Afganistán sigue siendo el principal productor de opio en el mundo. Además, en el país está creciendo el consumo problemático de heroína, un tema del que poco se habla. Las actuales políticas de droga en Afganistán no son realistas, están motivadas por un interés inmediatista de producir resultados, y no están fundamentadas en un análisis de las causas subyacentes de los problemas.