Cultivos de uso ilícito y ecocidio

01 December 2008
Policy briefing

Una reflexión comparativa sobre el impacto de los cultivos ilícitos, la política antinarcóticos y otros sectores económicos en los ecosistemas y el ambiente en Colombia.

Nota preliminar

Según el gobierno colombiano, los consumidores de cocaína ignoran el desastre ecológico que representa la producción de este alcaloi de. Si supieran que la cocaína está generando un ecocidio en el principal país productor del mundo de esta droga, Colombia, entonces dejarían de consumirla.

Sobre este principio, el gobierno ha organizado una campaña informativa titulada Responsabilidad Compartida para difundir a través de imágenes y cifras la destrucción que genera la producciónde coca y de cocaína en el país. La campaña, que cuenta con el apoyo, entre otros, de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), se ha expresado básicamente a través de una exposición itinerante por diferentes países de Europa.

Cuando a manera de epígrafe en su sitio web, la campaña afirma que, “La primera fuente de polución en la jungla colombiana es el humo que se levanta de los árboles quemados para plantar coca”, está señalando de entrada, sin el más mínimo análisis previo, al que considera el primer responsable de la catástrofe: el campesino cultivador de coca.

Colombia lleva décadas aplicando estrategias en el lado de la oferta con el fin de solucionar el problema de la producción de coca y cocaína. Estas estrategias han sido ineficaces ycontraproducentes, no han disminuido la producción, han suscitado crisis humanitarias y han ahondado el largo conflicto armado por el que atraviesa el país. Ante el fracaso de las políticas para la oferta, el gobierno ha comenzado a insistir en la necesidad de que los países consumidores refuercen las políticas para frenar la demanda. Es en este marco en el que Responsabilidad Compartida ha querido jugar un rol, y una vez más, por encima del más mínimo análisis, se concentra en el otro chivo expiatorio del asunto: el consumidor.

Campesino y consumidor resultan pues compartiendo la responsabilidad del ecocidio, mientras queda desdibujada la complejidad de un problema de dimensiones globales con numerosos actores pertenecientes a ámbitos de la legalidad y la ilegalidad.

Recomendaciones

• La actual política antinarcóticos es también  gran responsable del ecocidio porque ha incentivado el desplazamiento de los cultivos. Una nueva política para las drogas que obtuviera al menos la estabilización de las áreas productoras  representaría ya de por sí un éxito en la lucha contra los cultivos de uso ilícito en cuanto a sus repercusiones ecológicas.

• La fumigación de herbicidas que se viene practicando en Colombia desde hace décadas es otro importante factor de destrucción ambiental. Una política de drogas que se pretenda responsable con el ambiente debería desechar  inmediatamente las aspersiones aéreas.

• El gobierno debería llegar a acuerdos con las comunidades rurales para crear condiciones socioeconómicas, ambientales y éticas, no sólo para delimitar las áreas destinadas a plantas para narcóticos, sino para evitar una monodependencia de la economía ilegal.

• Hay que eliminar el ámbito de marginalidad en el que se desarrolla la vida del campesino dependiente de una economía considerada ilícita. La descriminalización del pequeño y mediano productor permitiría una mejor interlocución con las instituciones del Estado.

• Dentro de una perspectiva de reducción del daño ambiental, debería brindárseles a las comunidades rurales vinculadas en la producción de cultivos ilícitos y fabricación de narcóticos, la información y capacitación necesaria para el uso correcto de herbicidas y productos químicos requeridos en el proceso de elaboración de la droga, de modo que se proteja la salud y el entorno. El problema no radica en la coca ni en su cultivo. Si existieran alternativas para una producción sana, ésta se llevarían a la práctica reduciendo el impacto al ambiente.

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