Repensar la política: Introducción

TNI
Colectivo Política en Red
Febrero 2008

El mundo de nuestros días dibuja un escenario inquietante para cualquiera que crea en la paz, la justicia social, los bienes comunes y la sensatez ecológica. Por un lado, las instituciones tradicionales de control democrático están agotadas; minadas, si no aniquiladas, por un mercado mundial y unas ambiciones militares sin freno. Por el otro, en los últimos cuatro años el movimiento altermundialista parece haber perdido su visibilidad pública, su posición como ‘segunda superpotencia’, como voz de la opinión pública crítica.

El mundo de nuestros días dibuja un escenario inquietante para cualquiera que crea en la paz, la justicia social, los bienes comunes y la sensatez ecológica. Por un lado, las instituciones tradicionales de control democrático están agotadas; minadas, si no aniquiladas, por un mercado mundial y unas ambiciones militares sin freno. Por el otro, en los últimos cuatro años el movimiento altermundialista parece haber perdido su visibilidad pública, su posición como ‘segunda superpotencia’, como voz de la opinión pública crítica. Tras un breve ciclo –entre 1999 y 2003– durante el que fue cada vez más reconocido como un nuevo sujeto social, aunque no institucionalizado y representado a través de medios de comunicación y no mediante instituciones políticas convencionales, algo cambió. Esto no quiere decir necesariamente que haya desaparecido ni que se haya debilitado; de hecho, podría haber sucedido todo lo contrario.

Hay en efecto indicios de que los movimientos se han arraigado más en sus contextos locales, de que han pasado a centrarse más en lo cotidiano, pero no por ello han abandonado las conexiones globales. Sin duda, esta multitud de sujetos ha cambiado sus estrategias, sus rutas, sus formas de propagarse. Intentar comprender ese proceso –¿por qué y cómo se ha producido? ¿Dónde están esos movimientos y qué estrategias están siguiendo?– y sus implicaciones representa un reto de vital importancia.

Así, a pesar de la pérdida de visibilidad, se observa una nueva concienciación crítica que, además de generalizada, está creciendo mucho más allá del alcance actual de los movimientos. Dicha concienciación se ve reflejada en muchos sentidos: en la popularidad de la cultura crítica y radical; en un gran número de iniciativas locales –aunque interrelacionadas– de resistencia popular a las formas de desarrollo y ‘modernidad’ impulsadas por grandes empresas y gobiernos; en el aumento del ‘consumo ético’; en la ilegalidad generalizada del intercambio de música y películas; en la creciente brecha entre la clase política y las personas.

Esta creatividad social y cultural suele desarrollarse fuera de la órbita de los medios, pero, en ocasiones, puede irrumpir en ella para crear interferencias en su consenso autocomplaciente. Es precisamente la confianza que tenemos en la existencia de ese potencial para la transformación social –sólo parcialmente entendido o sobreentendido– lo que nos ha movido a analizar las innovaciones que se están impulsando en el campo de la organización política y las herramientas que podrían potenciarlas.

¿Qué es Política en red?

Política en red es un grupo bastante variopinto: algunos de nosotros venimos de los movimientos de fines de los años sesenta y setenta, conscientes de que las ideas que defendíamos en aquel momento se convirtieron, en parte –y en contra de nuestras intenciones–, en recursos para la renovación del capitalismo, pero convencidos, a pesar de ello, de que nuestros movimientos –el feminismo en particular– generaron un potencial sin explotar en cuanto al replanteamiento de la política. Algunos de nosotros nos hemos formado a través de una intensa participación en los movimientos que cobraron fuerza a partir de Seattle y que ahora se han adentrado en el siglo XXI, sabedores de que nuestro activismo no es más que la punta del iceberg de un malestar popular mucho más profundo al que aún no hemos llegado o no hemos sabido organizar por no haber encontrado las herramientas culturales adecuadas o unos métodos suficientemente innovadores. Aún otros, procedemos de partidos políticos y creemos en la necesidad de relacionarse con la política institucional sin olvidar, en contra de los presupuestos tradicionales de la política de izquierda, que los partidos son sólo un actor entre muchos y que, de hecho, es imprescindible reinventar su naturaleza. Y la mayoría de nosotros procura integrar esos valores transformadores en la forma en que vivimos, en la forma en que trabajamos, en la forma en que nos organizamos... aunque no siempre lo consigamos. Así, intentamos proyectar nuestra idea de otro mundo a través de los experimentos que se están desarrollando en cuanto a nuevos sistemas de colaboración y creatividad. Nuestra intención es que este proyecto sea un experimento más en ese sentido.

Partimos de la premisa de que existen diversas formas de resistencia que presentan un tremendo potencial para crear nuevas formas de democracia y de instituciones para el cambio social. También sentimos curiosidad por el comportamiento transformador de todas aquellas personas que tan a menudo expresan valores comunes a través de sus acciones o decisiones en la vida cotidiana pero que no están directamente vinculadas a redes políticas ni a movimientos.
Son muchas las personas que están trabajando en torno a estas cuestiones, pero, a menudo, apenas se conocen entre sí o sus caminos sólo se cruzan fugazmente. Las personas que encontraremos en estas páginas han coincidido principalmente a través de los procesos surgidos a raíz del Foro Social Mundial (FSM). Con este proyecto, nos proponemos crear una comunidad abierta de investigadores activistas con el fin de compartir recursos, comparar experiencias y debatir ideas. El objetivo de este documento es plasmar el trabajo que hemos realizado hasta el momento y promover recursos e ideas que nos parecen de utilidad.

El proceso Política en red se articula en torno a cuatro líneas principales de investigación y debate:

  • Movimientos, redes y nuevas formas de organización. Las innovaciones y los problemas que surgen de los ‘movimientos’: su desarrollo práctico de un nuevo acercamiento al conocimiento y a nuevas formas de acción y organización.
  • Partidos políticos y replanteamiento de la representación políticas. Los intentos de renovación que están teniendo lugar en partidos políticos de izquierda, la experiencia de sus limitaciones y, por tanto, las iniciativas que persiguen repensar la representación política y la comunicación trascendiendo las instituciones políticas existentes.
  • Instituciones públicas en la sociedad en red. Las ambigüedades, las amenazas y las oportunidades que plantea la aparición de sistemas políticos de múltiples niveles y la idea de gobernanza.
  • Herramientas tecnopolíticas. Las ‘nuevas herramientas tecnopolíticas’ que nacen con la revolución de la tecnología de la información, y las posibilidades que ofrecen para fomentar el pensamiento, la acción y la comunicación transformadoras.

Cada una de las líneas de investigación ha organizado sus propios métodos de análisis: elaborando borradores para sugerir algunos puntos de partida y ‘cuestiones candentes’; organizando talleres de lluvia de ideas, y creando un wiki y una lista electrónica que nos permiten trabajar en colaboración. También hemos organizado seminarios en el FSM de Caracas, en el Foro Social Europeo de Atenas y en diversas ciudades europeas gracias al apoyo de varias organizaciones. Gran parte de todo este trabajo se encuentra recogido en networked-politics.info.

Otro de los recursos clave de nuestro trabajo de colaboración es una biblioteca electrónica con bibliografía de internet que contiene artículos, informes, transcripciones de seminarios y dossieres de entrevistas con información sobre la primera línea de la experimentación política y sus dificultades. Estamos fomentando también la elaboración conjunta de un glosario de los nuevos términos –o de términos antiguos con nuevos significados– que están apareciendo con la búsqueda de nuevos tipos de organización política. El sitio web www.networked-politics.info ofrece más detalles y vínculos sobre estos aspectos de la investigación.

Esta recopilación de textos recoge parte de la labor que estamos realizando. La hemos redactado con la idea de que sirva como una modesta fuente de reflexión a tantas otras personas que, desde sus propios puntos de partida, están trabajando en una línea parecida. También lo hemos elaborado porque, muy a menudo, las ideas políticas que reconocen la incertidumbre y valoran la curiosidad se ven desplazadas por metodologías políticas de un carácter mucho más dogmático y administrativo. Pero una política en pleno proceso de experimentación no tendría por qué ser tímida. Estamos convencidos de que resulta muy útil pensar en voz alta siempre que el proceso sea abierto, esté fundamentado en la experiencia y sea autorreflexivo, no autorreferencial.

El contexto de nuestro trabajo

Cabe destacar una serie de aspectos del contexto en que trabajamos. En primer lugar, resaltamos las implicaciones del contexto de la transición radical de nuestra metodología. La predicción y la proyección basadas en tendencias pasadas son métodos que ya no funcionan (si es que han funcionado alguna vez). Estamos viviendo un período marcado por rupturas, discontinuidades y cambios de paradigma radicales en muchos ámbitos. Al mismo tiempo, ‘lo nuevo’ está surgiendo o intentando surgir a partir de una serie de relaciones de coexistencia con ‘lo viejo’.

La conceptualización necesaria y las herramientas útiles son aquellas que pueden ayudar a identificar y comprender los procesos de conflicto y emergencia que suelen permanecer bajo la superficie –o que, como un iceberg, esconden a la mirada una fuerza que es mayor de lo que deja entrever su parte visible– y cuyo efecto inmediato es poco uniforme.

La conceptualización de experiencias transformadoras también es importante para las estrategias basadas en un entendimiento colaborativo de los procesos de rechazo y alternativas, y en las iniciativas que apuntan a la interconexión, a la educación y la autoeducación, a la transformación y la autotransformación. Todo esto forma parte de un importante viraje del activismo hacia la comunicación, el intercambio y creación de conocimientos, la generación de concienciación y la educación como herramienta emancipatoria (véase Geert Lovink y Ned Rossiter).

Esto, a su vez, se relaciona con una serie de cambios de paradigma en el pensamiento político transformador. Aun corriendo el riesgo de simplificar demasiado, cabría mencionar: un alejamiento de los conceptos de vanguardia política y/o formas tradicionales y parlamentarias de representación hacia unos principios de horizontalidad y democracia directa o participativa; un alejamiento de formas de unidad que suprimen o trascienden la diversidad y la pluralidad hacia la creación de relaciones de cooperación y deliberación que respetan la autonomía y generan una capacidad de flexibilidad.

Todos estos cambios se asientan sobre una ética que rompe con el instrumentalismo del fin que justifica los medios y del individuo subordinado a un colectivo. Se trata de una ética en desarrollo y que aspira a prefigurar en el presente el tipo de sociedad que imaginamos para el futuro, poniendo un especial acento en las relaciones de colaboración a través de las que se realiza el potencial individual y se fomenta (se espera) el desarrollo del conjunto. Uno de los temas cada vez más explícito en estos cambios es el hincapié en la diversidad del conocimiento, práctico e intuitivo además de teórico; no sólo demostrado a través de una metodología científica, sino también integrado en las emociones y en la experiencia; generado mediante la actividad, pero también mediante la reflexión, la autorreflexión y la investigación. Con ello, se subraya también la importancia de cómo los movimientos generan conocimientos y de cómo abordar conscientemente cuestiones relacionadas con cómo se organiza su producción, intercambio, socialización, distribución y accesibilidad.

Este reconocimiento de la importancia de la organización y los medios de intercambio de conocimientos subyace a todas las líneas de investigación, por lo que éstas siguen muy de cerca los problemas planteados por la tecnología de la información.

Un esbozo de los aspectos clave de la transición

Nos limitamos aquí a presentar un rápido esbozo de los aspectos más significativos para nuestro debate. Otros textos archivados en la biblioteca electrónica citada analizan sus complejidades con mayor detalle.

  • Las posibilidades y las amenazas de las nuevas –hablando en términos históricos– tecnologías de la información y la comunicación, las relaciones sociales que están conformando su desarrollo y utilización, y las ambigüedades del entorno de red que han ayudado a crear. Como ya han subrayado muchos otros, no hay un único conjunto de valores inscrito en las nuevas tecnologías de la información. Es una cuestión de comprender y conformar nuevas posibilidades y nuevos lugares de lucha y conflicto social. En uno de nuestros seminarios, respondimos a este aspecto de la transición centrándonos en el software libre como una rica fuente de metáforas para cambiar el mundo. Las similitudes entre muchas funciones de internet y las relaciones horizontales de los movimientos nos han ayudado a pensar más allá de los límites y las categorías organizativas existentes. En otro de los seminarios, el debate se centró en los problemas planteados por la naturaleza del capitalismo en red y del carácter de red de los movimientos, y la necesidad y las posibilidades de nuevas instituciones.
  • El fracaso de la vieja agenda de la izquierda basada en la primacía del Estado-nación sin que hayan surgido, hasta la fecha, estrategias y visiones alternativas coherentes para una sociedad en que la realización del individuo represente la realización de todos (al menos en Europa; América Latina ilustra quizá elementos de una dinámica más positiva). La debilidad de la izquierda institucional en Francia y el Reino Unido ofrecen los ejemplos más recientes de las repercusiones políticas de este punto. Estas dos experiencias y, aunque de forma distinta, la experiencia italiana, apuntan a los límites de lo viejo como facilitador de lo nuevo. Lo mismo sucede con la experiencia del Partido dos Trabalhadores (PT) y los movimientos sociales en Brasil, cuyas innovaciones democráticas se han visto gravemente minadas por la naturaleza del compromiso del PT con el Estado brasileño. Estas experiencias apuntan también a la importancia de una nueva política cuyas alternativas no estén ligadas al dominio del Estado-nación. No podemos abandonar las instituciones políticas, independientemente de su nivel, en manos de la derecha, pero debemos desarrollar nuevas formas de trabajar en su seno; formas que reconozcan, tanto en la práctica como en la teoría, que el núcleo del cambio se encuentra fuera de dichas instituciones, en los conflictos y movimientos de la sociedad más amplia.

Este enfoque híbrido, sin ser remotamente una estrategia coherente, reconoce al menos a las instituciones corruptas y decadentes de la democracia representativa como espacios necesarios de conflicto y lucha. Al tiempo que denunciamos su carácter corrupto y ajeno, debemos reconocer su legitimidad residual y ambigua, que emana del hecho de que en determinados momentos y sentidos se han visto influidas por las luchas históricas por la democracia.

Gran parte de nuestro trabajo se ha beneficiado de fondos públicos o de las cuotas de afiliación en que se apoyan las actividades de nuestras respectivas organizaciones y anfitriones en los seminarios organizados en Bologna, Manchester, Barcelona y Berlín. Este es nuestro primer informe en castellano, y nos encantaría saber qué opinión os merece. No dudéis en visitar www.networked-politics.info y decirnos qué pensáis.