La incógnita nepalesa

17 April 2008
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El Partido Comunista de Nepal-Maoísta (PCN-M) será el primer sector de extrema izquierda en gobernar un país por el voto popular desde el fin de la Guerra Fría. Su acceso al poder pone a prueba la vocación democrática de la populosa Asia meridional.

El Partido Comunista de Nepal-Maoísta (PCN-M) será el primer sector de extrema izquierda en gobernar un país por el voto popular desde el fin de la Guerra Fría. Su acceso al poder pone a prueba la vocación democrática de la populosa Asia meridional.

El PCN-M obtuvo alrededor de un tercio de los votos y, de acuerdo con el complejo sistema electoral nepalés, habría logrado la mayoría simple de los 601 escaños del parlamento, frente a los dos sectores políticos tradicionales, el Partido del Congreso y el Comunista de Nepal-Unido.

Hace apenas cuatro meses, el 23 de diciembre, esta pequeña nación del Himalaya emprendió con paso firme el camino hacia una república democrática, federal y secular luego de 240 años de monarquía.

Varios analistas atribuyeron la victoria maoísta al temor. Uno de ellos indicó que el PCN-M apeló a su "bien aceitada maquinaria de campaña" para desarrollar "un despliegue nacional de amenazas e intimidaciones" que desmoralizó a sus oponentes.

A eso, otro analista sumó, paradójicamente, "el deseo de los votantes de impedir que los maoístas reanuden la 'guerra del pueblo'" que desarrollaron antes de 2005.

Pero muy distinta fue la conclusión de 20.000 observadores electorales, entre ellos un millar procedentes de 28 organizaciones internacionales. También la Misión de las Naciones Unidas en Nepal afirmó que las elecciones fueron libres y justas.

Esta conclusión se refuerza con el dato de que 67 por ciento de los votantes habilitados acudieron a las urnas.

La independiente Comisión Nacional de Observación Electoral también avaló los comicios y destacó la alta participación de las mujeres como candidatas, votantes y observadoras.

Los resultados fueron recibidos con sorpresa por analistas de la prensa, para quienes el Partido del Congreso y el PCN-U continuaban ocupando el lugar central del mapa político nepalés al que el PCN-M pretendía ingresar.

"Muchos dieron por buenas las encuestas divulgadas por la Embajada de Estados Unidos, que atribuían al PCN-M apenas entre ocho y 10 por ciento de los votos", dijo el activista pakistaní Karamat Ali, quien colaboró con el equipo de la Comisión Nacional de Observación Electoral.

"Esos sondeos subestimaron el generalizado sentimiento antimonárquico y contra el establishment y la caída de la credibilidad del Partido del Congreso y del PCN-U por sus antecedentes de colaboración con la corona", agregó.

El PCN-M representa en su discurso a las minorías étnicas, como la janajati, que viven fuera del valle de Katmandú, bastión de la elite que dominó tradicionalmente la política nepalesa.

Además, logró articular las preocupaciones y aspiraciones de grupos diversos, lo cual le da un carácter más representativo que el que se arrogan el PCN-U y el Partido del Congreso.

El punto de inflexión del crecimiento del maoísmo fue la movilización masiva conocida como Jan Andolan, en abril de 2006, una movilización de 19 días contra la monarquía y por la convocatoria a elecciones para una asamblea constituyente, recordó Achin Vanaik, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Delhi, en India.

"Más de un millón de personas marcharon por las calles de Katmandú y de otras ciudades. Eso precipitó un enorme cambio en el equilibrio entre partidos políticos y propició la instauración de la república", explicó.

"También fue la culminación del trabajo desarrollado por el PCN-M desde 1996, cuando pasó a la clandestinidad, concentrado en cuestiones como la reforma agraria, la equidad de género y el cambio radical de la política económica", indicó Vanaik.

Ahora, los maoístas marcarán el curso político de Nepal. Mantendrán con firmeza su demanda de renuncia al rey Gyanendra y de incorporación de su brazo armado al ejército nacional.

Pero también se comprometieron a trabajar con el resto de los partidos para formar una coalición de gobierno hasta la aprobación de una nueva constitución y la celebración de elecciones generales para 2010.

"Todo indica que el PCN-M parece inclinado a asumir una postura moderada y consensual", sostuvo Alí. "El establishment en Katmandú y las fuerzas monárquicas harán todo lo que puedan para frenar la transición a una democracia estable, igualitaria, republicana y secular."

"La principal arma en manos de las fuerzas de la reacción es la violencia. El PCN-M no debería caer en esa trampa respondiendo con más violencia", agregó.

Las fuerzas externas más influyentes en Nepal son India y Estados Unidos. Parte de la elite gobernante en India ve a los maoístas nepaleses con suspicacia y hostilidad, pues no puede controlarlo con tanta facilidad como al Partido del Congreso y al PCN-M.

Apenas una semana antes de las elecciones, el consejero de Seguridad Nacional del gobierno indio, M. K. Narayanan, realizó un discurso inusual en apoyo al Partido del Congreso Nepalés.

Funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de India manifiestan en privado su preocupación por la intención del PCN-M de renegociar el Tratado de Paz y Amistad entre los dos países.

Pero el propio ministro de Relaciones Exteriores, Pranab Mukherjee, anunció que India acepta el mandato de la ciudadanía nepalesa y ya le comprometió el apoyo y la cooperación de su gobierno al líder del PCN-M, Pushpa Kamal Dahal (Prachanda).

El gobierno indio aún no decidió cuán fuerte presionará a Estados Unidos para que retire al PCN-M de su lista de organizaciones terroristas. Eso medirà el compromiso de Nueva Delhi con el nuevo orden en Nepal. (FIN/2008)