Los derechos en Oriente Medio

Agosto 2006
Una cuestión clave casi olvidada en el conflicto en Líbano y Gaza es la violación del derecho internacional humanitario (DIH). Los argumentos son militares, políticos o emocionales. Pero el 24 de julio Jan Hegeland, encargado en la ONU de emergencias humanitarias, indicó que Israel viola el DIH en Líbano, sumándose a las denuncias de Human Rights Watch, de Amnistía Internacional y del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Una cuestión clave casi olvidada
en el conflicto en Líbano
y Gaza es la violación
del derecho internacional
humanitario (DIH). Los argumentos
son militares, políticos o
emocionales. Pero el 24 de julio Jan
Hegeland, encargado en la ONU de
emergencias humanitarias, indicó que
Israel viola el DIH en Líbano, sumándose
a las denuncias de Human Rights
Watch, de Amnistía Internacional y
del Consejo de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas.

Existen reglas aceptadas por la mayor
parte de los estados del sistema internacional,
incluyendo a Israel, sobre
la forma en que las partes deben actuar
en situaciones de guerra.Ha llevado
más de un siglo y medio elaborarlas
y las actuaciones de Israel en Líbano y
Gaza, y de Hezbollah, hunden esas reglas.
El fin del DIH es limitar el sufrimiento
humano en situaciones bélicas
y que los actores armados distingan entre
combatientes y civiles. La convención
de Ginebra de 1949, los protocolos
adicionales de 1977 y una serie de
tratados y costumbres del derecho regulan
la protección y cómo tratar a los
heridos y prisioneros, y a los no combatientes.
Michael Byers, de la Universidad
de British Columbia, dice que la prohibición
de no atacar civiles está presente en los
tratados y que "ha alcanzado la situación de
derecho internacional consetudinario. Por lo
tanto, es una obligación para todos los países".
Human Rights Watch considera que también
lo es para Hezbollah.

El artículo 51(2) del protocolo 1 delDIHdice:
"La población civil como tal, al igual que
los individuos civiles, no podrán ser objeto de
ataque. Los actos o amenazas de violencia cuyo
propósito primordial es expandir el terror
entre la población civil están prohibidos". Por
otro lado, se prohíben los ataques contra objetivos
civiles, que no sean usados con fines militares,
por ejemplo, voladura de puentes y centrales
eléctricas en Gaza y Líbano.

Israel alega que Hezbollah es "un Estado
dentro del Estado" y que debe combatirlo porque
el Gobierno libanés no lo ha desarmado.
Pero, de hecho, está atacando al Estado libanés.
Luche contra un combatiente no estatal o estatal,
la convención de Ginebra fija los compartimientos
que se deben respetar en ambos casos.

La ofensiva de Israel en Líbano se basa en la
idea nacida de la guerra en Iraq de los círculos
estratégicos que fortalecen o debilitan un poder.
La teoría dice que para debilitar a un enemigo
armado hay que impactar sobre sus líderes
políticos, su sistema económico, la infraestructura
que le da apoyo, la población y las fuerzas
militares. La política militar de Israel en
Gaza y Cisjordania, especialmente desde que
ganó Hamas las elecciones, aplica esta estrategia.
Ahora la ejerce en Líbano bombardeando
el aeropuerto de Beirut, centrales eléctricas, carreteras
y puentes. Una investigación judicial
podría considerarla una infracción grave. Kofi
Annan ha dicho que los ataques de Israel son
"indiscriminados y desproporcionados".

Israel tiene una larga tradición
de no respetar el derecho internacional
ni las resoluciones de laONUy de relativizar
el respeto a los derechos humanos
en campos como la tortura. A la
vez, la comunidad internacional tiene
una larga tradición en no exigirle que
respete esas resoluciones, al contrario
de lo que se ha hecho con otros países.

Los ataques de Hezbollah sobre ciudades
israelíes también violan elDIH.
Un informe de Human Rights Watch
indica que "los misiles lanzado por (este
grupo) son tan imprecisos que resultan
incapaces de dar en el blanco, y
son lanzados para impactar en áreas
generales". Hezbollah debe evitar poner
a los civiles en riesgo e Israel no
puede usar eso como excusa para arrasar
barrios enteros.

Israel cree que impactando sobre los
civiles logrará que el Gobierno libanés
desarme a Hezbollah.Yeste grupo considera
que si los libaneses y los palestinos
son víctimas de las ofensivas de Israel,
y ellos además aterrorizan a los
israelíes, vencerán moral y luego militarmente
"al enemigo sionista". La estrategia
que siguen los contendientes
en Oriente Medio, pese a las diferencias
militares entre ellos, es impactar y usar a
los civiles como moneda de cambio. Tanto el
terrorismo suicida que se ha ejercido en Israel
como los ataques de las fuerzas de seguridad
de este país contra la población palestina y las
actuaciones en esta crisis son todo ello violaciones
del derecho internacional humanitario.
Igualmente, el estatuto de Roma de la Corte
Penal Internacional indica que los ataques intencionales
contra la población civil "o civiles
que no toman parte directa en las hostilidades"
son crímenes de guerra.

La lógica de Israel es acabar militarmente
con Hezbollah, aunque cueste la destrucción
del Estado libanés. Para Hezbollah, Irán y Siria,
es poner a la región contra Israel. Pero cuánto
más brutal y sin reglas sea la guerra, más lejos
están los objetivos. Y más se reproducirá el terror
de Estado y el terrorismo no estatal.

El derecho es la base de la convivencia racional
entre comunidades. Si en Oriente Medio
se respetase el derecho internacional humanitario,
no se impactaría sobre los civiles,
los soldados secuestrados serían entregados al
Comité Internacional de la Cruz Roja y la tensión
descendería, facilitando las negociaciones
políticas.

Copyright 2006 La Vanguardia

Director del Centro Noruego para la Construcción de la Paz (Noref)

Mariano Aguirre es un periodista y analista especializado en cuestiones como construcción de la paz, crisis del Estado, acción humanitaria, conflicto y desarrollo y recuperación posconflicto. 

Antes de trabajar en el Centro Noruego para la Construcción de la Paz, Mariano fue director del programa sobre paz, seguridad y derechos humanos de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).

Mariano es autor, colaborador y editor de numerosos libros, entre los que cabría destacar La ideología neoimperial: la crisis de EEUU con Irak (Icaria/TNI/CIP, 2003), co-escrito con Phyllis Bennis y "Humanitarian intervention & us hegemony: a reconceptualization", en Achin Vanaik (Ed.), Selling US Wars, Interlink publishing / Transnational Institute (2007).