Martin Jelsma y Tom Kramer, miembros del programa de Drogas del TNI, viajaron por Afganistán el pasado mes de abril para observar la situación del opio y el impacto de la nueva orientación de la política de drogas implementada en ese país. En este reportaje los autores narran sus impresiones de...
El aumento simultáneo de la producción de opio y de la violencia en el sur de Afganistán ha desatado una ola de pánico en la comunidad internacional, y en consecuencia enormes presiones a favor de solucionar ambos problemas de un solo golpe.
Los remotos campos nuevamente verán florecer el polémico carmín de la amapola, y otra vez se dirá que Afganistán es el mayor productor de opio y heroína del mundo.
Cientos de miles de birmanos que dependen de la economía del opio arriesgan ser víctima de los esfuerzos de las autoridades para cumplir con las presiones internacionales de plazos fijos para la eliminación de las drogas.
Aumenta la presión sobre los campesinos de opio en Afganistán y Birmania a medida que las autoridades locales aplican la prohibición del cultivo de adormidera.