedia. Helms representó la autoridad incuestionable --del pasado. Para que nadie crea que Helms siempre fue adusto y serio acerca de su inclinación por todo lo que fuera reaccionario, los que lo conocieron contaban anécdotas de su inventivo sentido del humor. Esto incluía el sentido del humor de los "viejos y buenos muchachos".

En 1993, poco después de haber pronunciado un vehemente discurso acerca de las virtudes de enarbolar la bandera confederada, Helms se encontró en el elevador del Senado con su amigo y aún senador Orrin Hatch (republicano por Utah) y la entonces senadora Carol Moseley Braun (demócrata por Illinois).

"Fíjate como la hago llorar. La voy a hacer llorar", le dijo al siempre complaciente --con la reacción-- Hatch. "Voy a cantar Dixie hasta que ella llore." Luego comenzó a cantar. Moseley Braun replica: "Solo de oírte cantar es suficiente para echarme a llorar". (Time, 16 de agosto de 1993.)

Helms obtuvo su reputación de derechista al combinar el odio por el comunismo con el desprecio por la integración. En 1983 atacó el proyecto de ley que creaba el Día de Martin Luther King. King, dijo él, tenía cercanos asesores comunistas (llegó incluso a mencionar a dos de ellos) y era famoso por su promiscuidad.

Los sureños fanáticos comprendían las ilusiones de Helms y no olvidaban que veinte años antes, durante las primeras protestas de derechos civiles, Helms, que por entonces era comentarista de radio y TV, había declarado que "Los negros no pueden contar para siempre con el tipo de limitaciones que hasta ahora les han permitido obstruir las calles, interrumpir el tráfico e interferir con los derechos de otros hombres". (Comentario en WRAL-TV, 1963.)

Helms convirtió sus odios preferidos en otro "chiste" al referirse a la Universidad de Carolina del Sur, famosa por su pensamiento liberal, como la "Universidad de los negros y los comunistas". (Charleston Gazette, 15 de septiembre de 1995.)

Incluyó a la población hispana en su estética basada en el color. "Los latinos son un pueblo volátil," declaró Helms en una visita nada amistosa a México en 1986. "Por lo tanto, no me sorprendió su reacción volátil".

Helms combinaba la acidez hacia las personas que no tuvieran una complexión totalmente blanca y por aquellos de inclinaciones liberales con un sentido de la nostalgia por las banalidades de su juventud. En 1956 escribió en una columna de periódico: "Siempre recordaré las calles umbrosas, los domingos tranquilos, los vagones de algodón, los desfiles del Cuatro de Julio, los fuegos artificiales de la Víspera de Año Nuevo. Nunca olvidaré las filas de escolares marchando al centro de la ciudad para depositar flores en el monumento de la Plaza del Tribunal el Día de la Conmemoración de la Confederación."

Helms, un fuerte aliado de los predicadores cristianos derechistas, acusó a los gays y lesbianas de provocar "la proliferación del SIDA". Se burlaba de ellos diciendo que "no tienen nada de alegres" ( ). En 1993 Clinton nombró a Roberta Achtenberg como subsecretaria de Desarrollo Urbano y de Viviendas (HUD). Helms la considero no calificada y trató de bloquear su confirmación --"porque ella es una maldita lesbiana".

¿Por qué era tan vitriólico? ¿Era realmente Helms, como muchos de su calaña política, un marica oculto? En 1974 uno de los empleados de Helms me hizo pasar ante algunas damas de pelo azul a una habitación llena de ayudantes, un par de ellos heterosexuales y otros indiscutiblemente gays. Imaginen mi sorpresa cuando Helms aseguró que The New York Times y The Washington Post están infestados de homosexuales. Prácticamente todas las personas en esos lugares son homosexuales o lesbianas".

Como parte de su credo anti-gay, anti-negro y anti todos los colores, anti-liberal y a favor de la posesión de armas, Helms también pertenecía al club "Orgulloso de Ser Norteamericano, la asociación de personas que llevan en el parachoques la pegatina "Orgulloso de Ser Norteamericano". George Carlin analizó tales declaraciones de orgullo como sandeces. "El orgullo debe ser reservado para los logros de cada cual, no para accidentes de nacimiento como ser norteamericano, irlandés o italiano".

Dios Bendiga a Estados Unidos, repetían Helms y miles de otros políticos. "¿Es esa una petición, una exigencia, una sugerencia?", preguntaba Carlin. "Imagínense a Dios seleccionando a un país para recibir sus bendiciones porque… bueno, averígüenlo ustedes."

Carlin se burlaba de la papilla religiosa que Helms y la vasta ala derecha fundamentalista cristiana aceptaba como concedido por Dios. "La religión hasta exige de la gente que jure sobre la Biblia cuando presta testimonio en el tribunal", explica Carlin. "¿Por qué jurar ante Dios sobre la Biblia significa que uno va a decir la verdad? Cuando éramos niños, cada vez que queríamos ocultar una gran mentira decíamos: 'Juro sobre la Biblia' o 'Juro sobre las tetas de mi madre'. Jurar sobre la Biblia nunca hizo que un policía dijera la verdad en el estrado de los testigos. Ellos mienten rutinariamente cuando prestan testimonio solo para asegurar una condena. La Biblia es la utilería predilecta de Estados Unidos".

Es más, Carlin cuestionaba todo, analizaba palabras y deshacía costumbres con una lógica férrea. "Uno va a un juego de béisbol, de football o de baloncesto y se comienza con el Himno Nacional. Y todos los hombres --no las mujeres--— tienen que quitarse el sombrero. ¿Cuál es la relación entre un sombrero y el patriotismo? ¿Por qué no nos quitamos los pantalones para demostrar que amamos a nuestro país?"

Helms hubiera metido en la cárcel a Carlin solo por usar "palabras sucias". ¿Cómo una palabra puede ser sucia?, preguntó el difunto Jenny Bruce. "¿Uno toma una palabra y la revuelve en la tierra?" Carlin disfrutaba jugar con las palabras y las frases que no se pueden decir en televisión. "Usted puede hacer paja, pero no hacerse la…" Para Helms, ese tipo de lenguaje era un insulto a Dios. Para Carlin, "el uso de Dios es el ultimo refugio de un hombre que no tiene argumentos. Si Dios cuidara de todos nosotros, se aseguraría de que todos tuviéramos alimento y abrigo. De niño me enseñaron que desobedecer a Dios me haría arder en el más caliente de los infiernos, soportar el dolor más horrible. Dios nos castiga rutinariamente causando tornados, huracanes y cosas por el estilo. Al desobediente le da cáncer y otras enfermedades odiosas. Pero no nos preocupemos. Dios nos ama."

En cuanto a las armas de fuego y el amor de Dios, la pregunta de Carlin tenía un significado particular: "Si Dios te está cuidando, ¿te daría una pistola para que mates a tu novia?"

Yo sé que Carlin no está en el cielo mirando hacia abajo y sonriendo a todos los que le recuerdan con cariño. Si hubiera un lugar como ese "allá arriba", tendría cosas más importantes que hacer. Desafortunadamente, Jesse Helms probablemente tampoco esté "allá abajo".

Pero imaginen al Demonio dando tres oportunidades al importante Jesse. Una opción que le ofrece sería unirse a Reagan nadando en agua hirviendo, pero sin poder llegar nunca a la orilla. Helms se niega. Seguidamente él ve a Nixon rompiendo un interminable montón de rocas. ¡Tampoco!

Para su tercera opción, el Demonio abre una puerta y Helms ve a Clinton sentado frente a él, con Mónica de rodillas ante al ex Presidente y --bueno, haciendo su cosa. El devoto Helms hace una mueca, pero finalmente escoge esta como la opción menos horrible. Entonces el Demonio dice: "OK, Mónica, ya te puedes marchar."


Saul Landau es miembro del Institute for Policy Studies e investigador asociado del Transnational Institute. Es autor de Un mundo de Bush y de Botox y realizador deAquí no jugamos golf.

Realizador, periodista y escritor

Saul Landau, investigador sénior y ex director del TNI (1976), es un renombrado realizador, periodista y escritor. Landau escribe una columna semanal sobre política nacional y exterior de los Estados Unidos y ha producido más de cuarenta película sobre cuestiones sociales, políticas, históricas y de derechos humanos.

Sauld ha escrito 14 libros; el último, se titula A Bush and Botox World (Counterpunch, 2007). Obtuvo el premio Edgar Allen Poe Award por Assassination on Embassy Row, un informe sobre sobre el asesinato en 1976 del embajador chileno Orlando Letelier y su compañera, Ronni Moffitt.

Es catedrático honorario en la Universidad Estatal de California en Pomona. Gore Vidal afirma que "Saul Landau es un hombre del que encanta robar ideas".