Las ramificaciones de la narcocracia colombiana

01 December 2006
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Hace algunos meses la Fiscalía General de Colombia confiscó un ordenador portátil en casa de un supuesto ex paramilitar en la ciudad de Santa Marta.

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Cáñamo

Hace algunos meses la Fiscalía General de Colombia confiscó un ordenador portátil en casa de un supuesto ex paramilitar en la ciudad de Santa Marta. Desde entonces, poco a poco se han ido haciendo públicos los contenidos de los archivos del que ahora se conoce como 'el computador de Jorge 40'. Lo revelado podría ser motivo suficiente para la demisión de un gobierno. En otras partes del mundo, quizás. No en Colombia.

El laptop de alias Jorge 40 -en estos momentos todavía uno de los líderes paramilitares más poderosos en Colombia, al mando del llamado Bloque Norte- puso al descubierto no sólo delitos como los asesinatos de cientos de personas descritos de la manera más detallada y macabra posible, no sólo reveló los nombres de conocidos políticos, funcionarios gubernamentales, y congresistas con quienes los paramilitares mantenían trato, sino que puso particularmente en evidencia el complejo entramado de complicidad entre los paramilitares y las autoridades para exportar droga. Ahora se conocen sus contactos en Colombia y en el exterior, se conocen varias de las rutas utilizadas, y particularmente, ahora se sabe que la mayor parte de la cocaína que salió desde diferentes puntos de la costa caribe colombiana entre fines de 2005 y 2006 tuvo como destino final no los Estados Unidos sino Europa.

Para nadie es un secreto que los paramilitares están metidos desde hace tiempo en el negocio del narcotráfico. Pero lo encontrado en el ordenador permite hacerse a una mejor idea sobre las verdaderas dimensiones de la participación de este grupo en el negocio, y sobre sus insólitas ramificaciones. El Bloque Norte tiene capacidad para controlar el negocio en todas sus fases, desde el cultivo, pasando por los laboratorios de procesamiento de la hoja y transporte de la droga, hasta su comercialización. Además, ahora se ha comprobado algo de lo que siempre se ha sospechado: que uno de los principales aliados de los paramilitares en este negocio es la misma policía antinarcóticos. Esa misma policía en la cual se invierten millones de dólares en entrenamiento para controlar el flujo de narcóticos.

De acuerdo a lo revelado, los paramilitares emplean diferentes medios para sacar la droga. Por ejemplo, la sacaban camuflada en muebles que comercializaba una empresa de Medellín que los exporta a España. En Madrid los muebles los recibía el representante de la empresa en la península ibérica, un colombiano radicado allí. Este individuo mantenía contactos con funcionarios de la Guardia Civil española que garantizaban que la mercancía pasara los controles necesarios. Otra manera de sacar la droga es a través de 'mulas'. La novedad de este método está en que las mulas viajan a Venezuela y de ahí a España, y que viajan en primera clase, para evitar sospechas. En Caracas, las mulas son recibidas por personal de la Guardia Nacional de Venezuela.

De ahí probablemente otra mula continúa con la mercancía hasta Madrid en donde será ayudada por miembros de la Guardia Civil. Por cada kilo puesto en España hay una ganancia neta para el dueño de la cocaína (en este caso el Bloque Norte) de entre 9.000 y 10.000 euros.

El descubrimiento de las ramificaciones internacionales de la influencia de este grupo capaz de penetrar los organismos de control de otros países ha dejado perplejo a más de uno. La complicidad con autoridades policiales extranjeras para el negocio del narcotráfico refleja sin duda las dimensiones del poder alcanzado por los grupos paramilitares.

Pero ademas, ¿qué hacen los paramilitares comercializando drogas? ¿Acaso no están metidos en un proceso con el gobierno a través del cual se han comprometido a desmontar sus aparatos militares y operaciones de narcotrafico? ¿Por qué entonces el gobierno de Uribe no se pronuncia claramente al respecto?

¿Por que nadie -aparte de la oposición y de algunos medios de prensa colombianos- no dice nada? ¿Por qué EEUU, tan empeñado en atacar el narcotráfico se hace el bizco cuando el narco se relaciona con uno de sus aliados en la región, como es el gobierno de Uribe? ¿Por qué no ha habido -hasta el momento de redactarse esta nota- un pronunciamiento de parte de la Unión Europea haciendo referencia a la información extraída del famoso ordenador, teniendo en cuenta el aumento de la entrada de cocaína en Europa? La Unión Europea ha dado su respaldo al gobierno de Uribe en el proceso de desmovilización de los grupos paramilitares. ¿No sería conveniente también que al mismo tiempo se supervisara el efectivo desmonte de estos grupos que a todas luces siguen traficando la cocaína impunemente? Mientras el gobierno colombiano y EEUU se dedican a perseguir a las Farc, otros están aprovechando para ampliar sus rutas, corromper organismos policiales de otros países e introducir más cocaína en los países europeos.