Hoja de coca: mitos y realidad

Preguntas y respuestas básicas

18 February 2011
Beatriz Martínez

Son muchos los mitos en torno a la coca. Día tras día, los titulares de prensa de todo el mundo utilizan la palabra coca cuando se refieren, en realidad, a la cocaína. El equipo de Drogas y Democracia del TNI desvela los principales mitos y realidades sobre la hoja de coca.

Contenido:

  1. ¿Qué es la coca?
  2. ¿Cuál es la relación entre coca y cocaína?
  3. ¿Por qué esta prohibida la hoja de coca?
  4. ¿Sigue prohibiendo la Convención de 1961 todos los usos de la coca?
  5. ¿Por qué convendría eliminar la coca de la lista de drogas prohibidas de la ONU?
  6. ¿Dónde se cultiva la coca?
  7. ¿Qué beneficios obtienen los cultivadores de coca del comercio de las drogas?
  8. ¿Qué métodos se utilizan para abordar el problema de la cocaína?
  9. ¿Por qué no está funcionando la erradicación de las drogas y de la cocaína?
  10. ¿Qué otras formas hay de abordar el consumo de cocaína?
  11. ¿Qué actividades está desarrollando el Transnational Institute en torno a la cuestión de la coca?

1. ¿Qué es la coca?

La coca es una planta con un complejo conjunto de nutrientes minerales, aceites esenciales y varios componentes con mayores o menores efectos farmacológicos, uno de los cuales resulta ser el alcaloide cocaína, que, en su forma concentrada o sintetizada es un estimulante con propiedades potencialmente adictivas.

Durante siglos, los pueblos indígenas de la región andina han masticado hoja de coca y han bebido mate de coca. Se trata de una práctica que no provoca ningún daño y es incluso beneficiosa para la salud humana.

Cuando se mastica, la hoja de coca actúa como un estimulante ligero y ayuda a combatir el hambre, la sed, el dolor y el cansancio. También ayuda a superar el mal de alturas. Cada día, millones de personas en los Andes mastican hoja de coca y beben mate de coca sin experimentar ningún problema. De hecho, las culturas indígenas consideran que se trata de una práctica sagrada. El mate de coca también se utiliza fuera de la región andina. La coca, por ejemplo, se usa de manera generalizada en dos provincias del norte de Argentina. Y cada vez se utiliza más la harina de coca como complemento alimenticio.

Debido a su efecto estimulante, la hoja de coca se empleaba originalmente para producir el refresco Coca Cola. En 1903, este ingrediente se eliminó de la receta y ahora se utiliza sólo un extracto descocainizado como aromatizante.

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2.  ¿Cuál es la relación entre coca y cocaína?

Aunque la hoja de coca en su forma natural es un estimulante ligero e inofensivo, comparable al café, es indudable de que de ella se puede extraer cocaína. Sin coca, no habría cocaína. De hecho, la ‘fácil extracción’ de la cocaína es actualmente el principal argumento que se esgrime para justificar la ilegalidad de la hoja de coca en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961. El contenido del alcaloide cocaína en la hoja de coca oscila entre el 0,5 y el 1,0 por ciento.

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Especialmente preocupante es el uso de la pasta base de cocaína de forma inhalada (PBC, paco, bazuco o crack en América Latina), a diferencia del crack sin base que se fabrica a partir de la cocaína en los Estados Unidos y Europa. La pasta base de cocaína inhalable es nociva y muy adictiva. Además, cuando se comparten pipas caseras, que suele formar parte del ritual de fumar crack, los consumidores pueden hacerse pequeñas heridas en los labios y las encías, a través de las que se pueden contagiar afecciones como herpes, tuberculosis, hepatitis y VIH/SIDA.

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3. ¿Por qué esta prohibida la hoja de coca?

En 1961, la hoja de coca se incluyó en la Lista I de la Convención Única sobre Estupefacientes de las Naciones Unidas, junto con la cocaína y la heroína, y está sujeta a un estricto nivel de control con fines médicos y científicos.

La hoja de coca se incluyó en la Lista I con un doble propósito: acabar paulatinamente con la masticación de la hoja de coca y evitar la fabricación de cocaína. La Convención Única exigía la erradicación de los cultivos ilegales del arbusto de coca (artículo 26) y la prohibición de la masticación de la hoja de coca en un período de 25 años (artículo 49), es decir, para diciembre de 1989, un cuarto de siglo después de la entrada en vigor del tratado.

La lógica que explica que la hoja de coca se incluyera en la Convención Única de 1961 se basa principalmente en un informe elaborado por la Comisión de Estudio de las Hojas de Coca del ECOSOC en 1950, tras una breve misión a Bolivia y Perú en 1949.

La comisión llegó a la conclusión de que los efectos de la masticación eran negativos, aunque “actualmente no parece que la masticación de la hoja de coca pueda considerarse como una toxicomanía en el sentido médico del término”. Posteriormente, el Comité de Expertos en Farmacodependencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró este argumento y clasificó el consumo de coca como una forma de cocainismo.

El informe del ECOSOC fue duramente criticado por sus integrantes, su arbitrariedad, la mala metodología, la falta de precisión y sus connotaciones racistas. Hoy en día, un estudio de este tipo no superaría las pruebas a las que se suelen someter, de forma sistemática, todos los estudios científicos.

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4. ¿Sigue prohibiendo la Convención de 1961 todos los usos de la coca?

En un intento por conseguir el reconocimiento legal de los usos tradicionales, Perú y Bolivia negociaron el párrafo 2 del artículo 14 de la Convención contra el tráfico ilícito de estupefacientes de 1988, que explicitaba que las medidas para eliminar la demanda y el cultivo ilícitos de estupefacientes “tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica”.

En 1994, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) –el organismo que se encarga de supervisar la aplicación de las convenciones internacionales de la ONU en materia de control de drogas– señaló que tomar mate de coca “considerado inocuo y legal en diversos países de América del Sur, forma parte de una actividad ilegal según lo estipulado en la Convención de 1961 y en la Convención de 1988, aunque no era esa la intención de las conferencias plenipotenciarias en que se adoptaron dichas convenciones”.

Sin embargo, en su informe anual de 2007, la JIFE se retractó de esta postura e instó a todos los países a abolir o prohibir “la práctica de masticar hoja de coca y la fabricación de mate de coca”.

5. ¿Por qué convendría eliminar la coca de la lista de drogas prohibidas de la ONU?

La inclusión de la coca en la Convención de 1961 ha causado mucho daño en la región andina y hace mucho tiempo que se le debe una corrección histórica. La Convención de 1961 consagró la visión tradicional de Occidente, que no distingue entre coca y cocaína y, por tanto, las trata exactamente igual. Sin embargo, es necesario diferenciar entre ambas.

Debería haber espacio para un enfoque con mayores matices culturales frente a plantas con propiedades psicoactivas o ligeramente estimulantes, y marcar mejor las diferencias entre los usos problemáticos, recreativos y tradicionales.

Las disposiciones de la Convención Única se oponen claramente a la Declaración de la ONU sobre los Derechos Indígenas aprobada en 2007, que promete respetar y proteger las prácticas culturales indígenas.

Para garantizar que la producción de cocaína siguiera bajo un control estricto, bastaría con incluir ‘concentrado de hoja de coca’ (como término genérico para la pasta de coca o la base de coca) en la Lista I, en lugar de la hoja de coca.

En marzo de 2009, el presidente boliviano, Evo Morales, envió una carta al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, solicitando la suspensión de los párrafos 1c y 2e del artículo 49 de la Convención Única de 1961, que prohíben la masticación tradicional de la hoja de coca. Las Partes de la Convención disponen de 18 meses, hasta el 31 de enero de 2011,  para expresar sus objeciones o comentarios sobre la iniciativa boliviana. 

Desde el punto de vista de Bolivia, la comunidad internacional tiene en sus manos una oportunidad histórica para corregir un error con respecto al masticado de la hoja de coca con la eliminación de los incisos de la Convención Única.

Al vencerse el 31 de enero de 2011 el plazo para oponerse a la enmienda de Bolivia para eliminar la prohibición del masticado de hoja de coca de la Convención Única de 1961, se registraron 17 objeciones: Estados Unidos, Reino Unido, Suecia, Canadá, Dinamarca, Alemania, la Federación de Rusia, Japón, Singapur, Eslovaquia, Estonia, Francia, Italia, Bulgaria, Letonia, Malasia y México. Esto significa que sólo 17 de los 184 países que son Partes en el tratado han presentado una objeción. Les hacemos un llamado a estos países para que reconsideren y retiren su objeción antes de que el tema aparezca en la agenda de la ONU para ser decidido.

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6. ¿Dónde se cultiva la coca?

La coca, tradicionalmente, se cultiva en las tierras bajas de los Andes o en zonas montañosas, según las especies, especialmente en Bolivia, Colombia y Perú.

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No obstante, cultivar coca es relativamente sencillo. A fines del siglo XIX, las potencias coloniales plantaron coca fuera de su hábitat natural. Así, en su día hubo importantes plantaciones de coca en la isla de Java (que, en aquel momento, formaba parte de las Indias Orientales Neerlandesas y hoy pertenece a Indonesia) y Ceilán (Sri Lanka), así como en Formosa (por entonces, protectorado japonés y, actualmente, Taiwán). En los años veinte, en Java se concentraba la mayor producción de coca del mundo.

La coca podría salir fácilmente de los Andes y radicarse en otras regiones tropicales si se ejerciera la presión suficiente para eliminar la planta. De vez en cuando, surgen rumores de que se está cultivando coca en el Congo, pero, de momento, no hay indicios sólidos que confirmen el traslado de la planta a otros continentes.

7. ¿Qué beneficios obtienen los cultivadores de coca del comercio de las drogas?

En el caso de la cocaína, el coste de producción y refinamiento en los países de origen varía entre el 1 y el 2 por ciento del precio al detalle en los países en desarrollo o en transición. La gran mayoría de los actores que participan en el mercado de las drogas tienen unas rentas muy modestas. Algunas personas del sector del tráfico, el contrabando y la venta a gran escala hacen grandes fortunas, pero eso representa, en realidad, un porcentaje menor de los beneficios totales.

8. ¿Qué métodos se utilizan para abordar el problema de la cocaína?

a) Erradicación forzosa

La principal estrategia para reducir el consumo de cocaína consiste en limitar la demanda nacional y la oferta de otros países. Desde los años ochenta, se han aplicado estrategias muy agresivas para erradicar el cultivo de coca en la región andina, especialmente impulsadas por los Estados Unidos.

En Perú y Bolivia, la erradicación manual forzosa ha provocado choques entre los productores de coca (los llamados ‘cocaleros’) y el ejército, que se han traducido en muertes y violaciones de los derechos humanos. Colombia es el país donde la erradicación forzosa de los cultivos ilícitos se desarrolla de forma más agresiva, ya que se recurre a la fumigación aérea con herbicidas.

Las fumigaciones aéreas desencadenan un círculo vicioso de contaminación química, destrucción de medios de vida, migraciones a zonas aún más vulnerables, deforestación, desplazamientos y expansión de las zonas dedicadas al cultivo ilícito (que después se fumigan, etcétera). Todo esto conduce a la erosión de la legitimidad del Estado, la violación de los derechos humanos y el mayor apoyo de los campesinos a los movimientos guerrilleros. Este círculo vicioso se debe romper para defender a los campesinos que ven destruidos sus medios de vida, para proteger el medio ambiente y para mejorar las perspectivas de hallar una solución al conflicto.

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b) Desarrollo alternativo

Otra estrategia consiste en ofrecer a los cocaleros proyectos de desarrollo alternativo, mediante los que se sustituye la coca por otros cultivos viables. Los niveles de éxito, sin embargo, son bastante cuestionables. Los principales obstáculos pasan por cuestiones como la ‘condicionalidad’ y la ‘secuenciación’. El término ‘condicionalidad’ alude al hecho de que la ayuda al desarrollo alternativo se supedite a la erradicación previa de los cultivos de coca. ‘Secuenciación’ hace referencia al orden correcto de las intervenciones, es decir, a garantizar que las medidas de erradicación no se inicien antes de que los pequeños campesinos cuenten con otros medios de vida viables y sostenibles.

El TNI aboga por que la ayuda al desarrollo no esté supeditada a la reducción de cultivos ilícitos para garantizar que no se realicen actividades de erradicación antes de que los pequeños campesinos dispongan de medios de vida viables y sostenibles, y que las intervenciones estén secuenciadas de forma adecuada. Las organizaciones de productores, además, deberían contar con el debido reconocimiento y participar en los debates y la toma de decisiones en todos los ámbitos, ya sea con sus propios Gobiernos, los donantes o la ONU.

c) Bolivia: erradicación voluntaria

Con la elección del ex cocalero Evo Morales como presidente de Bolivia, el Gobierno cambió algunas políticas. La ley boliviana permite ahora cultivar cierta cantidad de arbusto de coca para cubrir la demanda de usos tradicionales.

Los afiliados a los sindicatos cocaleros pueden cultivar una pequeña parcela, conocida como ‘cato’ (0,16 hectáreas), para complementar su sustento. Esta política ha pacificado la región cocalera, que anteriormente sufría violentos enfrentamientos y abusos de los derechos humanos.

Los cultivos excedentarios, que irían a la fabricación de cocaína, se erradicarán. No obstante, siguen surgiendo conflictos en torno a la designación de las áreas de cultivo tradicional y las campañas de erradicación.

9. ¿Por qué no está funcionando la erradicación de las drogas y de la cocaína?

La fecha límite de 25 años para eliminar los cultivos de coca que se fijó con la Convención Única de 1961 no se ha alcanzado. En 1998, ignorando la experiencia de casi cuatro décadas de políticas fallidas en materia de cultivos ilícitos, el período especial de sesiones de la Asamblea General de la ONU (UNGASS) sobre estupefacientes volvió a marcar un plazo: eliminar o reducir considerablemente la coca, el opio y el cannabis para 2008. Es evidente que este objetivo tampoco se ha logrado.

Según el Informe sobre los mercados mundiales de drogas ilícitas 1998-2007, encargado por la Comisión Europea, no hay pruebas de que el problema mundial de los estupefacientes se haya reducido en esta década. De hecho, el número global de consumidores de cocaína creció durante el período analizado. Los precios muestran una tendencia a la baja y la pureza va en aumento, lo cual significa que el mercado no da señales de escasez.

La premisa básica en la que se fundamenta la erradicación forzosa es que se puede intervenir en el funcionamiento interno del mercado ilícito y, de ese modo, alterar de forma sustancial la ecuación oferta/demanda reduciendo la oferta. En el plano puramente hipotético, la premisa puede encerrar cierta verdad: si hay menos oferta de droga, se puede consumir menos. En la práctica, sin embargo, la oferta se autoajusta mientras siga existiendo dónde sembrar y gente dispuesta a hacerlo. Se trataría del conocido como ‘efecto globo’, que alude a la tendencia de los cultivos a desplazarse en respuesta a las campañas de erradicación (cuando se aprieta el globo por un lado, sobresale por otro).

En el caso de Bolivia, Colombia y Perú, las regiones andina y amazónica son un área de siembra de potencial inagotable, y en ellas hay una cantidad impresionante de personas necesitadas y desplazadas internas lo bastante desesperadas como para hacer casi cualquier cosa para sobrevivir.

Existe una sorprendente falta de argumentos sólidos sobre las consecuencias y el impacto de las medidas políticas sobre el mercado ilícito. Aunque la evolución de los precios y de la pureza representa un indicador fiable sobre la oferta de drogas, no se dispone de datos que corroboren que las iniciativas de erradicación y las numerosas incautaciones de envíos hayan reducido la oferta en los mercados de consumo. Las medidas de control, de hecho, parecen haber contribuido a aumentar la producción para compensar las posibles pérdidas.

10. ¿Qué otras formas hay de abordar el consumo de cocaína?

El consumo de cocaína se debería abordar proporcionando información exacta sobre sus efectos para la salud y sus propiedades adictivas, no encarcelando a los consumidores. Ante todo, se deberían priorizar los enfoques basados en la salud y las evidencias empíricas por encima de la aplicación de la ley. Además, se debería contar en todo momento con estrategias de tratamiento integral.

Es necesario establecer una distinción entre el consumo con fines recreativos y el uso problemático de la cocaína. Las medidas de prevención, tratamiento y atención sanitaria se deberían centrar en el uso problemático.

Se deberían desarrollar medidas de reducción de los daños adaptadas a las circunstancias de cada lugar y destinadas a los usuarios más problemáticos, especialmente a aquellos que consumen pasta base de cocaína inhalada (PBC, paco, bazuco o crack en América Latina), que es muy nociva y adictiva.

Las medidas de reducción de daños deberían comprender, entre otras, la distribución de preservativos, pipas, boquillas de pipa, pañuelos, vaselina y bálsamo de labios para luchar contra las infecciones y las enfermedades transmitidas por contagio sexual, además de facilitar información sobre cómo evitar los malos hábitos en el consumo de crack. Las estrategias integrales, con la participación de la comunidad, deberían crear mecanismos para la inclusión social.

Una posible estrategia pasa por la creación de salas de consumo con supervisión médica, en las que se pueden desarrollar tratamientos de sustitución con marihuana para aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia. Estas estrategias, combinadas con proyectos sociales para los sin techo, podrían ayudar a reducir los altos índices de mortalidad entre los consumidores de crack y la violencia asociada con su uso y tráfico.

11. ¿Qué actividades está desarrollando el Transnational Institute en torno a la cuestión de la coca?

  • El TNI apoya una serie de iniciativas para disponer de información más moderna y basada en evidencias científicas sobre este tema.
  • El TNI apoya al Gobierno boliviano en sus iniciativas para desclasificar la hoja de coca y anular las disposiciones que prohíben su masticación tradicional.
  • El TNI plantea esta cuestión en los espacios de toma de decisiones pertinentes, como la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (CND).
  • El TNI se muestra crítico con la JIFE cuando ésta insta a Bolivia y Perú a prohibir la masticación de la hoja de coca.
  • El TNI difunde documentación sobre el tema que no es fácil de encontrar o que se ha intentado suprimir.
  • El TNI publica informes que promueven la desclasificación de la hoja de coca y explican las repercusiones de la erradicación forzosa (especialmente las fumigaciones).
February 2011

About the authors

Tom Blickman

Tom Blickman (1957) is an independant researcher and journalist, based in Amsterdam. Before coming to TNI he was active in the squatters and solidarity movements in Amsterdam. He worked for Bureau Jansen & Janssen, a research institute on intelligence and police matters. Now he specialises in International Drug Control Policy and Organised Crime as a researcher at TNI's Drugs & Democracy Programme.