En diciembre de 2005, ocurrió un milagro en Chile: los jueces del Tribunal de Apelaciones de Santiago despojaron de su inmunidad al ex dictador General Augusto Pinochet.
El Banco Riggs accedió a pagar $9 millones de dólares a un fondo para las víctimas de Augusto Pinochet y así solucionar un caso acerca del papel del banco en ocultar las ganancias mal habidas del ex dictador.
Tres semanas después de que el presidente chileno Lagos dijera que el caso terminaría "bien y pronto", la Corte de Apelaciones abrió implícitamente la puertas a un test de carácter físico a Pinochet.
El fiscal argentino explicó que a Pinochet, Contreras y Espinoza se les acusa en calidad de jefes u organizadores de una asociación ilícita y coautores de doble homicidio agravado.