El caso de Portugal demuestra que la descriminalización del uso de drogas ilícitas sirvió para reducir su consumo así como los problemas asociados al consumo.
Ahora que en muchos países del mundo está en auge un proceso de domesticación del cannabis, el fundamentalismo antidrogas recurre a la ciencia para sustentar su visión ideologizada de esta sustancia controlada.
El gobierno autonómico catalán ha anunciado la creación de una comisión para debatir una posible regulación de este tipo de asociaciones. Ello está generando un importante debate en y entre las asociaciones de personas usuarias de cannabis.