Las bases militares son vitales para las potencias
Las bases militares y los convenios de cooperación de las potencias que les permiten usar puestos operativos, están en vitrina.
Un estudio reciente del Instituto Transnacional, que tiene su sede en Holanda, denuncia serias violaciones de derechos humanos en las bases militares que varias potencias tienen en el exterior. En las 52 páginas del informe se relatan las experiencias que han recogido varios analistas.
Así, el organismo explica la pérdida de soberanía en Turquía, el problema de la inmunidad en Filipinas, el desplazamiento de la población en Diego García, las repercusiones ambientales en Panamá, los riesgos para la salud en Guam, los actos delincuenciales en Corea y las agresiones sexuales en Okinawa. En esos sectores “hubo bases de Estados Unidos”. El análisis no recoge en profundidad la Base Manta, donde funciona el FOL estadounidense.
Según el informe, actualmente hay 1 000 puestos e instalaciones militares, la mayoría de los cuales ha sido gestionado por el Ejército estadounidense, que tienen presencia en más de 130 países del mundo. Entre ellos “EE.UU., Rusia, China, Francia e Italia”.
El país que más puestos tiene en el mundo es Estados Unidos, asegura el estudio. El Instituto Transnacional señala que, sin esa red, ese país “no habría podido efectuar más de 300 intervenciones militares en el extranjero
durante el siglo XX”. EE.UU. niega tener centenares de bases.
Wilbur van der Zeijden, del organismo internacional, afirma que EE.UU. tiene 737 bases repartidas en el mundo. Sin embargo, esta cifra es desmentida por la Embajada de Estados Unidos en Quito. El consejero de Prensa y Cultura, Michael Greenwald, asegura que su país tiene únicamente 34 puestos permanentes en seis países (ver infografía). El estadounidense dice que los activistas están contando como bases convenios que permiten “la
presencia de su país en instalaciones pequeñas y cooperaciones bilaterales”.
De todas formas, esos puntos militares ofrecen una rápida respuesta estadounidense para propósitos defensivos o ayuda humanitaria, dice un análisis del Servicio Noticioso de Washington.
Mientras el holandés sostiene que el interés de mantener estos puestos es demostrar el poder militar, político y diplomático del país del norte, Greenwald señala que las bases “forman parte de la red de alianzas que mantiene Estados Unidos para garantizar la seguridad de todos, no solamente de los Estados Unidos; es una red para ver la seguridad global”.
Este objetivo, según Helga Serrano de Coalición-No Bases, concentra el poder en organismos como la Organización del Tratado Atlántico Norte. “Con su poderío sin competencia y sus empresas transnacionales, EE.UU. se erige en la única potencia de un mundo cuyos países tienen menos poder y cuyas regiones están más fragmentadas”.
“Estas personas entienden de una manera diferente lo que es garantizar la estabilidad global, nosotros en los Estados Unidos tenemos hace mucho tiempo esos acuerdos para mejorar la seguridad”, dice el diplomático.
En los últimos 15 años, asegura un análisis de Jacqueline Porth del Servicio Noticioso de Washington, en Estados Unidos se inició una reducción gradual de la cantidad de bases en el extranjero.
El mecanismo para ello es alcanzar acuerdos con naciones huéspedes sobre temas de seguridad para el uso de
instalaciones como ha ocurrido en Senegal, Rumanía, Ecuador y Honduras.
El debate está sobre la mesa. Precisamente en esta semana se realiza en Quito y Manta un encuentro internacional que tiene como principal objetivo formar una red mundial de rechazo a las bases militares
extranjeras.
Este acto no ha pasado desapercibido por el Departamento de Prensa de la misión diplomática, que ha tenido arduo trabajo. La llegada de unos 400 activistas tiene como segundo propósito fortalecer la posición del gobierno de Rafael Correa de no renovar el convenio del uso de la Base de Manta para la operación de un Puesto de Operaciones Avanzadas de Estados Unidos (FOL por sus siglas en inglés), para el control del narcotráfico. El acuerdo finaliza en el 2009.
La Embajada estadounidense ha gestionado la visita de unos 35 periodistas al FOL de Manta en el último mes y ha organizado en la última semana citas con los corresponsales de la prensa extranjera para mostrar los “beneficios” de la presencia de ese país en la costa ecuatoriana.
Aaron Sherinian, de la sede diplomática, dice que, si se escogió a Ecuador para este encuentro por tener una Base Militar de Estados Unidos, es equivocado porque en Ecuador no existe una base. “Les voy a echar un poquito de la culpa a ustedes, los medios, y a nosotros, tal vez, pero percibo que hay una gran falta de información correcta sobre la realidad de lo que es Manta”, indica el funcionario.
El informe del Instituto Transnacional será presentado en el encuentro internacional.
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