La política económica de la izquierda latinoamericana en el gobierno: El caso de Bolivia

01 October 2006
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Resumen ejecutivo

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El proceso que desemboca en el contundente triunfo electoral de Evo Morales Aima, que lo convierte en el primer presidente indígena de América, nace de la articulación a su vez de dos procesos complementarios que conforman los motivos movilizadores de las luchas y del avance de las fuerzas populares. Por un lado están las características coloniales y monoculturales de la conformación del Estado boliviano; y por otro lado está la naturaleza y los resultados de 20 años de implantación del modelo neoliberal aplicado en el marco del Programa de Ajuste Estructural.

El montaje y la implantación de las medidas del ajuste estructural, se realizó sobre la base de una estructura estatal monocultural que organiza la vida de en una sociedad no sólo multi cultural sino multi civilizatoria. Las consecuencias sociales empobrecedoras de la aplicación del modelo económico neoliberal actuaron así como agravante de la situación de subalternidad y opresión, social, cultural y económica a la que ya desde la fundación de la república estaba sometida la mayoría de la población, particularmente la población indígena conformada por 35 pueblos autodenominados "originarios" y por indígenas que habitan en los centros urbanos del país.

Los pueblos que ostentan lógicas propias para la organización de la producción y reproducción de la vida económica, social y política, sienten excluidas sus lógicas y sus instituciones económicas sociales y de autogobierno de la estructura estatal diseñada a imagen y semejanza de occidente. En ese contexto, el MAS no surge como y no es hasta hoy un partido político en el sentido convencional de la palabra: es un instrumento político de los movimientos sociales mas activos en las últimas décadas; movimientos sociales de nuevo tipo conformados como combinaciones de identidades otrora sindicales, comunales rurales, vecinales urbanas.

Así, los cambios buscados por el nuevo gobierno, según el nuevo Plan Nacional de Desarrollo, no solo se proponen echar por tierra el modelo económico y político que implantó el neoliberalismo, sino también desmantelar el contenido colonial y monocultural del Estado; cambiar la naturaleza misma del Estado.

Refundar el Estado sobre la base de la igualdad de civilizaciones y culturas de la distribución equitativa del poder y de la participación, de echar abajo el sistema de partidos y de representación política para instaurar un sistema político incluyente que permita el acceso al poder de todos los pueblos y culturas. Por eso la gestión del gobierno de Evo Morales esta atada estratégicamente a la realización y los resultados del proceso neo-fundacional cuyo momento principal está en la deliberación de la Asamblea Constituyente.

Como se sabe, las matrices civilizatorias indígenas encarnan lógicas sociales políticas y económicas de producción y reproducción de la vida económica, social y política que son distintas y hasta contradictorias con la lógica liberal de la matriz civilizatoria occidental.

Esto ha llevado al gobierno a replantear lo que se entiende por "bienestar" desde la perspectiva de las distintas culturas y civilizaciones y construir un concepto común que agregue y complemente las perspectivas de estas culturas y civilizaciones. El nuevo concepto de bienestar o de "vivir bien", como lo ha denominado el gobierno, permite la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo (distinto del concepto de bienestar occidental que se sitúa principalmente en torno a variables de bienestar material). Surge así un nuevo concepto de desarrollo que integra tanto variables materiales como variables no materiales, y variables individuales integradas y complementadas con variables comunitarias.

El gobierno se propone cambiar el patrón de desarrollo primario exportador por "un nuevo patrón de desarrollo diversificado e integral", cambiando la matriz productiva sobre la base y el impulso proveniente de la renta y de la industrialización de los recursos naturales. Se propone mplementar al mismo tiempo "políticas estructurales de cambio del patrón de distribución de activos productivos y sociales, y mecanismos distributivos del ingreso, mediante estrategias y programas de desarrollo comunitario" En cuanto a las políticas económicas relacionadas con la estabilidad macroeconómica, se han mantenido los lineamientos aplicados por los anteriores gobiernos, logrando sin embargo revertir el déficit fiscal sobre la base de los nuevos recursos provenientes de la recuperación de la propiedad de los hidrocarburos y la nacionalización. Los primeros resultados han contribuido al mejoramiento del déficit, pero los esperados resultados mayores están todavía en proceso. La política de austeridad fiscal y la disminución de la corrupción en el área tributaria y aduanera han contribuido a ese proceso.

En los primero ocho meses de gobierno ya se aprecian algunos impactos concretos. Aunque la tasa de crecimiento del PIB trimestral muestra una tendencia ascendente de 4,3% el primer trimestre a 4,52% el segundo trimestre son crecimientos trimestrales menores que los mostrados en los dos primeros trimestres de 2005: 4.8% y 4.1%, respectivamente. Esta desaceleración se explica principalmente por el descenso de la producción de petróleo crudo y gas (los nuevos contratos entre el Estado y las empresas Petroleras están en negociación). Otros indicadores importantes de la gestión gubernamental en general muestran mejoras con relación a los mismos indicadores del año pasado. La devaluación a septiembre ha llegado a 0,37%, la inflación acumulada a agosto 2006 ha bajado al 2,82% y el déficit fiscal acumulado a agosto de 2006 ha logrado revertirse a 5,62 % (positivo) sobre el PIB.