Una espiral descendente

La proscripción del opio en Afganistán y Birmania
Junio 2005
Una espiral descendente

Aumenta la presión sobre los campesinos de opio en Afganistán y Birmania a medida que las autoridades locales aplican la prohibición del cultivo de adormidera, una medida con un impacto profundo e inmediato en los medios de vida de más de 4 millones de personas.

Aumenta la presión sobre los campesinos de opio en Afganistán y Birmania a medida que las autoridades locales aplican la prohibición del cultivo de adormidera, una medida con un impacto profundo e inmediato en los medios de vida de más de 4 millones de personas. Estas prohibiciones surgen como respuesta a la presión de la comunidad internacional. Tanto las autoridades afganas como las birmanas instan a la comunidad internacional a acompañar dicha presión de la ayuda pertinente.

Por motivos políticos, la cantidad prestada para ayuda humanitaria y desarrollo alternativo es muy distinta entre ambos países. La comunidad internacional ha prometido varios cientos de millones al desarrollo rural de las regiones dedicadas al cultivo de opio en Afganistán. Sin embargo, el apoyo prometido para mitigar la crisis en las regiones de adormidera en Birmania no llega a los 15 millones de dólares, una cifra totalmente insuficiente.

A raíz de la prohibición, las regiones cultivadoras de opio en ambos países entrarán en una espiral descendente de pobreza. La secuenciación invertida, por la que se obliga a los campesinos a abandonar el cultivo de adormidera antes de garantizar otras vías de ingreso, constituye un error grave. Las medidas agresivas contra los campesinos y los pequeños comerciantes de opio, especialmente las operaciones de erradicación forzosa, afectarán también negativamente a las perspectivas de paz y democracia en ambos países.

Ni los campesinos afganos ni los birmanos han podido opinar sobre estas políticas, a pesar de que ellos serán los que más las padecerán. Es vital que las comunidades locales y las organizaciones que las representan pueden participar en las decisiones que tienen un impacto tan tremendo sobre sus medios de vida.

Páginas: 
24pages
Edition: 
Transnational Institute
Series: 
Drogas y Conflicto documentos de debate 12

Coordinador del programa Drogas y Democracia del TNI .

Martin Jelsma es politólogo y está especializado en América Latina y en políticas internacionales de drogas. En 2005, obtuvo el premio Alfred R. Lindesmith Award por sus logros en el campo de la investigación y, según el comunicado de prensa, Martin  “cada vez se perfila más como uno de los estrategas –por no decir ‘el estratega’– más destacados en cuanto a cómo las instituciones internacionales abordan las drogas y las políticas al respecto”.

En 1995, puso en marcha el programa Drogas y Democracia del TNI, que coordina desde entonces y que se centra en estudios sobre drogas y conflicto, con especial atención a la zona andina y amazónica, Birmania/Myanmar y Afganistán, así como en el análisis y los diálogos en torno a los procesos de toma de decisiones políticas en este ámbito (con especial hincapié en el sistema de fiscalización de drogas de la ONU). Martin es ponente habitual en conferencias internacionales y asesora a diversas ONG y funcionarios gubernamentales sobre los últimos acontecimientos en materia de drogas. Es co-editor de la colección Drogas y Conflicto y de la serie Informes sobre políticas de drogas del TNI.

 

Investigador del programa Drogas y Democracia del TNI

Tom Kramer (1968) es un politólogo con más de 15 años de experiencia sobre Birmania y sus regiones fronterizas, a donde viaja con frecuencia desde 1993.  

Su trabajo se centra entender mejor cómo funciona el mercado de las drogas en el conjunto de la región, la relación entre producción y consumo, y el desarrollo alternativo. Junto con el programa Drogas y Democracia, Tom ha creado una red regional de investigadores locales y se dedica también a la incidencia entre los encargados de la formulación de políticas de la región para conseguir políticas de drogas más sostenibles y humanas.

Desde 2005, Tom también trabaja sobre Afganistán, especialmente sobre la relación entre drogas y conflicto, y la participación de las fuerzas de seguridad europeas en las actividades de lucha contra los estupefacientes. Además de su labor en el marco del TNI, también trabaja como escritor y asesor independiente, especializado en conflictos étnicos y sociedad civil en Birmania. Tom ha realizado investigaciones de campo y ha redactado informes para un gran número de ONG internacionales, institutos y organismos de la ONU.