Anexando un proyecto de ley de Medicare de la defensa Nacional al presupuesto militar, Pentágono asumiría los servicios de salud como una tarea más en el interminable reto de defender a nuestra sitiada nación.
En vez de discutir la dimensión ética de la política exterior estadounidense, el debate nacional aún se expresa en cuántos crímenes más debe cometer el gobierno para garantizar la “seguridad”.
En noviembre de 2008, los norteamericanos, aún en recuperación de la pesadilla bushista, votaron a favor de la “esperanza” y el “cambio”. Pero Obama no resultó ser aquello por lo que votaron.
El discurso que Obama pronunciara al recibir el Premio Nóbel de la Paz no se ha distanciado mucho de la tónica ideológica impuesta por Bush Jr. y sus compinches.