Pinochet apuesta a nuevos jueces por exámenes

21 October 2000
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Los abogados de Pinochet piden aplazar la apelación.

Sus abogados pidieron aplazar la apelación, pues no quisieron radicar la causa en la Segunda Sala Pinochet apuesta a nuevos jueces por exámenes.

Tanto los querellantes como la defensa tienen claro cómo votó cada juez sobre la salud y el desafuero. Por eso buscan - con el azar de por medio - un tribunal favorable para sus intereses en la Corte de Apelaciones.

Buenas y malas noticias respectivamente, tuvieron ayer tanto los querellantes como la defensa de Augusto Pinochet para la apelación de los exámenes médicos del general (R). Tras el sorteo semanal de las causas ordinarias en la Corte de Apelaciones de Santiago, el caso quedó en la Segunda Sala - tribunal que los acusadores consideraban favorable para ellos - por lo que la defensa del desaforado senador resolvió suspender la vista de la causa, amparándose en el derecho que tienen para hacerlo cada una de las partes en una oportunidad.

La defensa se jugó su última carta, arriesgándose a que en el sorteo de la próxima semana, el azar la sitúe nuevamente en un tribunal que no considere adecuado para sus intereses, pero ya no podrá suspender. Aunque sí los querellantes, que ayer tras haber tenido un escenario favorable para pelear su negativa a los exámenes de carácter general a Pinochet, aún tienen la opción de dilatar el proceso.

La importancia de la sala

La sala donde quede radicada la apelación de los exámenes de Pinochet no es un tema menor. De hecho, sólo así se explica que la defensa, aunque haciendo uso de un derecho, haya resuelto suspender la vista de la causa en el tribunal de Sergio Valenzuela Patiño, Alejandro Solís y Haroldo Brito, que vería la apelación este lunes o en el transcurso de la semana.

Las razones tras la suspensión son claras: así como para los querellantes la Segunda Sala les entregaba un muy buen escenario, a la defensa le provocaba lo opuesto. Si bien Valenzuela fue parte de la minoría que votó en contra de desaforar a Pinochet y siempre estuvo a favor de los exámenes médicos, Solís y Brito opinaron durante todo el proceso lo contrario en ambos aspectos.

Así, las partes de la causa ya han comenzado a hacer sus cálculos frente a las opciones que tienen después de que el ministro Juan Guzmán resolviera elevar al tribunal de alzada las apelaciones tanto de la defensa como de los querellantes por el tema de la salud de Pinochet. Anteriormente, el juez había concedido los test, pero de tipo mentales, aunque también abrió una puerta para que el Servicio Médico Legal determinara qué otras pruebas podrían desprenderse de las siquiátricas, lo que implicaba análisis físicos.

En los cálculos de los abogados aún persiste el fantasma del empate de once votos de los jueces de Apelaciones que el 4 de mayo pasado, antes de pronunciarse por el desafuero, echó por tierra la posibilidad de decretar exámenes físicos al general (R), como pedía la defensa. Esa votación luego resultó clave para el desafuero, ya que las opiniones a favor y en contra de los tests se repitieron cuando los ministros se pronunciaron por las sospechas en contra del ex comandante en jefe en los secuestros de la Caravana. Sólo dos jueces -Lamberto Cisternas y Juan González- que estuvieron de acuerdo con los análisis, lo desaforaron.

Sala por sala

Para la defensa - y al contrario para los querellantes - el peor escenario es que su apelación llegue a la Segunda o la Séptima Sala, esta última integrada por Carlos Cerda, Jorge Dahm y Gabriela Pérez, tres jueces que votaron a favor del desafuero, estuvieron en contra de los exámenes y condenaron a cadena perpetua a cuatro ex agentes de la CNI por el crimen del carpintero Juan Alegría. Otro tribunal que les complicaría, por las mismas razones, es la Cuarta Sala, compuesta por Hugo Dolmestch, Adalis Oyarzún y Jaime Rodríguez, éste último, redactor del fallo que privó de la inmunidad parlamentaria a Pinochet.

A la vez, el mejor escenario para los abogados del general (R) es que el azar radique su apelación en la Primera Sala, donde hay dos jueces que ya han compartido su tesis: Alfredo Pfeiffer y Cornelio Villarroel, pero también está el ministro del caso Tucapel Jiménez, Sergio Muñoz. La Tercera Sala también es barajada como un "buen tribunal": María Antonia Morales, Juan Araya y Juan Guzmán, quien debe inhabilitarse por ser el instructor de la causa.

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