Kyoto decepciona a los pueblos indígenas

01 December 2005
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Varios pueblos indígenas se reunieron hoy en el Centro de Justicia Climática de Montreal para explicar los impactos que tienen la explotación de combustibles fósiles y el cambio climático sobre las tierras de sus comunidades. “Somos los primeros en sufrir las consecuencias y también los más afectados”, dijo Faith Gemmel, miembro de la Red Indígena por el Medio Ambiente (IEN por sus siglas en inglés). “En la comunidad Gwich’in que vive cerca de una fábrica de petróleo en Alaska los índices de asma se han disparado, elevándose al 80 por ciento en las últimas dos décadas (...) También nos afecta el cambio climático ya que los glaciares se están fundiendo y las manadas de caribúes se han visto reducidas en un 15 por ciento a causa de los cambios en los patrones metereológicos. Esto es sumamente importante, ya que la comunidad y los caribúes forman un todo. “Nosotros tenemos su corazón y ellos tienen el nuestro. Si ellos sufren, nosotros sufrimos cultural, espiritual y físicamente”. Las negociaciones sobre el Protocolo de Kyoto que tienen lugar en Montreal se están centrando en la utilización de mecanismos financieros tales como el Mecanismo de Desarrollo Limpio, que permite a los países industrializados financiar proyectos destinados a reducir las emisiones de los países en vías de desarrollo, en lugar de las suyas. Clayton Muller-Thomas, de la IEN, advirtió que “el Protocolo de Kyoto confía en los mercados. Nosotros, como pueblos indígenas que somos, ¿cómo vamos a confiar en estos enfoques cuando ha sido precisamente la sed insaciable de los mercados a la hora de explotar los recursos la que ha causado el problema?”. Muller-Thomas manifestó también que el Protocolo de Kyoto está agravando los problemas a los que se enfrentan, pues sigue permitiendo la creciente contaminación y explotación del petróleo gracias a los mecanismos de financiación que dan vía libre a los negocios. “Cada año se producen 400 fugas de petróleo en mi región. Sólo queda un 5 por ciento de terreno virgen en el Ártico Norte, y ahora las empresas petrolíferas también quieren apropiarse de esa zona”, afirma Faith Gemmel. Durante el evento, salieron a la luz muchas historias de gente que vive en comunidades indígenas y que sufre los impactos de la extracción de petróleo y carbón en sus tierras nativas. Casey Camp, de Turtle Island (en Estados Unidos), rompió a llorar cuando contaba las historias a cerca de su gente, una comunidad que vive a la sombra de la industria petrolífera. “Puedo deciros los nombres de los niños que sufren asma. Puedo deciros los nombres de la gente mayor que tiene cáncer. Esto es racismo medioambiental. Están perpetrando un genocidio cultural contra mi pueblo”. En ese momento, Casey fue incapaz de seguir hablando y la sala enmudeció. Clayton tomó entonces la palabra y su pasión lleno el vacío que se había creado: “en Alaska, la industria del petróleo y el cambio climático afectan a 227 tribus. Los bosques arden, los peces enferman, los árboles se mueren porque el hielo de las capas subterráneas donde están arraigados se está derritiendo y el ecosistema está siendo destruido por las actividades de las compañías petrolíferas. No hay tiempo que perder, se deben aportar soluciones de inmediato”. Para más información sobre cuestiones de justicia climática y pueblos indígenas, véase: Indigenous Environmental Network El Centro de Justicia Climática está abierto todos los días durante las reuniones oficiales y se encuentra en el 2074 de la calle Clark en Montreal.