La decepción post Súper Semana
La campaña presidencial en los Estados Unidos se centra en las personalidades y evita muy cuidadosamente los verdaderos problemas de justicia social.
Al igual que decenas de millones de norteamericanos, yo esperé ansiosamente nuestra súper semana de dos días que comenzó el 3 de febrero con el Súper Tazón (Gigantes de Nueva York y Patriotas de Nueva Inglaterra) y terminó dos días después con las primarias del Súper Martes en 22 estados. Los claros ganadores conformarían más tarde la súper competencia en noviembre por la presidencia.
Los rituales comenzaron en los bares de deportes de todo el país. Metí la papa frita en la salsa, levanté mi vaso de cerveza sin despegar los ojos de la pantalla y comprendí que vivo en una Súper Nación. "Súper", dijo la joven sentada a mi lado, en respuesta a una jugada exitosa. Para entrar al estadio en Arizona, el público llegó a pagar hasta $19 mil dólares por boleto en E-Bay. No podían ver ni la centésima parte de lo que veían los parroquianos en los bares, quienes observaban primeros planos de los doloridos atletas en gigantescas pantallas de plasma.
¡Súper, sin lugar a dudas! Y que no se compare esto con los romanos que veían a los leones masticando cristianos.
Ningún otro imperio ha tenido tales súper militares. No mencionen a nadie que no han ganado una guerra desde 1945, cuando --con una pequeña ayuda de la Unión Soviética-- derrotaron a los ejércitos de Hitler.
Aún tenemos una súper economía. A pesar de que se hunde en la recesión. La cifra de puntocoms y de billonarios y multimillonarios de tráfico de drogas continúa aumentando y disfrutando de súper poder y súper confort. La mayoría menos próspera y menos súper sufre de súper privaciones psíquicas y materiales.
Imagínense no ser capaz de ir de compras a las súper ventas post fiestas y obtener súper descuentos. El documental Supersize Me dramatizó la virtud de comer súper comidas en McDonald's y otras cadenas que se especializan en comida súper engordante.
El Súper Tazón, el evento televisivo más visto en el país, enfrentó a jugadores que han soportado diecisiete juegos de palizas mutuas, fracturas de huesos, conmociones cerebrales, cartílagos rotos y torceduras.
Decenas de jugadores heridos descansaban en el banco o en hospitales mirando a sus hermanos repletos de esteroides --atiborrados de inyecciones de anfetaminas para hacerlos más "competitivos". Un jugador herido recibe una inyección de Novocaína para enmascarar el dolor a fin de que pueda seguir jugando. "Eso demuestra valor", dijeron los anunciantes.
La ceremonia anterior al juego presenta a escuadrones de aviones militares a reacción sobrevolando el estadio. En el medio tiempo de descanso grandes artistas cantaron y tocaron. ¡Una súper fiesta! Hace cuatro años el seno de Janet Jackson accidentalmente se desprendió de su delgada cubierta. ¡Qué escándalo!
La cadena de TV pagó una enorme multa por este insuIto a la decencia pública. Recuerdo a Jackson cubriendo su glándula lechera y a los jugadores reanudando su vapuleo físico. ¡Eso sí que es deporte sano!
Este año un redoble de tambores acompañó a un grupo armado que marcha por el campo. "¡Presente armas!". La súper pantalla de TV mostró a infantes de marina en Irak. Un ídolo norteamericano canto el himno nacional. Corte a un anuncio de tarjeta de crédito de un banco que ha perdido miles de millones en el escándalo de las hipotecas, y de Ford que trata de vender un camión tragón de gasolina. El juego duró 60 minutos, el súper espectáculo de TV tres horas y media.
La discusión en el bar de deportes se centró en cuál anuncio era mejor. En las casas, según los expertos médicos, más hombres sufren infartos y derrames cerebrales por comer demasiada grasa, beber en demasía y sentirse deprimidos por el dinero que perdieron apostando a los Patriotas. ¡Un precio bastante pequeño por una súper cultura de deportes! Nos encantan los deportes. Los jugamos cuando somos niños y después apostamos en ellos.
La nación tuvo un día para recuperarse antes del siguiente súper evento. El lunes 4 de febrero, Hillary Clinton me llamó tres veces. Traté de interrumpirla, pero seguía hablando diciendo una y otra vez lo mismo: vota por mí. Obama no llamó, pero en una concurrida intersección en San Francisco, un maduro fanático de Obama aseguraba que "él tiene alma y hará grandes cosas". ¿A favor de qué está él?, pregunté. "Esperanza", contestó una mujer de dieciocho años. "Fe", dijo un latino de la tercera edad. "Podemos hacerlo", rieron los tres a coro. ¿Y qué me dicen de temas como recortar el Presupuesto de Defensa y del calentamiento global? Al igual que Hillary, él ha sido vago.
"Ya verá", me aseguraron, "él tiene el espíritu de Martin Luther King, el carisma de John F. Kennedy".
Con esas sólidas aseveraciones, ¿para qué hacen falta los detalles? Las súper primarias llegaron después de meses en que los candidatos se insultaron unos a otros. Este espectáculo reveló la certeza esencial acerca de la política norteamericana: el pecado cardinal es decir la verdad.
Los medios adoran las primarias, las cuales ofrecen a la prensa corporativa una forma del paraíso, una oportunidad de llenar páginas de periódicos y las ondas aéreas --radiales y visuales-- con papilla interminable.
A diferencia del Súper Tazón, la primaria demócrata no nos suministró un ganador. Hillary mantiene una leve ventaja en el número de delegados que ha ganado. Varias primarias en estados como Texas, Maryland y Virginia pudieran ofrecer nuevas pistas en cuanto a quién se llevará el premio. Si se mantiene reñida la competencia, los expertos pronostican que los jefes no elegidos del partido se decidirán a favor de Hillary en las habitaciones de hotel de Denver, el lugar de la Convención Demócrata en agosto.
Los republicanos se enfrentan al caos y la desorganización. Al menos la lamentable cantidad de votos para Rudy Giuliani en la Florida lo eliminó. Romney abandonó después del Súper Martes, dejando de líder al Senador de Arizona John McCain, seguido del ex gobernador Mike Huckabee (lo que lo hace muy vice presidencial) y en un distante tercer lugar al congresista libertario Ron Paul, de Houston. (Libertario quiere decir anarquista con dinero.)
Paul jura salir de Irak, reducir el destructivo presupuesto militar y detener la invasión a las libertades civiles realizada por agencias que el Congreso autorizó para que hicieran la guerra de Bush contra el terrorismo. Paul no cree que el gobierno debiera imponer impuestos a los ciudadanos; ni cree que los sindicatos debieran tener derechos. Recibió entre 3 y 21% del voto en la mayoría de las primarias
Huckabee ganó en estados con grandes poblaciones de electores fundamentalistas cristianos –su estado natal, Arkansas, y otros estados del Cinturón de la Biblia, como Georgia, Alabama, Virginia Occidental y Tennessee. Esto es una gran hazaña. Un candidato del siglo 21 a la presidencia no cree en la evolución y asegura a su rebaño que los humanos y los dinosaurios convivieron en la tierra. Al igual que Bush, quien también duda de la evolución, Huckabee cree que el popular programa de dibujos animados "Los Picapiedras" es un documental.
Irónicamente, McCain obtuvo la victoria en estados que darán su voto a los demócratas: California, Nueva York, Nueva Jersey, Illinois y Connecticut. Huckabee obtuvo el voto evangélico, pero incluso si McCain lo escogiera como compañero de candidatura, el ala derecha repúblicana le seguirá siendo antagónica.
Los matones del partido odian el lenguaje y las políticas populistas de Huckabee. Como gobernador de Arkansas él logró empatía con los pobres y no expulsó a todos los inmigrantes ilegales. Apoyó programas sociales y de empleos para los pobres. Pero los ultra derechistas guardan su verdadera animosidad para McCain.
El reverendo James Dobson, un partidista "familiar" de mucho peso estaba "muy desilusionado de que el Partido Republicano parecía dispuesto a seleccionar un nominado (McCain) que no apoya una enmienda constitucional que proteja la institución del matrimonio, votó a favor de la investigación de células madre embrionarias que mataría a vidas humanas incipientes, se opuso a las reducciones de impuestos que terminan con la penalidad matrimonial, le importa poco la libertad de palabra." Ridiculizó adicionalmente a McCain debido a su "legendaria pérdida de la calma y a menudo usa lenguaje grosero y obsceno."
El Arizona Republican apoyó a McCain, pero se quejó de que "McCain a menudo insulta a la gente y pierde los estribos". Sus palabras de más guerra y de nunca "sacar la bandera blanca en Irak" han causado que muchos duden de su prudencia. Después de todo, setenta por ciento del público quiere que las tropas regresen a casa. Si los iraquíes comienzan a atacar a las fueras norteamericanas durante los próximos meses y las baja vuelven a aumentar, McCain perderá gran parte de su atractivo.
El Partido Republicano, que una vez estuvo unido tras Reagan y los Bushes, ahora parece fuera de control. Los neoconservadores de Bush y su guerra de Irak junto a la débil posición de Bush acerca de la inmigración --no los maten ni los deporten a todos-- ha causado divisiones y deserciones.
Desde ahora hasta la elección presidencial en noviembre, el público sufrirá el mayor ataque de marketing de la historia. Lemas y anuncios llenarán el aire como tintineo de campanas. Ningún candidato cometerá el error de la veracidad ni se enfrentará al hecho de que ni él ni ella tienen respuestas para la economía en picada de la nación o la inútil guerra en Irak y Afganistán, ni tampoco se enfrentarán al gasto del tesoro nacional en muerte y destrucción.
Los súper candidatos no ofrecen soluciones. Se quedan con el cambio y la esperanza --y hablan de "mi plan de salud" mientras utilizan superlativos para referirse al abismal estado de los asuntos del país. ¿De qué otra manera se puede ganar las elecciones? En 1972 realicé La cárcel. En el filme el cocinero de la prisión se enfrenta a las quejas de los prisioneros acerca de la incomible comida que él cocina. "No se puede complacer a todo el mundo." Los candidatos demócratas debieran aprender esta lección y decir a la mayoría cómo van a arreglar la economía, a reducir el Presupuesto de Defensa y a irse al diablo de Irak y Afganistán tan pronto como tomen posesión.
Saul Landau es miembro del Instituto de Estudios para Política y senior socio del Instituto Transnacional. Él es el autor de Un mundo de Bush y de Botox y de Aquí no jugamos golf (ganador del premio al mejor video activista en el Festival de Video de San Francisco). El DVD puede obtenerse por medio de roundworldproductions[at]gmail.com.