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Afganistán sigue siendo el principal productor de opio en el mundo. Además, en el país está creciendo el consumo problemático de heroína, un tema del que poco se habla. Las actuales políticas de droga en Afganistán no son realistas, están motivadas por un interés inmediatista de producir resultados, y no están fundamentadas en un análisis de las causas subyacentes de los problemas.

La tensión reciente entre el ejército nacionalista étnico wa (UWSA) y el Gobierno militar de Birmania ha llevado a especulaciones sobre la renovación del conflicto armado. Tom Kramer examina los desarrollos de dos décadas de cese al fuego en ese país.

El 17 de abril de 1989, hace veinte años, las tropas étnicas wa decidieron ponerle punto final a su insurgencia comunista en Birmania y crear un ejército nacionalista llamado Ejército del Estado Wa Unido (UWSA, por su sigla en inglés).

Este informe del TNI intenta contribuir a un mejor entendimiento de las dinámicas del mercado actual en el sudeste asiático, esencial para el diseño de respuestas políticas más efectivas, sostenibles y coherentes con principios de derechos humanos y de reducción del daño.

Martin Jelsma y Tom Kramer, miembros del programa de Drogas del TNI, viajaron por Afganistán el pasado mes de abril para observar la situación del opio y el impacto de la nueva orientación de la política de drogas implementada en ese país. En este reportaje los autores narran sus impresiones de la realidad afgana y los últimos desarrollos del combate al opio.

El aumento simultáneo de la producción de opio y de la violencia en el sur de Afganistán ha desatado una ola de pánico en la comunidad internacional, y en consecuencia enormes presiones a favor de solucionar ambos problemas de un solo golpe.

Este número de Drogas y Conflicto se centra en las iniciativas para la eliminación del opio y en la polémica sobre la participación de las fuerzas militares en las operaciones antidroga en Afganistán.

Aumenta la presión sobre los campesinos de opio en Afganistán y Birmania a medida que las autoridades locales aplican la prohibición del cultivo de adormidera.

Aumenta la presión sobre los campesinos de opio en Afganistán y Birmania a medida que las autoridades locales aplican la prohibición del cultivo de adormidera, una medida con un impacto profundo e inmediato en los medios de vida de más de 4 millones de personas.

Este número de Drogas y Conflicto trata de matizar el polarizado debate centrado en la agenda política en Rangún, la demonización de los grupos de cese del fuego y en una represiva política de drogas.