Mala puntería

Esfuerzos contraproducentes de la fiscalización de drogas en Afganistán
01 September 2007
Policy briefing

Pese a los esfuerzos del Gobierno afgano y la comunidad internacional para reducir el cultivo de adormidera, la producción de opio en Afganistán en 2007 ha vuelto a batir récords.

ISBN/ISSN
  • 2214-8930

Pese a los esfuerzos del Gobierno afgano y la comunidad internacional para reducir el cultivo de adormidera, la producción de opio en Afganistán en 2007 ha vuelto a batir récords. El informe anual de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) calcula que los cultivos de adormidera cubren 193.000 hectáreas, un aumento del 17 por ciento con respecto a los niveles récord de 2006, equivalente a una cosecha de 8.200 toneladas métricas (un incremento del 34 por ciento). Las principales estrategias de políticas para frenar estas cifras –erradicar los campos de adormidera e implementar proyectos de medios de vida alternativos– están errando el blanco.

En consecuencia, está aumentando la presión para iniciar fumigaciones aéreas de los campos de adormidera y las voces que abogan por que las fuerzas extranjeras participen en actividades de interdicción. En este informe, TNI sostiene que estas reacciones sólo exacerbarán una situación de seguridad ya muy deteriorada. Las respuestas en materia de políticas se deberían basar en un mejor entendimiento de las tendencias locales, nacionales y mundiales del mercado de opio/heroína y en un análisis más pormenorizado de la naturaleza de la interrelación drogas-conflicto del Afganistán actual.

Ninguna de las respuestas que domina los debates públicos y políticos –intensificar la erradicación, centrarse en la interdicción, más fondos para medios de vida alternativos o sistema de licencias para producir opio– tiene plenamente en cuenta la existencia de una demanda global de heroína.

La comunidad internacional debe enfrentarse a la realidad de que la arraigada economía ilícita en un Afganistán devastado por la guerra no se reducirá fácilmente, y que perseguir espejismos que prometen soluciones rápidas hará más mal que bien. Como advierte un reciente informe de la ONUDD y el Banco Mundial: “Si bien la industria de las drogas representa una grave amenaza para la agenda de consolidación estatal de Afganistán, unas acciones de lucha contra las drogas mal concebidas pueden resultar contraproducentes en términos de gobernanza, exacerbando posiblemente una situación ya difícil”.

Conclusiones y recomendaciones


• Las fumigaciones aéreas tendrán un impacto social y de seguridad extremadamente negativo y no se deberían contemplar.
• Hasta la fecha, la erradicación ‘selectiva’ ha sido un mito. El impacto negativo recae sobre los campesinos pobres, los aparceros y los jornaleros rurales.
• Los medios de vida alternativos solos no darán un giro a la economía del opio. No se puede esperar un impacto significativo de los proyectos piloto, excepto como laboratorios para experimentar enfoques que podrían funcionar.
• En ausencia de una mejor comprensión de las redes de tráfico y los mercados, sería poco prudente que la ISAF participara en actividades de interdicción.
• Se debería prestar más atención a la dinámica del mercado como factor clave que determina los resultados de las políticas. Las políticas deberían contemplar un análisis del mercado ilícito de las drogas en el ámbito local, nacional y mundial.
• Las políticas sobre drogas sensibles al conflicto se deben elaborar de forma que tengan en cuenta toda la complejidad de los vínculos entre drogas y conflicto, y no hacer un hincapié excesivo en el único aspecto de las ganancias de los talibanes con el opio.
• El acento se debería poner en las iniciativas de desarrollo, reconstrucción y consolidación de la paz a largo plazo, lo cual podría significar que la fiscalización de drogas dejara de ser prioritaria a corto plazo.
•  No hay alternativas a un esfuerzo sostenido a largo plazo que tome totalmente en cuenta la realidad de la demanda mundial de heroína.

 

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