La doble cara de la lucha antidrogas

17 November 2005
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La doble cara de la lucha antidrogas
Entrevista con Ricardo Soberón y otros
Angel Páez y Patricia Kadena
La República 23 January 2000

Las jubilosas cifras del embajador norteamericano John Hamilton sobre la erradicación de los cultivos de hoja de coca en nuestro territorio quedaron pulverizadas bajo el peso de las nueve toneladas de cocaína pura descubiertas en el interior de un barco panameño capitaneado por un peruano con residencia en Colombia.

La intervención en el puerto de Arica de uno de los cargamentos de droga más grandes de los últimos tiempos dejó en evidencia que algo falla en la estrategia de lucha contra el narcotráfico: si desde hace cinco años consecutivos los cocales han sido reducidos drásticamente, como indica la Casa Blanca, ¿por qué en el Perú se ha incrementado notablemente la producción de clorhidrato de cocaína? ¿Por qué se ha observado una importante reactivación, bajo otra modalidad de asociación, de las organizaciones de traficantes, ahora capaces de movilizar millones de dólares en sofisticadas operaciones de exportación de cocaína a Estados Unidos y Europa?

En menos de un lustro el país se ha convertido en un importante y poderoso eslabón del sistema internacional del tráfico ilícito de drogas como productor de clorhidrato de cocaína, después de haberse mantenido durante treinta años como un elemento secundario, limitado a proveer a las grandes organizaciones de la hoja de coca y pasta básica.

La corrupción generada como consecuencia del nuevo posicionamiento de los traficantes peruanos en el circuito mundial del narcotráfico les permite el manejo de mayores cantidades de dinero y amplía su capacidad de implicación de altas autoridades civiles, militares y policiales. Basta hacer un recuento de las últimas intervenciones de organizaciones de traficantes, en las que aparecieron relacionados oficiales del Ejército, la Fuerza Aérea, el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y hasta congresistas.

A pesar de que a mitad del año pasado el propio «zar» antidrogas, el general Barry McCaffrey, admitió que había un retroceso en la guerra al narcotráfico en el Perú, debido al incremento del precio de la hoja de coca y la cocaína, a la reaparición de cultivos en zonas abandonadas por los campesinos, y la activación de sofisticadas organizaciones de narcotraficantes, la cercanía de las elecciones en los Estados Unidos ha modificado el discurso de la administración Clinton. Sobrestimando los resultados de la erradicación de los cocales, la Casa Blanca ahora enmascara el fracaso de la estrategia antidrogas en nuestro país con fines electorales.

Como no podía ser de otra manera, la ocasión ha sido aprovechada por el presidente Alberto Fujimori, quien también se encuentra en campaña electoral. Después de haber sido cuestionado severamente por el Congreso estadounidense debido a las vinculaciones del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) con algunos casos de corrupción por narcotráfico, el candidato por la re-reelección exhibe las felicitaciones de la Casa Blanca por la reducción de las hectáreas de hoja de coca, para demostrar la supuesta efectividad de la lucha antidrogas.

El tema del narcotráfico es fundamental en el político que gira alrededor de las propuestas de los candidatos presidenciales. Sin embargo, los postulantes virtualmente han soslayado hasta el momento el asunto. Para cubrir este vacío, y estimular la discusión sobre este punto crucial, La República reunió a cuatro de los más importantes expertos en tráfico ilícito de drogas.

El escenario

El escenario es trascendental, además, porque la crisis de Colombia de alguna manera ha sido monitoreada por los Estados Unidos para mensurar en América Latina la posibilidad de una intervención militar. Aunque la posición de Brasil fue firme al negarse a cualquier participación en algún tipo de operación multinacional en Colombia para combatir a los traficantes y a las guerrillas de las FARC y el ELN, no es menos cierto que el balance de la Casa Blanca fue positivo: Ecuador, Venezuela, Perú y hasta Argentina expresaron su voluntad de actuar.

En el caso de Perú, la respuesta de Fujimori a los planes de Washington implicó un nuevo nivel de cooperación. El abogado Ricardo Soberón Garrido, experto en materia de lucha antidrogas a nivel internacional, sostuvo: «De un pasado de dificultades en las percepciones mutuas, durante el periodo del presidente Clinton, Perú y Estados Unidos han pasado a ser 'socios' de una estrategia dudosa en cuanto su éxito final, pero que requiere de ese modelo 'exitoso' para el consumo político doméstico en ambos países».

«No obstante, el negocio de las drogas se ha recompuesto a escala mundial y se ha fortalecido con la globalización y la interdicción desplegadas en los años noventa», explica Soberón: «En este proceso, efectivamente, Perú no es más el mayor productor del mundo de hoja de coca de la que se extrae la cocaína que se expende en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, sus organizaciones ilegales se han metido de lleno al mercado ilegal, abriendo sus propias rutas y mercados u operando para organizaciones mundiales».

Para Soberón, la nueva característica de la relación en la lucha antinarcóticos entre Washington y Lima ha fabricado un espejismo con fines políticos: la supuesta derrota del narcotráfico. Los hechos demuestran absolutamente lo contrario.

«Hemos pasado de ser un socio 'difícil' a un modelo 'virtual' en la lucha internacional antinarcóticos», refiere Soberón: «Sin embargo, el narcotráfico en los Andes se ha reconvertido. No hemos sido capaces de liderar ni a la región, ni al bloque hemisférico para discutir en Nueva York, en Viena, en Washington, en Bruselas, temas de interés para los países latinoamericanos en términos de intercambio comercial, protección de la biodiversidad, desarrollo de la Amazonía y lucha contra las drogas. En la mayoría de temas sólo hemos sido receptores de criterios y principios preestablecidos en los Estados Unidos.

Una de las razones que explicarían el fracaso de la estrategia gubernamental antidrogas avalada por la Casa Blanca es la disgregación de las distintas instituciones encargadas de enfrentar las diferentes manifestaciones del tráfico ilícito. A diferencia del combate al terrorismo en que los éxitos comenzaron a notarse debido a la constitución de un mando único, el enfrentamiento a las organizaciones de narcotraficantes se lleva a cabo con una evidente dispersión de las fuerzas.

«Qué duda cabe, la última fue marcada por un manejo unilateral, escondido y poco transparente de la mayor parte de las acciones relacionadas con el combate al narcotráfico. De las actividades de Contradrogas, el SIN, la Dinandro, Ofecod y otros organismos, por ejemplo, sólo se conocen los resultados, pero nada de presupuestos, responsabilidad, etc.», sostiene Ricardo Soberón: «En un gobierno futuro, esta situación debe acabar. La fiscalización es fundamental para la eficacia de una estrategia para combatir al narcotráfico cuya arma principal es, precisamente, la corrupción».

Cifras políticas

Para el consultor internacional y economista Hugo Cabieses, las cifras norteamericanas sobre el impacto de la erradicación de cultivos de hoja de coca en territorio peruano son discutibles por la forma en que son obtenidas. El pasado ocho de enero, el embajador Hamilton dijo que los cocales se redujeron en un 24 por ciento. Es decir, de 51 mil hectáreas en 1998 a 38 mil 700 hectáreas en 1999. De paso, el diplomático atribuyó la disminución al éxito del programa peruano.

Según Cabieses, sin embargo, «es muy difícil determinar las extensiones de tierra de la zona andino/amazónica del Perú en las que se está cultivando coca para la producción de hoja que, a su vez, se destina al consumo tradicional y/o a la producción de pasta básica bruta y/o lavada y clorhidrato de cocaína para el tráfico de drogas», argumentó el experto: «Nadie puede decir seriamente que las cifras que emite, maneja y/o manipula son exactas y, menos aún, que son las verdaderas. Sostenemos que, lamentablemente, hasta ahora las cifras son 'políticas' y, como está sucediendo en estos días, son 'electoralmente anunciables'».

«Desde hace varios años, pero en particular desde 1996, es la Sección de Asuntos de Narcóticos (NAS, por su sigla en inglés) de la embajada de los Estados Unidos en el Perú la que proporciona la información sobre cultivos y producción de coca y es aceptada por casi todos sin cuestionamiento alguno», manifestó Hugo Cabieses: "casi nadie discute la metodología para obtener estas cifras, menos aún el Cuerpo de Apoyo al Desarrollo Alternativo (CADA), organismo del Corah, y el Ministerio del Interior, que es financiado por el NAS. No se cuestionan las cifras, porque se supone que es infalible la verificación de extensiones de cultivos con sensores satelitales y corroboración de campo. Pero además, la información así obtenida es consustanciada con la que se obtiene mediante aerofotografía, método que está utilizando desde 1998 el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (Pnufid).

Las cifras oficiales de la Casa Blanca sobre la erradicación de cultivos de hoja de coca son falibles porque el método aplicado no comprende una indignación de todas las cuencas cocaleras, sino sólo en algunas de ellas, en particular en las Naciones Unidas y los Estados Unidos financian o tienen proyectado programas de desarrollo alternativo.

"Remando río arriba, varios estudiosos del tema no hemos avalado las cifras del embajador Hamilton, como tampoco las de los años anteriores", dijo Hugo Cabieses: "Para discutirlas y proponer alternativas, debemos mencionar que en la extensión de cultivos de coca –como de cualquier otro cultivo permanente en zonas de selva-, hay que distinguir cuatro conceptos básicos: cultivos instalados, cultivos empurmados, cultivos abandonados y cultivos en producción. Para efectos del tráfico de drogas y/o para el uso tradicional de coca, lo que interesa son estos dos últimos conceptos. Es decir, los que están en producción y los que están en abandono».

«Según nuestro criterio, el incremento de cultivos de coca en producción guarda relación directa con el comportamiento de los precios de la hoja de coca», explicó Cabieses: «Lo que ha venido sucediendo desde mediados de 1998 es que los precios de la hoja de coca y sus derivados se han recuperado sustancialmente en todos los principales valles, incluyendo aquellos en los que se produce para el uso tradicional. Mientras tanto, se han desplomado los precios de los productos alternativos, lo que a su vez afectó los ingresos por hectárea cosechada de las familias campesinas.

De acuerdo con Cabieses, el año pasado se registró un incremento de los cultivos de coca en producción en el Perú que, sin verificación satelital y aerofotográfica, pero con visitas de campo y entrevistas con técnicos y productores agropecuarios de las zonas, se puede estimar que fue de un 20% como promedio.

La peor crisis

En el contexto de la promoción del desarrollo de los pueblos de la Amazonía, los programas de cultivos alternativos tampoco han tenido éxito porque no forman parte de una política integral. Roger Rumrrill, estudioso e incansable explorador de la selva peruana, sostiene que eso explica por qué desde la última década las comunidades selváticas sufren una de las peores crisis.

«El 30 de diciembre 1998 se promulgó la Ley 27037 de Inversión Privada de la Amazonía. Este dispositivo trataba de apagar el incendio y la rebelión popular de Iquitos luego del acuerdo con Ecuador.

Hace unos días tuve una reunión con los representantes de la junta directiva de los productores, de café y otros gremios, y uno de ellos, Fernando Holguín, que había encabezado a un grupo de empresarios que negoció la reglamentación de dicha ley con el ex ministro de Economía Víctor Joy Way, reveló algo extraordinario», confió Rumrrill.: «Joy Way les dijo que la Ley 27037 fue un error del Ejecutivo. En consecuencia, para reparar ese error, a través del reglamento de ese dispositivo, el gobierno destruyó todo aspecto benéfico de la ley».

«La Amazonía pasa por la mayor crisis de los últimos cincuenta años», agregó Rumrrill: «Las variables económicas como pobreza, educación, niveles de nutrición, restricción económica, son las peores en la región selvática.

Para el estudioso de la selva peruana, la Amazonía podría superar sus problemas si se modifica el modelo económico que allí impera: el sistema de extracción mercantil, por otro sistema de manejo sostenible de la naturaleza. Sólo que en el nuevo modelo no tiene cabida la economía del narcotráfico.

«El viejo portafolio de maíz, cacao, arroz -que en el contexto de la nueva política mundial no tiene nada que hacer- está fuera de toda lógica económica amazónica», dijo Rumrrill: «La estrategia que se ha planteado Contradrogas es un diseño por cuencas, por valle.

Es el viejo diseño de hace treinta años basado en los modelos de colonización. Ningún modelo de esa naturaleza ha tenido éxito en América Latina».

En consecuencia, en las cuencas amazónicas tenemos que plantear un desarrollo de las cuencas cocaleras. Debemos articular un modelo de desarrollo sostenible integral, a una propuesta de desarrollo amazónica», argumentó: «Es decir, todo lo que tenemos que hablar sobre desarrollo de las cuencas cocaleras tiene que estar articulado a una visión integral de la Amazonía. Todo esto pasa por una propuesta política que tiene que ver con la unidad del pueblo amazónico, para: (1) Relanzar la descentralización en la amazonía; (2) Construir una macrorregión amazónica; (3) Exigir al gobierno un ´plan Marshall´ de inversión; (4) Reconstruir el tejido social destruido en los últimos veinte años por Sendero Luminoso, el problema social, la militarización, la crisis; y (5) Cancelar la idea de mejorar la ley 27037 y luchar por una verdadera ley de desarrollo integral de la Amazonía».

El frente de combate

El general EP (r) Alberto Arciniega Huby, quien como jefe político militar del Frente Huallaga, en 1989, causó polémica al aplicar una innovadora estrategia para combatir al narcotráfico y a la subversión, aportó su notable experiencia varios años después de haber mantenido silencio.

Dijo que el anuncio del gobierno norteamericano de aportar 1,600 millones de dólares para combatir a las poderosas organizaciones de traficantes y a las guerrillas, «demuestra que yo tenía razón, que el narcotráfico y la subversión son dos caras de la misma moneda».

Describiendo puntualmente en qué consistía su tarea en el Huallaga, en un periodo en que Sendero Luminoso sostenía una abierta alianza con el narcotráfico, Arciniega dijo que "once años después me han dado la razón".

El inicio de la historia

«Un 19 de abril de hace casi once años hicimos la primera operación en la zona del Huallaga, en la localidad de Paraíso. Ese día los sorprendimos cuando celebraban una reunión partidaria cuatro importantes columnas de la zona», relató el general retirado: «Allí es donde comenzó la historia, cuando planteamos la sustitución de los cultivos -en un momento en que todavía no se llamaba desarrollo alternativo-, y cuando me aventuré a decirles a los campesinos que no eran delincuentes y que nadie los tocaría. Los separé de la subversión. Así conseguimos el apoyo de los cocaleros y juntos desarticulamos el primer ejército guerrillero de Sendero Luminoso».

Arciniega recordó que por aplicar su estrategia -basada en la colaboración de los campesinos cocaleros-, un alto funcionario norteamericano de la lucha antidrogas llegó a decirle que estaba implicado con los narcotraficantes.

«En esa época me acusaron de estar coludido con el narcotráfico. Como el campesino cocalero era el primer eslabón de la cadena del narcotráfico a nivel nacional e internacional, y yo salí a defenderlos, entonces me hicieron esa acusación», relató el general Arciniega: «Lo que pasa es que nuestra estrategia no concordaba con la política norteamericana. Para ellos hay victorias o derrotas de acuerdo con el punto de vista que manejan. Pero ya es tiempo de que hagamos las cosas a nuestra manera, según nuestra realidad».

De qué triunfo hablamos

El general (r) Alberto Arciniega cuestionó que los balances sobre el combate al narcotráfico se reduzcan a las «ganancias políticas» obtenidas, por ejemplo, con las cifras de la erradicación de los cultivos de hoja de coca.

«¿Cómo podemos hablar de un triunfo en la guerra contra el narcotráfico cuando ahora descubrimos con sorpresa que hemos mejorado en el aspecto industrial de la producción de droga?», se preguntó.

"Desde mi punto de vista, Estados Unidos resalta la supuesta victoria sobre el narcotráfico en Perú por razones electorales. El gobierno demócrata aspira continuar en el poder con cifras infladas. No es cierto que el tráfico de drogas será derrotado si se erradican los cultivos de coca. Ya vemos lo que sucede: en Perú hay menos hectáreas, pero en Colombia han aumentado. Y los traficantes de nuestro país se han sofisticado, ahora han industrializado en gran escala el procesamiento de cocaína. De eso no se dice nada".

Arciniega insistió en que la producción de cocaína continuará en el país mientras la demanda persista en los Estados Unidos o Europa. «Los traficantes han demostrado en los últimos treinta años que son capaces de diversificarse para satisfacer la demanda», dijo.

«Y respecto a los cocaleros, ellos seguirán sembrando porque hay gente que les comprará sus cosechas. Y como esa actividad es ilegal, y no tienen otra alternativa, siempre habrá alguien dispuesto a ayudarlos como antes fueron los de Sendero Luminoso», apuntó Arciniega.

Para el alto oficial que combatió en el Alto Huallaga, la coincidencia de Estados Unidos y Perú respecto a una eventual intervención en Colombia se debe a intereses electorales. Pero lo que todos callan, afirmó, es que los colombianos fracasan en la guerra contra el narcotráfico porque aplican las políticas estadounidenses.

«Existe la posibilidad de la intervención, y es una de las cosas que el Perú de una forma u otra ha propuesto al Comando Sur de los Estados Unidos y al secretario general de la OEA, César Gaviria».

El hombre de la CIA

El asesor presidencial Vladimiro, Montesinos Torres tiene un papel importante en la relación peruano-norteamericana sobre lucha antidrogas, según Arciniega, y es porque el ex capitán del Ejército desde hace más de treinta años mantiene vínculos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

«Es un engreído de la CIA- Traicionó a los peruanos no sólo porque proporcionó a los norteamericanos información sobre las armas soviéticas, sino también sobre personalidades del gobierno», afirmó Arciniega.

«Tuvo acceso a toda esa información porque estaba cerca del poder, porque fue ayudante del general Edgardo Mercado Jarrín en el tiempo del gobierno del general Juan Velasco. Sabía quién entraba y salía. Por eso lo apoyan y le dan cabida. Está rodeado de norteamericanos que trabajan para la CIA. Pero ya son varios libros en los que se refieren a Montesinos como el 'Noriega de los Andes'», explicó Arciniega: «El día que no lo necesiten, ya saben lo que le va a pasar. Porque Estados Unidos no quiere a Montesinos. Pero lo usan porque les sirve para su política».

Propuestas claves

  • Privilegiar el multilateralismo activo al bilateralismo como escenario de negociación. 
  • Desarrollar una agenda común andina y un cronograma de trabajo sobre los temas de relevancia para nuestros países. 
  • Desnarcotizar las relaciones con los Estados Unidos, dándoles énfasis a temas de promoción de gobiernos democráticos, la situación de los derechos humanos, etc. 
  • Dotar a los organismos de lucha contra el narcotráfico suficiente capacidad de iniciativa, responsabilidad pública, absoluta transparencia y una adecuada fiscalización. 
  • Retirar a las Fuerzas Armadas del manejo de la lucha antidrogas, darle la responsabilidad de la interdicción a un funcionario civil, y suministrarle autonomía al Ministerio del Interior y a la Policía Nacional autonomía con relación a los militares (Ricardo Soberón). 

La otra erradicación

  • El problema de los cultivos de coca es socioeconómico y cultural y no policial/militar. Por lo tanto, hay que encararlo con perspectiva de Desarrollo Rural Integral Sustentable (DRIS), respetando los cultivos de coca destinados al consumo tradicional y su posible industrialización benéfica. 
  • La reducción de cultivos de coca debe ser una consecuencia del DRIS y no una precondición para ello. No debe haber erradicación forzosa y fumigación de cultivos. 
  • El DRIS debe impulsarse con la participación voluntaria de las organizaciones sociales de base, partiendo de las demandas de los productores y orientando los proyectos hacia el mercado. 
  • Se debe fortalecer instancias organizativas naturales existentes en cada zona y no crear nuevas o desconocerlas existentes como se ha hecho hasta ahora. 
  • Las políticas macroeconómicas y rurales actuales apuntan en contra del DRIS, porque desprotegen actividades económicas rentables, sobre-explotan recursos naturales y excluyen fuerzas sociales y productivas. 
  • No se debe insistir en proyectos de «sustitución de cultivos» porque llevan al círculo vicioso de cultivar más coca para beneficiarse del «desarrollo alternativo». No se trata de un problema exclusivo de producción agrícola.  En la formulación e impulso de proyectos y programas tipo DRIS, debe haber focalización de recursos financieros, institucionales y humanos que permitan evaluar metas y corregir errores. 
  • Debe impulsarse, una real diversificación productiva, sin priorizar la recuperación de cultivos tradicionales de exportación y/o monocultivos.  Los proyectos no deben apuntar solamente al mercado internacional, sino a los mercados locales, regionales y nacionales, justamente al revés de lo que hasta ahora se está haciendo. 
  • Se debe priorizar nuevas especies, pero en permanente consulta con los agricultores y comunidades nativas porque conocen la agro-ecología, historia agrícola, cultura local y es indispensable aprovechar su sabiduría y corregir errores. 
  • Se debe establecer instancias democráticas de concertación para impulsar Programas Integrales de Desarrollo (PIDA) articulando las iniciativas de las diversas instituciones, gobiernos locales y organizaciones de base.  Se debe impulsar «proyectos puente» y no demorar la implementación de los planes, programas y proyectos, evitando despertar expectativas en relación con los recursos propios destinados al desarrollo o los que vienen del exterior. (Hugo Cabieses).