¡Reciprocidad!

La CIA ha apoyado unos 600 intentos demostrados contra Castro. ¿Debe Cuba poner a Washington en su lista de terroristas? ¡Viva la Reciprocidad!

Miami, 2008

Antonio Veciana describió tres intentos fallidos de asesinato contra Fidel Castro –con la ayuda y ánimo de la CIA. En 1960 Maurice Bishop, conocido como David Atlee Phillips, reclutó a Veciana para operaciones sucias en La Habana. Veciana ha descrito cómo la Agencia, en coordinación con la Iglesia Católica, falsificó una “ley” cubana por la cual el gobierno revolucionario sustituiría la autoridad de los padres. Usando este documento falso, agentes de la CIA circularon la historia por toda Cuba, e incluyeron una oferta de la Iglesia Católica para enviar a los hijos de la clase propietaria, entre 8 y 19 años, a Estados Unidos. Una vez en la tierra de la libertad y libres del estado que quería adoctrinarlos, los niños y sus padres podrían contar con la ayuda del gobierno norteamericano para garantizar el bienestar de los niños cuando las familias fueran reunidas –presumiblemente después del derrocamiento del gobierno de Fidel. En 1960, la mayoría de los cubanos que huían a Miami o prensaban en marcharse, creían que la Infantería de Marina de EE.UU. pronto limpiaría la isla de “comunistas”.

Monseñor Bryan Walsh dirigió el papel de la Iglesia en la Operación Pedro Pan. Más de 14 000 niños fueron sacados de contrabando desde Cuba entre 1960 y 1962. A algunos les fue bien bajo la protección de familias adoptivas: otros fueron menos afortunados.  Pero los supervisores de Veciana en la CIA dieron un paso más allá de la “guerra psicológica” –como el robo de niños. Veciana me dijo que el 13 de abril de 1961 sus agentes dieron fuego a El Encanto, el Macy’s de La Habana. También me describió tres de sus atentados para matar a Castro. El primero, en el Palacio Presidencial en octubre de 1961, fracasó cuando el individuo que había jurado disparar una bazuca contra Fidel Castro se acobardó.

Diez años más tarde, Bishop-Phillips informo a Veciana acerca de un viaje de Fidel a Chile –y le guiñó un ojo. (Veciana hizo esta declaración ante el Senado, http://cuban-exile.com/doc_326-350/doc0329.html) Reclutó a dos aspirantes a asesinos y gracias a sus buenas relaciones con la CIA y con la inteligencia venezolana, logró entrenarlos en Venezuela como camarógrafos de un medio de prensa. Al llegar a Chile un mes antes que el líder de Cuba, los dos se unieron al cuerpo de la prensa extranjera. El arma para matar a Fidel en su conferencia inicial de prensa, estaba oculto en una cámara. Pero la tardanza de Fidel en llegar a la capital chilena también coincidió con la desaparición del valor de los asesinos.

Desilusionado, pero dispuesto a proseguir, Veciana pasó al Plan B. Bishop-Phillips le dijo que Fidel tenía planeada una escala en Quito, Ecuador, en el vuelo de regreso a Cuba. Veciana contactó a Posada Carriles, que pertenecía a la inteligencia venezolana –y a la CIA. Posada, experto tirador armado de un fusil con mira telescópica que Veciana consiguió, “le metería una a Fidel en la frente” desde una distancia de media milla cuando Fidel descendiera del avión, me contó Veciana, “si hubiera una posibilidad segura de fuga”. Por suerte para Fidel, Posada no consideró que hubiera una ruta garantizada de escape, y declinó la oferta de asesinato realizada por Veciana.

Nueva York, Sábado, 1984

Néstor Garcia, miembro de la Misión de Cuba en la ONU en Nueva York, recibió un cable perturbador desde La Habana. Llamó a Robert Muller, jefe de seguridad de la Misión norteamericana en la ONU. “Necesito hablar contigo de inmediato”.

Muller le dijo a García que su hijo, “un zurdo que prometía”, iba a lanzar esa mañana en un juego de la Pequeña Liga. “Seguramente puedes esperar”.

“No, no puedo esperar”, respondió García. El exasperado Muller se reunió con García en una taberna irlandesa en Manhattan. “Espero que sea importante, Néstor”.

Garcia le leyó el cable de La Habana que contaba en detalle un plan de intento de asesinato contra el presidente Ronald Reagan en un plazo de tres días, mientras Reagan hacía su campaña de reelección en Carolina del Norte, incluyendo los nombres de los posibles asesinos y otros detalles clave.

A las pocas horas, investigadores del Servicio Secreto confirmaron la información con García en el apartamento de este en Nueva York. Poco después García leyó una noticia de un periódico de Carolina del Norte anunciando el arresto de varios hombres bajo acusaciones vagas. Muller informo a García del agradecimiento de la Casa Blanca. (Néstor Garcia, Diplomacia Sin Sombra, Editorial de Ciencias Sociales, 2007)

Sin embargo, el FBI no arrestó a los que planeaban asesinatos contra Castro. Es más, en octubre de 1976, Luis Posada, el que se acobardó cuando el plan de Ecuador, contrató a otras dos personas para que pusieran en un avión cubano de pasajeros una bomba que estallara al despegar este de Barbados. Setenta y tres pasajeros y tripulantes murieron.

En la década de 1990, Posada contrató a otros lacayos para que pusiera bombas en sitios turísticos, Una de ellas mató a un turista. En 1999 la policía panameña lo arrestó junto a otros tres asesinos. Tenían explosivos en su auto alquilado que iban a usar para matar a Castro cuando él hablara en una universidad panameña- En 2004, los complotados fueron amnistiados por la saliente presidenta Moscoso y ahora viven en Estados Unidos.

Cuba permanece en la lista de países terroristas del Departamento de Estado. Washington no ha reclamado que La Habana haya realizado atentados contra presidentes de EE.UU.; por el contrario, Cuba ayudó a salvar a Reagan de un posible atentado. La CIA, dice Cuba, ha apoyado unos 600 intentos demostrados contra Castro. ¿Debe Cuba poner a Washington en su lista de terroristas? ¿O debe la Secretaria Clinton reconocer que Cuba no debe estar en esa lista? ¡Viva la Reciprocidad!

Sobre los autores

Saul Landau

Saul Landau, investigador sénior y ex director del TNI (1976), es un renombrado realizador, periodista y escritor. Landau escribe una columna semanal sobre política nacional y exterior de los Estados Unidos y ha producido más de cuarenta película sobre cuestiones sociales, políticas, históricas y de derechos humanos.

Sauld ha escrito 14 libros; el último, se titula A Bush and Botox World (Counterpunch, 2007). Obtuvo el premio Edgar Allen Poe Award por Assassination on Embassy Row, un informe sobre sobre el asesinato en 1976 del embajador chileno Orlando Letelier y su compañera, Ronni Moffitt.

Es catedrático honorario en la Universidad Estatal de California en Pomona. Gore Vidal afirma que "Saul Landau es un hombre del que encanta robar ideas".

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