Plan Afganistán

TNI
February 2005
En noviembre de 2004 un aeroplano no identificado fumigó campos de adormidera del Este de Afganistán. Aunque EEUU negó cualquier participación, el Departamento de Estado está presionando a favor de una agresiva campaña de erradicación aérea para frenar la creciente economía del opio. Debido a la controversia que esta fumigación ha generado, Washington se ha visto obligado a ceder. Al menos por el momento.

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La primera semana de noviembre de 2004, un aeroplano no identificado sobrevoló los distritos de Khogiani y Shinwar, en la provincia oriental de Nangarhar, fumigando con herbicidas los campos de adormidera. Los químicos fumigados no sólo destruyeron las cosechas de adormidera, sino también las de frutas y hortalizas, y perjudicaron la salud de los habitantes y sus animales. Días después, los pobladores comunicaron a la agencia de noticias Afghan Islamic Press (AIP) que los niños habían empezado a quejarse de molestias oculares, y padecían de diarrea y otras afecciones dermatológicas. Dos semanas después, un testigo presencial del pueblo de Nakakhil, en el distrito de Khogiani, declaró a la AIP: "los niños (...) siguen teniendo derrames oculares y ahora les han aparecido manchas blancas en la cara. El producto químico ha echado a perder el trigo, las tomateras y otros cultivos". Y añadió: "la gente no se come las hortalizas que quedaron porque teme que estén afectadas. Tampoco bebe agua de los pozos del pueblo y trae agua potable desde zonas remotas a lomo de los animales". (1) El gobierno de transición afgano envió una delegación para investigar el asunto.

Docenas de vecinos acudieron a los hospitales con problemas dermatológicos y respiratorios. El Dr. Mohammed Rafi Safi, del hospital del distrito de Khogyani, corroboró que había tratado a 30 campesinos que afirmaban que sus cosechas de adormidera habían sido fumigadas. Los problemas dermatológicos, oculares y respiratorios habían aumentado. El 29 de noviembre, el ministro de Sanidad Pública, Dr. Sohaila Sediq, presentó un informe, elaborado por la delegación conjunta del ministerio de Sanidad y el de Agricultura, que confirmó las fumigaciones. Los herbicidas causaron un impacto negativo en el entorno, provocaron casos de asma y diarrea, y contaminaron las aguas. (2) La delegación tomó muestras de tierra y de las diminutas migajas grises -del tamaño de un grano de azúcar- con que se fumigaron los cultivos. Aunque aún no se ha podido identificar el producto químico, parece que se puede descartar que sea glifosato -el herbicida usado por EEUU en Colombia para erradicar el arbusto de coca y la adormidera-, así como micoherbicidas o herbicidas micóticos. La tecnología de los micoherbicidas se ha desarrollado con el apoyo de la ONU, el Reino Unido y EEUU en el Instituto de Genética y Biología Experimental, un antiguo centro soviético para la investigación de la guerra biológica situado en Tashkent, Uzbekistán. (3)

La fumigación es un auténtico misterio. Muchos señalaron a EEUU y al Reino Unido, los dos principales donantes para la lucha contra el opio en Afganistán. El Presidente Hamid Karzai convocó a los embajadores de estos dos países para explicar la fumigación de Nangarhar, una de las principales zonas de cultivo de adormidera del país. Ambos desmintieron cualquier tipo de implicación. Sin embargo, Haji Din Mohammed, el gobernador de Nangarhar, subrayó el hecho de que "los estadounidenses controlan el espacio aéreo de Afganistán, y ni siquiera un pájaro podría volar sin que ellos lo supieran". (4) El portavoz de Karzai, Jawed Ludin, declaró: "no sólo es grave por los problemas de salud; no sólo es grave porque perjudica al resto de cultivos. Se está tomando muy en serio porque afecta la integridad nacional de nuestro país". (5)

La industria ilícita del opio representa un gran problema para las autoridades afganas. El cultivo de opio en 2004 en Afganistán aumentó en dos tercios y alcanzó una extensión sin precedentes de 131.000 hectáreas, según el Informe sobre el Opio en Afganistán 2004 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). El cultivo del opio se extendió a las 32 provincias del país, con lo que esta industria se convirtió en el motor principal de crecimiento económico y el lazo más fuerte entre poblaciones previamente enfrentadas. Ahora, la economía del opio se valora en 2.800 millones de dólares, equivalente a cerca del 60% del PIB afgano de 2003. Ocupa a 2,3 millones de personas, es decir, a uno de cada diez habitantes de Afganistán, y cubre el 87% de la demanda mundial de opio y heroína.

Tras el informe de la ONU, el Presidente Karzai manifestó que la lucha contra el auge del opio constituye una prioridad, pero rechazó la propuesta estadounidense para fumigar la adormidera con herbicidas, aduciendo motivos de riesgos para la salud y seguridad medioambiental. (6) Sin embargo, ciertos informes sugieren que ha habido negociaciones entre las autoridades afganas y estadounidenses al respecto. Durante su visita a Afganistán (7), el Secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, señaló la guerra contra las drogas en Colombia como un modelo para Afganistán. La erradicación área es un componente vital de la estrategia de EEUU en Colombia. Una presentación interna sin fechar del Departamento de Asuntos Internacionales sobre Estupefacientes y Fiscalización (INLEA) de EEUU esbozaba un posible programa de erradicación aérea. "El Presidente Karzai no está aún convencido sobre la seguridad del programa aéreo. Se seguirá trabajando con él para vencer las objeciones", decía el informe.

La fumigación tuvo lugar en un momento crucial. Mientras Karzai fue elegido presidente el 5 de noviembre, ciertas personas de la administración estadounidense estaban presionando para intensificar la participación de EEUU en la fiscalización de las drogas. El nuevo enfoque surgió de una revisión administrativa de alto nivel realizada en el verano de 2004 sobre las operaciones de EEUU en Afganistán. (8) La revisión recogía la gravedad del problema de las drogas y la ineficacia de las antiguas medidas para abordarlo. El Subsecretario de Estado para Asuntos Internacionales sobre Estupefacientes y Fiscalización, Robert Charles, presentó el resultado de la revisión en un informe del 17 de noviembre. Anunció asimismo la nueva propuesta estratégica estadounidense como Plan Afganistán, una copia casi exacta del Plan Colombia iniciado en 2000 contra los cultivos de coca y la insurgencia en Colombia.

Se ha solicitado al Congreso estadounidense que proporcione a Afganistán casi 780 millones de dólares como ayuda para la lucha antidrogas en los próximos tres años: 173 millones para interdicción, 180 millones para fiscalización y reforma judicial, 5 millones para una campaña de información pública (incluida la difusión de mensajes antidroga por parte de mullahs), 120 millones para desarrollar medios de vida alternativos para los campesinos y casi 300 millones para programas de erradicación. (9) La propuesta es aún incierta y polémica en 'los pasillos políticos' de Washington. La primera batalla que deben librar los guerreros antidroga de la administración Bush -y sus aliados en el Congreso y otras instituciones- es contra el ejército estadounidense. El Departamento de Estado y una serie de responsables políticos han estado presionando al ejército durante más de un año para conseguir su colaboración, arguyendo que reducir los beneficios de la droga es vital para acabar con la insurgencia. Defendían así la acción militar directa. Las fuerzas afganas no pueden encargarse solas de las acciones represivas ni de garantizar la seguridad de las fumigaciones aéreas y otras medidas. Sin embargo, altos comandantes estadounidenses y civiles del Pentágono temen que los señores de la guerra regionales, que controlan la seguridad en grandes zonas de Afganistán y se benefician del comercio de la droga, se vuelvan contra el gobierno central si la erradicación se lleva demasiado lejos. La participación de tropas estadounidenses en estas tareas socavaría el apoyo de muchos afganos -algunos de los cuales son útiles como fuente de información en la lucha contra los talibanes y al-Qaeda- y desviaría la atención de las principales misiones del ejército estadounidense de combate contrainsurgente y ayuda a la reconstrucción. Advierten que cualquier intento masivo de erradicación de cultivos en la primavera de 2005, durante la campaña para las elecciones parlamentarias previstas para abril, se traducirá en la pérdida del apoyo de los votantes rurales.

Los planes presentados por EEUU para acabar con la producción de adormidera fumigando los cultivos desde el aire han sido también cuestionados por el gobierno del Reino Unido, el Banco Mundial y Karzai. Esta confrontación amenaza con poner en evidencia el limitado control político del recién elegido presidente afgano, y podría llevar a éste a desafiar por primera vez a EEUU que, de hecho, le concedió el poder. Además, pondrá a prueba la cooperación estadounidense y británica en las medidas conjuntas para reducir el flujo de heroína, que está llegando principalmente a Europa. El Reino Unido actúa como principal nación de la coalición para una política internacional sobre drogas y ayuda en Afganistán. Tanto las autoridades estadounidenses como las británicas temen que, a menos que se trate urgentemente la producción de adormidera, Afganistán tardará poco en convertirse en un narcoestado donde el terrorismo se extenderá. Pero los gobiernos de ambos países discrepan sobre cómo abordar la cuestión. (10)

El Reino Unido es partidario de la erradicación manual acompañada de alternativas de subsistencia para los campesinos. EEUU tilda el enfoque británico de ingenuo e insuficiente. Los británicos consideran que estas críticas son injustas y que el enfoque será eficaz a largo plazo. Los críticos de la erradicación inmediata y generalizada arguyen que esa medida, si no va acompañada de opciones alternativas, aumentará las probabilidades de que los campesinos cultiven adormidera en el futuro debido al incremento de los precios del opio y la necesidad de pagar sus crecientes deudas, basadas en el opio, a los señores de la guerra y a los traficantes locales. La estrategia de fiscalización de drogas afgana teme que los campesinos con una "deuda heredada" verán su situación "exacerbada con las medidas de erradicación".

Un informe del gobierno británico de septiembre de 2004 detalla que "si no se realiza correctamente, la erradicación puede tener el efecto contrario y animar a los campesinos a cultivar más adormidera para saldar sus mayores deudas". Los expertos afirmaron que los comerciantes habían celebrado la propuesta estadounidense. Tras tres cosechas masivas, los precios habían caído de 600 a 90 dólares el kilo pero, al anunciarse la erradicación, se dispararon hasta los 400. Los precios se han vuelto a estabilizar en 300 dólares para ventas actuales, ascendiendo a 400 dólares el kilo para las entregas en dos meses, y a 500 para las entregas en tres meses. Los comerciantes confían en que, para abril de 2005, el precio alcanzará los 1.000 dólares el kilo. El aumento del precio indicará que es rentable cultivar opio en zonas remotas con menor rendimiento, lo que conducirá al desplazamiento -no a la desaparición- del cultivo. (11)

El Departamento de Estado exigió también el apoyo de la ONUDD para una política agresiva de erradicación en Afganistán. La publicación del informe sobre opio de la ONU estaba prevista para el 4 de noviembre, pero el director de la ONUDD, Antonio Maria Costa, fue convocado a Washington el 10 de noviembre. El informe se retrasó, apareciendo sólo después de que Charles anunciara, el 17 de noviembre, el Plan Afganistán. Un día después, Costa presentó el informe de la ONUDD, en el que declara que "en Afganistán, las drogas representan un claro peligro", menciona "el fuerte vínculo entre drogas y terrorismo", y exhorta a fuerzas de la OTAN y de la coalición encabezada por EEUU a tomar iniciativas antidrogas, y al Presidente Karzai a lanzar "una campaña de erradicación significativa". En respuesta a estas presiones, Karzai ha iniciado una erradicación devastadora y la aplicación de la veda del opio de enero de 2002. Esto ya ha desembocado anteriormente en tiroteos con las tropas gubernamentales que destruían los cultivos. Es probable que se repitan los hechos de 2002, cuando los campesinos bloquearon con barricadas la principal autopista entre Pakistán y Afganistán, y murieron 16 personas en enfrentamientos armados entre campesinos y equipos de erradicación afganos. Estos equipos, contratados por autoridades provinciales, se enfrentaban continuamente al fuego de armas de bajo calibre y a campos de adormidera minados.

El futuro de la guerra a las drogas en Afganistán dependerá de las actuales batallas políticas en Washington, y de la capacidad del Departamento de Estado para convencer a sus aliados internacionales en Afganistán -especialmente al Reino Unido- y al Presidente Karzai. Desde que se anunció el Plan Afganistán, y bajo la presión de Karzai, de los aliados de EEUU y del ejército estadounidense, Washington está considerando la reasignación de los 152 millones de dólares ya reservados para la erradicación aérea en la primavera de 2005. Ese sería un viraje en la dirección adecuada, siempre que esos fondos se sumen a los 120 millones destinados a medios de vida alternativos de comunidades rurales, un mero 15% de un programa con un coste total de 780 millones. Robert Charles sabe que una campaña de fumigación aérea sólo es concebible con suficiente apoyo aéreo y excedería la capacidad actual de EEUU en la zona. Por el momento, el Departamento de Estado parece haberse echado atrás. Según la nueva Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, "la [erradicación] manual es todo lo que podemos hacer por ahora, pero veremos si se necesita la aérea". (12)

El Plan Afganistán también debería tener en cuenta que el programa de fumigaciones del Plan Colombia sufrió un estrepitoso fracaso en lo que se refiere a una medida clave de éxito (el precio, la pureza y la oferta de cocaína en EEUU). Si la medida consiguiera reducir un producto, según la ley de la oferta y la demanda, la cocaína sería más cara. Pero eso no ha sucedido. Citando datos de la Oficina Nacional de Políticas de Fiscalización de Estupefacientes (ONDCP) de la Casa Blanca, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) ha documentado el descenso de los precios de la cocaína y niveles de pureza estables desde mediados de los noventa. En 1997, año en que se produjo un gran número de fumigaciones, el precio medio de un gramo de cocaína en las calles de EEUU era de 145 dólares. A mediados de 2003, había bajado a los 106. (13)

Aunque el programa de fumigaciones parece haber reducido notablemente el área de cultivo de coca en Colombia, de 169.800 hectáreas en 2001 a 113.850 hectáreas en 2003, el volumen de fumigación necesario -11 hectáreas fumigadas por hectárea reducida en 2003- es enorme. (14) La medida ha fracasado en Colombia y no hay motivos para creer que funcionará en Afganistán. Minará el apoyo de gran parte de la población afgana a los cambios en pro de la democracia y la reconstrucción. En palabras recientes del rector de la Universidad de Kabul, el antiguo ministro de Hacienda Ashraf Ghani, "hoy, muchos afganos consideran que la amenaza que se cierne sobre la economía e incipiente democracia no se debe a las drogas, sino a una guerra contra ellas mal planteada". (15)


Notas

1. U.S. Aircraft Reportedly Employed Against Poppy Fields In Eastern Afghanistan, Afghan Islamic Press (vía Radio Free Afghanistan), 9 de noviembre de 2004; Chemical sprayed on Afghan poppy fields now causing “skin patches”, Afghan Islamic Press (vía BBC Monitoring Service), 26 de noviembre de 2004. Según Agence France Presse (AFP), se fumigaron campos en Hakimabad y pueblos de los alrededores en los distritos de Khogyani, Shinwar y Achin. Afghan opium farmers say crop spraying made them sick, AFP, 27 de noviembre de 2004.
2. Afghan cabinet expresses disapproval of spraying poppy fields, Radio Afghanistan (vía BBC Monitoring), 29 de noviembre de 2004.
3. Véase: Guerra biológica
4. Afghan Poppy Farmers Say Mystery Spraying Killed Crops, The New York Times, 5 de diciembre de 2004.
5. Karzai grills British officials over 'illegal' poppy crop spraying, The Independent, 1 de diciembre de 2004; British troops wage war on Afghan drugs, The Observer, 5 de diciembre de 2004.
6. Afghan president opposes aerial spraying of opium crop, Associated Press, 19 de noviembre de 2004
7. Rumsfeld In Kabul For Drug Talks, International Herald Tribune, 11 de agosto de 2004.
8. U.S. Plans Assault On Afghan Heroin, The Washington Post, 15 de noviembre de 2004; Poppy Crackdown Could Alienate Warlords And Imperil Afghan Poll, Say US Generals, The Financial Times, 3 de enero de 2005.
9. An Afghan Quandary for the U.S., Los Angeles Times, 2 de enero de 2005.
10. Afghans try to curb drugs trade, The Guardian (UK), 6 de octubre de 2004; British troops wage war on Afghan drugs, The Observer, 5 de diciembre 2004.
11. A War on Drugs, or a War on Farmers? Wall Street Journal, 11 de enero de 2005.
12. U.S. Backs Away From Afghan Aerial Spraying, Los Angeles Times, 22 de enero de 2005.
13. Are We There Yet? Measuring Progress in the U.S. War on Drugs in Latin America, WOLA Drug War Monitor, diciembre de 2004.
14. Colombia, drogas y seguridad: De los problemas de confundir la política de drogas con la política de seguridad, Informe sobre drogas del TNI nº 9, enero de 2005.
15. A War on Drugs, or a War on Farmers? Wall Street Journal, 11 de enero de 2005.